POR FIN MI ESPOSA Y……….GERALDINE
Habrían trascurrido unos quince días del cumpleaños en donde conocimos a Geraldine, la bella y voluptuosa esposa de un ejecutivo amigo de mi Jefe Era un jueves por la tarde cuando el teléfono sonó y mi esposa contestó la llamada, noté que su cara se puso radiante y un brillo en sus ojos me indicó que eran buenas noticias. Brevemente me comunicó que Geraldine venía a visitarnos, su esposo había tenido que viajar al lanzamiento de un carro deportivo y se demoraría dos días, quería aprovechar para venir a pasar el fin de semana con nosotros.
Debo decir que el comportamiento de mi esposa había cambiado sustancialmente en cuanto al concepto de la sexualidad. Después del encuentro con esa bella chica en el bar , su gusto por las mujeres se había incrementado. Era ella quien ahora compraba de vez en cuando películas porno preferentemente de lesbianas y en la vida real cuando veía una hermosa mujer no escatimaba elogios ni piropos disimulados para ponderar sus atributos. A pesar de haber sostenido relaciones sexuales con ella la notaba más distante , como ausente o quizás pensando en alguien principalmente cuando se aproximaba a sus orgasmos, podía ser producto de mi imaginación o tal vez alguien ocupaba su mente en esos momentos tan excitantes.
El viernes por la tarde decidí llegar más temprano al apartamento, entré sin tocar y el ruido de mis pisadas fueron amortiguadas por el nuevo tapete que había comprado mi esposa para adornar la sala. El sonido de un jadeo en la sala principal llamó mi atención, me acerqué sin hacer ruido y quedé de una pieza…. mi esposa estaba viendo una película de dos lesbianas, estaba tan concentrada en las escenas lésbicas que no me oyó llegar, recostada en el sofá estaba con su bata de dormir completamente abierta, no llevaba brasier y sus hermosos y grandes senos caían sobre su torso, sus pezones erectos me decían que un grado alto de excitación ya estaba estimulando todas sus partes erógenas. Mientras la pantalla del televisor reproducía un indescriptible 69 de las mujeres en donde cada una de ellas se trataba de meter su lengua en lo más profundo de sus respectivas vaginas, la mano derecha de mi esposa acariciaba su entrepierna y sus dedos se perdían en su sexo húmedo en frenéticos movimientos. Estaba masturbándose…..
La escena de mi esposa masturbándose y las escenas de la película me produjeron gran excitación y una erección me empezó a incomodar, me despojé de mi ropa y quedando solo en bóxer descansé de la presión de mi verga sobre el pantalón. Lentamente acaricie mi pene erguido y comencé también a masturbarme ,las escenas de la película se volvían más intensas y las caricias que se hacia mi mujer me obnubilaban los sentidos . Cuando sentí que mi excitación estaba por culminar en un tremendo orgasmo me acerqué a mi esposa y le arrimé mi pene a su boca que en ese momento se entreabría de la pasión que sentía, ella se asustó por la sorpresiva aparición mía pero como estaba muy excitada tomó mi verga en sus manos y acercándolo a la boca lo engulló con una glotonería lasciva. Sus chupadas me hacían sentir estremecimientos de pies a cabeza, sus lamidas desde la base a la cabeza de mi verga me subían al cielo, no aguantando más la recosté sobre el sofá y abriendo sus piernas me engolosiné con su vagina húmeda , lamí con ansia su clítoris y al ver que sus jadeos y estremecimientos se aumentaban la penetré con mi verga y en un orgasmo simultáneo saciamos nuestros impulsos primitivos.
Tumbados en el sofá recuperando nuestras fuerzas, hablamos de la visita de Geraldine y en una confesión muy explícita mi esposa abiertamente me pidió que las dejara solas pues quería seducir a esa mujer, quería sentirla entre sus brazos y sentir sus caricias. Yo le acepté su propuesta con la condición que me dejara ser un observador de ese encuentro, tenía una terrible obsesión de ver a mi esposa en brazos de Geraldine, mi imaginación volaba tratando de adivinar que escenas vería en el encuentro de esas dos hembras.
Tal como estaba previsto Geraldine llegó pasadas las ocho de la noche, venía radiante con un traje negro ajustado que resaltaba su cuerpo, mi esposa estaba con un traje informal que previamente había escogido para tratar de seducir a Geraldine. Una blusa trasparente que dejaba ver sus enormes senos y una falda medio rotonda que le permitía dar facilidad al movimiento y desplazamiento de sus piernas. Después de un corto saludo me excusé con Geraldine para salir a buscar una bebida especial para celebrar este encuentro, en efecto salí a una licorera pero tal como se había planeado después de comprar la bebida entré al apartamento y me escondí en un sitio previamente escogido en donde tendría una excelente visibilidad sobre la sala.
Cuando llegué mi esposa ya estaba sentada muy cerca de Geraldine en el amplio sofá de la sala, se oía una música de trasfondo y una iluminación tenue daba un ambiente apropiado para un encuentro muy íntimo. Mi esposa empezó por alabar el pelo de Geraldine, y pasando sus manos por su linda cabellera con sus dos manos tomó el rastro de Geraldine y acercando su boca empezó a besarle las mejillas y el cuello, ella al principio aparentemente se sorprendió pero sus brazos atenazaron a mi esposa atrayéndola con fuerza hasta que mi esposa penetró con su lengua la boca de Geraldine en un beso lleno de pasión. Las dos mujeres se empezaron a besar en la boca mientras sus manos instintivamente buscaban despojar las prendas que tenían encarcelados sus senos, mi esposa fácilmente se quitó la blusa y el brasier casi suelto fue retirado por Geraldine fácilmente. Por su parte mi esposa bajó la cremallera del vestido negro hasta más abajo de la cintura y Geraldine con rápido movimiento de piernas se despojo del vestido. No tenía brasier y un par de hermosas tetas quedaron frente a mi esposa, eran unos senos redondos, no tan grandes pero sus areolas rosadas y sus pezones rojos oscuros le daban el aspecto de dos hermosas frutas listas para degustar. Tenía una diminuta seda dental que realzaba su Monte de Venus sobre un abdomen plano y por la parte posterior se metía juguetona en su trasero dejando a lado y lado unas nalgas blancas, grandes y bien tonificadas. Su culo no era tan grande pero bien proporcionado y ligeramente levantado que le daba un aspecto sensual y provocativo. Mi esposa recostó a Geraldine en el sofá , la despojó de su diminuta seda dental y quedó extasiada viendo ese coño tan hermoso, el escaso vello púbico estaba artísticamente rasurado formando un corazón alargado y en el centro de ese corazón estaba la entrada de esa gruta de placer. Geraldine también despojó del panty a mi esposa y quedó alelada con el coño de mi esposa, su vello púbico negro contrastaba con la blancura de su piel, sus labios se abrían provocadores y un clítoris erecto parecía reclamar una boca para que lo colmara de caricias. Después de contemplarse mutuamente por unos momentos , sus ardientes deseos se materializaron en caricias salvajes. Nuevamente sus bocas se buscaron y mientras sus lenguas se trenzaban en sus bocas sus manos se prodigaban caricias en sus senos y buscando un contacto con sus pezones buscaban una posición adecuada para acariciarse con la fricción de sus respectivas tetas. De pronto mi esposa empezó a bajar su cabeza buscando el sexo de Geraldine, lo encontró rápido, estaba inundada de líquidos vaginales que ella empezó a chupar con delicia, Geraldine se retorcía de pasión y con sus manos se acariciaba sus tetas pellizcándose de vez en cuando sus erectos pezones. Mi esposa empezó a penetrar con su lengua a Geraldine, ella empezó a temblar de la emoción, luego empezó a lamer su clítoris arrancando gritos de pasión y cuando Geraldine estaba más excitada la penetró por el culo con su dedo índice, fue apenas la punta y Geraldine se arqueó de pasión, la lujuria se apoderó de ella .Mi esposa se detuvo pues no quería que alcanzara todavía su orgasmo. Se paró y colocando su sexo frente a la cara de Geraldine la incito a que la besara. El aroma de su sexo atrajo a Geraldine y ella incrustó su lengua en el sexo de mi esposa que excitada la tomó de la cabeza hundiéndola en su regazo. Geraldine se sintió asfixiada y en un rápido movimiento buscando una mejor maniobrabilidad cayeron en un 69 que les permitió prodigarse las más excitantes caricias. Al verlas en ese nudo lésbico , las escenas de la película que había visto esta mañana me parecieron tímidas y pacatas ante esta realidad que se ofrecía a mis ojos. Cada vez me convencía más que mi esposa era una bomba sexual y que su lujuria no tenía límites cuando estaba con una hembra que le gustara. El grado de excitación era extremo, sus caras se trasfiguraban tratando de reprimir tal vez gritos o gemidos, pero sus lenguas incansables seguían entrando y saliendo en forma acompasada. De pronto Geraldine se separó de mi esposa, se paró y fue a la mesita a buscar su bolso, lo abrió y saco algo que en principio no distinguí bien, cuando regresó le pidió a mi esposa que se sentara en el sofá con las piernas abiertas, destapó lo que había sacado de su cartera , era un extraño juguete , dos enormes consoladores unidos por una base común que quedaban formando una U., Geraldine lubricando un consolador lo fue metiendo lentamente en la vagina de mi esposa mientras ella se retorcía de placer, el otro extremo quedó erecto frente al sexo de mi mujer, ella se sentó a horcajadas encima de ese consolador quedando ambas ensartadas y muy cerca la una de la otra, nuevamente se empezaron a besar y luego empezaron a subir y bajar sus cuerpos permitiendo que los consoladores penetraran en sus respectivas vaginas. Lo que inicialmente fue un movimiento lento pronto se fue convirtiendo en un descomunal galope que les permitía clavar sus juguetes muy dentro de su cuerpo. El frenesí aumentó, se veía claramente que esas dos hembras insaciables estaban acercándose a su clímax , dos gritos de placer casi al unísono me anunciaron que ese orgasmo había llegado.
Cuando creí que su lujuria había sido saciada Geraldine nuevamente se paró, guardó su juguete y del mismo bolso sacó un consolador de por lo menos 20 centímetros, era de silicona color rosado y dirigiéndose a mi esposa le abrió nuevamente sus piernas, su vagina que estaba anegada de líquidos permitió la fácil entrada de ese falo y muy pronto Geraldine puso a mil a mi esposa, su manejo diestro de ese juguete arrancaba gritos de placer a mi mujer, cuando ya estaba muy excitada Geraldine en un rápido movimiento bajó el consolador al culo de mi mujercita, su ano que estaba super lubricado con todos los jugos vaginales que escurrían de ese coño fue fácil objeto de penetración, cuando ya tenía todo su juguete clavado en el culo de mi esposa se lanzó a su sexo para lamer su clítoris y pasear su lengua haciéndole unas lamidas prolongadas , luego su lengua empezó a chupar y lamer en recorridos concéntricas sobre el erecto clítoris con lo cual mi mujer se enloqueció dando unos pequeños alaridos. Como Geraldine estaba hincada sobre el sexo de mi mujer , buscando un mejor ángulo de penetración alzó las caderas y su coño generoso quedó en mi visual, pero más abajo el orificio de su ano ampliamente dilatado por las caricias orales me atrajo como un imán y desesperado con la erección que tenía salí de mi escondite y con furía casi salvaje ataque ese culito precioso, primero le metí la lengua, Geraldine asustada trató de mirar quien era pero no le di tiempo y mi verga penetró ese orificio , Geraldine se sintió tocada, lanzó una exclamación de placer y con mi tolete metido en su culo empezó con furia a chupar el clítoris de mi mujer mientras le metía el consolador hasta el fondo de su vagina ; nuestros movimientos se sincronizaron y un orgasmo pleno y simultaneo llegó con todo ese placer que se siente cuando uno toca el cielo.
Mi esposa reaccionó y como tratando de mostrar su posesión sobre mi pene apenas éste recobró su posición vertical se montó sobre él y empezó a galopar como una amazona sobre un brioso corcel, Geraldine que no quería ser un actor pasivo en la escena se acaballó sobre mi torso en dirección contraria a mi esposa, colocando su sexo sobre mi cara, más exactamente cerca de mi boca mientras abrazaba a mi esposa que seguía cabalgando y empezaba otro beso apasionado y lleno de lujuria, , mi lengua empezó a penetrar ese sexo ardiente y Geraldine empezó a masturbarse mientras su contoneo de caderas permitía que mi lengua se metiera en su vagina. Otra vez el sincronismo de movimientos, mi esposa metiéndose mi verga en cada subida y bajada, Geraldine masturbándose y mi boca haciendo diabluras en el coño de Geraldine. Fueron pocos minutos los que pasaron para que un orgasmo triple se produjera, solo gritos de lujuria y palabras soeces acompañaron esa descarga de deseos sexuales reprimidos.
Geraldine que no tenía limites se abrió de piernas e invitándome con un ademán me pidió que le hiciera sexo oral, quería sentir mi lengua dentro de su sexo , me incliné para penetrar esa anhelada gruta, pero mi esposa que estaba un poco contrariada porque había roto el pacto de no meterme en su relación agarró el consolador y metiéndoselo primero en su vagina para lubricarlo me lo metió por el culo de un solo envión, solo sentí un ardor y un grito de dolor se me escapó pero luego imitando a Geraldine mi esposa empezó a manejar ese consolador en mi culo muy diestramente hasta que poco a poco me fue llevando a un estado de excitación que nunca antes había sentido, y en lugar de protestar por haberme sodomizado , al igual que Geraldine nos había enseñado empecé a mover mis caderas para que aquel consolador penetrara hasta el fondo de mis paredes rectales, quizás por el roce del consolador con mi próstata sentía sensaciones sublimes y de un momento a otro derramé un chorro de semen que Geraldine corrió apresurada para degustarlo en su boca. Mi esposa que se había empezado a masturbar con su mano izquierda mientras con el consolador en su mano derecha hacia de las suyas en mi culo también llego a su orgasmo.
Agotados por fin de esa pequeña orgía me acordé del licor que había ido a traer, lo había dejado en la nevera, fui a traerlo con tres copas y al hacer el brindis por ese encuentro maravilloso noté el gesto de gratitud de mi esposa hacia Geraldine, quizás por cumplir una fantasía que venía desde hace rato queriéndola hacer realidad hasta que finalmente la logró , de mi parte estaba muy agradecido por esa experiencia nunca antes imaginada, aunque hubiera perdido mi virginidad anal, el consuelo que me quedaba era que no había sido ningún hombre sino mi propia esposa, y , finalmente Geraldine que había cumplido con todas nuestras expectativas .Ahora estaba con una sonrisa en sus labios, con una cara de satisfacción plena, con muchos deseos llevados a la realidad y con la certeza absoluta que siempre sería bien recibida en nuestra casa.








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