Ella no dejó de mirarme a través del espejo, él lamía su trasero a veces con delicadeza, a veces con avidez, con algunos pasos de su lengua ella gemía y me sonreía. Yo seguía en el sofá viendo el regalo doble que me había permitido conceder.
En un primer sentido hice un regalo de reencuentro a un amigo. Lo había dejado de ver hacía cerca de cuatro años, cuando decidió aceptar un trabajo con el Estado en un municipio fuera de Antioquia. Pasó por Medellín, almorzamos y le conté de mi nueva pareja. Le dije cuánto me gustaba ella, que llevábamos más de tres años saliendo y que habíamos empezado a explorar una faceta desconocida hasta ahora por los dos. Le expliqué que compartíamos algunas fotos por internet, nos describíamos algunas fantasías, y que en las últimas debería haber otro hombre. Me miró sorprendido, estuve a punto de pensar que diría que no, y antes de responder y pedir algunas explicaciones me preguntó si eso podría poner en riesgo la amistad. Le dije que lo podríamos tomar como un favor para los tres, que él me generaba confianza y que se trataba de complacer a mi novia, que ella lo quería y yo deseaba seguirle el antojo. Al final accedió, no sin antes pedirme que le permitiera ver una o dos fotos, hecho que sin duda reforzó su decisión positiva, pues bastó solo una imagen de ella recostada sobre una cama dejando ver sus piernas y su culo para que él se sorprendiera.
Por su parte mi Mary estaba también recibiendo su regalo, se sometía a una lengua que valoraba muy bien sus piernas y su culo, allí estuvo por mucho rato hasta que él la volteó boca arriba y se clavó en su sexo, lo hizo de entrada con intensidad y con mucho ritmo, al punto que sólo pasaron dos o tres minutos hasta que alcanzó el primer orgasmo. Me miró todo el tiempo mientras apretaba los labios y achicaba los ojos, yo ya conocía ese gesto. Cuando después del encuentro comentamos ella y yo lo que más le había gustado, entre las primeras cosas del ranking estaba la chupada de gallo que le había propinado mi amigo.
Luego del primer logro, la dejó descansar caballerosamente un momento, ella cerró los ojos y él me hizo una seña de satisfacción y agradecimiento. Yo le correspondí, pues él había accedido a todo mi plan. Habíamos acordado una hora para que él llegara a un motel en el Municipio de la Estrella, previamente seleccionado por mí a través de internet, asegurándome que permitieran tres personas. Definimos una hora, y cuando él hubo llegado me puso un sms con el número de la habitación. Por eso respondí de inmediato en portería cuando me preguntaron qué tipo de cabaña quería.
Una vez ella se repuso de su primer clímax, él la puso en cuatro y aprovechando su humedad entró sin titubear, ella estiró su cuello en un gesto de placer que deja escapar cuando se le penetra de un tirón. Comenzó a moverse cadenciosamente, le gustaba que yo la mirara y eso beneficiaba a mi amigo, pues ante mi mirada ella se movía con mucha provocación, levantaba su culo y lo dejaba menear con exageración, lo cual me excitaba, yo sólo atinaba a masturbarme mientras los veía, y ella sonreía primero levemente. De pronto comenzó a reírse con un poco más de fuerza y a hablar, no sé de dónde le salió, pero dijo una retahíla como ¡soy tu perra, vos sos un malparido, a mí me gusta que otro me coma y a vos te gusta verme, mirá cómo me culean, mirá cómo me muevo! ¿Así querías verme? ¡Pues así quería verme yo, quería que me vieras, quería que me culiaran delante de vos, mirá que bueno cómo me muevo!, ¿Me querés comer? Pues vas a tener qué esperar porque estoy ocupada con otra verga en mi gallo! Me fui acercando mientras ella hablaba… ¡tengo otra verga adentro, vos me estás viendo, estás viendo tu puta, mi chimba está ocupa… No acabó de decirlo cuando le metí mi verga en su boca, era tal su excitación que comenzó a gemir como asfixiada, el hecho de sentir un chimbo en su boca y otro en su gallo la enloqueció, gemía todo el tiempo, no tenía control y el ritmo que imprimió a su movimiento de pelvis hizo que mi amigo tuviera que salirse de inmediato y venirse, por un momento pensé que ella no lo había notado pues seguía mamándome con la misma efervescencia, se vino de nuevo, soltó un grito ya sin tapujos diciendo ¡Ay hijueputa! y me hizo respirar hondo para no acabar yo también. Este orgasmo suyo quedó también en el ranking de “lo mejor” según la evaluación posterior que hicimos juntos.
Yo no quería venirme pues aún faltaba algo que ella deseaba y que me había manifestado días antes, un poco con timidez, cuando le había preguntado por lo que le gustaría con otro hombre. Ella había sido algo reservada, ya había dicho yo que a veces me parecía más dispuesta a obedecer que a proponer, sin embargo con algo de pudor me dijo: Quisiera que los dos entraran al tiempo.
Tuvimos un breve descanso, conversamos de cualquier cosa, él estaba tirado a un lado de la cama, y nosotros dos del otro, puestos de perfil y abrazados. Como él se demoraba un poco en estar de nuevo dispuesto, la hice poner boca arriba, alcé sus piernas sobre mis hombros y comencé a follarla. Cuando ya he respirado suficientemente puedo auto controlarme, así que me dediqué relajadamente a penetrarla con ritmo fijo, unas veces más hondo y otras sólo un poco, este juego lo hacemos a menudo, pero era le primera vez que otro nos miraba, y a ella le gustaba, aunque no tanto como que yo la viera con otro. Así estuvimos un rato. Ella disfrutó.
Cuando ví que mi amigo tenía de nuevo una erección, le pedí que se acostara boca arriba en la cama, de tal forma que su cadera quedara al borde de la cama, ella se sentó sobre él dándole la espalda y se echó hacia atrás, él la sostenía un poco de los hombros. Se acomodó sobre el chimbo de mi amigo, y comenzó a moverse, yo miré un momento cómo la verga que tenía le entraba desde atrás, y me acerqué a ella apoyando mis brazos en la cama, fui apuntalando mi verga en su vagina, que ya estaba ocupada, y me abrí campo para quedar desde el frente por encima de la verga de mi amigo, al final los dos nos acoplamos en la chimba de ella, las güevas de él desde atrás, y las mías por delante se tocaban, ella lo sentía y yo se lo dije, lo cual la excitó mucho, la penetramos entre los dos por un buen rato, ella se fue quedando como ida del placer, le salía un sonido agudo de la garganta mientras los tres cuerpos se movían libres pero acompasados, en ese momento me pareció como que ella tenía un orgasmo continuo y que estaba al borde de caer inconsciente, no me equivoqué, pues luego me confirmó que había sido como si pasara a otra dimensión, que se le fue el mundo por un rato y que no recordaba un placer parecido de antes. Cuando vi que otra vez era ella, cuando por fin volvió a gritar abiertamente, tenía un par de lágrimas asomadas en los ojos, yo aceleré mi ritmo después de verla gozar, y acabé sobre su vientre mientras ellas seguía montada en la otra verga.
Un par de días después ella y yo pudimos hablar y evaluar lo sucedido. Me dijo que le gustó la sorpresa, agradeció repetidamente, dijimos dos o tres cosas que cambiaríamos si hubiera una próxima vez, y me prometió que compensaría mi regalo con una contraprestación que le pedí y que no es difícil de imaginar… por eso es tarea de ella ahora buscar otra mujer que quiera acompañarnos. Me dice que no tiene amigas de confianza, así que podrían ayudarla si la contactan para facilitarle su encomienda.








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1 comentario
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