Daniel, como voy a llamar al protagonista de mi historia, es un compañero de trabajo, contador, muy elegante, siempre con su smoking bien puesto, muy inteligente, muy apuesto, alto y de manos grandes. Desde que somos compañeros de trabajo, Daniel se ha esforzado en cortejarme y en hacerme saber que le gusto, a lo cual yo nunca había correspondido hasta el día de ayer 01 de Julio.
Salíamos de una reunión de trabajo que se alargó, por lo cual él como todo un caballero, se ofreció a llevarme a comer algo y luego a mi casa. Yo sin imaginarme lo deliciosa que sería esa comida, acepté.
Fuimos a un centro comercial al norte de la ciudad, comimos y tomamos un delicioso vino. Daniel todo el tiempo me miraba, con deseo, lo notaba, pero no me decía nada. Cuando íbamos camino al carro por fin me dijo que le gustaba. Yo, que tenía ganas de una aventurita después de semejante día, empecé a darle alas a la conversación, por lo que le pregunté qué era lo que le gustaba de mí. Él me llenaba de adjetivos como inteligente, amable ETC. Nada nos diera pie para tener una noche loca. Cuando nos acercamos al carro, él me abrió la puerta y me dijo, “ME ENCANTAN ESOS LABIOS TAN BESABLES” y me besó. Fue un beso tierno, pero rico, el sabor de su lengua me encantó y sentí esas cosquillitas allá abajo que me decían que quería a ese hombre en mi cama.
Después de un beso largo, el me miró y me dijo que le encantaba, a lo cual yo respondí con una risa maliciosa y me senté en el carro. Daniel cerró la puerta y caminó hacia el asiento del conductor; tenía una erección, se notaba a simple vista, eso me excitó más.
Sin decir más, salimos del centro comercial camino a mi casa, no mediamos palabras, fue un silencio eterno, pero que hablaba de el deseo de ambos por sí solo. En ese recorrido, pasamos por un motel él se detuvo y me dijo si me gustaría entrar. Yo lo bese agarrándolo de la pierna y su erección me permitía tocarlo “disimuladamente” Jajajajaj. Él entendió que la respuesta era sí.
Llegamos al garaje de la habitación, él me abrió la puerta, empezamos a bersarnos apasionadamente, sentía su lengua en mi garganta, fueron besos muy ricos, jugábamos con nuestras lenguas. Así, sin terminar ese beso, llegamos como pudimos a la cama, él me recostó con delicadeza y se me hizo encima. Yo tenía vestido, por lo que él levantó mi falda y me dejaba sentir en mi vagina su pene erecto (me excita demasiado la erección de un hombre por mi). Me toco hasta la última parte de mí. Sin quitarme el vestido ni el panty que traía, me hizo sexo oral, me mordía el clítoris, me pasaba la lengua en forma circular, por Dios¡¡ era un maestro del sexo oral. Yo agarraba con fuerza la almohada y gemía, le pedía más, gritaba¡¡ estaba extasiada. Después de un rato, me volteo y me empezó a dar palmaditas en las nalgas y metiéndome sus dedos en mi vagina me mordía la nalga, yo estaba al máximo de excitación, me gustaba que él tomara el mando. Así continuamos, fue casi media hora o mas entre sexo oral, masturbadas con sus dedos y palmadas en la nalga. Hasta que logré mi primer orgasmo. Tenía calambres en pies y manos, estaba disfrutando mi orgasmo al máximo. Él frotaba mi clítoris y se chupaba todo lo que de mi salía. Delicioso¡
Necesité unos 2 ó 3 minutos para recomponerme de ese placentero momento, tan pronto lo hice, lo tomé de la mano y lo llevé a la ducha. Lo fui frotando todo suavemente, pecho, espalda, cara. Lo besaba y le decía el rico orgasmo que había tenido gracias a él.
Daniel tenía su pene duro y GRANDE¡ yo lentamente baje, besando todo su pecho hasta que llegué al pene, me lo metí todo a la boca, lo metía y lo sacaba, con mi lengua giraba en la punta de su delicioso pene. Con mis manos lo masturbaba, con mis dientes le daba mordiscos suaves, me lo metía todo a la boca, por momentos me sentía ahogada, pero aun así excitada. Estuvimos en la ducha dedicados a que yo se lo chupara unos 15 ó 20 minutos.
Salimos de ahí con los dedos arrugados Jajaja. Yo lo sequé y él me secó. Así, desnuda, me recosté en la cama y Daniel empezó a ponerse el condón. TEMBLABA¡ me pareció de lo más tierno y aunque suene raro eso me puso calientita. Yo me senté y le puse el condón… Ahí empezó la faena, primero en cuatro, me daba tan duro, tan rico, sentía todo su pene dentro de mí, sentía sus testículos golpeando en mis caderas haciendo esa deliciosa melodía. Me penetro en 4 agarrándome de mi cabello, después se sentó en el borde de la cama y yo me senté en su pene, me penetró cargada, de rodillas, acostada. Yo estaba en éxtasis, estaba exhausta, los pies me temblaban, pero ese pene era tan exquisito que yo quería más. Me dio casi por una hora en todas las posiciones que se podrán imaginar.
La posición final fue en la que yo tomé control de la situación, me hice arriba, dándole la espalda a Daniel, con mis manos me lo iba metiendo, desde esa posición podía ver como entraba y salía, muy rico¡¡ … así cabalgué durante un rato, hasta que Daniel me tomo del cabello y me empezó a darme duro, subía su pelvis y me daba durísimo, y en cuestión de minutos sentí su palpitar, había terminado ya… Yo respondí a eso con movimientos suaves, logrando yo también mi segundo orgasmo.
Terminamos rendidos, después de un beso nos abrazamos y dormimos desnudos durante un rato, luego me llevó a mi casa. Hoy cuando nos vimos en la oficina, reímos y nos miramos diciéndonos que esta rica faena se volvería a repetir.
Saludos, gracias por los comentarios. Besos








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1 comentario
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login Entrares estupenda la manera en que relatas las historias, mejor que muchos libros captura impresinante la atencion del lector y ase volar su imaginacion de escena en escena.