Una noche como cualquier otra en las que llegaba tarde del trabajo subí al ascensor y cuando se cerraba la puerta una suave voz exclamo que por favor esperará; cuando vi su rostro parecía un espejismo, una cara bella y sutil en la cual resaltaban algunas pecas, cabello castaño largo y unos hermosos y grandes ojos color miel; ella sólo dijo: al octavo piso por favor; mientras oprimí el botón del ascensor pude ver por el espejo una cadera de locura la cual de inmediato me hizo perder el aliento, llegamos al octavo piso y me encuentro con la sorpresa que se dirige a la puerta del apartamento contiguo y de inmediato como pocas veces que decido hablar sin pensar, solo digo: no puedo creer que seamos vecinos, ella sonríe y me dice que ya me había visto entrar y me invita a pasar a su apartamento; entró bastante tímido y sin argumentos para una conversación lo único que atinó a decir es ( tienes un apartamento muy bonito) mientras ella se queda mirándome fijo en una eternidad que duró dos segundo, acto seguido y sin imaginarlo nos empezamos a besar como si nos amáramos con alma cuerpo y corazón comenzando así una juego de erotismo en el cual entre besos y caricias voy desapuntando su camisa y casi arrancado su brasier dejando libres unos hermosos senos no muy grandes pero muy firmes y deliciosos, me apego a ellos como si nunca hubiera conocido el placer de besar unos pechos empiezo a bajar por su vientre sin dejar de besar y jugar con la lengua hasta llegar al botón de un jean que como si fuera cómplice soltó de inmediato dejando ver una diminuta tanga que guarda el único elixir de felicidad que existe en la vida; me dispongo a bajar ese pantalón que me separa de ese maná del que quiero beber, cuando sin explicación alguna y como una broma del destino me despierto en mi cama empapado de sudor y llegó a la horrible realidad que esa muza sólo estaba en mis sueños.
Desde ese día me río sólo cada vez que subo a un ascensor recordando ese sueño que parecía tan real e imaginó como sería si en realidad me encontrará con ese rostro en el cual resaltan algunas pecas.








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