Comenzar un relato eróticos puede a veces ser un poco complicado, si lo ves del desde un ángulo realista, de una experiencia personal, buscaras mil formas hacerlo de la manera más excitante y que a su vez tape tu identidad, por si acaso lo lee alguien que te conozca y ya le hayas contado esa aventura. Si lo ves desde el ángulo fantasía…vamos, que estamos cansados de los millones de videos y relatos pornográficos vacíos que rondan el internet.
El presente relato tiene dos fines, primero, quiero hacer una catarsis de lo que ha sido mi vida sexual, mi historia real, no la que exageras a tus amigos en una reunión para parecer un macho alfa, ni la que cuentas a esa loquilla que quieres impresionar, es mi historia sin tapujos, con subidas y bajadas, con logros y rechazos, con pantalones y claro, sin ellos. El segundo fin es que después de 33 años de vida y quedar desempleado después de seis (7) años sin descanso, he tenido tiempo para ver al espejo y observar un personaje que reconozco cada día, pero que siempre niego en público, o escondo por el miedo al rechazo…así que lo escribo en mayúscula y que arranque el show….ME ENCANTA EL SEXO…
Los relatos se publicaran en desorden, según la experiencia que me venga a la cabeza….disculpen el intro tan largo…y que comiencen los descargos.
1). La experiencia Metrolinea.
Soy de Bucaramanga, vivo en el sur y hace unos años a unos políticos genios se les ocurrió la brillante idea de acabar con el eficiente sistema de transporte público y privatizarlo en un SITM, quitando espacios a los carros y en fin…eso es una Colombianada que todos saben y no viene a este caso…el hecho es que en ese tiempo tenia clase a las ocho de la mañana, y metrol… era mi medio de transporte (lastimosamente todavía lo es), el recorrido era de 45 minutos y claro, en hora pico a ese bus no le entraba una res más. Fue en ese tiempo que conocí a “Johana”, y lo que viví con ella fue tan excitante como fugas.
Desde que tengo memoria siempre he sido una persona más grande de la media que me rodea, mido 1.9 cm. De alto, no soy gordo pero tampoco un palillo, eso hace que sea una persona que casi nunca puede sentarse cómodamente en un bus, o que ocupe un gran espacio en el pasillo de este, al ser así, ir en un bus lleno cualquier movimiento tiende a terminar con roces en los cuerpos que me rodean, y en un sinfín de disculpas hacia ellos(as).” Johana” no fue la excepción, la primera vez que me acuerdo de ella fue en una situación de esas, solo que su respuesta fue una sonrisa de esas que cuando no se tiene experiencia te hacen sudar las manos y conllevan a una erección. Ella siguió en su lugar y yo a su lado, ese día me sentí realizado, era el sexo más real que había tenido en mucho tiempo.
Al día siguiente solo quería una cosa y el destino así lo permitió, me subí en la parte de atrás y ahí estaba ella, el bus lleno y como pude me hice a su lado, ella me vio y sonrió...el bus comenzó a circular y con ello las reses a revotar, ella se aproximó a mí y termino delante, yo en mi estúpida inocencia buscaba la manera de hacer un espacio entre los dos, pero una de muchas frenadas fue la excusa perfecta para que su cuerpo hiciera contacto con el mío en ese punto en el que el trasero de ella queda por debajo de tu cierre. Automáticamente solté la disculpa y ella voltio a mirarme, me sonrió y no cambio de sitio…yo menos. El bus siguió a su ritmo y con eso el contacto entre nosotros continuo, irremediablemente el bus fue llegando a su destino y con ello el bus se fue desocupando, pero ella no cambiaba de sitio, al bajarme primero, sin saber que decir le pedí permiso, a lo que ella respondió…hasta mañana.
Estaba excitado, eran las 7:10 am aproximadamente y ahí estaba yo, esperando el metro en la estación, el llego el bus y en la entrada de atrás comencé a buscarla, y ahí estaba. Ella me vio y sonrió, como pude llegue hasta donde estaba, la mire y se me escapo una sonrisa, ella respondió de la misma manera…y el bus siguió su recorrido, ocurrió lo mismo, ella se acercó buscando hacerse por delante mío, y yo le hice el espacio para que lo lograra, ante lo cual ella me miro dando su aprobación al movimiento. Tenía mis dudas y mil temores, pero estaba decidido, apenas el bus freno empuje mis caderas contra su trasero, ella no miro hacia atrás, solo mantuvo la posición, tenía un jean y blusa algo suelta, pude ver como se aferró de la silla con más fuerza, mire a mi lado y cada uno estaba en su mundo, el bus siguió y los roces seguían, solo que ella también hacia su movimiento hacia atrás, no soy un experto en baile pero esos roces eran una novedad en mi ser. Saben, haciendo retrospectiva, de esta experiencia no recuerdo el placer del contacto, sino en el movimiento repetitivo sus dedos contra el tubo de la silla, en su mirada al infinito por la ventana y a los lados cuando quería empujarse contra mí, en su sonrisa pícara y amangualada conmigo, en su aroma que después aprendí que era un perfume de yanbal. Entendí que el sexo no es penetrar o ser penetrado, sino despertar en tu compañera(o) ese placer del momento, que se entregue a ti y te de la confianza de entregarte a ella (el) para juntos sentir ese vértigo personal.
Conforme paso el tiempo tuvimos otros encuentros similares, sé que ella era estudiante de una universidad cercana a la mía, nunca hablamos de nada, su nombre, claro nunca me lo dio, solo sé que le gustaba sentir mi ser, y lo disfrutaba tanto como yo. Tal vez mi timidez no permitió que esta experiencia tenga un final más concluyente, pero les puedo decir que fue algo que marco mi vida, y me dio la confianza para ser lo que soy ahora, no un enfermo sexual de los buses claro, sino una persona que disfruta su sexualidad sin tapujos, y entiende que así como yo, muchas(os) les encanta sentirse deseados en la mañana.
Espero les haya gustado este primer relato, conforme vea que hay interés en conocer más experiencias les iré soltando el rollo. Gracias y ya saben, a coger a su pareja con todo, para que ella se lo coja con mas.








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