Hacia unos meses que Esther había llegado a trabajar como práctica, y siempre nos mirábamos incisivamente, pero nada más, apenas un saludo. Recuerdo eran las 3 Pm, pues ambos nos cruzamos al salir por la puerta giratoria, y casi tropezamos. Aunque no éramos conocidos, me decidí a invitarla a un café, y ella miro su celular, suspiro y me dijo: Gracias, pero no puedo tardar mucho. Acepte el reto.
Habiendo un café en la propia esquina, carrera 11 con 72, aproveche el tráfico, la gente aglomerada, para seguir caminando, y llegamos así, entretenidos o entreteniendo, hasta el parque de Lourdes. No sé de donde me salió decir, siendo mentira, que tenia calor; lo inesperado fue que ella dijo lo mismo: cambiamos un tinto, por cinco cervezas cada uno, la misma cantidad de campanadas de la Iglesia, anunciando misa; entramos a una residencia.
Avance por la 57, mientras ella se quedó 3 mtos en la esquina de la 11 viendo zapatos, y de reojo vio donde era. Al entrar donde un chico portero, con cara de malicia, indicaba, la espere, y nos dijo seguir al 3er piso, lanzando un grito estremecedor: Gilmaaaaa, van clienteeessss.
El sitio, solitario en semi penumbra. Llegamos y Gilma, una señora con cara de película de terror nos indicó la habitación y solo dijo: Son 20 mil. La entre, y saque el dinero y encargue dos cervezas club, que decidimos esperar sin desnudarnos y entrar en acción. 6 minutos de espera, suficientes para que mi verga empezara a levantar, y ella en imaginar cómo sería la batalla por empezar.
Cuando se quitó la blusa, sus pezones estrellaban toda la habitación, y no creo Gilma llegaría al primer piso cuando, sin mediar palabras estábamos en bola los dos, y ella pasando su lengua en la cabeza sin conciencia, pero en todo su esplendor. Bese cada cm, hasta su sombra. Empezaba a babear cuando sentimos en el pasillo, solitario, una discusión de dos hombres, más bien de uno, reclamando a viva voz que no se fuera.
Ella se atemorizó ante un eventual peligro de atraco, o implicación; Yo, sacando pecho, me asome a la puerta. Era un hombre enano totalmente desnudo, y no lo digo por discriminación, un humano de estatura reducida, que para ser honesto, lo que le faltaba en tamaño le sobraba en verga. Indignado, rabioso, me miro y llego a comentar que el gay a quien le había pagado para tener sexo , al verlo desnudo, se atemorizo y salio corriendo semidesnudo. La curiosidad le pudo a Esther, y se asomo sigilosa detrás de mi, y no vio sorprendida al enano, se quedo mirando su enorme verga; con tal evidencia, que ambos lo notamos. Raul, que asi se llama, cambio su estrategia, de indignado paso a hombre por consentir, ojos semilllorosos, discriminado por su tamaño corporal y de verga (cosa paradójica) se nos acerco. Ella, con mucha humanidad en los pechos, le hizo pasar y brindarle de su cerveza a consolarlo.
Como este es un relato corto, tendrá continuidad, pero adelanto que hicimos un trio. Cuando Raul se entusiasmaba TON TON TON. Gilma avisaba: se acabó la hora. Pagan o salen ya.








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login EntrarHace unos 20 dias me encontre con Esther en La 14, ya esta casada, tiene una niña de meses. Le va bien comp madre soltera, al menos eso dijo. Buena Chica.