Uno De Los Mejores Recuerdos De Los Inicios De Mi Sexualidad
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 8 min de lectura calendar_today Enero de 2015

Uno De Los Mejores Recuerdos De Los Inicios De Mi Sexualidad

Todo comenzó un viernes en que decidí irme a la casa de mi amiga Natacha que vive con su novio cerca de mi universidad para ver qué plan salía. Cuando llegué le dije que no tenía para nada ganas de irme a mi casa, que le dijera a Antonio (su novio) que se inventara algo con los amigos de él....

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Todo comenzó un viernes en que decidí irme a la casa de mi amiga Natacha que vive con su novio cerca de mi universidad para ver qué plan salía. Cuando llegué le dije que no tenía para nada ganas de irme a mi casa, que le dijera a Antonio (su novio) que se inventara algo con los amigos de él para pasar esa noche. Efectivamente Antonio llamó a sus amigos, que también vivían por el centro. Cinco muchachos y dos niñas nos fuimos con una guitarra rumbo al Chorro de Quevedo, claro con una parada técnica donde “Doña Ceci” para comprar el trago.

Llegamos al Chorro, nos sentáramos en círculo en el piso, empezamos a tomar de la botella de Brandy y a cantar, uno de los amigos de Antonio, Oscar, estaba acompañándonos con la guitarra. Seguíamos cantando y tomando, pasaron como unos quince o veinte minutos cuando sentí que alguien de afuera se agachó al lado mío y nos dijo a todos: Che! Podemos acompañarlos mi amiga y “cho”?... Escuché ese acento e inmediatamente me interesé, porque como muchas, sentía una gran atracción por los hombres con acento argentino. Le dijimos que claro que se podía hacer con nosotros, entonces le comenzamos a hacer el interrogatorio de rutina. Nos dijo que se llamaba Juan Pablo y que no era Argentino, sino de Uruguay. Juan nos ofreció cervezas y cigarrillos, y también tocó la guitarra y cantó canciones que ninguno de nosotros conocíamos, porque eran de su país.

Como es costumbre en el Chorro, llegó un momento en la noche en que llegó la policía para dispersar a los muchachos y vaciar el lugar, así que nos tocó irnos de nuevo al apartamento de mi amiga Natacha y su novio a terminar de tomarnos lo que ya habíamos comprado. Yo todo el tiempo me sentí muy atraída a Juan, ya veníamos hablando, nos habíamos reído y por el camino también habíamos estado simpatizando; tuvimos que parar porque los amigos de Antonio querían comprar más licor. Para ese entonces yo ya había tomado lo suficiente como para sentirme valiente, entonces me lancé y le di un besito pequeño a Juan en los labios y seguí como si nada, me fui a hablar con los otros y Juan se quedó sorprendido y no dijo nada.

Estando en la casa de mi amiga, quería seguir acaparando a Juan, entonces me fui a hablar con él y no aguantó las ganas de preguntarme porqué lo había besado, a lo que yo respondí descaradamente que yo no lo había besado, que había sido él, acto seguido le pregunté que si lo podía volver a besar y me respondió: Es lo que más quiero. Nos besamos, esta vez más fuerte y más apasionadamente, yo estaba fascinada mordiendo, rozando y lamiendo esos labios, hasta que nos comenzaron a molestar todos, que ya nos habían visto.

Después me sentí muy cansada y me fui a dormir a la habitación de mi amiga, dormí un rato, pero Juan le preguntó a Natacha dónde estaba yo y ella lo guió hasta donde yo estaba, me despertó y me animaba a que saliera otra vez pero yo no quería, se quedó ahí conmigo, y ya en la soledad de la habitación nos empezamos a besar con más confianza, eran besos sumamente apasionados, parecía que nos quisiéramos comer a mordiscos, pero al mismo tiempo eran delicados, yo le acariciaba la cabeza, la espalda, el cuello; él me tocaba las piernas, la cintura y trataba de acercarme mucho más a él, hasta que se decidió a meter su mano por debajo de la blusa, tocándome la piel de la cintura, la espalda y el abdomen. Seguido a eso quiso acariciar mis senos y yo se lo permití, también estaba muy excitada ya, además llevaba mucho tiempo sin estar con un hombre, pero lo paré porque estábamos en esa habitación y en cualquier momento podían entrar y por supuesto no quería irrespetar la habitación de mi amiga.

Juan me rogó que fuéramos al baño, pero definitivamente yo no iba a estar cómoda en ningún sitio de esa casa, entonces le dije que nos fuéramos para mi casa, que mi roommate había salido de la ciudad, pero me dijo que en la sala estaba su amiga y que no podía dejarla así no más. Nos pusimos de acuerdo para vernos al día siguiente para continuar con lo que habíamos empezado.

Nos encontramos en una estación de la calle 45 cerca del hostal donde él se estaba quedando, y lo vi mucho más atractivo que el día anterior, Juan era más alto que yo, medía más o menos unos 1,80 cm, era de piel blanca pero bronceada de tanto estar en la playa, era delgado pero con los músculos que se le marcaban en los brazos y en el pecho (aunque hasta ese momento no lo había podido apreciar con fidelidad), tenía ojos grandes y negros con unas cejas muy bien pobladas, su nariz era larga y recta y sus labios muy carnosos. Lo que más me gustaba de él era su cabello, muy negro, brillante y ondulado, un poco largo, era como en capas hasta los hombros. Bueno, y yo, estaba como en las fotos sólo que un poco más delgada.

Estuvimos caminando y hablando un rato por ese sector, hasta que resolvimos tomar el transmi e irnos para mi casa. Cuando llegamos, él ya me había dicho que era muy buen cocinero y que quería preparar algo para mí, así que dejé que hiciera lo que quisiera en la cocina. Comimos, escuchamos música, hablamos, pero llegó un momento en la noche, en que me dijo que me sentara más cerca de él. Yo le dije que ya me iba a ir a acostar, que si quería se quedara ahí escuchando música, pero por supuesto que mis palabras tenían otra intención. Yo me estaba poniendo la pijama cuando entró, se quedó mirándome y como la otra habitación estaba vacía me preguntó que dónde debía dormir, a lo que yo le respondí que podía dormir donde quisiera, en mi cama o en la del otro cuarto. Claro que él quería dormir conmigo, se empezó a quitar la ropa dejándose el bóxer.

Nos acostamos en la cama como si fuéramos a dormir muy juiciosos, pero él me preguntó que por qué no me había lanzado con uno de mis besos ese día, y yo le respondí que no todo lo debía hacer yo… igual me le acerqué y le di un beso como los de la noche anterior, pero mucho mejor porque estábamos totalmente solos, más cómodos y con una ropa más ligera. Estábamos de lado besándonos cuando de repente siento que Juan me alza con fuerza y me pone sobre él para seguir besándonos, sentía mucho placer y libertad, estábamos ahí tocándonos nuestros cuerpos. Nuevamente Juan metió sus manos por debajo de mi blusa y por debajo del pantalón de mi pijama, incluso por debajo de los cacheteros que llevaba, apretándome las nalgas, haciéndome sentir su virilidad.

En ese punto ya estábamos muy excitados, me quité el pantalón de la pijama y después los cacheteros, otra vez de lado, él acariciaba mis nalgas y mis muslos, con un poco más de fuerza y yo que ya no podía controlar el movimiento de mi cadera lo seguí besando, él tuvo la curiosidad y las ganas, y con sus dedos palpó toda la humedad que provenía de mi vagina, los sacó y los olió, y continuó masturbándome, yo estaba que estallaba de placer, entonces se quitó su bóxer, vi y sentí que su pene ya estaba bien duro, eso me excitó muchísimo más! Ya lo quería tener adentro. Se puso un condón y me subió nuevamente sobre él. Primero estuvimos sólo rozándonos los genitales, me encantaba el tamaño de su miembro, sentir cómo se deslizaba por entre mis labios, y cómo cada vez hacía que saliera más humedad de mí.

En medio de esas caricias, me fui quitando la blusa de la pijama que ya era bastante apretada, lo hice muy lento para que él lo disfrutara, me tomó por la cintura y empezó a subir sus manos hasta que tuvo mis senos completamente en sus manos, los apretaba y los acariciaba, puso sus manos a los lados y con sus pulgares jugaba pasando de arriba abajo por mis pezones erectos mientras yo continuaba moviéndome sobre su pene. Los dos ya queríamos que estuviera adentro, entonces me levanté un poco y empezó a rozar la punta de su pene por mis labios vaginales que estaban húmedos e hinchados, incluso dolían un poco de tanta irrigación. Poco a poco fui sintiendo cómo entraba la punta, yo estaba muy cerrada, me dolía pero quería que estuviera ya adentro. Tuvimos paciencia y poco a poco fue entrando más y más. Por fin lo tenía completamente adentro, a pesar de que estaba un poco adolorida se sentía espectacular, estaba tan duro, apretado contra las paredes de mi vagina, así que me empecé a mover muy despacio.

Yo estaba respirando muy fuerte y él también hacía unos sonidos de placer que me ponían peor a mí. Apoyé las manos a los lados de su cabeza, él seguía jugueteando con todas las partes de mi cuerpo que alcanzaba a tocar, sobre todo con los senos, y yo, cada vez tomaba más ritmo. Cuando ya pude ir más rápido me tomó de la cadera para controlar los movimientos, se sentía todo el roce de su pelvis contra mi clítoris, y encima de todo, la sensación de tener su miembro erecto dentro de mí. Así estuvimos por varios minutos, hasta que cambiamos y él se hizo encima de mí. Rápidamente mi vagina se acostumbró a estar sin su pene, por lo que tuvo que volver a empezar como antes suavemente, pero que agradable fue sentir cómo me tallaba su pene en cada milímetro, cómo sentía toda su forma, como si lo estuviera dibujando a medida que lo introducía.

Fue tomando cada vez más velocidad y mientras tanto aprovechaba para besarme los senos y chupármelos, yo me aferraba a su espalda y de tanto frenesí ya no respiraba fuerte sino que tenía unos pequeños gemidos, pero de verdad estaba disfrutando lo que este hombre me estaba dando. Después de un tiempo así, sentí que ya no pude más y llegué a un orgasmo, lo apreté fuerte mientras él continuaba moviéndose con las fuertes palpitaciones de mi vagina hasta que poco después también tuvo su orgasmo, acompañado de un grito varonil. Descansamos por más o menos dos horas, pasado ese tiempo, comenzó a acariciarme nuevamente.

Hasta aquí va esta historia, por ahora. Espero que les haya gustado, tanto como a mí me gustó vivirlo, perdón por lo largo pero no quería omitir detalles de la historia.

— samantasexy

1 de enero de 2015

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Comentarios

2 comentarios

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  • numb3rs
    numb3rs · 12 de oct de 2020

    Es un completo gusto leerte T. Saludos desde Medellín

  • manuel7803
    manuel7803 · 1 de ene de 2015

    Este relato ya había sido subido antes, en esta misma página por otra usuaria.  

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