Mamando Y Pichando El Domingo De Ramos.
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Abril de 2015

Mamando Y Pichando El Domingo De Ramos.

Domingo de ramos del 2015, Eduardo conduce, salimos temprano de Cali y recorrimos varios pueblos del departamento del Calle, son casi las dos de la tarde, tenemos hambre, decidimos almorzar en Ginebra, un municipio famoso por un plato típico de la zona, el sancocho de gallina. En la última....

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Domingo de ramos del 2015, Eduardo conduce, salimos temprano de Cali y recorrimos varios pueblos del departamento del Calle, son casi las dos de la tarde, tenemos hambre, decidimos almorzar en Ginebra, un municipio famoso por un plato típico de la zona, el sancocho de gallina.

En la última media hora la conversación fue netamente sexual. Acaricio y mimo a Eduardo, me siento caliente, me lo quiero comer, le toco la verga, el acaricia mi entrepierna, me soba las téticas. Seguimos hablando, tocándonos, la tiene dura, me mojo, quiero verga. Me dan ganas de mamársela, se lo expreso, sonríe. En ese momento, sale de la doble calzada y toma la carretera hacia Ginebra, detiene el auto, se baja, orina, me deja ver todo por el espejo retrovisor.

Veo su verga, observo el chorro de orines, la imagino sudorosa, mojada, pienso en su olor, una deliciosa mezcla de sudor, orines y jugos de macho. Se sacude el pene, me lo deja ver, se pajea un poco, paso la lengua por mis labios, pienso en el sabor fuerte que debe tener esa polla, el deseo de mamar se me incrementa. El me mira, observa mi cara el espejo retrovisor, se sigue tocando, su falo crece, no tanto como mis ganas de tenerlo en la boca para succionarlo y recibir su chorro de leche.

Sube al auto, pone en mi rostro su mano, disfruto de ese olor inconfundible a sudor, orines y hormonas de macho arrecho, aspiro, mi cuerpo se erotiza, mi mano toca ese instrumento por encima de su pantaloneta, la introduzco, la saco, la toco, me huelo, el olor en mis manos me arrecha más, me mojo, el deseo de chuparla se hace inevitable, no resisto. Me sumerjo, la huelo, veo como se le para, se la escupo, la tomo en una mano y se la huelo de nuevo, profundamente, siento que me estoy metiendo un pase de verga.

El deseo es irresistible, abro mi boca y me la trago, toda, todita, la siento en la garganta, me dan ganas de trasbocar, me la saco un poco. Eduardo pone su mano sobre mi cabeza, me baja contra la polla, la engullo, de nuevo el deseo de trasbocar. Me suelta, tomo aire y se la mamo.

Su verga esta grande, gruesa, le chupo su cabezota, es una polla cabezona, muy cabezona; se la chupo como un bombón, se la lamo, me la meto un poco, me la saco y recorro con mis labios el tronco. Él maneja lento, sin prisa, siento como nos adelantan carros, eso me excita mucho más, se darán cuenta que se la están mamando?

Vuelvo a escupirla, observo como mi saliva se derrama de la cabeza hacia el tronco y por este hacia sus huevos. Me la trago toda, no quiero perder mi saliva, se la succiona de la cabeza hasta la base del tronco. Con su mano me impulsa hacia abajo, por momentos ciento arqueos, pero los controlo y sigo chupando. Alguien pita, me arrecho pensando que se dieron cuenta de mi mamada, acelero las chupadas.

Me aburro con la bajadera, decido concentrarme en su cabeza, la escupo de nuevo y la chupo, la lamo, pienso en un delicioso helado. Lo hago suave y delicadamente, no quiero que se me derrame, nuevamente disfruto del olor de Eduardo.

Ya vamos a llegar, su frase me desconcentra, me levanto y se lo masturbe. Quería su leche, pero no se pudo, decidí esperar, era la hora del almuerzo.

Salimos del restaurante, regresaron las caricias, no tenía ganar de mamar, estaba llena, jugábamos con las palabras y las manos. Seguíamos calientes, Cali estaba cerca, pero decidimos cambiar la rutina, terminamos en un motel en los alrededores de Palmira.

Eduardo la tenía dura, muy parada, yo estaba mojada muy mojada. Bajamos del carro, entramos en la habitación, él se quitó sus zapatos, su camiseta y la pantaloneta, su verga se veía. Mientras se desnudaba me quite la ropa, abril mis piernas, y me ubique en el borde de la cama. Se acercó, se inclinó, la sentí en la entrada de mi gruta, me clavo con fuerza.

Empezamos a pichar con violencia, me la metía con rudeza, le pedía verga, y verga. Me decía perra, puta, le pedía polla, mucha polla, el seguía con sus palabrotas, sentí que se le hincho y recibí el primer chorro de semen, mi orgasmo se desato, se incrementó con el segundo lechazo. El rugía, jadeaba, yo gritaba y gemía. Nos quedamos quietos, nos dormimos, despertamos, y seguimosculenado.

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— caromar1985

2 de abril de 2015

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