La Curiosidad Mata...!!!!!
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 12 min de lectura calendar_today Enero de 2016

La Curiosidad Mata...!!!!!

Gina llegó temprano a la cita que le había puesto su amigo Oscar, era en un lindo apartamento que pertenecía a un amigo de Oscar que había viajado y le había dejado las llaves a su amigo para que le echara una miradita. Ese día estaba haciendo un día caluroso, por eso llevaba puesto un....

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Gina llegó temprano a la cita que le había puesto su amigo Oscar, era en un lindo apartamento que pertenecía a un amigo de Oscar que había viajado y le había dejado las llaves a su amigo para que le echara una miradita. Ese día estaba haciendo un día caluroso, por eso llevaba puesto un short verde claro muy ajustadito, una blusa blanca y un saquito gris. Como no había nadie empezó a recorrer el amplio apartamento, llegó al cuarto que se suponía era la alcoba principal, la eterna curiosidad femenina la llevó a curiosear el lugar . Lo que más le llamó la atención fue una tocador grande , empezó a revisar una a una las gavetas. Aunque se suponía que allí vivía un hombre para su sorpresa empezó a encontrar prendas femeninas, primero varios panties de diversos colores y tallas ,luego un brasier negro de copas extremadamente grandes que suponía albergarían dos senos impresionantes, y por último para su sorpresa un falo en látex supremamente grande, podía medir aproximadamente unos 45 centímetros y un diámetro impresionante, no podía creer que alguien pudiera introducirse todo ese artefacto en su vagina, sin embargo aguijoneada por la curiosidad lo tomó y agarrándolo a dos manos lo llevó a su boca , aunque el falo terminaba con un glande un poco más pequeño que el resto del pene lo trató de meter en su boca pero difícilmente le cabía, volvió a tomarlo y para darse una idea de su longitud , lo colocó entre sus piernas colocando la punta a la altura de la vagina, miró de reojo y vio que la base del consolador llegaba un poquito más debajo de sus rodillas….un pensamiento vino a su cabeza , se decidió a hacerlo, se quitó su pequeño short, luego su saquito gris y enseguida la blusa, un par de hermosas tetas quedaron al descubierto eran grandes, con unos pezones rosados y unas areolas ligeramente encarnadas, por último se quitó el pequeño panti que llevaba, miró en la mesa de noche y encontró lo que buscaba un lubricante que extendió generosamente sobre el pene de látex, a continuación abrió sus piernas tanto como pudo y empezó a tratar de introducir la cabeza del pene en su vagina, pero fue inútil, nuevamente lo sacó y lo lubricó, otra vez intentó pero apenas trataba de entrar la puntica, empezó a hacer esfuerzos tomando el pene con las dos manos, y abriendo hasta donde podía sus piernas para tratar de introducir el falo nuevamente con resultados negativos. Tan entretenida estaba en esta labor que no oyó cuando su amigo Oscar entraba en el apartamento y empezaba a buscarla por las alcobas, estaba ya tratando otra vez de meter la enorme cabeza del pene en su vagina cuando Oscar apareció en la alcoba, ella se sobresaltó y botando el tremendo falo al piso trato de tapar su sexo con una almohada, Oscar soltó una carcajada y se arrimó a la cama. Lucía una ropa deportiva, era alto y sus brazos musculosos estaban adornados con sendos tatuajes, era bastante alto ella era bajita de pequeña talla. Miró el pene de látex y le prometió contarle en otra ocasión la presencia de ese enorme falo. Como sabía que estaba un poco adolorida por el esfuerzo realizado se ofreció para acariciarle su cosita , abrió sus piernas y deslizando su lengua por los labios vaginales empezó a lamerlos delicadamente, el escozor que había causado el glande de látex fue aminorando con las suaves caricias de esa lengua, después empezó con sus dedos a acariciarle su vagina y se centró en darle suaves toquecitos a su clítoris, luego su boca fue directamente a su vagina y lentamente empezó a lamer su clítoris mientras sus manos masajeaban sus senos. La excitación de Gina fue en aumento, mientras Oscar la penetraba con sus dedos y le lamía su clítoris ella desesperada se agarraba de las sabanas para apretarlas con todas sus fuerzas, Oscar se paró y ofreciéndole su pene lo llevó a la boca y empezó a mamarle esa verga, claro no era tan larga como la de látex pero si era de tamaño considerable, además ella era experta en hacer sexo oral, mientras ella sacaba y metía en su boquita semejante cilindro de carne él cogiéndole la cabeza la ayudaba para que su movimiento sincronizado arrancara las más electrizantes sensaciones, luego Oscar la colocó en cuatro sobre la cama, la vista a sus ojos era formidable, una vagina impresionante que se mostraba en todo su esplendor y arriba un ano que también hacía su presencia como una puerta cerrada y enigmática que invitaba al placer. Oscar ensartó su tolete en esa vagina rosada y húmeda, la verga penetró sin ningún problema en esa gruta de placer y con rítmicos movimientos empezó a horadar esa estrecha gruta, gritos de placer se escapan de su boca, las enormes manos de Oscar apartaban las nalgas para dejar más amplitud y poder penetrar más profundamente esa conchita, al apartar las nalgas Oscar observó con atención cómo su ano se dilataba cada vez más .Oscar la cambió de posición, la acostó boca abajo levantando sus caderas con un almohadón y abriéndole sus piernas al máximo empezó a meterle su pene erecto por esa vagina húmeda, esto le permitió lubricar su tolete con todos los efluvios vaginales y luego como poseído por una fuerza salvaje nuevamente volteó a Gina y empezó a clavarla con la máxima fuerza que le permitía el empuje de su cuerpo, sus movimientos eran frenéticos y la velocidad de sus arremetidas fueron en aumento. Cada vez que embestía la verga de Oscar penetraba hasta lo más profundo y cuando el pene tocaba sus paredes más internas la sensación de placer era inimaginable.

De pronto Oscar se paró y tomando una pequeña venda se la colocó en los ojos a Gina, con unos suaves cordeles sujetó sus brazos y sus piernas a los extremos de la cama dejándola en una posición completamente horizontal, su cuerpo se veía hermoso resaltando sus senos que ahora lucían erectos con sus pezones rosados y turgentes, su vientre finamente esculpido hacía resaltar su Monte de Venus adornado con un pubis negro que artísticamente dejaba entrever una punta de una flecha cuya punta terminaba en la entrada de su vagina. Estaba completamente a su disposición , desnuda con todos sus atributos solo para él, cuanto hacía que había deseado ese momento. Fue a la nevera y sacó una botella de vino, sirvió una copa y la tomo despacio, sirvió otra y acercándose a Gina le dio un pequeño sorbo, estaba frío y era delicioso, el resto lo roció cuidadosamente en los pezones de Gina, ella se estremeció por el frio contacto del líquido pero pronto la boca cálida de Oscar empezó a succionar esos pezones y de frio ahora la temperatura subió a su máxima expresión, Gina se debatía en la cama pues no resistía la sensación y la excitación pero los cordeles la tenían maniatada. Oscar tomó otra copa y la derramó entre los dos senos de Gina, el desnivel entre los senos y su estómago permitió que el vino bajará raudo hasta el ombligo , allí una parte se depositó mientras la otra siguió hasta su bajo vientre. Oscar como si estuviera frente al néctar más delicioso empezó con su boca a degustar el vino que había quedado en el ombligo, pronto se acabó pero él0l ni corto ni perezoso colocó otro poquito y repitió la degustación. Gina estaba muy excitada, quería que Oscar llegara a su sexo lo más pronto posible, sentía esa sensación maravillosa de querer ser penetrada, quería sentir en sus entrañas una verga cálida que recorriera sus paredes más íntimas pero Oscar se demoraba a propósito, ahora nuevamente fue a besar los senos de Gina cuyos pezones estaban henchidos de pasión, los lamió suavemente recorriendo con su lengua en círculos concéntricos cada pezón, Gina se estremecía de pasión y de lujuria, quería que Oscar dejara esos preámbulos y la poseyera salvajemente, ahora estaba deseosa de darle todo su cuerpo, su vagina , su culo, su boca , todo absolutamente todo, pero Oscar nuevamente empezó con su lengua a bajar desde su ombligo a su bajo vientre, cuando estaba más cerca de la entrada de esa vagina ardiente se desvió hacia los muslos de sus piernas y empezó a acariciarlos con su lengua, eran recorridos largos que acompañaba con caricias suaves en las nalgas de Gina, ella se revolcaba de pasión mientras Oscar con su milimétrico recorrido dejaba para último esa vagina que parecía una inagotable fuente, sus efluvios vaginales combinados con los pequeños chorritos de vino que habían escurrido llegaban en una confluencia casi que predeterminada en la entrada de su vagina. Allí llegó la boca sedienta de pasión de Oscar, hundió su lengua y degustó esa mezcla de efluvios vaginales, un poco de sudor y un poco de vino, su sabor no era ni agradable ni desagradable, tal vez el sabor lo daba el ambiente erótico que se respiraba en el recinto. Oscar aspiraba esa aroma a sexo, inhalaba lentamente ese olor tan especial, quería henchir sus pulmones y llenarlos de esa atmósfera lujuriosa. Pero Gina estaba en otro plan, estaba super excitada, quería ser penetrada, quería albergar en sus entrañas una verga descomunal que la hiciera sentir el orgasmo de su vida, añoraba ahora el falo de látex, quizás solo ese adminículo llenaría ese vacío que sentía en sus entrañas. Oscar aún no se había desvestido, con aire flemático se desplazaba por el apartamento midiendo cada movimiento, ahora se desplazó a la nevera sacó un recipiente de helado de chocolate, con sumo cuidado se despojó de su vestido que dejó colgado en un pequeño ropero, contempló su pene erguido, sus 22 centímetros de verga eran uno de sus dones especiales que Dios le había regalado, su glande estaba brillante, rojo y que estallaba, lentamente lo lleno de helado y lo acercó a la boca de Gina, ella sobresaltada por la sorpresa inicialmente lo rechazó pero al rozar el glande su boca alcanzó a detectar el sabor del helado de su predilección y sin pensarlo empezó a complacer ese enigmático hombre que la tenía al borde la locura, ella sabía enloquecer a los hombres con su técnica del sexo oral y este no sería la excepción, pronto las mamadas de Gina empezaron a surtir efecto y sin poder verlo sabía por sus gemidos y sus palabras entrecortadas y a veces ininteligibles que su boca lo estaba llevando al orgasmo de su vida. Oscar alejó su verga pues sentía que un minuto más con esa mujer succionándole la verga lo dejaría completamente deslechado. Con absoluta parsimonia desató la pierna derecha de Gina ,se arrodilló en medio de sus dos piernas y con su mano izquierda levantó la pierna derecha de Gina hasta dejarla en una posición de tijera, acomodó su pene y sin mediar palabra lo metió de un solo movimiento, Gina sintió como esa verga erecta la penetraba pero ella quería atenazar a Oscar para sentir ese pene en lo más profundo de sus entrañas y en esa posición era imposible, cuando Oscar sacó su pene estaba lleno de chocolate, líquidos vaginales, restos de vino y algo del sudor del cuerpo de Gina, era una mezcla heterogénea que no tenía un sabor definido sin embargo Oscar le puso su verga a Gina para que siguiera degustándola, después de un rato cuando ya los chupones mágicos de Gina anunciaban un orgasmo inminente Oscar la retiro de su boca y lentamente liberó la otra pierna de Gina, colocó un gran almohadón bajo sus caderas y así la vagina de Gina quedó a una altura ideal para una penetración profunda, observó con frialdad esa escena mágica que tenía ante sus ojos, una vagina abierta que permitía ver las paredes laterales rosadas de sus labios, un clítoris completamente erecto que parecía un pequeño faro que indicaba donde estaba esa entrada a la fuente de placer, y un poco más abajo un ano ligeramente abierto que invitaba a un sexo anal de locura. Pero primero lo primero, recorrió con su boca esa vagina , su legua se desplazaba rauda por toda su rajita y culminaba en su clítoris al cual le daba un pequeño chuponcito, luego en sentido contrario bajaba nuevamente por la abertura de su vagina y ahora culminaba en el esfínter anal, allí metía su legua y con un corto beso negro volvía a retomar su recorrido. Fueron muchas veces que siguió ese itinerario y en cada uno de ellos Gina parecía que se le desprendiera el alma, sentía cómo su vagina seguía exudando esos líquidos tan íntimos y como Oscar los bebía con una fruición no disimulada. Un recorrido más y perdió la noción de todo, un orgasmo como nunca antes lo había sentido se apoderó de ella. Sus piernas se movían de un lado para otro mientras sus manos trataban de zafarse para acariciarse los senos, para restregar con locura su clítoris, para coger con sus manos esa verga maravillosa y metérsela hasta el fondo. Oscar solo veía las contorsiones de Gina ,esperó un rato y nuevamente su lengua empezó su recorrido, pero esta vez al llegar a su ano que ya estaba lubricado por tantos jugos delicadamente introdujo su dedo índice , Gina solo se resintió un poco, el dedo lubricado empezó a moverse dentro de su culo, eran pequeños giros concéntricos que empezaron a enloquecerla, la boca de Oscar buscó su clítoris y empezó a lamerlo mientras su dedo seguía haciendo esos giros fríamente calculados, buscando las terminaciones nerviosas del clítoris por las paredes rectales de Gina, el resultado no se hizo esperar , un nuevo orgasmo lleno a Gina de un paroxismo de lujuria y pasión, sus manos trataban de zafarse pues no aguantaba tanta excitación acumulada, Oscar al fin desató a Gina que con sus piernas atenazó a Oscar para sentirlo muy cerca , para darle facilidad que la penetrara hasta el fondo de sus entrañas, y así sucedió ,los 22 centímetros de carne se clavaron y con un movimiento lento al principio y luego acelerado fue desencadenando una serie de sensaciones que Gina no había sentido con ningún otro hombre, el movimiento acelerado la tenía al borde de otro orgasmo, pero Oscar tenía otro plan y acomodando otra almohada alzó más la pelvis de Gina y sucedió lo que tenía que suceder Oscar arremetió con larga y erecta verga por el esfínter anal, al principio hubo una pequeña resistencia pero luego de un lapso el pene de Oscar lubricado penetró por esa gruta ignota, Gina empezó a sentir una sensación de placer y de dolor, poco a poco la verga de Oscar fue escrutando hasta el fondo esa ruta misteriosa, cuando llegó al fondo empezó a bombear su cilindro de carne mientras Gina se retorcía en la cama, aunque la nueva arremetida de Oscar por su retaguardia había distraído su orgasmo ahora nuevamente lo sentía y con mayor intensidad, fueron unos pocos minutos de locura y sexo salvaje, Oscar buscaba frenéticamente llegar a su orgasmo mientras Gina acariciaba con los dedos de su mano derecha su clítoris y con su mano izquierda acariciaba sus senos pellizcando sus erectos pezones para tratar de llegar a un orgasmo simultáneo, y el milagro se hizo, fue un grito de placer de parte de ambos, fue la consumación de ese encuentro de lujuria, pasión y concupiscencia. Quedaron exhaustos casi sin respiración, sedientos , cansados pero no saciados .

Oscar se levantó, tomó una ducha volvió a vestirse elegantemente como llegó se despidió de Gina y le dijo que podía quedarse o irse cuando lo estimara conveniente. En su cabeza estaba maquinando otro encuentro de locura…

Gina descansó un rato, se tomó una copa de vino, miró hacia el suelo y allí estaba botado ese falo enorme de látex, ese bendito juguete que parecía para una extraterrestre.

Quien lo creyera…..! , como una perra sedienta de sexo Gina nuevamente tomó el enorme falo y arrimándoselo a su dilatada vagina empezó a tratar de introducirlo….definitivamente no hay derecho...

— oscar-eduardo

15 de enero de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • cyberbob
    cyberbob · 15 de ene de 2016

    Buen relato

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