Te reto a jugar una partida de billar en un bar de mala muerte ubicado en un pueblo perdido y olvidado por los mapas. Un lugar no apropiado para las mujeres y mucho menos si son tan provocativas y elegantes como eres tú. No porque, no tenga un baño para las damas, sí que lo hay. Pero las mujeres jóvenes y atractivas no se atreven a venir a este sitio porque los hombres que lo visitan son rudos, la mayoría obreros de las fábricas vecinas que con algunos tragos en su cabeza podrían hacer lo impensable.
Entramos al sitio, son aproximadamente las 9pm. Ojos curiosos nos observan desconfiados. Miro a mi alrededor con sigilo y descubro que no es a mí a quién miran. Tú eres el objeto de tantas miradas embriagadas, de tantas expresiones morbosas. Siento la tensión a mi alrededor. Hombres que harían lo que fuera por estar contigo.
Me percato de la situación y no los culpo. La forma en que estás vestida enloquecería a cualquiera, le haría recordar su instinto más animal incluso al hombre más educado y tímido del planeta. Un vestido negro y corto, ceñido a tu delicioso cuerpo. Medias, tacones altos que hacen resaltar aún más tu armonioso culo. Ni que decir de tus senos, tan perfectos, tan erguidos, tan apetitosos. ¿Cómo se te ha ocurrido venir a este lugar con aquella elegancia sexualmente seductora que volvería a cualquier hombre una bestia libidinosa?
Siento desconfianza, pero al mismo tiempo la atmósfera pesada hace hervir mi sangre porque sé que entre tantos hombres deseándote tú has venido conmigo y siento ahora que con ira irracional asesinaría a cualquiera que osara ser irrespetuoso contigo, a cualquiera que se atreviera a pasar de aquella mirada fija que tienen sobre ti a acciones más directas.
Sin decir una palabra, organizo las bolas del billar y comienza el juego. Te dejo comenzar. Tal vez no fue una buena idea. Cuando te inclinas sobre la mesa de billar para realizar el primer golpe, tu culo se nota aun más.. primero la veo yo. Y cuando me estoy extasiando contigo en esa posición que me provoca, siento las miradas de todos los demás desgraciados. Los miro con celos, pero igual los entiendo. Mi mirada furiosa ocasiona que algunos de ellos, disimulando, miren hacia otro lado. Pero hay algunos, más descarados, tal vez simplemente más borrachos, que sin importarles nada te siguen mirando y sé que te están deseando.
Golpeas el taco con fuerza, y las bolas salen disparadas a todos los extremos de la mesa. Hay otras mesas de billar, otros hombres jugando, ¿Por qué siento entonces que todos están concentrados en nuestro juego? Es mi turno.
Es un punto fácil, me has dejado una bola justo cerca del agujero. Tomo posición y sujeto el palo de billar con fuerza. Cuando estoy calculando la intensidad del golpe, te parás justo frente a mí, al otro lado de la mesa. El agujero está justo delante de tu bajo vientre.. intento no pensar en nada, pero es inevitable hacer la asociación. El agujero, disparo con buena puntería, pero demasiada fuerza.. la bola rebota y no entra en el agujero.. en qué estaba pensando? Eres una tramposa!
Nuevamente es tu turno. Verte sujetar el palo entre tus manos.. mi mente está dañada! Te inclinas de nuevo y deslizas el palo sobre tu mano, con suavidad y seguridad. No puedo evitar observar, mientras estás a punto de disparar, que has subido un poco el vestido, tal vez para estar más cómoda, tal vez para enloquecerme cuando veo el encaje de tu media velada en tus muslos. Aciertas.. has metido la primera bola y te vuelve a tocar.
Mientras jugabas, he pedido una cerveza.. mi garganta estaba seca. Tomo casi la mitad del precioso liquido de un sorbo. Y Te miro nuevamente, te miro inclinada, miro tus piernas ensedadas, tus tacones altos, el contraste entre tu cadera y tu cintura.. te deseo, y sólo pienso “menos mal ella no puede leer mi mente”. La tensión en el bar va en aumento, sin embargo, me olvido de todos por un instante y me siento embriagado por tu forma de ser, de jugar, de excitarme. Muerdo el labio inferior de mi boca.. y de nuevo anotas otro punto.
Estoy recostado en la pared, con mi palo entre las manos.. te veo venir con una expresión presumida y de satisfacción.. Te digo, “hoy es tu día de suerte”. Qué apostamos, si ganas tú o si gano yo? Me miras con malicia: “Si gano yo –dices- tenemos sexo aquí en la mesa al frente de todos”.. me quedo asombrado y sin palabras. Vuelves a jugar de nuevo.
Esta vez vas más lejos, te inclinas, tus senos sobresalen y siento tantos deseos de acariciarlos, de cogerlos, de chuparlos. Antes de disparar, observo.. bueno, observamos, como subes tu vestido aún más.. tanto que juraría que alcancé a ver el color de tu ropa interior, el negro me seduce tanto, elegante, excitante, lujurioso y recatado. No puedo permitirlo más, me acerco hasta ti y sólo respiro profundamente a tu lado justo antes del disparo. “Fallaste” digo con una sonrisa de satisfacción en mis labios. Mi turno nuevamente.
Me alisto para disparar otra vez. Pero, un momento, qué haces mujer? Te veo sujetar el palo de billar y lo has puesto entre tus piernas.. estás de medio lado, veo cómo cabalgas el palo deslizándolo lentamente hacia adelante y hacia atrás.. tu vestido más levantado que nunca, ahora puedo ver la piel de tus nalgas... y tu mirada… tu lengua lamiendo tus labios..
Mi pulso se acelera, no puedo dejar de mirarte. Mi corazón palpita con fuerza y siento el efecto de toda la cerveza -en realidad parece que hubiera tomado unas 5 o 6- en mi cuerpo. Mi mente se nubla un poco y otra fuerza se apodera de mí. Mientras intento sujetar fuertemente el palo de billar, siento entre mis piernas mi bulto palpitar. Se empieza a despertar el deseo de tenerte, de penetrarte fuertemente. Fallo de nuevo.. estoy agitado, y sin embargo, tan curioso y expectante.
“Tu turno”, digo con fuerza. Te acercas a la mesa, das la vuelta y los dedos de tu mano acarician el borde de la mesa mientras lo haces. Todos te miran, todos te desean y yo me siento como un macho dispuesto a conservar a mi hembra sea cómo sea. Vas a intentar un tiro difícil. Me preguntas: ¿Puedo subirme sobre la mesa? Y yo asiento con mi cabeza. Trepas lentamente, como una gata, tus rodillas en el borde y tus brazos adelante.. en cuatro.. wow, qué show, que fantasía, qué erección la que siento al ver el hilo de tus bragas separando aquellas nalgas increíblemente excitantes. Fallas el tiro, y con una expresión sarcástica.. dices.. “ups, fallé” .. te toca a ti, pero no pienso bajarme de la mesa”..
Voy hacia ti.. bloqueas todas mis posibilidades… pero soy ingenioso, encuentro una posible jugada.. me acerco desde atrás.. y sientes cómo deslizó mi palo de billar suavemente entre tus piernas.. rozo tus braguitas, de hecho, hago un poco de presión hacia arriba. Mmm te siento estremecer.. deslizo una y otra vez el palo, buscando tu placer.. juraría que algo de humedad a superado el umbral de la tela y ahora moja el palo.
Acierto, mi primera bola en el agujero!.. Celebro por fin.. sabes que eso significa que volveré a tirar. De pie junto a la mesa de billar.. no aguanto más, sujeto el palo pero llevo mi mano entre tus piernas.. ya no es el palo, ahora es mi mano la que siente la suavidad de tu vagina sobre tu ropa interior, ahora, puedo sentirlo, más mojado. Saberte así, me enloquece.. mi erección aumenta, puedo sentir la sangre fluyendo hacia mi pene, llenándolo, inflándolo, endureciéndolo.
Estoy a punto de disparar, pero digo: “está bien, tú ganas la partida” .. dejo el palo de billar sobre la mesa… deslizo mis dedos al interior de tus bragas y busco tu clítoris para darte mi primera caricia.
Todos nos miran, con lujuria y con envidia, pero ahora no me importa porque voy a tomarte y si alguien se acerca, lo mato, eres mi hembra! Mis dedos te acarician deslizándose con habilidad, miras hacia atrás y puedo observar en tu gesto el placer que sientes mientras te follo con mi mano. El primer dedo, lo sumerjo en tu humedad.. lo sientes penetrarte y tus fluidos lo bañan casi hasta chorrear. Te doy dedo, repetidamente.. pero debo sacarlo un momento para poder lamerlo y saborearte.
Tu sabor,, mm tu sabor.. comienzo a desabrochar la hebilla de mi cinturón.. siento mis vaqueros tan apretados, siento que necesito liberar la dureza de mi pene para aliviarlo un poco. Bajo mis vaqueros y, en boxers de algodón apretados.. subo sobre la mesa para estar contigo. Frente a frente arrodillados, levanto tu vestido.. no usas sujetador. y por encima de tu cabeza, con tus brazos levantados, te desvisto.. ahora estás sólo en tacones, medias y aquella braguita que me encanta.. y yo en boxers,.. y con la camiseta aún puesta.
Te abrazo. .con fuerza lujuriosa.. mis manos acarician tu espalda pero no tardan mucho en sujetar con fuerza tu culo agarrando tus nalgas. Se siente tan bien estar contigo, está erección me delata.. llevo tu mano hacia mi polla.. para que puedas sentir cómo me tienes. Mi lengua entra en tu boca, te penetro con ella, nuestras lenguas se encuentras y se abrazan, se entrelazan y se chupan.. te quiero comer!
Mientras agarras mi pene con tu mano y sientes su tamaño y dureza.. yo muevo tu hilo hacia un lado,, y clavo mis dedos índice y anular en tu coño humedecido, con mi pulgar puedo tocar tu clítoris cada vez que estoy dentro.. Muevo mi mano vigorosamente, tus fluidos han aumentado. Dejas de besarme para gemir por un momento. Cuando llegó lejos, profundamente dentro de tu cuerpo, gimes con una expresión placenteramente dolorosa que me excita enormemente.
Te beso con pasión, lujuria incontenida.. voy hacia tu oreja la cual muerdo suavemente mientras tiro de tu cabello hacia atrás con fuerza para ver tu cuello expuesto.. lo beso, lo lamo.. y luego te digo en el oído: sesenta y nueve.
Me quito los boxers y mi polla salta fuera de ellos.. mis bolas apretadas y mi abdomen endurecido. Me acuesto sobre la mesa.. y te digo.. levántate y luego te sientas lentamente sobre mi rostro. Ufff. Veo cuando pasas tus piernas por encima de mi cara, tan lejos y tan cerca.. saco mi lengua y me saboreo.. quisiera tener una lengua más larga en este momento.
Comienzas a bajar.. tus piernas se separan.. y puedo ver con la claridad que permiten las luces taciturnas de este bar, veo tu coñito acercarse a mi cara.. a mi rostro.. y mientras bajas, puedes ver mi polla endurecerse y palpitar aún más. Más cerca, tus piernas, tu coño, tus labios vaginales llegan a mi boca y la tuya, a la punta de mi polla.
Te sientas sobre mí.. y yo abrazo tu cintura, mientras te como desde atrás.. siento tus labios también enrollarse sobre mi dureza, y con tu lengua saboreas la polla que clama por estar dentro de tu cuerpo. Uffffff penetración doble, la de mi lengua en tu vagina, la de mi polla dentro de tu boca.
Ahora sujeto tus nalgas con ambas manos, las separo, busco en tus labios vaginales el espacio para lamerte libremente, para violarte con mis dedos y con mi lengua.. siento tu humedad en mi rostro.. mi nariz, y boca completamente mojados, de saliva, de fluidos de excitación efervescente. Acaricio tu ano ahora sugerentemente.. escupo sobre él, y la saliva se desliza por tu vagina y gotea sobre mi pecho ardiente. Meto mi dedo despacio.. y con él adentro, te sigo follando con mi lengua cada vez más profundamente.
Siento también mi dureza desaparecer en la frescura libidinosa de tu boca.. siento cuando lames y succionas mis bolas… la forma en que lames mi glande, la forma en que sujetas mi duro pene, me hace temer correrme en tu boca… Detente!
No aguanto más las pulsaciones de mi polla, este anhelo por poseerte. “Date la vuelta en cuatro nuevamente” .. me ubico tras de ti.. acaricio tu espalda.. sujeto mi pene por la base.. y comienzo a deslizar su punta, sin penetrarte, entre tus labios vaginales…
Miras hacia atrás, por debajo, y ves la punta tocando tu clítoris y moviéndolo sugestivamente. Miro a mi alrededor, por un instante.. no sé si te has dado cuenta de la forma en que nos miran, no sé si ya has visto a ese hombre masturbándose en la barra.. a la mierda los demás, tu eres mía y yo soy tuyo!
La punta de mi polla en la entrada de tu vagina.. te sujeto por los hombros.. siento con mi mano bajo tu vientre, la humedad entre tus piernas, estás lista! Sin embargo, dejo caer algo de saliva nuevamente, saliva que humedece toda la ranura entre tus nalgas, tu ano y tu coño. Utilizo mi polla para esparcir la saliva.. y a la vez refresco su ardor en nuestros fluidos, siento casi evaporarse mi saliva cuando cae sobre ti. Te sujeto el cabello hacia atrás.. sé que no vas a escapar, y sin embargo te agarro cómo si fueras a hacerlo. No hay escapatoria!
Tiro hacia adelante con fuerza, Tomás toda mi carne entre tus piernas. Siento tus labios abrirse y tragar mi polla en un instante. Gimes, de placer o de dolor.. ya no lo sé, ni me importa!.. No pienso en nada, sólo siento tu succión tragándome.. retrocedo. Saco mi polla y la observo.. tan mojada, tan lubricada!.. uffff.. no aguanto estando fuera de tu cuerpo. Vuelvo a penetrarte, y ahora te follo fuertemente.
Trágame! Te golpeo con mis bolas.. fornico tu cuerpo fascinante, me deleito con tus quejidos delirantes. Te penetro, con fuerza… me muevo hacia adelante y hacia atrás.. repetidamente, incansablemente… Estoy agitado, también gimo por el esfuerzo.. gotas de sudor comienzan a recorrer mi cuerpo y a caer sobre el tuyo. Miro con furia.. estoy poseído. Siento que mi polla crece mucho más dentro de tu cuerpo.. quiero entrar en él, clavarme. Quiero taladrarte.
Me preocupa hacerte daño, pero mi preocupación pasa a segundo plano porque la excitación, la lujuria que me produces no me permite pensar demasiado. Uffff, saco mi polla.. y la llevo hacia tu rostro.. siente tu sabor.. siente tus fluidos impregnados, empapando mi dureza.. Me chupas y descanso.. acaricio tu cabello.. Tu mirada me contempla libidinosamente.. ya no más!
Levanta el culo! Con esas palabras vuelvo nuevamente tras de ti, mmm, tus curvas, tu cintura, tu culo, mmmm sientes de repente mi pene nuevamente dentro de ti… y presiono dentro. Tan apretada,, tan estrecha.... pero voy profundizando poco a poco..
Voy a estallar.. las venas de mi pene están dilatadas.. mi dureza duele un poco.. siento mi abdomen endurecido y algunas contracciones me avisan que ya casi viene el climax, el estallido de mi semen en tu cuerpo. No sé cuánto más podré resistir sin verter el chorro de mi leche caliente dentro y sobre tu cuerpo.
Me arrojo sobre tu espalda.. y agarro tus tetas enloquecido.. los aprieto y el sudor nos empapa. La mesa de billar está mojada.. por nuestro sudor, pero sobre todo por los líquidos que fluyen de entre nuestras piernas y escurren por mis bolas antes de caer.
“Ahora”, gritas enloquecida!.. siento tu cuerpo estremecerse y tu coño contraerse.. ahhh, te estás corriendo… me succionas como nunca.. saco mi polla para rápidamente volverla a meter en tu vagina… en cuatro, como una gata en celo, reaccionas con violencia por el orgasmo que estás teniendo… me empapas, siento tu coñito muy mojado mientras te sigo penetrando con fuerza.. Yo también voy a reventar!!!!!…
Ahhhhhhhhhhhhhhhhggggggggggggggggg.. un corrientazo recorre mi cuerpo. Me erizo y mis músculos se endurecen.. Contracciones en mi bajo vientre lanzan un chorro con fuerza fuera de mi pene.. sale caliente y estrepitosamente… ahhgggg… inundo tu coño con mi excitación liquida.. y el olor a sexo comienza a saturarme.. te doy más duro.. quiero llenarte con mi leche.. sigue saliendo.. sé que puedes sentir las contracciones de mi pene cada vez que expulsa un chorro de semen… te lleno.. uffffffffffff.. aahhh, te cojo con fuerza y las gotas de mi lujuria llenan tu entrepierna.. ufffff……hasta chorrear.
Volcán de deseo liberado en una erupción momentánea, energía de mi libido compartida contigo, mi confidente sexual. Saco mi pene ahora.. y observo como, por gravedad, mi leche sale de tu vagina y se riega sobre tus muslos.. moja tus medias veladas, escurre sobre la mesa de billar… Unto un poco de él entre mi mano, entre mis dedos.. y los llevo a tu boca… cuando los lames.. voy hacía ti y te beso… nada de asco, sólo deseo.
Vístete! Nos vamos del bar, y extrañamente, nadie nos cobra la cerveza que me tomé. Vámonos ya.
Continuará…








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