En ese tiempo ella de 17 y yo de 20, como cualquier noche de viernes, sabíamos que sus padres no estarían hasta bien tarde y que mi visita a su casa se podía extender un poco más de lo normal. A pesar de que la noche avanzaba y sabíamos que en cualquier momento sus padres vendrían, las caricias a luz baja, mis dedos lubricados por sus jugos y mi ropa interior mojada ya habían hecho que nuestros cuerpos se embriagaran de deseo... y no íbamos a permitir que la noche terminara en un frustrante antojo.
En un plan improvisado alentado por nuestras ganas, entramos a su habitación tumbando cosas a nuestro paso, mientras las prendas caían y nuestros cuerpos palpitaban ansiosamente. Recordamos que no teníamos protección (condón) para esa noche… pero eso se convirtió en una preocupación menor en medio de tanta excitación. Sus gemidos al paso de mi lengua por su cuello, mis profundos suspiros al sentir sus manos en busca de mi empinada verga, mis labios en busca de sus pezones mientras mis dedos de deleitaban con sus tibios y espesos jugos... todo era un deleite.
No sabíamos que era más excitante para ambos… si cuando ella apretaba a dos manos mis nalgas para juntarme hacia ella o cuando la sujetaba firmemente del cabello para luego echarla un poco hacia atrás y poder así lamer sus erectos pezones… mientras mi otra mano reposaba en su cuquita frotando su húmedo y caliente clítoris… pero como siempre, las lamidas en sus pezones eran su debilidad y me permitían disponer fácilmente de ella. Así que mientras la tumbo al borde de su cama para seguir bajando con mis labios por su abdomen, me arrodillo para que mi lengua pueda gozar cómodamente del manjar que me espera. Ella abraza mis hombros con sus piernas mientras mis labios se deslizan besandole hasta llegar a su pubis... abriendo los dilatados y mojados labios de su vagina acompañado del sonido de sus gemidos, mientras ella aprieta sus pezones sin perder de vista la punta de mi lengua girando sobre su clítoris…. Tratando de que las lamidas convertidas en chupadas no hagan que sus casi gritos nos delaten.
Para ese momento mi verga palpita incesantemente y siento que su dura cabeza gotea y se lubrica... excitada y jadeante, baja uno de sus pies baja por mi costado hasta llegar a mi cadera para tratar de quitar mi boxer lo cual a como a ella le gusta sentirla en su boca… así que me pongo en pie mientras ellas se sienta ansiosa por lo que a su lengua le espera. Tomándolo con insaciables ganas, empuña mi verga llevándola a su boca y para envolverla con sus labios… buscando siempre avanzar hasta donde su garganta se lo permite.
Su abundante saliva baja por el tronco de mi falo y gotea por mis bolas…. Mientras en ocasiones deja que su boca descanse para frotarlo con rudeza solo por ver los gestos que me provoca. Y para evitar que su excitada forma de frotarme saque mi caliente leche tan pronto… me echo boca arriba para ponerla a cabalgar sobre mi boca mientras mi lengua entra y sale de su cuquita con rápidas lamidas en su clítoris degustando el sabor de su cuquita. Mis manos apretan sus senos mientras inclina su rostro para decirme lo delicioso que se siente… sacudiendo su cadera pidiéndome que no me detenga… mientras la luz que entra por la ventana justo en el punto más luminoso de la luna llena, siembra una imagen inolvidable en mi mente… donde el brillo de su cuerpo sudoroso y vibrante deja escapar sus gemidos en medio de los espasmos de su orgasmo.
Con ese mismo deseo con el que se ha sentido complacida... baja jadeante por mi pecho… lamiendo mi abdomen mientras su mano se adelanta para volver a empuñar mi verga mojada, caliente y palpitante; apoderándose de ella con más calma pero con gran gusto... disfrutando de mi rostro cuando me muestra como su lengua envuelve mi glande para luego apretarlo con sus dedos y chupar su transparente lubricante. En ese momento sabe que no soy más que suyo y sin dejarme un segundo sin sus mamadas hace que me arrodille para poder frotar mis bolas mientras turna su boca con su mano… haciendo que mi cadera no pare de moverse y que mi verga empiece a bombear mientras gime al ver los chorros de mi leche expuestos por la luz de la luna… resbalando por sus senos para volvérmelo nuevamente a mamar antes de que se acabe. No sabíamos que tanto placer podrían dar nuestros labios sedientos y nuestras lenguas inquietas, generando insaciables espasmos en múltiples orgasmos.
Extasiados caímos hasta que el ruido de la puerta de su casa nos despertó y ella ágilmente vistió su pijama y salió a saludar antes de que entraran... al mismo tiempo me escondí bajo la cama y esperamos un rato a que durmieran para repetir no sé qué tantas veces más la rica hazaña.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrarricoooo