Mi esposa Rosanna y Eross, el Dios del Amor ( Segunda Parte )
Acordé con Eross via telefónica, que llegara a mi domicilio el siguiente sábado por la noche. Le dije a Rosanna que se pusiera muy sensual, muy sexy para que todos la pasáramos de lo mejor.
Se bañó, se perfumó deliciosamente, se puso lencería nueva comprada especialmente para ese encuentro. Seda blanca semi transparente con encaje, tanto la mini tanga como el bra de media copa. Sus pechos son 36C. Como es de piel muy blanca, sus pezones rosaditos y perfectamente redondos. Un vestido blanco de flores amarillas y zapatillas blancas de tacón alto y delgado. Se veía hermosa. Y me dijo…No me voy a poner medias, porque seguramente me va a tocar los muslos y quiero sentir sus manos en mi piel, el contacto directo es más rico…
Eross llegó puntualmente con una botella de brandy en la mano. Entró y ellos se saludaron de beso. Se sentó junto a mí, y Eross en el sillón frente a nosotros. Pusimos música sensual de jazz mientras disfrutábamos del brandy. Me di cuenta de que Eross disfrutaba de la visión de los blancos muslos de mi esposa, los cuales quedaban casi totalmente al descubierto por lo corto del vestido y porque ella cruzaba las piernas a cada momento como presumiendo todo aquello que Dios le había dado para tortura de muchos hombres y envidia de muchas mujeres.
Ella se paró al baño y cuando regresaba le dije, oye amor, acércate a Iván para que le presumas tu vestido y ropa nueva, que te vea de cerca… Ella sonrió y se puso de pié frente a Eross, el aún sentado admirándola y no pudo resistir, le comenzó a acariciar los muslos mientras ella reía nerviosamente y le decía… Ayy, me haces cosquillas Eross… pero me gusta… sigue por favor…
Ahora estábamos en privado, así que descaradamente metió sus dos manos por debajo del vestido hasta tocar las nalgas y la tanga de mi esposa. Ella solamente cerraba los ojos y comenzó a gemir suavemente. Eross se puso de pié y la abrazó por la espalda tomando sus pechos, apretándolos para después bajarle el vestido hasta la cintura y dejarla en bra. A lo que ella misma se sacó los pechos del bra para permitir la caricia y él abarcó con sus dos manotas negras los blancos pechos de mi esposa, tomando los pezones entre sus dedos y haciéndolos crecer como cerezas. Al mismo tiempo le pegaba entre sus nalgas su enorme verga que hasta el momento no habíamos visto y teníamos la duda si era tan grande como él presumía. Ella se removía hacia atrás tratando de sentir lo más posible aquel bulto entre las piernas de Eross.
Ella se quitó el vestido por completo y lo lanzó al piso. Eross a su vez, también se quitó el pantalón y se quedó en calzón, que parecía carpa de circo por la erección que tenía ya. El se sentó en el sillón y mi esposa lentamente le bajó el calzón para dejar al descubierto aquella herramienta que el presumía de muy buena… Y sorpresa !! Saltó como resorte una enorme verga negra, como de unos 19 o 20 cm, bastante gruesa, super cabezona, con venas a lo largo. Mi esposa abrió la boca de asombro y dijo Wow….toda esta delicia es para mi ? Eross respondió, sí muñequita, es toda tuya, haz con ella lo que quieras esta noche…
Ella cerró su mano alrededor del grueso tronco y comenzó a masturbarlo suavemente. Disfrutando del calor y la dureza de aquella inesperada verga de gran tamaño. Acercó su boca y sus labios rojos capturaron aquella cabezota que apenas cabía en su boquita. Se imaginan el espectáculo en la sala de mi propia casa, mi esposa semidesnuda, con solamente la tanga, los pechos fuera del bra, los pezones erectos, chupando la verga de mi amigo, le chupaba la cabeza, luego deslizaba su lengua hasta los huevos, que los tenía depilados, le lengüeteaba los huevos, y regresaba lamiendo todo el tronco para capturar de nuevo la cabeza de la verga entre sus labios, al mismo tiempo ella con su mano por debajo de la tanga se acariciaba el clítoris y los labios que seguramente ya estaban super húmedos y deseosos.
Confieso que a este punto, yo estaba muy excitado por lo que veía, sin embargo el brandy y el cansancio de aquel día de trabajo me vencieron por un momento. No sé si fueron minutos o una hora. Cuando desperté, ya no había nadie en el sillón. Me dije, ya Eross se fué a su casa seguramente y me dirigí a mi recámara para descansar. Cuál no sería mi sorpresa de que al aproximarme, comencé a escuchar suaves gemidos femeninos. Entré a mi recámara y Eross estaba acostado en mi propia cama !! Mi esposa encima de él, moviéndose lentamente, clavando toda esa verga en su vagina, la dejaba entrar toda y la sacaba casi hasta la punta, con los ojos cerrados por el placer. Me di cuenta de que en la calentura, no habían usado condón y aquella gruesa verga entraba y salía de la vagina de mi esposa, empapada en sus fluidos, mientras Eross le acariciaba el ano con un dedo.
Me acerqué a espaldas de ella abrazándola y tomando sus pechos en mis manos, tocando lo calientes que estaban. Mientras ella cabalgaba aquella verga. Le deslicé mi lengua a mi esposa por toda la espalda como a ella le gusta, hasta encontrar su ano y darle lengua en el mismo, lo cual la hizo lanzar un gemido de doble placer, por la penetración y por mi lengua en su ano. En ese momento hice realidad una de mis secretas fantasías. Por un momento saqué la verga de Eross de su vagina y me la metí en la boca, chupando los fluidos vaginales de aquella verga dura y caliente. Senti un enorme placer al hacer esto, y con mi mano volví a apuntar la cabeza de la verga a la entrada vaginal para que se la ensartara completamente. Mi esposa no se dio cuenta de esto. Lo hice unas tres veces.
Mi bella esposa se bajó del cuerpo de Eross y cambió de posición. Me encantaba el contraste de su piel blanca con la piel negra. Ella se sentó en la esquina de la cama, para luego recostarse y abrirse totalmente de piernas en el aire. Eross se acercó y le metió de golpe su enorme verga hasta los huevos mientras ella gemía de placer, sujetándose sus piernas por detrás de las rodillas y le decía, Eross, vente, por favor quiero sentir tu leche caliente dentro de mi cuerpo, vente por favor… Yo estaba en el piso viendo la penetración de cerca y estaba asombrado de ver entrar aquel enorme pedazo de carne en la vagina tan estrecha de mi esposa… Eross no pudo soportar por mucho tiempo aquel movimiento y se quedó como quieto, gritando y vaciando todo su semen en la parte más íntima de mi esposa, y me di cuenta de que ella estaba alcanzando el orgasmo. Los dos se habían venido al mismo tiempo. Ahora se besaban en los labios y mientras esto pasaba, yo saqué la verga de Eross de la ardiente cueva y me la metí de nuevo en la boca, chupando el semen y al mismo tiempo sintiendo aquel delicioso aroma íntimo de mi hembra que tanto conocía. Le chupé la cabeza y me la metí lo más que pude en mi boca, a lo que Eross aceptó la caricia sin decir nada, y con una exquisita masturbación me vine sobre el piso.
Nos acostamos en la cama los 3 desnudos y dormimos como 3 horas. Nos despertamos a las 5 de la mañana. Digo nos despertamos Eross y yo. Mi esposa seguía durmiendo como un bebé, en posición fetal, como protegiendo su cuevita del amor después de aquel castigo tan placentero que había sufrido por parte de aquel negro.
Le reclamé a Eross el no haber usado condón y me dijo, discúlpame hermano, era tanta la calentura que no pensamos en eso, te dejo una pastilla del día siguiente para que ella se la tome y así impida el tener un negrito mío… Y por cierto me gustaron mucho las mamadas que me diste, lo hiciste muy bien, total, una boca es una boca sea de quien sea…
Nos despedimos y quedamos de vernos nuevamente.
Espero les haya gustado este relato, que es totalmente real.








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1 comentario
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login EntrarEy amigo que excelente relato, eres un afortunado por hacer realidad tus fantasias y de tener una hermosa y complaciente esposa...un abrazooo