Aunque empezamos una relación abierta en la que planteábamos todas nuestras inquietudes y fantasías intimas, hace varios años y por decisión de ella se convirtió en una relación convencional; sin embargo, la situación comenzó a cambiar cuando le propuse que nos contactáramos para encontrarnos en un motel, como desconocidos, ella haciendo el papel de “prepago”…….. para calentar el tema, la reté a que con un vestido sexi, tacones y sin ropa interior, en el camino “accidentalmente” el taxista tuviera la oportunidad de evidenciar la ausencia de su ropa interior; cumplió, llegó excitadísima y nos comimos de una forma que ameritaría otro relato….. con 44 años, tez blanca, atractiva, senos preciosos y un buen trasero, ella siempre tiene quien la “piropee”, pero percibir de cerca cómo puede despertar los instintos de otro hombre, la hizo contemplar la posibilidad de aceptar estar nuevamente con alguien más.
Durante un viaje contactó a un conocido, alguna vez él le había expresado el deseo de disfrutar de sus senos y su envidia de como yo podía gozarlos, seguramente las mujeres no acepten muchas propuestas, pero me queda claro que siempre las recuerdan…..; se cruzaron mensajes por washtapp y cuando empezaron sus propuestas, ella lo invitó a que nos acompañara en la noche, aunque se asustó, los mensajes y la idea de hacer un trio nos calentó, y nuevamente la “moteleada” estuvo deliciosa.
De regreso en la ciudad y con nuestra inquietud pendiente, cuando la abordó alguien que conoció por razones de trabajo y que con anterioridad le había propuesto salir, aunque no le atraía mucho, no dudo en invitarlo, el aceptó y acordaron encontrarnos el jueves siguiente después del trabajo; cuando me contó, no quise dejar nada al azar, lo primero fue definir el sitio, me sorprendió encontrar que en muchas partes permiten tres, MHM, pero no HMH; definido el lugar, el día acordado compré una botella de licor y recogí a mi señora después del trabajo, como no habíamos cenado, en el camino nos detuvimos en un restaurante, desde allí coordinaron por washtapp y a los quince o veinte minutos llegó en taxi, mi Señora nos presentó, de aproximadamente 30 años, trigueño, mediana estatura y no diría que de buena presencia, pidió una bebida y nos acompañó mientras terminábamos.
Ella a mi lado y él en la parte trasera, nos dirigimos al motel, bajamos del vehículo y subimos a la habitación…. confortable, con una cama doble convencional y tina a un costado; pusimos música, destapamos la botella, ellos brindaron, propusimos ponernos cómodos, ambos quedamos en interiores y ella al quitarse el vestido quedó en tacones, licra y solo el sostén en la parte superior, él la invitó a bailar, lo hicieron muy cerca el uno del otro….. ya desinhibidos, ella se acostó a lo ancho de la cama, yo me ubique en el costado de sus pies y me encargue de despojarla de los zapatos, de la licra mientras besaba sus piernas, lentamente de sus tangas, de reojo observé como nuestro invitado le quitaba el sostén, besaba sus senos, mientras ella empezaba a palpar sobre sus interiores; me concentré en lamer despacio su clítoris, metiendo mi dedo “corazón” para sobar suavemente la parte superior interna de su vagina, sentía como eventualmente gemía, cuando volví a levantar la mirada vi como inicialmente lamía su miembro, despacio el glande, para luego introducir la totalidad en su boca.
Era mi turno de gozar de su gusto por el sexo oral, como siempre ha disfrutado que la penetre desde atrás, le dije que para atender a nuestro invitado se pusiera en cuatro, él se puso el preservativo y por la humedad que encontró, su miembro ingreso con facilidad; mientas ella saboreaba mi fluido preeyaculatorio, el bombeaba agarrándola de la cintura y estiraba su mano izquierda para acariciar uno de sus senos, mientras yo la agarraba de la cabeza y acariciaba el otro seno; “dale duro, dale duro que a ella le gusta así, como sí quisieras partirla…” le decía en tono autoritario, ella, excitadísima, ya metía y sacaba de su boca la totalidad de mi miembro. Estando por terminar, les pedí que me dejaran penetrarla, él se fue hacia la tina, ella se volteó quedando en la cama boca arriba, abrió sus piernas y entré en ella con una sensación deliciosa al evidenciar su disposición; nos besamos y aún con el contraste de su piel blanca y mi tez trigueña, nos abrazamos fuertemente convirtiéndonos en uno solo, en ese estado, combinando el sexo y el amor, terminé.
Él se sentó en la tina y la puso a llenar; una vez terminamos, mi señora pasó a la tina y se sentó en el otro extremo, de frente a él, se empezaron a acariciar y ella se hizo encima, fue la primer vez que los vi besarse, luego empezó a cabalgar sobre él, fue una imagen espectacular, en esa posición se aprecia la belleza de sus senos, que resaltaba con el agua sobre su piel, lo que él aprovecho muy bien acariciándolos y besándolos; nuevamente excitado, me paré a un lado de la tina y mientras disfrutaba del espectáculo que ellos estaban brindando, ella estiro su mano, empezó a acariciarme y luego a masturbarme; a punto de terminar nuevamente, pase con ella a la cama, otra vez hicimos el amor, mientras nuestro invitado se acostó a un lado; cuando acabamos, ella se encargó de él, paso a su costado y en la postura tradicional, el encima y ella abajo, mientras yo observaba, terminaron; después, los tres en la cama charlamos sobre temas intrascendentales.
Siendo suficiente para nosotros, nos vestimos, nos despedimos y salimos hacia nuestra casa, en el camino conversamos y estuvimos de acuerdo en que estuvo “chévere”, que él se había comportado bien; sin embargo, para ella no deja de ser una aventura eventual y qué pensaría para repetir……..








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