Mariana, El Vicio Hecho Mujer
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Enero de 2015

Mariana, El Vicio Hecho Mujer

Me encontraba recién llegada a la planta de producción y como la nueva ingeniera, no conocía bien el lugar, apenas acababa de anunciarme. No faltaba quien me hiciera ojitos o comentarios a mis espaldas. Como decían ellos, era “la sensación del bloque”. Esa canción me encanta. Dentro del....

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Me encontraba recién llegada a la planta de producción y como la nueva ingeniera, no conocía bien el lugar, apenas acababa de anunciarme. No faltaba quien me hiciera ojitos o comentarios a mis espaldas. Como decían ellos, era “la sensación del bloque”. Esa canción me encanta. Dentro del grupo de compañeros, había más de uno que se hacía el cortés, asimismo, no faltaba quien era huraño y mal encarado.
Divisé al que sería mi jefe. Un tipo que rondaba los 45 y pensé que con un poco de ejercicio se vería mejor; pues estaba pasado de kilos. Por alguna razón ni me miró hasta el día siguiente, cuando me tomó por sorpresa pidiéndome resultados de los insumos para la producción. No era mi labor, pero él insistió. El tipo logró molestarme sin mucho esfuerzo y hasta me sacó de su oficina en mal tono.
Mientras salía de la oficina, pude ver por el reflejo que el miserable estaba mordiéndose los labios mientras me veía el culo. Me sonreí internamente, pero de igual estaba molesta.
A la hora del almuerzo, se acercó brindándome una sonrisa, la cual no me simpatizó. Sin embargo fui cortés y traté de olvidar el incidente.
Los días posteriores a mi molestia, fueron calmados, ya me conocían más de los que yo conocía. Mi jefe, el sedentario número uno del proyecto, me invitó a la fiesta que había en el casino de la planta. No sé porque yo era la única mujer en ese recinto.
Decidí retirarme a mi caseta y él se ofreció para acompañarme. No sé qué loción traía, pero era seductora. Hasta llegué a pensar que el tipo me estaba embrujando, porque lo estaba mirando con otros ojos; quizá era la comida, quizá era la noche, o que tenía más de 2 meses que no había tenido nada de actividad sexual.
Él me miró a los ojos directamente y me dijo: Le pasa algo señorita…
- No, estoy bien.
- Está segura, la noto diferente.
Solo le dije que todo estaba bien y me despedí. No recuerdo nada más. A la mañana siguiente recibí una nota de él pidiéndome disculpas por su mal comportamiento. Me acerqué a él y le dije que no pensara en eso y que errores los cometíamos todos. Me dio un apretón de manos bastante fuerte, de hecho insinuante.
Nos vimos en las labores propias de ingenieros y él me miraba al igual que yo a él. El tipo era viudo y no había tenido tiempo para nada después de la muerte de su esposa. Era un adicto al trabajo.
Yo por mi parte era una nena de escasos 22 años, recién graduada y con algo de curiosidad por muchos de los procesos laborales. No es lo mismo le teoría que la práctica.
Me enseñó muchísimo, el tipo parecía tener idea de lo que yo le podía aportar, me delegaba funciones que ocasionalmente yo me sorprendía de lo que hacía.
Una noche me dijo:
- Te espero esta noche como a las 7 en mí caseta, hay algo que quiero que veas y debemos darle manejo. No puedo confiar en nadie más. ¿Cuento contigo?
- Si. Le respondí de inmediato.
A la hora citada llegué y ya él había comenzado. Él estaba de ropa casual y yo aún estaba uniformada. Hacía calor y me quité algunos de mis aparejos, solo quedé con el pantalón, el suéter, mis botas y el casco de trabajo. Terminamos rápido nuestra labor. Nos sentamos a tomarnos un merlot y al calor de la luna me desinhibí.
El tipo estaba tímido, no musitaba palabra alguna, aunque había dado el primer paso. Yo vi mi oportunidad de eliminar el stress laboral y porque no. Gozar de una rica culiada.
Salté sobre él aprovechándome de su “dizque” timidez.
- Sabes lo que te va a pasar dulce Mariana.
- Si, voy a gozar un buen momento.
- Esto no cambiará nada en el ámbito laboral.
- Lo tengo claro señor.
- Haré que sueñes conmigo esta noche.
- Yo haré que jamás me olvides y me buscarás con desespero. Después que me pruebes seré tu vicio.
Y así comenzó la batalla campal en donde no hubo tiempo para quitarme las botas, me apretó con un abrazo de oso, me besó con la furia de un volcán y yo lo evadía porque su barba me raspaba. Me desvistió tan rápido que rompió mi brasier. Me bajó la cremallera y me lamió la ingle.
- Quiero que me muerdas los huevos…
Pensé que era algo bastante bizarro y para mí, muy inusual. Lo hice y el tipo se enloqueció y empezó a hacer lo que me decía.
- Te lameré estos ricos labios hasta que explotes de placer.
Así fue, lo hizo y mis labios menores quedaron agradecidos.
- Arrodíllate y sácale melodía a esta vieja flauta.
Mamé su miembro hasta que el tipo me lo permitió. Me agarró por el cabello como si quisiera arrancarlo.
Me tiró sobre su escritorio y lamió mi estrecho culito, lo escupió y lo volvió a lamer cuantas veces quiso. Nunca antes me habían dejado tan satisfecha.
Pero aún no habíamos terminado.
- Jefe agárrese, porque ahora me toca a mí.
Comencé a lamer su glande, y se lo dije: Me enloquece una buena verga en la boca.
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Se la mamé hasta verle los ojos blancos. El tipo se retorcía en el mesón y cuando explotó, lo miré con ojos de gata en celo y me tragué cada gota de su leche caliente.
Se recostó sobre la mesa y me fui.
A la mañana siguiente llegué temprano a mis quehaceres y el no llegó sino hasta pasada la media mañana.
Tenía cara de adolescente recién desvirgado.
Los días siguientes a mi estancia en la planta, no paraba de mandarme notas, esperarme en su oficina o su caseta; en fin, buscarme por todos lados, pero yo no le respondía, lo desesperé al límite.
- Tenías razón, te has convertido en mi vicio, pero no basta con una sola dosis.
Fueron las palabras que escuché mientras me acariciaba las caderas cuando me bañaba en mi caseta. Solo me quedó sonreír y prepararme para la faena que me tocaría en esa lluviosa mañana de invierno.

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23 de enero de 2015

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Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • carvas
    carvas · 24 de ene de 2015

    Me gusta tu relato es muy creativo por tu profesion me llamo la atencion la foto en el relato nadie lo habia hecho en 5 años que llevo en quia pero hay un detalle en tu perfil dice que eres un hombre te portas como una mujer me puedes sacar de la duda con mucho respecto

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