Luego de una frustrante tarde pero a la vez extrema y lujuriosa, mi esposa y yo continuamos con aquella a la que se le podría catalogar una relación de tres con la sexi comadre que se había vuelto nuestra primera cómplice de tantas travesuras por venir.
Empezamos a frecuentarnos más de seguido, un poco más íntimo y juguetón cada momento. Era algo agradable de experimentar ya que la atracción de los tres era enorme; no perdíamos momentos en acariciarnos cuanto podíamos, besarnos y estimular cada sentido de nuestro ser, pero aun no concluíamos aquel momento real de intimidad total que no solo llenaría nuestros deseos sino que nos cambiaria por completo.
Un día a mi querida y amada esposa se le ocurrió la idea de que ella amaneciera en nuestra casa, ya que su marido la dejaba sola en casa debido a que en ocasiones trabajaba de noche. Pues sería el momento perfecto de vivir tan anhelada experiencia y concluir con nuestra travesura.
El día llego. Se hizo de noche y el momento se daba cada vez más, todo concordaba como si el destino quisiera que lleváramos ese momento anhelado a su más bello éxtasis. Mi esposa y yo como dos niños no veíamos la hora de su llegada la acosábamos con llamadas; ella no daba espera y con mas ansias trataba de llegar rápido.
Los dos le teníamos una sorpresa; pues yo ese día en la tarde me tome el atrevimiento de comprar un botella de ‘’baileys`` para la ocasión; estábamos ansiosos de poder tenerla completamente desnuda y estimulada para los dos tanto que a pesar de sentir esa ansiedad mi esposa y yo callábamos pero con miradas y cortas palabras nos comunicábamos ese día ‘’no sé si por timidez, por ansiedad, o más bien por curiosidad nos comportábamos así’’.
La puerta sonó…
Ella entro a nuestra casa. ¡Jamás la aviamos visto tan bella! Con su cabello largo de color negro que le llegaba hasta la cadera, vestía una blusa escotada que le resaltaba muy bien sus atributos y ceñía con perfección su cintura, un pantalón pegado a sus caderas… que sexi estaba.
Nos pusimos cómodos. Música, risa, baile y jugueteos de maliciosas palabras, hasta que el alcohol hizo su efecto y en un momento de silencio salte sobre mi comadre la empecé a besar mientras mi mujer observaba la escena en silencio. La acariciaba por todas partes y ella aceleraba su respiración; mi esposa no dio espera y se levanto para participar.
Los dos la teníamos casi que acorralada llenándola de besos y caricias, ella aceleraba su respiración con más intensidad, mi esposa comenzó a meter sus manos entre su blusa, yo estaba desabrochando su pantalón y ella me quitaba la camisa. Estábamos muy excitados pues cuando mi esposa introdujo su mano para tocarle la vagina ella jimio muy fuerte y al sacarla sus dedos estaban empapados.
Yo comencé a quitarle el pantalón a mi esposa para besar su hermosa y grande cadera de piel morena mientras ella terminaba de desnudar a nuestra tentadora comadre. Era un momento muy excitante para los tres mi pene se ponía cada vez más duro, ellas estaban muy mojadas pues cada que se frotaban sus manos se veían húmedas y aceitosas.
Mi comadre sin quitarme del todo el pantalón me lo saco y sin más preámbulos se lo introdujo en la boca haciéndome sentir un vacio en el estomago tan fuerte que mis gemidos no dieron espera (sus carnosos labios se sentían muy bien).
Mi esposa interrumpió el momento para sugerirnos subir a la habitación ya que estaríamos mas cómodos en la cama; allí nos terminamos de quitar por completo la ropa. Me recosté en la cama y ellas saltaron sobre mí y me acariciaban todo mientras se besaban y se tocaban también, era bello observar ese momento y sentir como ellas recostadas sobre mí me tocaban los muslos con sus vaginas húmedas.
Luego mi esposa se hizo sobre ella para masturbarla más cómodo y poder lamer sus senos, yo por el contrario tome a mi esposa por la espalda y comencé a penetrarla mientras besaba su espalda y tocaba sus pezones; me movía con fuerza haciendo que mi esposa acelerar su ritmo masturbándola. No podría describir cual de los tres gemía con más fuerza. Escucharlas gemir a las dos es algo que quedo en lo más profundo de mis memorias.
Mi esposa tomo el control del momento y me pidió que penetrara a mi comadre que ella quería ver y acariciarnos. Me hice sobre mi comadre y penetre su mojada vagina, me movía suave dentro de ella y tocaba sus senos pero la dominante de mi mujer me pedía hacerlo cada vez más fuerte y rápido mientras le besaba los labios y se masturbaba con rapidez. De verla hacer tan domínate escena me sentí vil entre esas mujeres pero a la vez satisfecho…
La habitación cada vez se hacía más calurosa pues el calor que generábamos era muy fuerte pero por decirlo así “acogedor”; no me permití dar más espera a mi señora pues ansiaba penetrarla también así que suspendí con mi comadre y me recosté sobre esa cálida piel morena que desprende una esencia que llenaría los mas íntimos deseos del más vil de los hombres. Pero ella se levanto y me tumbo boca arriba para acomodarse sobre mi pene desde la parte superior y moverse ágil y rápidamente como solo ella lo sabe hacer, para darle el más bello de los recuerdos a esa mujer que nos observaba y nos tocaba a la vez.
Después de a ver recibido el bello cortejo de mi mujer sobre mi; mi esposa y yo decidimos hacernos sobre nuestra comadre para arrancar de su más deseado pensamiento el orgasmo que tanto pedía solo con su mirada.
Ella tumbada boca arriba me dio la libertad de levantar sus piernas hasta mis hombros y penetrarla en posición de loto así le daba la facilidad a mi esposa de lamerle los senos y acariciarle el clítoris. No sé cómo llegamos a adquirir una coordinación tan extenuante que esa mujer no paraba de gemir y mover su cuerpo con tal pasión que el orgasmo no dio espera.
Tanto ella como yo tuvimos un privilegiado orgasmo después de una bella hora de recorrido en aquella cama, solos los tres y en una cálida habitación…








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login Entraresperamos que les guste la continuacion de como enpesamos hacer una pareja diferente a muchas ! gracias esperamos sus comentarios !