Como ya es costumbre nos encontramos cada par de semanas en ese lugar que es de nadie y en donde no existen barreras, me escribes, me invitas dulcemente a jugar contigo o me pides con ternura que te regále algo de mi tiempo y yo accedo encantada, embrujada por tu cuerpo que conozco tan bien a pesar de que jamas lo he tocado. Salgo veloz al refugio de mi cuarto para estar contigo aunque estés tan lejos.
Me pides una foto o una descripción de mi ropa, yo hago lo propio y veo que traes la camisa que me gusta. Me parece increible que estés aquí a pesar de la distancia y la diferencia de horarios. Pido prestadas tus manos para irte desnudando despacito, para saborear bien la delicia de tu piel; me desnudo para ti en medio de ese juego de roles: unas veces sumisa otras más dominante imaginando escenarios, describiendo caricias con la mayor precisión posible, siempre tan cuidadosas, tan apasionadas, en medio de tanta intimidad... tan absurda entre dos desconocidos.
Y vemos como nuestros cuerpos responden en un juego de humedad y fuerza: le ordenas a mis dedos acariciar, rozar, resbalar, penetrar y yo a tus manos tomar con fuerza y rapidez, me pides qe hablemos así en medio de la excitación y tu voz es el sonido más delicioso que he escuchado, tu acento se queda en mis oidos como si fuera miel en mi lengua y ahora escucho tu deseo de tocarme, meterme tu polla rica y dura en mi coño mojado una y otra vez, y me haces gemir de placer casi como si te tuviera junto a mi. Te escucho gemir también mientras te grito mi orgásmo.
y en medio de besos y anécdotas sueltas y sin importancia volvemos por más y el juego se puede prolongar por horas, hasta mi madrugada y tu mañana.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarQue bien redactado y contado, la felicito.