La Billarista
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 8 min de lectura calendar_today Diciembre de 2015

La Billarista

Estaba orgulloso de ni nueva adquisición, una hermosa mesa de billar a tres bandas. La verdad la deseaba desde hacia rato pues me gusta ese deporte y sabía que además de ser una disciplina que serviría para mi distracción su fino acabado constituía además una excelente pieza de ornato....

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Estaba orgulloso de ni nueva adquisición, una hermosa mesa de billar a tres bandas. La verdad la deseaba desde hacia rato pues me gusta ese deporte y sabía que además de ser una disciplina que serviría para mi distracción su fino acabado constituía además una excelente pieza de ornato para mi casa. El ruido del timbre me volvió a la realidad. Era mi amigo Julián a quien había invitado para la inauguración de la mesa .Llegó acompañado de una bella joven, era una mujer alta, esbelta, con un cuerpo espectacular. Vestía un traje rojo, con un escote generoso que dejaba ver un par de senos firmes y de buen tamaño, sus pezones erectos que no disimulaba me insinuaron que no tenía brassier . Una abertura en su falda mostraba al caminar sus piernas torneadas y de un color moreno bellísimo. Me la presentó, se llamaba Carla y me felicitó por mi adquisición. Le pregunté si sabía jugar billar y mirándome coqueta me contestó que no sabía pero quería aprender y que yo fuera su maestro. Orgulloso saqué las bolas de billar y traje unos tacos para empezar mi clase. Ella se inclinó para direccionar el taco a la bola y al agachar su cabeza su cabello cayó sobre sus ojos impidiéndole una buena visibilidad, sus senos aparecieron pletóricos y casi se desbordan por su escote. Cuando tacó la bola el contacto no fue pleno y el tacó se desvió haciéndola resbalar. Me coloqué tras de ella para enseñarle como se cogía el taco y el truco para establecer una buena superficie de contacto. Su cercanía me turbó, el roce de mi cuerpo con su vestido encendió mi pasión , prácticamente sentía su piel pegada a mi cuerpo. Una aroma sensual se desprendía de su cabeza que actuó como un catalizador para mis sentidos. Ella se volvió hacia mí y me retiró un poco, volvió a direccionar el taco y justo cuando iba a pegarle a la bola su cabello nuevamente le cubrió el rostro, molesta por esta situación en un abrir y cerrar de ojos subió su falda y quitándose su pequeña tanga la llevó a su cabeza y la habilitó como una balaca. Quedó vestida únicamente con el bello traje que llevaba. Acto seguido dispuse las bolas para que ensayara una tacada simple, posicioné las bolas y le dije que tacara. En ese momento llegó Julián portando una coctelera con tres copas. Tomamos un pequeño descanso para brindar por el encuentro. El calor era sofocante y la bebida helada resbaló por nuestras gargantas como si fuera una limonada , por eso no sentimos el alto grado de alcohol que contenía . Julián sirvió una nueva ronda que también consumimos rápidamente, Carla tal vez entusiasmada por el licor se dispuso a tacar mientras Julián y yo nos sentamos en un sofá para ver su accionar. Al inclinarse Carla para tacar su diminuta falda se subió y su perfecto trasero quedó prácticamente al descubierto, al tratar de lograr una mejor posición para tacar sus nalgas se abrieron y su hermoso culo se desplegó todo generoso. El alcohol ya hacía su efecto. Sin hablarnos con Julián ambos tuvimos el mismo pensamiento y fuimos a parar en ese bello trasero que posado en esa mesa era una provocación .Julián separó las piernas de Carla y tomó su pierna izquierda mientras me dejaba la pierna derecha a mi disposición. Embriagados por el coctel y por esa aroma que exhalaba ese cuerpo, empezamos como locos a cubrir sus largas piernas de besos juguetones, el destino era llegar a ese culito provocativo .Ella al sentir nuestras bocas subir ansiosas por sus torneadas piernas reaccionó e irguiéndose se plantó delante de nosotros, y , quitándose el vestido quedó desnuda frente a nosotros. Su cara estaba radiante y una deliciosa locura se apoderó de ella .Julián atraído por sus bellos senos fue directo al pezón erecto que se levantaba provocativo y desafiante, yo imitando a Julián me posicioné en el otro pezón. Empezamos a acariciarlos , Julián chupaba como si se tratara de un niño glotón, yo asumí un toque personal y empecé a lamer su pezón muy suavemente. Las caricias que prodigábamos a Carla la fueron enardeciendo y empezó de un momento a otro de una manera frenética a acariciar su clítoris dejando resbalar de vez en cuando su dedo por la húmeda vagina. Mis dedos corrieron a buscar esa húmeda gruta. Pero Julián había pensado lo mismo y ya estaba posicionado en su deliciosa ranura, para no darme por vencido como pude lubrique mis dedos en su vagina y con mis dedos empecé a penetrar su culito. Al principio se sobresaltó pero luego ella misma lubrico su ano permitiendo que mis dedos exploraran esa gruta rectal. Carla con la doble penetración manual empezó a retorcerse en un ritmo endiablado. Sin decirlo estaba supremamente excitada, y esa excitación hacía que sus movimientos sobre su clítoris fueran en aumento. Exaltada al máximo se libró de nuestros dedos y con un empujón súbito me hizo aterrizar en el sofa . Con rápidos movimientos me desnudó. Mi pene ya estaba erecto y ella en un movimiento felino se apoderó de mi miembro llevándolo a su boca. Inclinada sobre el sofá se inclinó para meterse el tolete en su pequeña boca que se distendió de tal manera que mi verga erecta se perdió en su cavidad bucal. Julíán que había quedado sorprendido de la reacción de Carla vio como el trasero de Carla quedaba a su disposición y ni corto ni perezoso enfiló su verga por la parte trasera de esa gruta de placer. Carla dio un grito de placer mientras me pegaba una de las mamadas más impresionantes que hubiera sentido en toda mi vida. Julíán en movimientos sincronizados metía y sacaba su verga por ese culito que ahora ya se insinuaba como un agujero sorprendentemente dilatado que albergaba en forma cómoda los veinte o más centímetros de la verga de Julián. De repente Carla sacó mi verga de su boca y zafándose de Julián lo atrajo hacia el sofá. Se acostó en el sofá y abriéndose de piernas tomó su cabeza y lo arrastró hacia su vagina obligándolo a un sexo oral intempestivo. Carla movía su cabeza y entreabría su boca como deseando algo en su boca. Le acerqué mi pene y rápidamente lo engulló. Sentía como a medida que Julián arrancaba gemidos de placer con sus caricias orales yo recibía unas succionadas que me subían al cielo. Carla parecía enceguecida de pasión , la succión que le prodigaba Julián la hacía extensiva a mi verga que ya estaba sintiendo la proximidad de un orgasmo. De repente en otro movimiento intempestivo Carla se paró del sofá, su sexo lucía pleno ante nosotros, era de una perfecta belleza, su monte de Venus era un precioso promontorio en donde se dibujaban perfectamente delineados sus labios menores y que estaban adornados con un clítoris erecto que parecía un rubí . Carla hizo que me sentara en el sofá, luego acomodo su precioso culo en mi verga, al principio sentí un poco de resistencia pero ella lubricó su ano con sus jugos vaginales y la cabezota de mi verga se deslizó por sus paredes rectales mientras aullaba de placer, cuando sintió que mi miembro estaba alojado en la parte más interna de su recto alzó las piernas y abriéndola en un compás perfecto dejó que la gruesa verga de Julián la penetrara hasta el fondo de su vagina. Era una perfecta doble penetración y era la primera vez que estaba sintiendo una sensación diferente a todas. Cada vez que Julián embestía a Carla con furia casi animal dando un impulso a su pene yo sentía que mi verga entraba más y más profundo en el culo de Carla. Y qué decir de esa bella amazona montada en mi tolete, se retorcía de placer y haciendo movimientos en circulo nos hacía trepidar de placer y de emoción. Ya no podía más sentí que un orgasmo intenso venía en camino y por los movimientos cada vez más acelerados de Julián sabía que él estaba pasando un momento similar. De pronto sentí que todo se nubló, luego una infinidad de estrellas y una sensación de infinito placer fue el preámbulo para que un chorro de semen viscoso, caliente y copioso llenara el culo de Carla, mientras por el otro lado Julián hacía lo mismo con una derramada impresionante. Carla se sintió inundada de semen, se retorcía de placer y lujuria, sus movimientos se hicieron más frenéticos y dando un grito de placer llegó a su orgasmo mientras unos movimientos convulsivos que arqueaban su cuerpo le permitían gozar de ese momento sublime de verse ensartada al mismo tiempo por dos vergas bien erectas .

Quedamos exhaustos los tres, Julián se incorporó y ayudando a Carla la paró del sofá, yo quedé sin un aliento y completamente extenuado, no `pudia pararme del sofá .Unas copas bien frías del bendito cóctel de Julián nos reanimaron. Miramos la mesa nueva de billar adornada con el vestido rojo de Carla, las tres bolas de billar y un taco sobre la mesa todo me recordó que nuestra lección de billar había quedado inconclusa. Pero nuestros instintos más primitivos de lujuria, sexualidad y salacidad habían quedado por ahora saciados. Pensé para mis adentros , otro día será que le enseñe a tacar, hoy aprendí lo que es estar disfrutando como partícipe en una doble penetración a una mujer ardiente, lasciva e insaciable. Y eso no estaba en los cálculos de nadie.

La lección quedó por ahora aplazada…

— oscar-eduardo

19 de diciembre de 2015

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