Antes de comenzar con mi relato (que es el primero) quisiera decirles más o menos quién soy y también las personas implicadas.
Soy un joven profesional, no soy atlético pero tampoco fuera de forma, me gusta vivir sin miedos ni prejuicios, y aunque hasta hace un tiempo consideraba mis gustos sexuales como los de la mayoría de la gente, mi pareja de ese entonces me llevó a vivir cosas nuevas, cosas que antes no se me pasaban por la mente. Teníamos la fortuna de poseer mucha empatía tanto personal como sexual, por lo que compartíamos muchos de nuestros gustos, fantasías y perversiones. Ella, por su parte, es una persona totalmente desinhibida, abierta a experiencias nuevas y a la que le gusta el riesgo, algo que llamaba poderosamente mi atención. Nuestro amigo, que como dice el título, es gay, es una persona con muchas ganas de experimentar y con una sexualidad voraz, pero con el que nunca habíamos tenido ningún tipo de acercamiento más allá de la amistad (aunque aclaro, yo desde hace mucho venía sintiendo como cierta atracción de él hacia mí, algo que no me molestaba pero tampoco le daba importancia)
Ahora sí, todo comenzó un día en que estábamos con ella tomándonos unas cervezas en un sitio que frecuentábamos mucho, ella recibió una llamada, era nuestro amigo, preguntándole en dónde nos encontrábamos para vernos y hacer algo, al poco tiempo él llegó, nos saludamos como de costumbre y nos dispusimos a pasar un rato los 3, hablando acompañados de unos tragos. A medida que iban pasando los minutos, el licor hacía lo suyo, por lo que después de un rato, ya todos estábamos bien tomados y los coqueteos entre ella y yo cada vez eran más subidos de tono, nos besábamos apasionadamente, nos tocábamos, ella me susurraba cosas al oído y de vez en cuando pasaba su mano por mi pantalón, haciendo que mi pene diera un respingo de lo excitante que era todo, yo le tocaba disimuladamente sus senos al igual que rosaba su espalda para que ella sintiera corrientazos, las condiciones estaban dadas para que las cosas pasaran a otro nivel, y pues nuestro amigo, que ya está acostumbrado a este tipo de situaciones porque era algo que hacíamos seguidamente estuviese quién fuera, no hizo mayor reparo y solo se limitaba a observarnos y lanzar uno que otro comentario agudo sobre lo que hacíamos y lo que los dos (ella y yo) nos íbamos a hacer esa noche.
Claro que desde ese momento empecé a notar que, a diferencia de otras ocasiones, él estaba como más pendiente de lo que hacíamos, al igual que se notaba como un deseo o excitación de su parte, pero igual no le puse mucha atención porque mi mente estaba concentrada en otras cosas; después de un largo rato y con la calentura aún intacta, tomamos un taxi y nos dirigimos a nuestra casa, compramos algo para seguir tomando y la idea era "ver una película". En el trayecto seguimos con nuestro juego de provocaciones, pero entonces él cada vez estaba más unido a la situación, tanto así que en un momento y sin decir nada, aprovechando que nosotros estábamos en nuestras cosas, mandó su mano y me agarró la nalga como quien busca o desea algo, yo quedé paralizado pero instantáneamente soltó una carcajada y nos dijo que siguiéramos en lo que estábamos, la miré a ella y apenas sonrió, pero de una forma que se encuentra entre la inocencia y la perversión, algo que no supe interpretar en su momento. Cuando llegamos a nuestro destino, nos acomodamos en nuestro cuarto y buscamos lo que íbamos a ver, claro que desde el inicio nadie puso mucho cuidado y nos pusimos a tomar y hablar.
Ella y yo nos recostamos en la parte más alta de la cama, él hizo lo propio a los pies de nosotros, todos nos habíamos quitado los zapatos y yo solo me dejé el jean y la camiseta puestas, todo iba muy normal, por un rato nos concentramos en la película, pero cuando menos lo esperaba, ella, que estaba recostada sobre mi pecho, se giró y me dio un beso de esos que calientan a cualquiera y con la palma de su mano estaba rozando mi bulto por encima del pantalón, él inmediatamente se dio cuenta e hizo un comentario al respecto, a lo que ella le contestó con algo provocador, yo estaba completamente perdido en la situación, pero igual no dejaba de sentir como cierta sensación de incomodidad, igual empezaba a excitarme y me mataba la curiosidad de lo que pudiese pasar. Así duró un buen rato, hasta que su mano hábilmente desabrochó mi cinturón y abrió mi pantalón, por encima del boxer, empezó a acariciar la punta de mi pene, que ya había manchado de lo mojado que estaba, ella ni corta ni perezosa hizo un comentario que él apenas pudo tragar saliva, poco a poco fue sacando mi pene y me masturbaba con la punta de dedos, hasta que quedó a la vista la gran erección que tenía porque bajó toda mi ropa hasta mis rodillas, mientras me besaba con mucha calentura y me decía cosas sucias, poco a poco fue besando mi pecho y abdomen sin dejar de masturbarme, cuando llegó abajo lo metió todo en su boca y empezó con una mamada que hizo que me retorciera del placer, ya en ese momento no importaba nada, lo único que quería era sentir su cuerpo caliente y lengua lamiendo todo mi cuerpo, sin importar que nuestro amigo estuviese allí viéndonos, ella lamía mis testículos, chupaba la punta, se lo metía hasta la garganta, lo escupía al mejor estilo de cualquier película XXX, como pudo se quitó su blusa y brasier en un solo y rápido movimiento, quedando sus hermosas y ricas tetas a la vista de todos, todo el ambiente era pesado, electrizante y con mucho olor a sexo, no podía imaginar estar en otro momento mejor que ese, cuando ella, con una voz seductora y muy de niña que está pidiendo permiso me dijo "¿Me perdonas por lo que va a pasar?" a lo que yo contesté "¿Qué va a pasar?", cuando tomó a nuestro amigo del brazo y de un solo tirón, lo dispuso a seguir mamando mi pene erecto mientras ella lamía mis bolas. Yo quedé sin palabras, no sabía qué hacer o decir, no sabía si sentirme excitado, molesto o incómodo, algo que ella notó, paró un momento lo que estaba haciendo y se acercó a mi oído para decirme "No te preocupes,solo déjate llevar y verás lo bien que lo vamos a pasar", yo con mis dudas y todo, le dije que sí y me recosté para que ellos siguieran dándome la mejor mamada que he recibido hasta ahora. El chupaba mi pene como si nunca hubiese visto uno, ella se concentró en mis bolas, bajando poco a poco hasta llegar a mi ano, pasando su lengua por él y besándo mis nalgas, se turnaban las dos labores y en cada oportunidad que podían, se quitaban una prenda, hasta que en un momento quedamos completamente desnudos los 3. Él la tomaba a ella por el cabello y la hacía tragar todo mi trozo de carne, tanto así que más de una vez salió saliva por su nariz, ella también lo hacía, pero creo que mi pene de 17 cm no era nada en comparación a lo que él acostumbraba porque lo tragaba sin problemas.
Así duramos un buen rato, hasta que ella recostó a nuestro amigo a un lado mío y empezó a mamar su pene, él hizo lo propio y siguió haciéndolo con el mío, todo era confusión, un enrredijo de cuerpos calientes dispuestos a sacar el mejor provecho a la situación, pero igual yo seguía sin saber qué hacer pues no quería dañar el momento pero no estaba seguro si debía participar más allá de la interacción con ella, cuando de repente su mano tomó la mía y la puso sobre el pene de él, yo traté de quitarla pero ella hábilmente empezó a mover la suya de manera que ambos lo estábamos masturbando, ya en ese momento no importó nada pues ella me dejó solo en la labor y yo no paré de hacerlo, nos besábamos los tres, nos tocábamos, sentíamos el sudor y nuestros alientos, todo estaba dado, yo sin decir nada la tomé por la cintura y la acosté boca arriba, empecé a lamer su vagina mojada, me comía su clítoris y le daba lenguetazos que recorrían desde su culo hasta su abdomen, ella solo podía gemir y mover sus caderas de manera acelerada, él se acomodó en medio de mis piernas y estaba super contento dándome placer (es pasivo) con la super chupada que me daba desde hace un buen rato.
No podía más de la excitación, creo que ninguno de los tres, entonces la acomodé y metí mi pene caliente y mojado de la saliva de ambos dentro de su coño hinchado, nunca en la vida había sentido tanta obsesión por esa mujer y el salvajismo me controló porque le daba durísimo, le apretaba el cuello y la cacheteaba, tan rudo estaba que ella como podía, gritaba como loca y arañaba mi espalda, nuestro amigo no quizo quedarse viendo y empezó a lamer mi ano y el de ella, de vez en cuando besaba mi espalda y me tocaba las guevas, subía para darnos un beso calientísimo entre los 3 y seguía lamiendo mi pene que estaba penetrando la vagina de ella. Cuando ya no pude aguantar más, le dije a ella que me iba a venir, entonces como un rayo me quitó de encima y me puso de pie, trajo a nuestro amigo y empezaron a chuparme el pene entre los dos, no pasó mucho tiempo cuando sentí un corrientazo que recorrió desde la punta de mis pies hasta mi cabeza, de repente parecía una llave abierta de todo el semen que brotaba de mi ser, algo que ellos no desperdiciaron y con sus bocas empezaron a atraparlo para luego tragárselo y darse un beso que cerrara aquella maravillosa noche.
Yo estaba fundido, mi cuerpo no daba más, pero sabía que después de todo lo que había pasado, no era justo que el único que llegara al clímax fuese yo, entonces, como pude, la acosté a ella y empecé a darle dedo, le escupía el clítoris y lo masajeaba, le daba palmadas en las nalgas para luego con esa misma mano, ahorcarla y decirle cosas al oído, nunca sin dejar de meterle los dedos por su coño caliente y mojado; al igual que conmigo, no pasó mucho hasta que se vino como una represa abierta, mojó las sábanas, el colchón y algo se escurrió hasta el piso. Era el mejor agradecimiento que le podía dar por esa noche tan inolvidable que me estaba brindando, pero como es de suponer, no todo temrinó ahí.
Ella, aún estremediéndose, me miró de manera lujuriosa y con sus ojos apuntó a donde estaba él, yo levanté mis hombros y pues me dije a mí mismo "entrados en gastos, pues ya qué" él estaba recostado de espaldas, ella con un movimiento brusco lo volteó y sin decirle palabra, se dirigió a su pene para darle una buena chupada, yo, con mis dudas y todo, empecé a besarlo y a tocar todo su cuerpo, él empezó a calentarse pero debido a su gusto por los hombres, no lograba una erección y así era difícil que terminara, por lo que yo la quité a ella y sin dejar de besarlo, empecé a masturbarlo duro, ella, que entendió mis intenciones, levantó sus piernas y empezó a jugar con su ano y a meterle primero uno, luego dos y después hasta 3 dedos. Solo fueron unos minutos para que él se viniera, su semen se escurría por mi mano, pasando por sus guevas hasta llegar a la boca de ella, y yo super inocente pensando que todo había terminado, sentí que se me acercaron para darnos el último beso los tres juntos, y debo admitir que sentí algo asco, pero con todo lo que ahbía pasado, ya no había cabida para ese tipo de cosas.
Una faena que nos tomó más de una hora, por lo que terminamos exhaustos, simplemente yo me arrunché con ella, dándole besos y acariciándola por aquel momento, mientras nuestro amigo se quedó dormido en la posición inicial antes que todo comenzara, a los pies de nosotros, pasaron unos minutos y todos nos quedamos dormidos. Al otro día, ya sin estar borrachos, aunque fue algo extraño, lo asumimos con madurez y no dejamos que eso afectara la relación, después de eso nos encontramos varias veces y todo pasa normal, a excepción que ese tipo de situaciones, nunca han vuelto a presentarse.
Sé que es un poco difícil de creer, pero ojo, todo lo que ocurrió es real, espero les guste y ojalá sean buenos los comentarios, saludos.







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1 comentario
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login EntrarYo lo felicito por atreverse a contar ese tipo de historias, me parecio muy buena y me alegra que lo haya disfrutado