voy a contarte una experiencia que tuve con Mauricio, un vecino que vive en la puerta de enfrente a la nuestra, los apartamentos son de dos pisos con lo cual es la persona de la escalera con la que tenemos más trato. Mauricio tiene 33 años y la verdad es que está de buen ver, más de una vez había tenido alguna fantasía sexual pensando en él cuando mi marido no estaba en casa y me apetecía satisfacerme en solitario. Es alto, mide sobre el 1,80 m, es calvo. Tiene unos ojos muy bonitos de color marrón oscuro y con los cuales me atravesaba cada vez que nos cruzábamos en la escalera o que subíamos o bajábamos juntos en el ascensor. Aquella tarde iba con una barba de dos días con la cual estaba muy interesante y que me hizo calentar sobremanera.
En cuanto a mí os diré que tengo 25 años, castaña de cabello que llevo largo en melena lisa , mido 1,63, delgada,y de pecho el cual tengo aún bastante durito y apetitoso aunque mi marido ni siquiera se digne mirarme. En cuanto a mi culo es respingón y muy duro. Al abrirle iba vestida con una camiseta de tirantes pues aquellos últimos días hacía un calor insoportable en la ciudad y con un tejano azul bastante desgastado pues solo lo utilizaba para ir por casa. He de decir que el pantalón me lo había cortado hacía unos días y que me llegaba a mitad de muslos para sentir menos calor con ellos.
Hola Adri, acabo de venir del supermercado y me he olvidado de coger pan, leche y huevos. Al bajar antes de cerrar y con las prisas se me olvidó cogerlo. ¿Te importaría prestarme algo que tengas tú por ahí? La verdad es que me sacarías del apuro. Ya sabes que cuando pueda te lo devuelvo.
Le hice pasar y me siguió hasta la cocina. Me di cuenta que iba fijándose en mi trasero mientras me seguía pues le cacé a través del espejo que hay en una de las habitaciones que llevan a la cocina. Ello me halagó y me hizo sonreír. Me gustaba sentirme deseada y que ese hombre me mirase y se fijase en mí. Más de una noche había oído gemidos femeninos en su casa lo cual me demostraba que era un gran amante gracias a los aullidos y gritos femeninos que se producían. Incluso una vez llegué a verle follando con una de sus amigas en el salón de su casa. Fue una tarde en que hacía un calor asfixiante. Se encontraban sentados en el sofá. La chica era más joven que Mauricio ya que debería rondar los 28 años. Era rubita y menudita y estaba agachada chupándole la polla... el cual se encontraba con los ojos cerrados gozando de la mamada que le hacía aquella chica. La polla de Mauricio no estaba nada mal, era mayor que la de mi marido. Le mediría sobre 19 cms y era gruesa y venosa y totalmente descapullada. Al poco rato la hizo separarse, se levantaron y la apoyó en la mesa del salón de espaldas a él. De pronto le clavó todo su pollón por el ano y la chica lanzó un grito desgarrador. Mauricio empezó el movimiento de enculada dentro de la chica tomando cada vez mayor velocidad. Al mismo tiempo le agarraba los senos con sus manos mientras le daba por detrás. La muchacha chillaba como una loca y le pedía cada vez más y más, pidiéndole que no se saliese de ella. Finalmente Mauricio explotó en el interior de la chica bañándola de esperma todo su ano. Yo por mi parte acabé corriéndome reprimiendo un grito. Me había encantado ver a ese hombre follando y ver de lo que era capaz. Desde ese día se convirtió en una tentación y en un ser deseable para mí.
Así pues llegamos a la cocina como les dije y le ofrecí un café diciéndole si me dejaba ir a duchar pues estaba sudorosa tras haber preparado la comida. Le dejé en el salón viendo la televisión y yo me fui al baño a ducharme pero, al mismo tiempo, pensaba aprovechar para hacer algo en el baño además de ducharme. Se me ocurrió hacerle entrar al baño de la forma que fuese. Deseaba aprovechar aquella ocasión en que le tenía allí junto a mí. De pronto llamé y desde la ventana de la ducha le pedí si me podía traer champú del armario del pasillo. La ventana del baño es de cristales transparentes con lo cual le permitía observar mis formas en todo su esplendor. Mauricio fue a buscar el champú y al entrar en el baño me lanzó una sonrisa y me preguntó:
me permites ducharme junto a ti, eres una mujer muy apetecible y me gustaría enjabonar ese cuerpo tan precioso que tienes.
Ante aquellas palabras perdí el sentido y le dije:
- Mao cariño, por supuesto que estás invitado a entrar en la ducha.
Aquel hombre se desnudó en dos segundos mostrándome su pecho musculoso cuidado en gimnasio. Su vientre era liso y sus piernas eran fuertes y poderosas. Por último mi vista se dirigió hacia su polla como si estuviese hechizada. Presentaba un estado bastante elevado a pesar de no estar aún erecta del todo. Su verga se curvaba hacia arriba. Le alargué mi mano para ayudarle a entrar junto a mí y me acogió entre sus brazos besándonos de manera brutal. Mauricio alargó su lengua hacia la mía y nos fundimos en un beso interminable intercambiándonos nuestras respectivas salivas. Me hizo volver de espaldas a él mirando la pared y empezó a enjabonarme la espalda bajando hasta llegar a mis nalgas. Sentía la esponja acariciándome mis nalgas y la espalda y sentía escalofríos de placer. De pronto llevó la esponja hacia mi coño y la frotó contra él haciéndome gemir de auténtica lujuria. Aquel hombre era un experto dando placer a una mujer. Frotó la esponja cada vez más deprisa hasta que me llevó a alcanzar un orgasmo espectacular. Tras esto me lavó todo el cuerpo con agua aclarándome desde la cabeza a los pies.
Tras estar bien aclarada se colocó arrodillado entre mis piernas y me hizo un beso negro que me hizo gritar de placer. ¡Como chupaba ese hombre! El ano es una de mis zonas más sensibles y por ello consiguió ponerme a tope. No contento con esto me volvió e inició una lamida sobre mis labios vaginales y mi clítoris. Tras un minuto de martillear mi clítoris consiguió que éste se pusiera gordo como una judía. Finalmente me agarré fuertemente de la cabeza para no dejarle escapar y me corrí en su boca aullando sin parar. Tras este episodio y después de recuperar el aliento le hice levantar, le puse a mi altura y mirándole con ojos de viciosa le dije:
me encanta como chupas. Me has vuelto loca con tu lengua y tus labios. No pensé que lamieses de esa manera. Ahora prepárate y relájate que es mi turno. Espero hacerte gozar como tú has hecho conmigo.
Cogí el frasco de gel y llené la esponja haciendo que se mezclase con el agua hasta conseguir abundante espuma. Empecé a frotarle la esponja por su pecho llenándoselo de espuma. Fui bajando por su vientre hasta llegar a sus muslos. Pasé cerca de su pene pero pasé de largo para hacerle sufrir. Estando frotando su muslo izquierdo la esponja se me escapó y rozó suavemente uno de sus testículos. Mientras le hacía esto nos encontrábamos besándonos con pasión. Finalmente no pude resistir la tentación y acabé alargando mi mano derecha hacia su polla el cual noté suave y jabonoso. Se lo enjaboné haciéndolo crecer sin parar. Aquella maravilla que colgaba entre sus piernas se enderezó hacia arriba desafiándome. Me encantaba esa verga, deseaba hacerla mía y que me destrozara.
, por favor lávame la polla con agua y salgamos de la ducha. Deseo apoyarte en el baño de espaldas a mí y follarte por detrás mientras vemos nuestras caras a través del espejo
Tras estas palabras me afané en lavar su verga hasta dejarla bien limpia y sin nada de espuma. Me cogió de la mano y me ayudó a salir de la ducha. Aproveché un momento en que me soltó para ir a mi habitación y coger del armario mis zapatillas de tacón. Gracias a ellas mis nalgas estarían a la altura de su entrepierna. Mauricio alargó una de sus manos hacia el lavabo y echó jabón en su mano derecha la cual la dirigió hacia mi coño y empezó a humedecerlo con sus dedos. Lancé la cabeza hacia atrás gimiendo de desesperación ante sus caricias. Mientras tanto con su mano izquierda se hallaba acariciando mi agujero posterior. La lujuria que me invadió ante aquel manoseo me llevó a gritarle de repente:
cabrón, quiero que me folles con tu estaca, no aguanto más este tormento! ¡Lo haces demasiado bien para no desearte con locura!
Me coloqué lanzando mis brazos hacia la pila del baño y elevando mis nalgas hacia arriba para recibir a mi agresor. Mao apretó su verga contra mis nalgas, golpeándolas con ella. Al mismo tiempo aprovechó para darme unos cachetes con su mano hasta hacerme enrojecer el culo. Mao me agarró con fuerza de mis caderas y yo ya me encontraba lista para la penetración.
Me encontraba relajada esperando que me penetrase por la vagina cuando de repente me llevé una gran sorpresa para la cual no me encontraba preparada aún. La sorpresa que me tenía reservada mi amante era follarme por el culo. La entrada de su terrible polla me hizo levantar la cabeza y dirigirla hacia atrás de tal forma que le permití agarrarme del cabello con fuerza. Me mordí los labios hasta hacerme sangre pero gracias a ello conseguí reprimir el grito desgarrador que hubiese brotado de mis labios y que no hubiese podido quedar sofocado para los oídos de los vecinos del inmueble.
cabrón, sácala que me estás quemando por dentro! ¡Tú lanza es demasiado para mí... no esperaba que me la metieses así tan de golpe!
A los pocos segundos, sin embargo, aquellas palabras cambiaron a gemidos y aullidos de placer pidiéndole cada vez más.
- ¿Ves, cariño, como ya te empieza a gustar? La penetración inicial debe ser un tanto fuerte para que el dolor que sientes se convierta posteriormente en un placer inmenso una vez tu ano se acomode a tu invasor.
Pese a sus palabras seguía sintiendo una fuerte quemazón en mi agujero anal, su terrible músculo inició un suave movimiento de entrada y salida que, poco a poco, fue convirtiéndose en fuertes golpes de sus testículos contra mis nalgas. Me sentía en el paraíso, mi marido jamás me había hecho sentir algo así.
Nuestros cuerpos se encontraban sudorosos ante el combate que estábamos entablando en mi lavabo. Abrí mis ojos y pude ver su cara de placer a través del espejo. Tenía apoyada su cara en mi espalda y bufaba como un semental mientras seguía taladrándome con su estaca. De pronto mao dirigió su mano derecha hacia mi vagina y empezó a masajearla mientras seguía golpeándome por detrás.
Para Mao, cariño - le supliqué – o me vas a destrozar. No aguanto más, me estás volviendo loca de remate. Tu polla es maravillosa. ¿Es que no te corres nunca, cabrón?
Los movimientos de su verga adquirieron una rapidez increíble y Mao me susurró al oído:+
me encuentro a punto de alcanzar el clímax, prepárate que dentro de unos segundos descargaré dentro de
Por fin no pudo aguantar más y oí un grito que debió retumbar en todas las paredes de la casa. Es imposible que los vecinos no oyesen lo que allí estaba pasando pero, en esos momentos, la verdad es que me daba igual. Solo deseaba gozar de los últimos estertores de mi amante y verle relajarse tras aquel polvo terrible. Cuando su polla salió de mi ano, me agaché ante él y le limpié los restos del semen que quedaban sobre su verga.Mao me hizo levantar y me ofreció un beso suave que me hizo derretir
desafortunadamente nos trasteamos de casa dejandonos bastante lejos casi imposible para volver a encontrarnos... jamas le pedi su cel o correo asi que solo quedo en un bello momento que me enloquese cada vez que lo recuerdo...
dejen sus comentarios de que les parece mi relato..
Besitos...








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