Como ya lo he dicho en otros relatos, trabajo como administrador de un restaurante en el norte de Bogotá. Luego del periodo de arranque del restaurante, luego de casi 2 años, llega el punto de estabilización: las ventas, los empleados, los clientes… todo toma un cierto tono monótono y repetitivo, que para mí fortuna hace poco se quebró de una forma que no imaginaba en absoluto.
Casi siempre tengo contratados 4 meseros: 2 hombres y 2 mujeres, y la gran mayoría de las veces son muchachos entre los 1 y 25 años, que estudian de noche y toman lo de ser meseros como una ayuda económica. Para el trabajo, además de una buena presentación, siempre requiero de experiencia en el oficio, ya que los “boleos” son a veces muy fuertes y alguien sin experiencia no daría la talla. Todo iba bien y como les digo, monótono hasta hace unos 2 meses, cuando mi mesera estrella decidió renunciar. Era una bella bumanguesa de 24 años, como 1.70 de estatura, cabello negro largo, piel blanca, ojos verdes… estudiante de psicología, que estaba haciendo su tesis de grado y buscando una oportunidad laboral. Una vez consiguió trabajo en su profesión, obviamente, decidió irse.
La verdad, a veces mis ojos se perdían entre sus ricas tetas 34 o 36 que se bamboleaban al son de sus apurados pasos durante el servicio o el culote que se le forraba con los pantalones negros del uniforme. Por supuesto, desde que ella llegó, el público masculino del restaurante aumentó, no solo porque obviamente los tipos se la morboseaban y hasta le decían cosas sino porque atendía muy bien a la gente.
No sé si alguna vez se daría cuenta de mis miradas, pero nunca le dije nada ni le propuse nada, siempre me restringí a lo estrictamente laboral… en parte porque no me gusta mezclar trabajo y placer, y en gran parte porque mi esposa viene seguido al restaurante y no iba a dar ese tipo de papaya. En fin, Ana María la psicóloga se fue, un viernes lluvioso…
Algo muy distinto me inspiraba Angélica, la otra mesera: con 28 años, como 1.55 de estatura, gordita, siempre se le notaba la faja que se ponía para evitar que sus carnes extra se salieran mucho por encima de sus apretados jeans… pelirroja teñida, cero cola y algo de busto eran sus atributos, además de una cara algo agraciada, más que todo por efecto del maquillaje. Eso sí, en calidad de atención al público superaba ampliamente a Ana María y por eso seguía trabajando con ella, pero de mi parte nada de miradas, ni malos pensamientos, ni nada que no fuera también estrictamente laboral.
El día que Ana María se fue, le hicimos una pequeña despedida y al final del turno, Angélica me dice “don Jorge, tengo una amiga que está buscando un trabajo así de medio tiempo porque estudia de noche y tiene bastante experiencia como mesera… Si quiere le digo que venga”. Yo le dije que sí, claro, porque para el lunes siguiente me sería imposible encontrar un buen reemplazo. Sin embargo, le dije “dígale a su amiga que venga mañana y hablamos de las condiciones, a ver si le interesa”.
Efectivamente, al día siguiente sábado, la amiga de Angélica fue al restaurante. Al principio no me impactó visualmente: una nena de 20 años, cara muy bonita, delgada, trigueña, ojos negros, cabello negro largo, colita algo parada… senos medianos… vestía jeans, unas converse negras y camiseta negra… y la mochila tejida típica de todo estudiante de universidad pública de corte izquierdista. Le hice la entrevista, normal… verifiqué sus referencias y acordamos que empezaría el lunes siguiente a trabajar. Nada extraordinario. Su nombre: Ariana.
Bueno, los días continuaron normales tal y como se venían presentando. Ariana y Angélica parecían conocerse mucho y estar bien sincronizadas para trabajar, algo que yo atribuí a su amistad de hacía varios años. Es decir que el cambio de mesera no se notó y la calidad del servicio se mantuvo intacta. Sin embargo, poco a poco con el transcurrir de las semanas comencé a notar actitudes de la una hacia la otra que me parecieron que iban más a allá de la amistad:
Un día que Angélica se cortó con un vaso desportillado, Ariana prácticamente corrió a su ayuda, se preocupó demasiado y le hizo ella misma la curación con una paciencia, ternura y suavidad que parecían caricias, mientras le decía cosas al oído como para calmarla… y eso que fue algo superficial.
En otros momentos, al final del turno, una peinaba y le hacía trenza a la otra y luego intercambiaban, todo con una dulzura y suavidad que ya me estaban haciendo pensar mal…
Un día les dije “por favor denme sus números de teléfonos para actualizar sus datos y que tengan el mío y me avisen cuando no puedan venir”. Así lo hicieron y al agregarlas a mis contactos y ver sus perfiles de whatsapp, siempre ambas ponían fotos de gatos o de corazones o de cosas muy tiernas y mensajes de estado como “mi corazón tuyo por 100pre” o “eres mi felicidad desde el 21/0/12” y cientos más… siempre tan coincidentes o correspondientes que mi conclusión fue inmediata: Ariana y Angélica eran lesbianas y eran pareja… mmmmmmmmm… una sonrisa morbosa esbocé… Aunque ellas nunca demostraban algo más durante el turno que trabajaban en el restaurante.
Luego de analizarlas durante varios días para verificar o descartar mi conclusión, noté que siempre al final del servicio se perdían unos 15 o 20 minutos después de almorzar, incluso algunas veces casi hasta media hora. Eso sí, primero salía una y luego la otra y llegaban en el mismo orden, con 1 o 2 minutos de diferencia. Al preguntarles donde estaban siempre decían “Yo me salí a fumar don Jorge, Ariana no se”… y la otra decía “Me fui a hacer una recarga don Jorge, Angélica no se”… y cosas por el estilo. Pero estas “escapadas” juntas eran cada vez más frecuentes y las excusas se estaban volviendo repetitivas, así que pensé que algo andaba mal… o no necesariamente mal…jejeje… dentro de mi mente comenzaron a surgir los pensamientos más bajos posibles imaginando, por ejemplo, a este par de lesbianas en un apasionado beso en los baños del centro comercial o incluso teniendo una buena sesión de sexo oral o masturbadas mutuas…que delicia… pero bueno, nunca vi que llegaran sonrojadas, agitadas, despeinadas, oliendo a raro ni nada parecido, así que solo eran pensamientos y nada más.
Hasta hace unos días, cuando tuvo lugar el momento sublime y desenlace de este relato.
Por un pago urgente que tenía que realizar en el banco, me tuve que ausentar del restaurante. Se quedaron solos los 4 meseros y la señora de la cocina, y les dije que me esperaran a que llegara. Como ya se imaginaran, en el banco me demoré más de lo pensado por esas interminables filas de fin de mes y terminé saliendo casi a las 4 y media del mismo. Me dirigí rápidamente al restaurante pues pensé “me deben estar esperando para cerrar”.
Al llegar al restaurante, noté que las puertas ya estaban entrecerradas y pensé “bueno, al menos me adelantaron algo de trabajo”. Entré y dije “buenas” sin obtener respuesta. Las luces apagadas, las ollas y los platos ya en su lugar, me dieron a entender que la señora de la cocina no me había esperado y ya se había ido. Pensé “que tal… la segunda al mando del chuzo se fue y me lo dejó solo con 4 desconocidos la muy irresponsable”.
Otra vez dije “buenas?”. Nadie respondía. Dije como en un susurro “ya se fueron todos? Pero estos qué? Se fueron y dejaron esto solo y abierto???” Ya mi mal genio hizo que mis pasos se apresuraran hacia el fondo del local, donde quedan los lockers y el baño de los empleados donde vi que la luz estaba prendida…
De inmediato pensé “estos se metieron fue a hablar mierda al vestier y dejaron abierto a delante”
Comencé a decir en voz baja…
-Oigan, ustedes hablando paja aquí y…. – No alcancé a terminar de decir “… y el local solo!!!” porque al abrir la puerta presencié un espectáculo mayor.
Ariana y Angélica, ambas de pie, se estaban besando locamente en la boca y tenían sus pantalones negros de dotación a la altura de las rodillas. Ariana, tenía apoyada su linda cola sobre una de las mesas, de modo que quedaba algo “encorvada” respecto a Angélica, pero supuse después que era para que sus caras quedaran a la misma altura y la más bajita no se tuviera que empinar. Las tangas fucsias de Ariana, también habían caído a la altura de sus rodillas, sobre los pantalones negros. Su blusa estaba desabotonada y la mano derecha de Angélica le masajeaba los senos por encima de su brasier blanco. Los dedos de la mano izquierda de Angélica formaban como una punta que entraba y salía sin compasión de la vulva húmeda e hinchada de Ariana, totalmente olorosa y depilada…
Angélica, que para ese momento me daba su ancha espalda, estaba además sin blusa, sin brasier y solo con unos cacheteros negros que le apretaban sus grandes pero planchetas nalgas. Al parecer, ambas con sus ojos cerrados, no se dieron en cuenta de inmediato de mi presencia…
Creo que mis pupilas se dilataron, mi boca se abrió y de inmediato una violenta erección invadió mis pantalones.
Unos segundos pasaron y Ariana abrió los ojos. De inmediato notó que yo estaba ahí pero para mi sorpresa, no se detuvo, sino que se sonrió y me miró pícaramente, mientras mandó su mano al culo de Angélica como dándole una palmada que resonó en la habitación… tomó su nalga y la masajeaba con desaforo…
“Duro no” le dijo suavemente Angélica pero mientras lo decía, la mirada y un pucherito en la boca de Ariana le indicó que alguien más estaba presente. Angélica, giró de repente su cabeza y me vio, apartándose de inmediato de Ariana, se cubrió sus senos de pezones rosados, que no estaban del todo mal, con sus brazos y solo dijo “Ayy… don Jorge”… sonrojándose más de lo que ya estaba.
Mi pene y mi corazón estaban a mil para ese momento. Yo abrí y cerré los ojos como para asimilar el momento y solo atiné a decir “uyy perdón”…. Pero no me moví, ni cerré la puerta, ni me alejé. Son esos momentos en que los segundos son eternos… Creo que yo también estaba sonrojado, pero de excitación.
Angélica con los pantalones en la rodilla y tapándose los senos, me dio la espalda y se fue hacia el rincón de la habitación, buscaba su ropa y se subió los pantalones, mientras decía algo así como “don Jorge, que pena con usted” o algo así, la verdad mis oídos no pusieron atención, porque mi mirada y todos mis sentidos se quedaron con Ariana. La muy descaradita al parecer no le dio pena de nada y se había quedado ahí medio sentada en la mesa, con sus piernas entreabiertas dejando al descubierto su rajita y su blusa abierta que dejaba ver el sostén blanco de sus senos, uno de los cuales parecía salirse porque asomaba ya al borde un delicioso pezón negro.
“Pero pena porque?” dijo la muchachita, mientras me sonrió más pícaramente que antes, lo cual me hizo ahora sí sudar de lo arrecho que me puse y también hizo que su novia Angélica, ahora sí más que confirmado!!!, le dijera “Que te pasa?” con un tono como de regaño.
“Pues sí, pena si nos hubiera visto robándolo… pero haciendo ricuras, porque?” Yo solo esbocé una sonrisa entre nervioso, arrecho y feliz de aquel momento…
“Eehhheee… pues yo si sospechaba, pero no me imaginé…” Fue lo único que dije con voz temblorosa, porque Angélica me cortó de una diciéndole a Ariana “Oyeeee… que te pasa???? Es que te gusta o qué????”
Huuuyyyyy… pelea de lesbianas!!! Pensé… jajajaja…. Y estoy en primera fila!!!
“Cálmate bebé… no ves que está mas asustado que nosotras?”… “Además acuérdate de esa fantasía que hemos hablado…”
“Fantasía?”… pensé yo… “uyyy me tocó trio hoy!!!!”…. Bueno… y lo decía más por Ariana, que por Angélica, que además de estar más buena, era la más zorrita de las dos. Creo que mi cara parecería la de un perro hambriento frente a un jugoso bistec ò la de Homero Simpson cuando dice “mmmm rosquillas!!!... Ahhhhh” y babea como perro hambriento… jejeje
“Pero…. Dijo Angélica… con el jefe?... no es raro?”.
“Nooo… dijo Ariana… además parece que es un experto, porque cuando viene doña XXXXXX, no ves lo feliz que la tiene?” Se refería a mi esposa…
Y mientras lo decía, se me acercó esta linda flaca con cara de puta relajada, me tomó la mano y me dijo al oído… “Angie solo ha estado una vez con un hombre y quiere repetir mientras yo la veo”… sonrisa…
Ariana me guió de la mano hacia el centro de la habitación, donde ya estaba Angie prácticamente vestida, mirando y escuchando también atónita, como yo, lo que su novia estaba haciendo y diciendo…
Me puso casi al frente de ambas, formando como un triángulo… yo solo sudaba y caminaba ya con algo de pena por el enorme bulto que se me había formado entre las piernas. Creo que también temblaba… A pesar de que Angie no me despertaba casi ningún mal pensamiento, ver lo que había visto y vivir lo que estaba viviendo me excitaba demasiado…
“A ver… vamos… yo sé que a ambos les gustaría” Dijo Ariana, mientras de imprevisto tocó con su mano mi enorme bulto y con la otra le masajeo los senos a su amada, dándole un beso profundo en frente mío.
“Hmmm… Pues… sabes que quiero esto desde hace mucho” – Dijo Angélica, mientras se puso de rodillas, aflojó mi cinturón, bajó la cremallera de mi pantalón, bajó mis pantalones hasta los tobillos y luego mis boxers azules, para liberar a mi apretada verga hinchada y humedecida ya, que quedó justo delante de su boca… Ella la miraba con deseo, se saboreaba, la olía…
Ariana dijo suavemente “uyyy que rica verga don Jorge… es para ti mi amor”… mientras me la cogió con su mano, colocándole la punta en la boca de Angie. Ella entreabrió su boca y aceptó comenzar a chuparla y lamerla, primero suavemente y con movimientos algo tímidos, como de inexperta… “te gusta mi amor?” “está bien rica” “hhhmmmmm” era lo que decía Ariana, ahí parada junto a nosotros… “jjmmmjjj si” se le escuchaba a Angie, que comenzó a tomar confianza y comenzó a hacerme unas chupadas prolongadas y profundas, que me hicieron tomarle la cabeza con mis manos y guiarla también en un ritmo desaforado de lengua, succiones y chupadas que resonaban… “Eeessooo, aaasssiii…. Te gusta?” le decía Ariana… Mientras comenzó también a agitarse su respiración y su mano comenzó a masajear su chocha… ella como que se iba a alejar un poco a apoyarse nuevamente en la mesa para masturbarse, pero al darme cuenta, la tome con mi mano por la espalda y comencé a besarle y lamerle el cuello y los senos…
“Espera… primero con ella” fue lo que me dijo al oído Ariana, mientras tomaba mi brazo y lo retiraba de su cintura, alejándose… Nos miramos con lascivia y acepté sus deseos… entonces me concentré en Angélica. Para este punto, ya mis “prejuicios” o falta de deseos por ella habían desaparecido. Sus mamadas eran muy buenas y tenía mi verga a tope, a punto de estallar… “para ser lesbi… lo haces muy bien”… dije entre sollozos… “mmm … que bueno… quería recordar” me dijo ella, mientras besaba y lamia mis bolas, mi zona cercana al ano y volvía a engullirse mi verga de cabo a rabo en un mar de saliva y lubricación… yo por momentos tomaba su cabeza con mis manos y guiaba sus movimientos y velocidad, algunas veces muy fuerte… como queriendo romperle la garganta… mientras tanto, apoyada en la mesa, Ariana se masturbaba mientras nos veía con sus ojos vidriosos y enrojecidos, su mano en su chocha no paraba de moverse en un compás frenético mientras respiraba agitadamente diciéndonos “quiero que lo disfrutes amor” y otras más… Yo por momentos volteaba a mirarla para excitarme más de ver esa flaca a punto de estallar… “ya voy a llegar”… dije mientras mis manos movían su cabeza violentamente hacia mí y ella con su boca abierta recibiendo mi pedazo de carne hasta el fondo… “démelo todo yaaaa” dijo Angie… y en un segundo exploté de placer, mis piernas se empinaron, mi espalda un poco hacia atrás y mis muslos y mis nalgas se tensionaron, para darle salida a unas dos o tres dosis de semen caliente, espeso y con buena presión, que invadió su boca… ella no lo tragó sino que lo escupió junto a una masa de saliva que escurrió por sus comisuras y su cuello, lo cual hizo más excitante el momento… mis jadeos fueron más fuertes hasta convertirse en un “aaahhh” profundo… también mi pene y mis bolas quedaron empapadas de aquella mezcla de semen y saliva, con un olor a sexo impresionante… Angie disfrutaba de restregarse mi verga recién ordeñada en su cara, en su nariz, sus mejillas, su boca… en verdad su cara era pura lujuria y creo que añoraba bastante estar así…
De repente se levanta Ariana, que también estaba viviendo su propia faena en solitario y dice “yyyaaaaa mi amor… tooommaaa” y acercó su cuca depilada e hinchada a la cara de Angie, quien sin pensarlo dos veces, hundió su embadurnada cara en la vulva de su amada para recibir, de seguro, un rico orgasmo… un chillido de Ariana interrumpió en relativo silencio que reinaba, seguido de fuertes movimientos en sus piernas, casi aplastando la cara de Angie que le daba lengua y hundía su nariz en esa cueva inundada… “aaayyyyy que rico amor…” gimieron casi al tiempo las dos… y yo ahí, parado ante semejante espectáculo, con mi respiración agitada todavía y mi verga ya en reposo…
El silencio solo era interrumpido por los jadeos y las respiraciones. Ya dos de los tres habíamos llegado al clímax. Luego de unos momentos de descanso y de limpiarnos un poco, Ariana se levantó y dijo “Ahora te toca a ti”. Se le colocó por detrás de Angie, besándole la nuca y acariciándole los senos por encima de su blusa… con su mirada me invitó a unirme y obviamente entendía que era yo quien debía complacer a Angie. Como les dije, las proporciones y formas de Angie no eran de mi total gusto, pero en ese punto ya no hay marcha atrás y la verdad no quería dar marcha atrás.
Así que la tome de su amplia cintura sin faja y le comencé a besar el cuello, sintiendo al momento un sabor mezclado de sudor, perfume, semen y creo que algo del orgasmo de Ariana… algo que me excita demasiado… mi verga creció y se envalentonó nuevamente, para que ella comenzara a masajearla con sus manos.
Como soy un adicto a los besos y las lamidas, buscaba la forma de besar su boca, pero ella creo que no quería ò no podía… sus ojos seguían cerrados y esquivaba mis labios, pero excepto por eso, me dejaba tocarla toda y luego me di cuenta de que mi boca tocaría todo su cuerpo, menos su boca… sus senos sin sostén, aplastados por la blusa fueron liberados por mis manos… los chupe con locura, con deseo, lamiendo y succionando fuerte esos pezones rosa de aureola grande… “mmmm sssiiii… asssiiii” escuchaba entre sus gemidos… besaba su cuello, su vientre… y volvía a subir a su esquiva boca, que por momentos capturaba pero de inmediato la quitaba, estirándole en ese forcejeo el labio superior un poco… pensé entonces “besos con lengua… menos!!!” y desistí de la labor, concentrándome en lamerle, chuparle, besarle o morderle todo lo demás que fuera posible…
Con la ayuda de Ariana, la desvestimos nuevamente, hasta que quedó como al principio… solo en cacheteros negros, que para ese momento se notaban totalmente empapados adelante… Su novia no dejaba de besarla en la espalda, luego las nalgas y luego subía nuevamente… De un momento a otro liberé violentamente esas nalgas apretujadas de aquellos cacheteros y al punto quedó ante mis ojos una rica vulva rosadita, labios completamente hinchados y salidos de sus aposentos, que pedían a gritos ser lamidos… “ven para acá y te enseño algo” fue lo único que le dije, mientras le tomaba con mi mano derecha su pierna izquierda por debajo del muslo, alzándola, mientras mi mano derecha la sostenía de la cintura. La llevé a la mesa, la recosté boca arriba y abrí más sus piernas. Como todas las vulvas de las mujeres gorditas que he conocido, sus labios se salían protuberantes dando paso a una chocha profunda y apretada por unas deliciosas carnitas extra… mmmm… olí profundamente esa obra de arte y acto seguido dirigí mi lengua hacia ese hoyo divino. Su primera reacción fue estremecimiento, llevó los dedos de su mano hacia su clítoris y lo descubrió por mí… brillante, durito como una perla… comencé a lamerlo y chuparlo con locura, mientras comencé a notar como se inundaba esa concha, que por cierto, tenía unos cuantos vellos nacientes en el pubis… algo que me excita aún más… Ya mi ritmo era frenético con esa vulva y mi lengua había explorado sus entrañas… Ariana se había posado también sobre la mesa, al lado de su novia, totalmente desnuda ya, para ver el espectáculo. En algunos momentos en que me alejaba para tomar aire y pasarme esa rica mezcla de mi saliva y sus jugos, Ariana llevaba su mano al clítoris de su novia y lo agitaba sin compasión, a lo que Angie respondía con más jadeos, estremecimiento y gemidos… “chúpala bien rico a ver si me animo” me dijo la carajita de Ariana, mientras me sonrío… lo cual me puso más arrecho y mi verga que ya pedía raja nuevamente, comenzó a soltar su propio jugo…
Luego de varios minutos así, comencé ayudarme de mis dedos que entraban y salían a un ritmo frenético, y luego con mi pulgar en su clítoris su éxtasis fue mayor… Angie comenzó casi a convulsionar, me apretaba la cabeza con sus piernas, las doblaba y las estiraba… Ariana comenzó también a intervenir con su mano para excitarla más y se inclinó sobre ella para besarla en la boca y besarle los senos que, como un par de huevos fritos, temblaban ante semejantes movimientos… “Yo sé que puedes amor” le dijo Ariana a Angie, mientras le hundía su lengua en su boca y apretujaba lo que encontrara con su mano… sus pezones, su ombligo, su chocha… todo… Llegó el ansiado momento… Angie casi nos levanta a ambos de encima de la mesa donde la teníamos clavada de placer… mejor dicho, casi me deja en knock-out con un rodillazo… mientras explotaba en varios gritos de placer profundo y contorsiones sin sentido… su vagina era un mar de orgasmo blancuzco y oloroso que no demoré en chupar y retener en mi boca… parecía inundada casi por una lluvia dorada de la cantidad de jugos que brotaron de su entrepierna… yo extasiado y untado hasta la manija de su sexo, Ariana con lo propio… y lo mejor, esta carajita dice “yo también quiero” y se me abalanza la flaca encima, me da un beso forzado que me hace abrir la boca, de la cual se me escurre ese orgasmo fenomenal y me mete la lengua hasta el fondo… como queriendo quitarme el néctar de su novia de mi propia boca… me besa, me muerde, me lame, me chupa la lengua…. Ahora los tres estamos saciados…
Ya casi había llegado la noche, el calor en la habitación es mucho, los olores a sexo son increíbles… y la mejor parte para mí, sin planearlo, estaba a punto de suceder…
CONTINUARÀ…







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login EntrarQue bue relato.. Muy excitante vivir esa experienciaexperiencia