El Pesista
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 10 min de lectura calendar_today Enero de 2016

El Pesista

Con ánimo de rebajar unos kilos me metí a un gimnasio que funcionaba cerca de mi casa, era atendido por un fisicoculturista profesional quien rápidamente me tomó mis datos y mis medidas y de acuerdo a lo que yo quería estableció un plan de trabajo. Eran las nueve de la mañana y a esa....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Con ánimo de rebajar unos kilos me metí a un gimnasio que funcionaba cerca de mi casa, era atendido por un fisicoculturista profesional quien rápidamente me tomó mis datos y mis medidas y de acuerdo a lo que yo quería estableció un plan de trabajo. Eran las nueve de la mañana y a esa hora eran pocos las personas que estaban realizando sus ejercicios, sin embargo no pasó para mí inadvertido el hecho de que allí llegaban chicas muy guapas, con unos cuerpos esculturales y una que otra pasadita de kilos que estaban haciendo esfuerzos por alcanzar una figura esbelta. Me llamó la atención la presencia de un hombre joven , bastante alto y con una musculatura impresionante, tenía unas manos grandes y sus brazos estaban llenos de músculos , se veía que tenía una fuerza impresionante. Me tocó al lado de él empezar mi rutina de levantar unas pesas sobre mi pecho acostándome en una pequeña banca. Recordando mis épocas de joven intenté levantar un peso determinado mediante la colocación de pesas a lado y lado de la barra ,me acosté en la banquita y tomando la pesa la bajé sobre mi pecho, pero al intentar subirla para colocarla sobre unos anclajes no pude y sentí como ese peso me presionaba el pecho, por más que intentaba alzarla no podía y sentía una presión que ya no me dejaba respirar, de pronto el hombre joven apareció , tomo la pesa con una mano y la colocó en su lugar. Quedé tan jadeante que al principio no le pude dar ni las gracias. El hombre sonrió y se dirigió a la salida del gimnasio , allí lo esperaba una mujer muy bonita enfundada en una licra ajustada que le resaltaba un cuerpo perfecto, sus senos grandes, su pequeña cintura, su abdomen plano y un trasero pequeño pero generoso con dos nalgas que se veían firmes a simple vista. Yo me paré y también salí del gimnasio, tomé rumbo a una cafetería que estaba dentro del mismo gimnasio y allí vi la pareja que estaba tomando un refrigerio, me dirigí a ellos y esta vez ya más reposado le di las gracias al atlético joven por haberme sacado del apuro. Me invitó a que los acompañara, se presentaron, ella se llamaba Patricia y él se llamaba Ricardo. Al rato empezamos a charlar sobre temas alusivos a la halterofilia y nos hicimos amigos. Los días siguientes generalmente nos reuníamos en la cafetería a charlar temas cotidianos. Aunque parecían la pareja ideal había algo que no encajaba, algo que me decía que esa dicha era solo apariencias. El viernes por la tarde al final de la charla me invitaron a su apartamento y nos fuimos los tres platicando de cosas intrascendentes , en el recorrido compramos unas botellas de licor para tomarnos unos tragos. Su apartamento era pequeño , constaba de dos piezas, una salacomedor pequeña pero acogedora, una cocina tipo americana, un sofá enorme y dos sillas eran los únicos muebles en la sala. Yo les dije que no iba a tomar porque tenía que manejar y que como vivía fuera de la ciudad tenía que hacerlo en mi auto. Me dijeron que tenía que acompañarlos y que si necesitaba quedarme no había problema, para eso estaba la pieza de huéspedes. Decidí quedarme, ellos dijeron que se iban a poner cómodos después de un duchazo. Al rato salieron los dos , Patricia salió con una batica corta ajustada a su cintura y una toalla sobre su cabeza a manera de turbante, Ricardo salió en un short corto y una camiseta deportiva que dejaba ver su impresionante musculatura. Ricardo me sugirió que me diera una duchazo y me prestó un short y una camiseta de franela . Como estaba muy sudado acepté la sugerencia y me decidí a tomar la ducha, cuando regresé ya Patricia y Ricardo estaban sentados en el sofá y tenían sendas copas de licor, había una copa esperando en la mesa , me senté frente a ellos en uno de los dos sillones .Me pasaron la copa y parándonos los tres chocamos nuestras copas haciendo un brindis por nuestro encuentro .Sediento como estaba apuré el trago de licor, estaba muy frio y deslizo por mi garganta como una limonada. Sin embargo me di cuenta que el trago era ginebra y tenía un alto contenido de alcohol. Empezamos a charlar y la conversación se centro en alguna anécdotas que habían ocurrido en el gimnasio, luego se pasó a temas un poco más picantes que desembocaron en comentarios sexuales, la charla fue volviéndose un poco más explícita sobre temas sexuales y como para mi el sexo es una adicción, empecé a sentir una enorme excitación y así también ocurrió con los anfitriones que empezaron a excitarse. Patricia pasó su brazo por encima del hombro de Ricardo, para ello tuvo que hacer un ligero giro que hizo que su bata se abriera un poco dejándome ver sus piernas y una preciosas tangas negras. No pude evitar mirar hacia su sexo, ella se dio cuenta pero lejos de tratar de recoger su batica más abrió sus piernas. La situación me puso incómodo pues una erección empezó a notarse en mi entrepierna, ella con una sonrisa maliciosa noto el promontorio de mi pene ,mientras tanto Ricardo empezó a besarla en forma apasionada, tomando sus senos empezó a acariciarlos poniendo a Patricia en aprietos pues debajo de su bata no tenía nada y sus turgentes senos quedaron a la vista, estaban preciosos, eran grandes y caían levemente sobre su pecho, unos enormes pezones erectos me servían de termómetro para saber que estaba muy excitada. Como ya estaba tarde Ricardo dijo que se iban a acostar, yo los seguí y me entré al cuarto de huéspedes. La verdad con esas imágenes que había visto me habían ocasionado una tremenda erección, Ricardo se dio vuelta repentinamente y mirando hacia mi pene se dio cuenta de la tremenda erección , se sonrió y empujando levemente a Patricia entró al cuarto, encendió la luz y cerraron la puerta . Yo abrí mi cuarto, sin encender la luz me dirigí a la cama dispuesto a acostarme… pero algo llamó mi atención , una ventana lateral que daba al cuarto de Ricardo estaba descorrida y lo que pasaba en ese cuarto se podía ver desde mi ventana. No sé si fue un olvido de parte de ellos o fue a propósito pero sin querer pasé a ser un observador directo de una escena de sexo explosiva.

Patricia se tendió en la cama y desabrochando su bata no quedó cubierta sino con la toalla que tenía en la cabeza, se veía increíble, con sus senos turgentes, sus pezones erectos, sus piernas abiertas dejaban ver una vagina cubierta de un fino vello púbico color miel, gracias al vientre plano su Monte de Venus sobresalía dándole un aspecto sexual increíble. Ricardo estaba de espaldas a mi y solo podía apreciar sus nalgas grandes , musculosas y apretadas, Patricia se incorporó de la cama y atrayendo a Ricardo que estaba parado empezó a hacerle sexo oral, yo estaba que me masturbaba pues estas acciones me tenían muy excitado. Patricia seguía haciéndole sexo oral a Ricardo pero algo estaba funcionando mal, Cuando Patricia se paró de la cama y le dio la vuelta a Ricardo y lo empujó sobre la cama me di cuenta del detalle, Ricardo a pesar de ser un gigantón, un hombre con una musculatura impresionante, tenía un pene pequeñito, a pesar del sexo oral su erección era un poco flácida y Patricia trataba por todos los medios de hacerle parar la verga a Ricardo. Ricardo tendido en la cama abrió sus piernas, Patricia colocó un almohadón en sus caderas y tomando un lubricante de la mesa de noche lo untó copiosamente en el ano de Ricardo, luego tomó un pene que guardaba en la mesa de noche y empezó a metérselo a Ricardo por el culito. Con la mano izquierda Patricia introducía el pene de látex mientras con su mano derecha sostenía el pequeño pene de Ricardo mientras seguía haciéndole sexo oral. Pronto el pene se alargó un poco pero una mueca en la cara de Ruth me dio a entender que Ricardo se había derramado en su boca. Patricia después de esta doble frustración , un pene flácido y corto y una eyaculación prematura, le dio la vuelta a Ricardo y colocándolo en la almohada separó sus piernas y colocándose un arnés ensambló el pene de látex y con un sentimiento de rabia e impotencia ,lo colocó en su cintura y procedió a meterle el pene por el culo a Ricardo, éste se removía en la cama como loco , de pronto se paró y cogió a Patricia y la alzó como si fuera una muñeca, la colocó en la cama y la colocó en cuatro, ella como en una lección aprendida alzó su culo quedando su ano a disposición de Ricardo, éste se colocó el pene gracias al arnés que tenía y empezó a lubricar el esfínter anal de su esposa, como por arte de magia el pequeño orificio fue agrandando su diámetro mientras Ricardo introducía un dedo, luego dos dedos y por último tres dedos que ampliaron ese pequeño orificio y ahí si Ricardo con su pene de látex empezó a tratar de introducir el tremendo falo. Colocó sus manos en las nalgas de su esposa y abriéndolas hizo que el culito de Patricia se viera ahora como un agujero de gran diámetro, el pene empezó a meterse en esa gruta, la mujer gemía de placer, empezó a menear su cadera dando giros para que el pene se acomodara mejor en sus entrañas ,miré con asombro como ese tremendo pene ya estaba completamente dentro del culo de Patricia, ella seguía moviéndose hasta que unos alaridos y unos movimientos caóticos me indicaron que Patricia había alcanzado su orgasmo. Ricardo sacó su pene de látex, le dio un beso en el ano dilatado a su esposa y sobándole la nuca empezó a acariciarla hasta que Patricia rendida por la faena y bastante alicorada se quedó profundamente dormida. Ricardo apagó la luz y yo quedé con esa erección en su punto máximo. Me acosté bocarriba pensando en esas escenas de lujuria y lascivia, mi intención era masturbarme para aliviar mi excitación

De pronto un leve ruido me hizo mirar hacia la puerta, ésta se abrió y Ricardo entró a mi cuarto. Me hice el dormido pero con un leve movimiento saque mi pene por la abertura de la pantaloneta que me servía de pijama dejándolo completamente en posición vertical. Ricardo llegó a la cama y en forma muy sigilosa en la oscuridad del cuarto empezó a subir sus manos por mis piernas como probando mi estado de somnolencia. No hice ningún movimiento lo que le hizo creer que estaba muy dormido, a tientas fue buscando mi pene hasta que lo encontró, lo agarró con esas manazas y empezó a acariciarlo, sentí un estremecimiento por todo el cuerpo, luego se agachó y tomando mi verga me la empezó a chupar, fue lo máximo, sus caricias orales me pusieron a temblar, eran unas succiones poderosas , como si estuviera mi pene dentro de una aspiradora, no me aguante más y lo tomé de la cabeza y lo pegué a mi verga con desespero, él se asustó pero luego se repuso y en forma descarada se montó sobre mí buscando como meterse mi verga en ese culo hambriento , yo le correspondí y apenas la cabeza de mi verga encontró su ano empujé con todas mis fuerzas, al principio resbaló por un lado pero luego echándole saliva como lubricante en su ano acomodó bien la cabeza de mi verga y yo hice el resto. Esa ruta quedó despejada y mi verga entró fácilmente hasta clavarlo en lo más profundo, empecé a sacar y meter mi pene y sentí como Ricardo se contorsionaba del placer. Me acordé de la escena vista y me paré de inmediato , lo coloqué en la posición de perrito y abriéndole las nalgas nuevamente lo clavé hasta el fondo. Estaba muy arrecho, empecé a metérselo con todas las ganas hasta que mi orgasmo se materializó en un chorro de semen que salió disparado llenando el culo de Ricardo de una buena porción de leche espesa y cremosa. Saqué mi verga y Ricardo desesperado empezó a mamármela para escurrir las últimas gotas de leche de mi enrojecido glande.

Se paró y tal como entró se fue sigilosamente, cerró la puerta y se marchó, yo quedé mirando el techo todavía con una semi erección, pensaba en Patricia, definitivamente sería mi nueva conquista, y desde ahora estaba pensando darle lo que su esposo no le podía ofrecer, el sueño me venció.

Al otro día cuando me paré ya ellos estaban a punto de desayunar, los acompañé a la mesa sin mencionar nada de la noche anterior, me despedí y ya iba a salir cuando Ricardo me echó el brazo por encima y con una sonrisa me invitó para celebrarle el cumpleaños de Patricia el próximo mes….Sería que se cumplirían mis sueños…???

— oscar-eduardo

25 de enero de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • papirikis
    papirikis · 25 de ene de 2016

    buen relato, ojalá se haya cumplido el sueño jeje

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