Después de muchas búsquedas, de tantas charlas,
Después de innumerables noches de soledad y autocomplacencia…
Después del protocolo inicial y de los temas obligados en un primer acercamiento…
Al fin una propuesta diferente, fue algo arriesgado, algo enigmático que despertó mi curiosidad,
Luego de una larga charla por teléfono, me contó paso a paso su fantasía y decidí ser parte de ella.
Me dio la dirección de su casa y tomé un taxi a la hora acordada, cuando llegué le informé que estaba afuera, me dijo –Sube la puerta está abierta, con un poco de temor y de adrenalina que me impulsaba a seguir subí despacio las escaleras, todo estaba oscuro, solo percibía una música suave y un leve aroma; me dijo guíate por mi voz, así lo hice, me ayudó a ponerme cómoda, pasaron solo unos segundos cuando sentí sus manos acariciando mis rodillas, mis muslos, se fueron metiendo entre mi blusa, en mis senos… eran unas caricias tiernas y apasionadas, tenía mucho calor, me dijo –Quítate la blusa. Y yo como hipnotizada por la oscuridad y el deseo lo hice de inmediato, él estaba sentado y yo parada frente a él, me acercó a su cuerpo, pasó su lengua por mis senos una y otra vez, los besó delicioso, mientras lo hacía bajó despacio mis tangas y yo me apresuré a ayudarle, acarició mis caderas y luego se abrió paso entre mis piernas, comenzó a acariciar mi clítoris, yo estaba súper húmeda y gemía de placer, subí la pierna a su silla para que el continuara su labor, no paraba de besar mis senos y yo estaba súper caliente, metió su dedo en mi vagina y lo movía suavemente, yo me movía al mismo ritmo que su dedo entraba y salía, bajé la pierna de la silla y las puse a lado y lado de él, me agaché un poco y sentía su pene erecto, duro, grande y suave rozando mi clítoris mientras el besaba mis senos, luego me incline frente a él y pase mi lengua por la punta de su pene, lamí desde sus huevos hasta la cabeza de su pene, abrí mi boca y comencé a chupársela, era deliciosa!
Luego el me acostó en la cama abrió mis piernas y pasó su lengua por mi clítoris, mi cuerpo se estremecía y yo solo entre gemidos pedía más, el movía su lengua de tal forma que no puedo describir y a la vez metía su dedo en mi ansiosa vagina, hasta que sentí que no podía más, ya quería sentir su verga dentro de mí, el no paraba de lamerme hasta que al fin me vine. Se acostó en la cama y yo me senté a su lado y comencé a chupársela suavemente, pasaba mi lengua por todo su glande y lo chupaba de nuevo, una y otra vez cada vez más rápido, le pedí que se pusiera el condón y él me dijo que me sentara sobre él, así lo hice y lo cabalgué un buen rato…
Me llevó al mesón y allí me cogió en cuatro mientras agarraba mi cabello suavemente pero con firmeza, me penetraba una y otra vez cada vez más fuerte, yo gemía, me estremecía y le pedía que siguiera; así estuvimos unos minutos, en medio de la oscuridad, solo sentía como me penetraba, solo sentía sus gemidos y el calor de su piel cuando finalmente se vino y se recostó sobre mí.
Luego nos recostamos en su cama, me hizo algunas preguntas… le respondí con monosílabos, no tenía ánimos de hablar, no quería perder lo enigmático del momento.
Me levante, me vestí, me retiré en silencio deseando en secreto que esa oscura noche se vuelva a repetir.








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