Tinder, tinder, tinder.... Una aplicación que puede llegar a sorprender demasiado, pero para este caso vamos a fijarnos explícitamente en la venezolana que terminaría siendo una caja de sorpresas....
todo comenzo con mi tanda matutina de likes que tendría frutos ese día en horas de la noche, una señorita que en su descripcion indicaba su nacionalidad y uno que otro de sus gustos sociales y que casualmente fue match conmigo; los primeros 20 minutos una conversación convencional, con preguntas en ambas direcciones que no sorprenderían a nadie, con uno que otro detalle interesante, como su gusto por bailar flamenco, y su profesión en Colombia como estilista canina la noche termina así, dejando su numero celular para continuar al día siguiente, día que definiría muchas cosas...
por cuestiones de la conversación terminamos hablando de temas amorosos, allí descubrí que era bisexual por no decir que prácticamente lesbi ya que llevaba unos cuantos años sin probar hombre y por cortesía obviamente me ofrecí a la labor de manera disimulada, manera que al parecer mezclada con su terminación reciente con su pareja y la carencia de sexo dio como resultado una positiva que empezó a tomar orden con el envío de fotos, la primera no se me olvidara un "par de sorpresas" así lo definió ella, un hermoso par de senos que contaban con perforaciones en ambos pezones, otra foto a escala de grises de un desnudo perfecto en su cama y una promesa de cita en la mañana del viernes siguiente, con una condición que pudo cada una de las partes:
- ella solicitó que la tomara de la mano y la besara tan pronto nos encontráramos
- yo por mi parte decidí pedir que tan pronto cerrará la puerta de mi apartamento ella debía quitarse una prenda que podía escoger libremente.
el viernes llego, la vi venir caminando, estatura de 1.60 aprox, piel canela, cabello corto, al natural sin maquillaje, unos labios carnosos y unos ojos que no dejaban de mirarme, sin decir palabra alguna la bese y la tome de la mano, una conversación para romper el hielo que solo fue acompañada de una tímida evasiva de su mirada hacia mí, calles largas hacia el destino final, pero que ayudaron a aumentar su nerviosismo y deseo, por fin llegamos, cierro la puerta e iba a avanzar, yo la detengo delicadamente y le recuerdo la condición que había puesto, a lo cual sonrió y decide quitarse sus legins, la beso,
clack suena la primera nalgada, mi amiguito comprende que era la hora de relevarme, así que le pido que se arrodille, ella lo hace sin chistar lo más mínimo, toma mi miembro que se encontraba con su cabeza roja cual bom bom bum, y empieza a hacerme un delicioso oral, mientras yo con mi smartphone tomó fotos pailatinamente y solicitándole que me mire de vez en cuando...
"Ponte de pie, desnúdate y acuéstate en la cama..." Así lo hizo sin decir una sola palabra
"Ahora quiero que te masturbes" 15 segundos después escuchaba sus leves gemidos y una respiración que poco a poco se iba acelerando más y más
ahora me arrodillo yo, quito sus manos, observó su vagina, brillante de sus líquidos y degusto su olor, una palmadita suave y unas caricias a su clitoris; un dedito que entra suave y mi lengua que se acerca a su sexo y a su ritmo empieza a acompañar el movimiento de sus caderas, gemidos van y vienen hasta que escucho un "metérmelo, quiero que me lo metas ya" y por cortesía con la invitada accedí a hacerlo, suave pues sabía que llevaba años sin que un pene explorará su interior, aunque eso sí, su placer era tanto que solo un momento después estaba pidiéndome que la embistiera; sus ojos cerrados, ceño fruncido, gemidos de placer, respuestas entre cortadas a mi pregunta "te gusta mi verga?", y un hermoso sonido producido por choque de mi cuerpo, sus nalgas y la humedad de su sexo, las nalgadas que por el momento han de ser bastante fuertes y mi lengua ahora jugando con sus pezones perforados......







Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarBuen relato, falta el desenlace