Con Acento Italiano
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 11 min de lectura calendar_today Abril de 2015

Con Acento Italiano

Hace algunos vivía en el exterior, estaba cursando estudios de posgrado en Barcelona, teníamos una salida de la universidad a una ciudad pequeña, con playa, de esos sitios que permanecen vacíos la mayor parte del año, éramos un grupo diverso, de diferentes partes y nos llevábamos bien, nos....

fer81

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Hace algunos vivía en el exterior, estaba cursando estudios de posgrado en Barcelona, teníamos una salida de la universidad a una ciudad pequeña, con playa, de esos sitios que permanecen vacíos la mayor parte del año, éramos un grupo diverso, de diferentes partes y nos llevábamos bien, nos conocíamos desde hace algún tiempo así que había confianza entre nosotros. El día de trabajo se acaba y de alguien, probablemente de mí, no lo sé, sale la propuesta de ir a tomar algo, así que un grupo de unas doce personas salimos a un bar cercano, un par de cervezas y de vuelta al hotel puesto que al día siguiente hay que trabajar.

En el camino de regreso me quedo un poco rezagado del grupo, somos tres chicos y una niña, ella es italiana habla apenas bien español, aunque tiene un acento que te mata, no es nada espectacular, pero es linda y está buena, obviamente todos quieren algo con ella, o mejor: queremos algo con ella. No me resisto, cuando la oigo hablar se me pone dura, como si tuviera una cuerda amarrada de su lengua a mi polla y cada vez que la mueve me la levanta un poco, sus palabras, mezcla del extraño acento italiano y español, me marean, me falta azúcar, la sangre abandona mi cabeza y se dirige hacia mi glande, todos mis órganos están en mi verga erecta, palpita y respira como un ente nuevo deseoso de conocer la libertad. En ese momento vuelvo a la realidad, necesito una excusa para alejarla de los otros instrumentos que pretenden profanarla, no sé cómo, pero en un momento de lucidez logro que nos quedemos atrás, los dos, es hora de hacer mi jugada, así que la miro y sonrío ante lo que dice, pero no la escucho, necesito la sangre en mi cerebro, un par de minutos después estamos en la entrada del hotel, «¿por qué no damos una vuelta por el puerto mientras te fumas un cigarrillo? », «¡claro!», nunca estuve más contento de estar al lado de una fumadora, Dios bendiga a Phillip-Morris, Marlboro, Mustang, Camel y a cuantos equinos existan en las cajetillas de cigarrillos. Una vuelta por el muelle, una charla tan amena como me lo permitenmis reales intenciones; como sin querer, estamos de nuevo en la playa, es tarde y está vacía, es hora de arriesgar: « ¿y si nos metemos al agua antes volver? ¡Tengo ganas de bañarme desde hace rato!», de su respuesta depende todo, pero es un arma de doble filo, apenas es primavera y el agua está aún demasiado fría, todavía tengo el vestido de baño puesto, ¿ella?, no lo sé, tiene un vestido de tirantes, a lo mejor de algodón, es liviano, pero ¿debajo? «No puedo, mi bañador está en el hotel…», aquí la ortografía se vuelve importante, la diferencia entre un punto aparte y unos puntos suspensivos es sencillamente una invitación, sus ojos me miran inexpresivos, pero una sonrisa y unos puntos suspensivos hacen la diferencia. «No importa», es mi respuesta, seca, casi una orden, le devuelvo la mirada, intento que no se note mi exaltación, intento que mi expresión sea firme, tranquila, nuevamente me da esa mirada inexpresiva… y esa sutil sonrisa, ni una palabra, solo el vestido que cae en la arena; en ese momento me excita más ver el vestido cayendo que ella misma, es la culminación de mis planes, el triunfo de mi estrategia, de ahí en adelante no tengo nada, ni la seguridad, ni la confianza, todas las artimañas que pude haber creado terminan ahí. Pero, es hora de disfrutar mi presa, es un poco más alta que yo, la miro con morbo, si pudiera ver mi propia cara sería como la de un viejo mirando a una colegiala que se agacha en un puente peatonal, y ella se da cuenta, le gusta, se pone de frente a mí para que la disfrute; cacé una perra, una rica y deliciosa perra y me enamoro; tez morena, más bien blanca pelo negro y liso, tetas pequeñas como me gustan, que quepan enteras entre mis manos, pezones cafés, un poco oscuros, pequeños y erectos probablemente por la brisa fría; tiene bragas, «lástima» murmuro, son normales, cómodas como para el día de trabajo que tuvimos, un baño rápido, lo que nos permite la temperatura del agua, y a dormir, el día que nos espera es pesado y no sé qué más hacer.

Un par de días después vamos en el bus de vuelta a la universidad, no va totalmente lleno, hay espacio y podemos ir de silla en silla hablando, Claudia está sentada con uno de los chicos del otro día, junto a la puerta hacia la mitad del bus, yo voy en la última banca sólo vamos tres personas ahí, me paseo en frente de ella y le hago algún comentario, nada con doble sentido pero ella me da la indicación, «voy muy cansada, tengo sueño», es mi llamado, «atrás está casi vacío, te puedes acostar», le digo, ella acepta y viene conmigo, me hago hacia la ventana esperando que apoye su cabeza en mí pero no lo hace, pone sus pies en mis piernas «es para poder hablar con los demás», lleva otra vez un vestido, pero su ropa interior es más pequeña, no es un tanga pero es más pequeña, ¿qué cómo lo sé?, pues ahora me doy cuenta que ha puesto sus piernas sobre las mías para poder abrirlas, no la puedo tocar pero la puedo ver, veo como se oscurece su piel alrededor del panty, ese color que si lo sigo me lleva a los agujeros que quiero rellenar, ese color apenas unos tonos más oscuros que el resto pero que es más sugerente que cualquiera, retoza y puedo ver cómo nacen algunos pelitos, se me hace agua la boca y leche la verga. «Me encanta la vista en esta parte de la carretera» les dice a todos, «a mí también me encanta esta vista» le respondo sin dejar de mirarle la entrepierna, otra vez esa mirada inexpresiva y esa sonrisa.

Volvimos hace un día de la salida de campo, es el cierre de la asignatura y nuevamente nos reunimos a celebrar, nuevamente el cigarrillo es la excusa perfecta, sale a fumar y yo la acompaño, no soy bueno para llegar al contacto físico, me pongo nervioso y me sudan las manos, «oye…», intento torpemente empezar, me mira y sonríe, pero es una sonrisa burlona, en mis titubeos ve que ahora el control es de ella, me tiene a su merced y me puede dejar allí, pero no lo hace, se acerca y me tira del pelo mientras su húmeda lengua penetra en mi boca, «chicos, por favor poneros en otro lado porque los vecinos se quejan del humos de los cigarrillos».

Hace unas horas que salimos del bar, vamos hacia la playa, pero la playa aquí no es tranquila, es grande y siempre hay mucha gente, es tarde y no voy a dejar que se devuelva sola a su casa, no hay excusas. Así unas cervezas más y vamos hacia mi casa, antes hacen efecto las cervezas, necesita orinar, hay algunos carros parqueados y acordamos que vaya mientras yo vigilo, no la alcanzo a ver, apenas parte de su zapato y su pierna flexionada con el jean en las rodillas; aunque nunca me ha dado asco, entre mis fetiches no está la lluvia dorada, pero en este momento no puedo evitar imaginarla a solo unos metros de mí, agachada con la coño al aire, meando en plena calle, me hace desear dar esos pasos y meter mi cara debajo, meterle mi lengua mientras orina sobre mí, me imagino lamiéndole el culo mientras pasa alguien que nos mira incrédulo. Mi verga quiere salir de mis pantalones, la oigo suplicarme, apenas me aguanto las ganas de hacerme una paja allí mismo y terminarle en la cara delante de todo el mundo, que sepan que es mi puta, que hago con ella lo que quiera y que le gusta, estoy enamorado, no lo puedo evitar.

Por fin llegamos a mi casa, está vacía, «yo me quedó en el sofá», me está probando, ¡me encanta!, «no te preocupes, quédate conmigo, estamos cansados vamos a dormir»…

En mi habitación empezamos a quitarnos la ropa, mi polla esta gorda e inflada, la mira, ve cómo se moja mi ropa interior, mi verga no aguanta, tiene que salir de su encierro y ver el mundo, conocer coños y culos, quiere abrirse camino por dónde no lo haya. Le masajeo las tetas, las estrujo y las chupo, meto mi nariz en sus axilas, huele a hembra, a perra en celo, me enamora, no queda un solo lugar que no haya sido olido, lamido, chupado y estudiado detenidamente, bueno, por lo menos arriba de la cintura. Ahora, bajo un poco más, su ropa interior también está mojada, una pequeña línea oscura y húmeda acentúa aún más el color azul oscuro de su tanga, acerco mi cara y la restriego en ella, mientras me embriago con su olor, bajo el trozo de tela que me separa de mi premio, esta vez está rasurada aunque no totalmente, un pequeño triángulo de vello adorna su coño mojado, me encanta. Ella está tendida sobre su espalda con las piernas flexionadas y yo encajo perfectamente en ese espacio, beso y muerdo sus muslos, me acerco a su cuca pero no la toco, quiero que se inunde pero ella no me lo permite, me toma del pelo y clava mi boca en su agujero, yo tampoco resisto más y paso mi lengua por todos sus pliegues, la meto lo más adentro que puedo, mi nariz queda justo sobre su pelo, me fascina las cosquillas que siento, pero yo quiero más, la tomo por las rodillas y levanto aún más sus piernas, ahora tengo a mi disposición más terreno para jugar y empiezo a recorrerlo, bajo despacio hasta ese lugar que no es nada, hasta ese punto intermedio, mi nariz queda ahora sobre su coño, el paraíso, ¡pero quiero más!, intento bajar hacia su culo, ella aprieta las piernas y me toma de la cabeza «!No! », murmura, pero ella es mía y la domino fácilmente, pongo todo su ano dentro de mi boca y lo chupo como queriendo arrancarlo, trata inútilmente de impedirlo y finalmente cede, pero en ese momento vuelvo a comerle su boca, esta vez uno sobre el otro, la impulso por los hombros hacia abajo, sin resistencia lo hace y se mete mi verga en la boca, la deja seca y brillante pero aún quedan algunos centímetros por fuera así que pongo mi mano sobre su cabeza y presiono, ella levanta su mirada y la deja fija en mis ojos, veo como los suyos se van aguando a cada milímetro, un par de lágrimas resbalan por sus mejillas, y es ahí, es en ese segundo cuando cualquier inhibición que pudiera haber tenido desaparece, se retuerce ella sola mientras toda mi verga está en su boca, la chupa y se retira para volvérsela a meter toda, por la comisura de sus labios se deslizan revueltos su saliva y gotas de mi semen, cuando se aleja quedan puentes de líquidos indistinguibles que se estiran, se corre la sombra en sus ojos y sus lágrimas se unen a ese río de fluidos, mis ojos están cerrados cuando dejo de sentirla, para cuando los abro siento una sensación cálida en mi polla, como cuando llegas a casa después de un día horrible de trabajo, ella está a horcajadas y mi verga en medio de sus piernas, después de un par de minutos se pone en cuclillas, ahora está más abierta y mi pene le entra hasta el fondo, su respiración se acelera y clava sus uñas en mis hombros, veo como su cara se sonroja y se queda casi inmóvil, nuevamente veo nuestros jugos deslizarse entre la comisura de sus labios, de sus otros labios; lleva mucho tiempo en control así que con un solo movimiento la pongo debajo de mí y la beso, me salgo de ella y le doy la vuelta mientras le beso la espalda, cuando llego a su culo me alejo y lo abro con ambas manos esta vez me lo exhibe con descaro, su coño no está totalmente a mi alcance pero tengo más opciones, así que la lamo desde lo más abajo que puedo hasta llegar a su culo, meto mi lengua en ese pequeño agujero, la paso alrededor de él, esta vez lo levanta y mi cara queda sumergida entre sus nalgas, es tiempo de ir por más, la pongo en cuatro y mi verga a la entrada de su culo, lista a profanarlo, empujo lentamente y tengo adentro toda la cabeza que explora esas profundidades con su único ojo, ella también empuja y de repente toda mi verga está adentro, la oigo gritar y la empiezo a embestir, después de unos minutos, nuevamente clava sus uñas, esta vez en la almohada, siento como su ano se contrae y me ahorca la verga, ¡como quisiera poder ver su cara!, yo no aguanto más y mi leche empieza a salir, justo antes del último chorro saco mi polla y dejo su culo abierto pero aún con contracciones a la vista, la última gota cae sobre sus nalgas y veo como escurre todo sobre sus muslos y sobre la sábana.

…Por fin llegamos a mi casa, está vacía, «yo me quedó en el sofá», desafortunadamente, no tengo ni la seguridad ni la confianza y todas las artimañas que pude haber creado terminan ahí… «vale, que descanses».

Cualquier comentario lo pueden enviar a 📧, que me parece que esta página esta fallando!!Besos

— fer81

20 de abril de 2015

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fer81

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • vyo
    vyo · 20 de abr de 2015

    Excelente!!

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