Entregándose A Unos Adolescentes
Relato de comunidad Sexo con madurasschedule 9 min de lectura calendar_today Marzo de 2015

Entregándose A Unos Adolescentes

Por su trabajo, ella se relaciona con jóvenes estudiantes de grados 10 y 11 de bachillerato, específicamente los apoya en aspectos relacionados a su personalidad, carácter, relaciones interpersonales, … y sobre todo en crear y fortalecer la seguridad en su comportamiento. Pueden imaginar....

manchon48

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Por su trabajo, ella se relaciona con jóvenes estudiantes de grados 10 y 11 de bachillerato, específicamente los apoya en aspectos relacionados a su personalidad, carácter, relaciones interpersonales, … y sobre todo en crear y fortalecer la seguridad en su comportamiento.

Pueden imaginar entonces que llega a conocer profundamente a sus estudiantes y establece un gran nivel de confianza con cada uno de ellos, esta es una de sus mayores habilidades y realmente se esfuerza en aprovechar todas las ocasiones para lograrlo.

Era jueves, ella celebraba una reunión con su grupo de estudiantes en un salón de un hotel para cerrar un ciclo de actividades. Había coctel y ella como de costumbre pidió whisky y de buena marca; previniendo el tema del regreso a casa me llamó y solicitó que pasara a recogerla y acompañarla un rato, gustoso acepté.

Pasadas las 11 pm llegué al salón, habría cerca de 15 personas entre estudiantes y algunos adultos, ella vestía lo que llaman una bata, un vestido de tela delgado con botones adelante, ceñido al cuerpo, de color oscuro, manga corta, medias veladas y zapatos de tacón alto. Estaba peinada y maquillada, por supuesto muy agradable a la vista y como un dulce en su trato.

De lejos la vi departiendo con un grupo de estudiantes en una esquina del salón junto a una lámpara y a un sofá donde 2 de ellos, sentados seguían su conversación mientras ella, de pié, tomaba de gancho y/o abrazaba alternadamente a los dos chicos que estaban a su lado. Me acerqué a saludarla, me dio un cariñoso beso en la mejilla y me presentó con sus estudiantes, luego los dejé y seguí saludando a otras personas que conocía.

Momentos después, Lucía se acercó de gancho con dos muchachos, algo afectada por los tragos y me propuso que nos fuéramos y que lleváramos a sus dos acompañantes que se dirigían a sitios cercanos en nuestro camino. Sin decir mucho más, nos despedimos y salimos los cuatro.

Camino al auto ella perdía el equilibrio por lo que sus estudiantes la sostenían cada uno de un brazo mientras conversaban y reían de la situación, al llegar al carro les indiqué que uno de ellos se fuera atrás con Lucía y así nos acomodamos.

Durante el camino la conversación fue así…

Carlos: Lucía, te ves muy bien con ese vestido, muy apropiado y conservador pero opino que tú eres algo más osada que eso

Lucía: Gracias, mira que sencillo es ser directo y claro, en cuanto si soy o no más atrevida también depende de la compañía, por ejemplo tú me das confianza pero José está algo callado y cohibido.

Carlos: Estoy seguro que él también se ha fijado en todo, pero su timidez no le permite hablar. O acaso te sientes incómodo?

José: Para nada!, no tengo la facilidad de Carlos, pero eso no quiere decir que no me haya fijado en el vestido.

Lucía: Bueno, parece que están muy atentos a los detalles y eso me agrada mucho como mujer

Carlos entonces se toma confianza y pasa su brazo alrededor de Lucía, la hala para que quede recostada en él y …

Carlos: A veces debo contenerme para no embarrarla contigo, podría besarte y no sé cómo lo tomarías

Lucía: Ohhh, pero que dices, me encanta que seas así de directo, de esa manera puedes llegar a donde quieras conmigo. Pero, José, tú no te atreves a pasar la línea … o sí?

José: Sí quiero hacerlo, pero podrías enseñarme y guiarme?

Lucía: Vale, pero con una condición, lo que se diga o se haga hoy se queda entre nosotros.

Siguió un silencio que tácitamente aceptó esa premisa, silencio que fue roto por el sonido de un beso … Carlos y Lucía se daban primero un pico, luego un beso más fuerte.

Mientras tanto ya íbamos acercándonos a la casa de Lucía, ella entonces nos invitó a entrar y obviamente aceptamos.

Carlos puso su mano en las piernas de Lucía y rápidamente soltó los 2 últimos botones de la bata, con esto la tela se deslizó a los lados y dejó a la vista parte de las hermosas piernas de Lucía que en ese momento sonreía. Carlos dirigiéndose a José le preguntó su opinión y rojo como un tomate y temblando balbuceó que le encantaba ese cambio.

Nos bajamos del carro y entramos al edificio donde ella vive, una vez en su apartamento nos ofreció bebidas y se sentó en un sofá junto a José.

Lucía: José dime, porqué te pones tan nervioso? Acaso no me tienes confianza?

José: Sí, tengo mucha confianza contigo, pero lo que pasa es que aún no sé y no me atrevo a muchas cosas con las mujeres.

Lucía: Por ejemplo besarlas?

Entonces Lucía hizo señas a Carlos para que se acercara y estando ella sentada Carlos se agachó y la empezó a besar, muy cerca de José para que viera bien como se hacía, pero como Carlos era más “avión” aprovechó para con sus manos acariciar las piernas de Lucía subiendo un poco más el vestido y mostrando esos muslos de diosa que tiene. Luego pasó a soltar 2 botones de la parte superior de la bata.

Para ese momento Lucía tenía los ojos brillantes de deseo, los tragos habían hecho su efecto y se encontraba en el punto ideal donde se atrevía a todo pero estando muy consciente de sí misma.

Lucía: Como te parece?

José: Rico

Lucía: Solo rico? Vamos di algo más, que se te ocurre? Que deseas hacer?

Mientras decía esto, Lucía se había puesto de pie y Carlos se acomodó detrás de ella, la abrazó, pegó su cuerpo o mejor se estaba frotando con su trasero y mientras tanto con sus manos alcanzó a desabrochar los botones que quedaban, Lucía mirando a los ojos a José se abrió lentamente la bata para mostrar un hermoso conjunto de encaje negro semitransparente que resaltaba sobre su piel blanca.

Carlos empezó a besar su cuello y a amasijar los senos de Lucía, ella iba entrecerrando los ojos del placer que sentía, le pidió a Carlos que le tocara los pezones que ya se veían duros bajo las transparencias del sostén, lo que no esperaba era que Carlos llevado por el deseo tomara ese par de montañas y le diera un pellizco que inmediatamente desató un corrientazo de placer en Lucía que gimió fuerte, se le doblaron un poco sus piernas y movió sus caderas mostrando como la excitación que sentía estaba conectada entre su clítoris y sus pezones.

Lucía: José, habías visto una mujer así, semidesnuda?

José: En vivo y así, nunca.

Lucía: Te gusta mi conjunto? Ves como se trasparenta?

José: Si, veo tus senos, tus pezones están duros y parados. Estas depilada aquí abajo y se ve mojado.

Mientras tanto Carlos le besaba el cuello, la espalda, frotaba su erección contra el cuerpo de Lucía y la acariciaba. El deseo y la excitación iban en aumento para todos.

Lucía entonces subió un pié al brazo del sofá de manera que quedaba abierta de piernas de frente a José, mirándolo fijamente le dijo …

Lucía: Quieres ver más?

Y cerrando los ojos echó su cabeza atrás, con su mano tomó la parte del panty que cubría su sexo y lo corrió a un lado mostrando sus labios vaginales húmedos, brillantes, abiertos.

Lucía: Ven José, dame tu mano, esto se toca, se acaricia, se recorre así …

Lucía guiaba la mano de José para explorar su sexo, tomó dos dedos y se los introdujo, pero ya no podía coordinar más y me buscó con la mirada como pidiendo ayuda.

Me acerqué e indiqué a Carlos que se desnudara mientras yo quitaba la bata a Lucía, desabroché y quité su sostén, le pedí a José que me ayudara a acostarla en el tapete.

Carlos ya estaba listo, le pedí a José que se desnudara mientras indicaba a Carlos que la penetrara por la boca, el así lo hizo pero un poco temeroso y demasiado cuidadoso no era muy profundo, le indiqué que debía sentir como la cabeza del pene llegaba hasta la entrada a la garganta, cuando lo probó le dije que ese era su alcance, que debía entrar y salir de la boca de Lucía hasta ese punto.

Regresé con José que ya estaba desnudo y le pedí que quitara el panty de Lucía, luego le indiqué que pasara su lengua en círculos por toda la extensión del sexo de Lucía al tiempo que debía introducir dos dedos en su vagina y uno por el ano, inmediatamente Lucía se estremeció, empezó a mover sus caderas embistiendo los dedos que la penetraban, estiró sus manos y tomando la cabeza de José la restregaba contra su sexo, esto duró un minuto, luego se sacó el pene que tenía en la boca y llegó, tuvo su orgasmo, empezó a botar líquidos por su vagina de manera que parecía que se estaba orinando, gritó, le ordené a Carlos que le llenara la boca para que no hiciera tanto escándalo y así dejamos que calmara sus convulsiones.

Lucía regresó sus manos al cuerpo de Carlos, le guiaba para que su mamada fuera profunda y más fuerte; mientras se ofrecía a José abriendo todo cuanto podía sus piernas y moviendo sus caderas para dar el mejor ángulo de acceso a su lengua.

Los dejé un momento mientras me alistaba para la faena, pude ver como Carlos con movimientos bruscos eyaculó en la garganta de Lucía y se retiró para no acabar de asfixiarla, ella tomaba su semen como si fuera cocacola hasta la última gota, pero como buen amante joven el no perdió su erección. Le pedí a José que se ubicara donde estaba Carlos, a Lucía le indiqué que montara a Carlos que se había acostado en el tapete.

Me acerqué por detrás a Lucía y empecé a jugar con su ano, ella se sobresaltó al sentir mis dedos pero la penetración de Carlos llenó sus sentidos y no puso mas atención. Le dije a José al oído … “se que estas a punto de eyacular, cuando te indique debes penetrarla en la boca de la misma forma como lo hizo Carlos”

Entonces me preparé para asaltar el ano de Lucía y darle su primera doble penetración, ella estaba atenta al momento en que José se acercara a su boca pero no estaba al tanto de mis intenciones, así que cuando en un solo movimiento abrí sus nalgas y empuje mi pene venciendo la resistencia de su ano ella abrió su boca para gritar y ese fue el momento para que José la penetrara por la boca.

Lo que siguió a ese momento fue una corta etapa de lucha por parte de ella para liberarse, pero nosotros la supimos penetrar profundamente y sostener hasta que estalló en un orgasmo que la llevó nuevamente a eyacular como si estuviera orinando, a partir de ese momento nos turnamos para disfrutar su cuerpo ya sin ninguna protesta por parte de ella y nosotros eyaculando en cada uno de sus orificios.

José, quedó oficialmente iniciado en las artes amatorias, Carlos mejoró en su habilidad para dar placer a las mujeres, yo quedé gratamente sorprendido y relajado y todos muy agradecidos con Lucía por entregarse de esa forma tan apasionada mostrándonos lo que realmente es una mujer en la cama.

— manchon48

17 de marzo de 2015

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manchon48

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • calvitosexy
    calvitosexy · 18 de mar de 2015

    espectacular su relato. tube una erección la berraca. muy bien guiado, redactado y exitante.

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