A principios de febrero de 2015,luego de terminar unas compras en un centro comercial, en las afueras de Bogotá, con mi esposo nos dispusimos a tomarnos un refrigerio, yo pedí mi especialidad, granizado de café, mi esposo un tinto . Estando allí en la plazoleta de comidas , un señor se acercó a nuestra mesa saludando muy cortésmente, cuando yo levante la mirada para saludar, fue como un flechazo, se cruzaron nuestras miradas, yo me sonroje y después de una corta presentación mi esposo lo invito a sentarse y a que se tomara algo y el pidió un tinto, nos comento que era ingeniero eléctrico y que trabajaba en el centro comercial y que estaba a cargo de toda la infraestructura de aire acondicionado, de las escaleras eléctricas y todo lo relacionado a las luces y demás.
En el poco tiempo que departimos y mientras mi esposo revisaba su celular las disimuladas miradas del ingeniero iban a parar en mis grandes teteros y le brillaban los ojos de imaginarse no se que morbosa aventura.
Nos despedimos y el estrechó la mano de mi esposo y cuando me extendió su mano para despedirse, sentí un suave apretón, que hizo que pasara un fuerte corrientazo por todo mi cuerpo.
Por molestias que tengo en los ojos cuando leo, el médico de mi EPS me remitió al optómetra y al ir a pedir la cita me remitieron directamente al mismo centro comercial donde tienen convenio con OPTICENTRO y me dieron la cita para el lunes 30 de marzo a las 10 de la mañana, así fue que llegue ese día muy puntual, pero la Doctora se había demorado en llegar y tenía un descuadre de una hora con dos citas más por delante, por lo cual me dijeron que si quería aplazarla o si quería esperar una hora más o menos, lo cual acepté y les dije que no había problema que yo esperaba en la cafetería. Tome las escaleras eléctricas baje a la plazoleta de comidas y pedí mi bebida preferida, granizado de café, me senté a esperar mi bebida y a revisar mis mensajes cuando sentí una mano en mi hombro, volví a mira y que sorpresa ahí estaba el ingeniero de nuevo, lo invite a sentarse, tomó tinto y entre charla y charla me pidió escusas por las miradas indecorosas de la otra tarde, pero me dijo que yo lo había flechado y que no dejaba de pensarme y que quería mi amistad sin ningún compromiso, le dije que no había problema y que sus miradas no me molestaban para nada, seguimos charlando y ya me tuve que ir a mi cita y me dijo que quería volverme a ver y le dije que listo que cuando sería, me dijo que de pronto tenía un tiempito el sábado 4 de abril (sábado santo) que como hacía para confirmarme, yo le di mi correo electrónico para que con un mensaje cuadráramos la cita, me dijo que a las 8 de la mañana me escribiría sin falta, me dio la mano para despedirse, me halo hacia el y me dio un delicioso beso en la mejilla y así quedamos para el sábado.
Cuando llegué al apartamento iba nerviosa pero muy contenta, mi esposo noto mi estado de ánimo y me preguntó que había pasado, yo le conté mi aventura y el me dijo “humm le rebotaron el avispero”, yo solté la risa y le dije que si, que me había vuelto a encontrar con el ingeniero y que me quería invitar a tomar algo el sábado que si había algún problema, mi esposo soltó la risa y me dijo, ese tipo te quiere hacer la vuelta y tu te lo quieres comer?, claro que si le conteste yo.
El sábado en la mañana revisamos el correo y ahí estaba el mensaje que si podía llegar a las 3 de la tarde a lo cual respondí OK, allí estaré sin falta.
Le conté a mi esposo y me dijo pues muy bien espero que te diviertas y tengas muchos orgasmos, ahora te voy a depilar la chochita para que quedes muy bien con tu amigo a lo cual procedió a rasurarme dejándome un hermoso moño encima de mi raja, quería que mi nuevo amante se sintiera muy feliz disfrutando de este delicioso bocado.
Almorzamos y me despedí, no sin antes prometerle que tenía que contarle mi aventura con todos los detalles y que le guardara el embolado para por la noche que me esperaba bien arrecho para rematar la faena.
De camino al centro comercial, en la buseta, y pensando en la culiada que me iban a dar, mi espíritu se lleno de mucha lujuria, con disimulo me toque mi entrepierna y la sentí muy caliente, mis pensamientos estaban llenos de ideas morbosas, que arrechera la que tenía.
Llegué muy puntual a la cita, el ingeniero estaba en la plazoleta de comidas, se había ubicado en una mesa algo mas apartada de las demás, tan pronto me vio, se vino hacia mi me estrechó la mano y me dio un beso en la mejilla, al cual yo correspondí muy cariñosamente, mis pulmones se llenaron de esa deliciosa fragancia que se había puesto en su cuerpo y las feromonas alborotaron mis deseos de sexo, lo estaba deseando como nunca había deseado a alguien, pidió para mi granizado de café y para El una cerveza, charlamos de varias cosas y el no desprendía su mirada del nacimiento de mis grandes tetas y yo le correspondía mirando sus deliciosos labios que cada vez que los ponía en el pico de la botella me parecía lo mas sensual que había visto, los imaginaba encima de mi clítoris, saboreando todos mis jugos, de pronto no me aguante mas y acerque mi boca a la de el, el cerro los ojos y nos dimos el primer gran beso, yo quería comerme su lengua y el hacia lo mismo con la mía, duramos un buen rato besándonos sin importarnos quien nos pudiera ver, total yo tenia, como el agente 007, “licencia para culiar”.
Después de no se cuantos minutos, el ingeniero pidió la cuenta y me invito a que fuéramos a buscar su carro, pero antes quería pasar un momentico por la sala de mantenimiento del aire acondicionado, para cerciorarse de que todo funcionaba correctamente y así poder salir sin ningún problema. Llegamos a la sala donde había un inmenso motor que era el encargado de alimentar todo el circuito de aire acondicionado, el ingeniero lo revisó y constato que funcionaba perfectamente, se acercó a mi y me dijo, listo, no hay problema, miro mis labios y ambos poseídos por una sed de besos, nos entregamos uno en brazo del otro, con un pie cerró la puerta de aquella sala y en fracciones de segundo estábamos los dos desnudos, casi no me dejaba respirar con su lengua en mi boca, lentamente sus labios fueron bajando hasta encontrar mis desnudas tetas donde empezó un delicioso concierto de lengua, me chupaba mis pezones, primero el derecho y después alternaba con el izquierdo, luego con ambas manos los presiono por los lados, haciendo que los dos pezones se unieran y así poderlos mamar al mismo tiempo, yo estaba en la gloria, que suerte haber encontrado a este macho, luego lentamente empezó a bajar su cabeza y empezó a darme lengua en el ombligo, muy lentamente, y siguió bajando, recorriendo mi cuerpo con su húmeda lengua, cuando puso sus labios en el moño de pelo, no aguante más, un escalofrío recorrió mi cuerpo y mis gemidos fueron en aumento, nunca había experimentado un orgasmo de esa forma, luego cogió mi pierna izquierda, la levanto, la puso en su hombro, mi hinchado y mojado clítoris quedó a merced de su hambrienta boca, metió su lengua en lo más profundo de mi cueva de amor, saboreando y bebiendo ese exquisito elixir que salía a chorros ,mi cuerpo desnudo no sentía el frio de la pared en la que estaba recargado, únicamente sentía esa imperiosa necesidad de que me penetrara allí mismo. Como pude lo hale hacia arriba y el se puso de pie y yo inmediatamente me agache, cogí su hermoso pene y lo introduje en mi boca, como un niño cuando le dan una colombina, tenía un agradable olor y el sabor de su liquido pre seminal hizo que aumentara mi arrechera, después de darle una buena mamada el se retiro y tendió en el suelo unos cartones, se puso el condón, me abrió las piernas y me penetró salvajemente, el movimiento de sus caderas empujando encima de mí era deliciosamente acelerado, a intervalos de su movimiento me lo sacaba y bajaba hasta mi chochita a chuparme todos mis jugos y nuevamente me lo metía, luego para descansar de sus rodillas se puso bocarriba y yo le puse mi chochita en su cara y al mismo tiempo me metí su erecta verga en mi boca, así duramos otro rato en ese rico 69 y luego me puso en cuatro y empezó a embestirme con un ritmo acelerado, cogió mis tetas con sus manos para embestirme con mas fuerza, en ese momento ya había perdido la cuenta de los orgasmos que me había sacado y el para demorar mas su derramada se agachaba y me daba lengua magistralmente, metía la punta de su lengua primero en mi culo y luego en mi chochita y me lo volvía a meter, en ese momento de arrechera, tenía unas gana enormes de que se quitara el condón porque quería sentir el calor de su derramada llenando mi cuerpo y así llegar a mi apartamento para contarle a mi esposo mi aventura “con pelos y señales”, después de un rato así dándome clavo, sentí como me apretaba mas las tetas y sentí su convulsión cuando empezó a venirse acompañado de unos grandes gemidos, los cuales eran opacados por el ruido del motor, cuando le salió la última gota, se recostó a mi lado, ambos con la respiración agitada y el con las rodillas adoloridas, lo cogí de la mano y le dije muchas gracias hoy me has hecho sentir como la mas feliz de las perras encima de estos cartones, descansamos un par de minutos, nos vestimos, medio nos arreglamos y salimos de allí casi después de dos horas de delicioso sexo en esa improvisada “ suitte”, nos despedimos con la promesa de volvernos a ver, un beso en la mejilla y me voy corriendo a casita a contarle a mi esposito mi nueva aventura. Espero les haya gustado mi relato y espero muchos comentarios, besitos.








Comentarios
3 comentarios
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login Entrar¡Excitante!..... Felicidades por ser complices en su lujuria.
Que deliciaaaa tu historia y ese morbo con el que lo relatas ufffff me provocaste.
Espectacular historia. Que afortunado tu esposo que seas tan arrechita y abierta.