Ahi estaba yo, intentando arreglar las cosas con mi ex novio. Él era una persona amable, tranquila y muy complaciente pero con un indomable monstruo conservador en su interior. Yo por otro lado era una persona libre, inocente hasta ciertos aspecto, la cual el habia domado y dado forma, me estaba conviertiendo en su reflejo y me asustaba; pero no podia huir, cada paso que daba me llevaba inevitablemente a el. Debia tomar el control de mi vida, pero como hacerlo, tenia tanto miedo de salir de mi zona de confort, de hablar con alguien, de abrirme, expresar mis temores y miedos... y ahi me surgio esa brillante idea, justo en un lugar que no era un cuento de hadas, mas bien era como la entrada a un universo paralelo y siniestro un bar de rock.
Yo intentaba aliviar mis pensamiento, no podia salir nada bueno con el simple hecho de entregarme a mis instintos solo porque si, solo por sentir ese aire de libertad recorriendo mi cuerpo, solo por sentir los latidos furiosos de mi corazon al saber que se estaba enfrentando a algo prohibido.
El por otro lado me miraba implacablemente, como el domador a su leon, me conocia, sabia leer cada mirada que hacia y cada movimiento, sabia que estaba tramando algo. Sin embargo tenia que ser astuta, recordar aquellas epoca donde era una ingenua y envolvia a los hombres con mi inocencia.
Por un momento dudé, pensé en abandonar mi plan pero entonces sono hight way to hell y aparecio él, el demonio que estaba buscando y el cual necesitaba a gritos para liberarme. Lo mire fijamente, el tambien lo hizo y nuestras miradas permaneciron unidas cruzando el bar.
Su cabello, negro y largo caia implacablemente en sus hombros siendo interrumpido en ocasiones por la brisa que se fungaba cada vez que alguien abria la puerta de aquel bar.
Una cerveza tras y otra y me fui soltando, mi ex intentaba llamar mi atencion, pero no lo conseguia, yo tenia un objetivo y debia recuperar mi libertad.
Me levante a la barra con la excusa de que iba a pedir un coctel especial, mientras mi demonio me seguia, al encontrarnos no fui capaz de mirarlo. El solo sonrio y me pidio mi numero de celular yo se lo di rapidamente y mi ex llego como un terrateniente al que le han invadido el territorio y me saco corriendo del lugar.
No quise darle mas mente al asunto, pero se sintio tan bien, darle mi numero a un extraño, sentir esa atraccion tan faltal, ese deseo de desnudarme y que me tomara ahi mismo sobre cualquiera de las mesas. Pero no todo habia acabado ahi, minutos mas tarde sono mi celular era una cita, ahora no habia marcha atras debia ir a su encuentro y entregarme a mis instintos, despertar mi lado malvado y darle placer a mi mente y a mi cuerpo... era hora de encontrarme con mi demonio.








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