NOCHE DE FANTASÍA…
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Mayo de 2015

NOCHE DE FANTASÍA…

Los cinco pisos que subimos hasta llegar al apartamento de Sergio no habrían resultado entretenidos, a no ser porque una llamada de celular me dejó tres pasos atrás de María, su deliciosa esposa enfundada en una minifalda de Jean que apenas si lograba aprisionar el fantástico par de nalgas....

elsexosentido

Soy hombre heterosexual·1seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Los cinco pisos que subimos hasta llegar al apartamento de Sergio no habrían resultado entretenidos, a no ser porque una llamada de celular me dejó tres pasos atrás de María, su deliciosa esposa enfundada en una minifalda de Jean que apenas si lograba aprisionar el fantástico par de nalgas que se manda. Al subir, deleitándome con la sabrosura de un trasero redondo y duro de aquella a la que había cortejado sin éxito dos años atrás, justo cuando supe que se casaba, encendió mi sangre y la mandó de inmediato hasta mi pene, sorpresivamente enhiesto.

Justo al mandar mi mano al pantalón para contestar al celular, María me miró. Notó el bulto pronunciado que me delataba y bromeó con una sonrisa satisfecha: “eh, pero estás para partir panela”, dijo. Sergio, en lugar de reprenderla o enojarse, celebró el chiste dirigiendo su mano al culo turgente de su esposa, mientras me miraba con aire de superioridad porque sabía las ganas que le llevaba a la que logró conquistar antes que yo.

Era la primera vez que les visitaba, luego de su matrimonio. Minutos después, cómodos en el abrigado mueble en L que dominaba la sala, el aroma perfecto de una botella de vino La Rioja Alta 2005 deleitaba mis labios. Elogié el buen gusto de Sergio, un conocedor de píos que bien podría trabajar como catador o sommelier. “Tu sabes, mi viejo; yo siempre me quedo con lo mejor” dijo, mientras le echaba una mirada a María que nos traía una tabla con cortes chorizo español, fruta y quesos surtidos. La noche prometía una mejor degustación que aquella sobre la mesa.

Dos botellas de aquella excelsa bebida acompañaron un momento inigualable en compañía de una pareja maravillosa, que daba muestras de comprenderse y haber alimentado un nivel de intimidad y cercanía envidiable. Por eso me sentí un poco cohibido cuando María tomó mi brazo y me incitó a acompañarla al compás sinuoso de una suave pieza de jazz que me transportó inmediatamente a aquellos días en los que me desvivía infructuosamente por conquistarla. “Yo no te recuerdo tímido”, dijo, mientras se dibujaba en su rostro una sonrisa encendida y delicada. Su cuerpo estaba tan cerca del mío que los crecidos botones de sus pezones casi traspasaban mi piel. Posé mis manos en su cintura aferrándola a mí, sobreponiéndome a la sorpresa inicial que me congeló por algunos segundos. “Bueno, o me invitan o me voy”, bromeó Sergio, irguiéndose para abrazar a María por la espalda. “Noche de fantasía”, pensé, animándome mucho más a arrebatarme en ese abrazo impensado pocos meses antes.

Las cosas estaban claras. María quería tener su primer trío, Sergio – con quien ya habíamos compartido algunas amigas antes- lo había preparado todo y yo, fiel amigo al fin y al cabo, había sido elegido por ambos para sellar este encuentro cercano, tan cercano e intenso que en semejante entrecruce los besos de María no dieron tiempo de preguntar qué pasaba.

Estaba encantado. Sin previo aviso, María había bajado la cremallera de mi pantalón y tanteaba ahora el tamaño de la verga que tantas veces sintió sobre su ropa. Al mismo tiempo, Sergio besaba su cuello y yo dirigía mis manos a sus senos, disfrutando el peso de un busto apasionante, aun al amparo de su blusa. Sergio se deslizó hasta arrodillarse, quedando su cara justo frente a la nalga que se anunciaba bajo la minifalda a punto de desaparecer. Cuatro botones apenas separaban aquel pandero portentoso de su lengua aventurera. Los desabotonó con diligencia, dejando expuesto no sólo el culo más lindo que haya visto en mi vida sino también una rajita cuidadosamente rasurada y perfectamente visible bajo el encaje transparente de una tanguita celeste, tan pequeña que parecía no hacer falta.

“Te gusta”, preguntó María. Mi lengua deslizándose en la protuberancia de sus labios fue mi respuesta. Sobre el mueble en L de la sala empezamos a recorrer todo el abecedario sexual que conocíamos. Abrazos, besos, caricias, dedos, erección, faena gelatinosa y hacendosa la que nos prodigábamos, sin que quedara espacio que cuatro manos habidas no recorrieran en el cuerpo plácido de una mujer voluntariosa, ocupada en tocar, lamer, jadear, aspirar, morder, salivar, succionar y absorber cada gota de sudor y delirio brotando a borbotones de dos vergas maduras.

El recuerdo de aquella primera noche de infarto revive y me enciende al instante hoy, mientras se abre la puerta del apartamento en el que, de nuevo, María viste una insignificante minifalda…

— elsexosentido

28 de mayo de 2015

visibility 1.5k lecturas chat_bubble0
elsexosentido

Escrito por

1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos fantasías

Mujer Grande.

Fantasías

Mujer Grande.

elmen21elmen21·hace 13 horas
schedule 1 min
visibility 103favorite 0chat_bubble 0
Un sueño

Fantasías

Un sueño

luisgalzateluisgalzate·hace 17 horas
schedule 2 min
visibility 88favorite 0chat_bubble 0
Entregada a mi amigo

Fantasías

Entregada a mi amigo

CornudoteCornudote·hace 2 días
schedule 3 min
visibility 841favorite 2chat_bubble 1

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 11 horas
schedule 7 min
visibility 148favorite 0chat_bubble 0