Mi esposa y Eross, el Dios del Amor.
Dentro de mis fantasías, yo quería ver a mi esposa en la cama con un negro, que tuviera una verga enorme como se ve en los videos porno. Que la partiera en dos con su gruesa y negra herramienta y se lo dije a ella, le dio risa y me dijo, Amor, pero de dónde vamos a sacar un negro así ? Esos son actores profesionales de los videos porno… Entonces me dí a la tarea de buscar uno aunque fuera algo difícil. Encontré en redes sociales lo más parecido posible al perfil que buscaba, un moreno oscuro descendiente de cubanos llamado Iván, y él mismo se decía que era Eross, el Dios del Amor. Lo cité para conocerlo y entrevistarlo. Era un tipo de buen trato, agradable, hablaba inglés y según me dijo tenía una respetable verga como muchos cubanos. Me pareció bien y quedé en presentarle a mi esposa.
Ese día quedamos de vernos en un pequeño bar a la orilla del mar, al aire libre. Rosanna se puso un vestido muy ligero, de tirantes, y bastante corto para disfrutar de la brisa marina y quizá de algo más. Eross llegó puntualmente. Conversamos agradablemente tomando unas copas. Le dije a mi esposa, cambiémonos de lugar y ponte en medio de nosotros dos y así lo hicimos, ella quedó viendo hacia el mar y Eross y yo a los lados. Me dí cuenta de que Eross le miraba mucho el escote y sus blancos muslos, ya que el vestido era bastante corto, pero no se atrevía a tocarla, solamente la devoraba con sus ojos. A su vez, ella también le sonreía coquetamente y me di cuenta de que el tipo le había agradado. Ya envalentonada con algunas copas le dijo ella a Eross, oye, me gustan tus labios gruesos… así los tienen los cubanos ? El respondió con una carcajada y le dijo… Los quieres probar ?
Ella sonrió y me vió a mí a los ojos como pidiéndome permiso. Yo hice un movimiento afirmativo. Eross la tomó de las manos por encima de la mesa. Rosanna cerró los ojos y entreabrió su boca, esperando el beso. Eross acercó sus gruesos labios negros a los delicados labios rojos de ella y comenzó a besarla suavemente, ella respondió como colegiala a la caricia. Mientras se besaban, Eross deslizó su mano derecha hasta la cintura de ella, rozándole un pecho ‘’accidentalmente’’. Nos dimos cuenta de que ella se estaba excitando con los besos ya que lo seguía besando con la respiración entrecortada, y Eross aprovechó esto para deslizar su mano hasta su muslo, le puso su manota negra sobre el blanco muslo, y ella no hizo nada para quitarla. Comenzó a pasar su mano desde la rodillas hasta la parte interna de los muslos y ella parecía disfrutarlo. Yo hice como si se me había caído algo al piso para ver por debajo de la mesa… ya la mano de Eross estaba por debajo del vestido, acariciando casi la prenda íntima de mi esposa, y cuando su dedo índice comenzó a presionar la tanga de seda, ella se retiró un poco interrumpiendo el beso y con sus manos se bajó el vestido de nuevo disimuladamente.
Seguimos platicando amistosamente un buen rato y nos despedimos, quedando de vernos en una próxima ocasión. Ellos se despidieron con un fuerte abrazo y beso en los labios. Cuando estuvimos solos, me dijo mi esposa… Oye, tu amigo ya me estaba calentando mucho y estábamos en público… Tuve que detenerlo porque si eso seguía yo creo iba yo a entregarme a él encima de la mesa… A lo que los dos soltamos la carcajada.
( Continúa en la segunda parte y final )








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