Empezaba a anochecer cuando al fin distinguimos la casa de la familia Pinzón, era nuestra meta, enclavada en una zona montañosa sin vecinos cercanos, sin luz eléctrica ni agua corriente, el cansancio de nuestra larga caminata era el único acompañante, una jornada de apenas seis horas por culpa de un error se trasformó en un difícil ascenso por más de diez horas, agobiados por el hambre y la sed apenas tuvimos alientos de saludar. Allí estaba Lucinda la dueña de casa, quien nos presentó sus hijas, una joven de unos 18 años con un aspecto desaliñado, lucía una blusa de un color no reconocible y una falda corta que dejaba ver unas piernas largas y torneadas, calzaba unas cotizas de fique y su pelo negro enmarañado casi no dejaba ver cara morena adornada con dos ojazos verdes y una boca pequeña y roja como las moras del campo, una pequeña de 4 años llamada Rosa y un mozalbete de 16 años llamado Valentín, éste último era una persona burda, un campesino de pura cepa que según sus propias palabras no lo acompañaba sino su machete, su linterna y su perrero. El aspecto de la casa era muy humilde, su sala en piso de barro, dos alcobas y una pequeña cocina, no había asientos y solo usaban unas pequeñas sillas llamadas banquetas. Después de tomar un poco de masato, una bebida hecha de maíz fermentado nos dieron un caldo de papa y un pan. Sus escasos medios económicos no daban para más. Para dormir esa noche nos acomodaron a mi prima y yo junto con la joven en una sola cama, Lucinda y Valentín ocupaban el otro cuartico. Agobiada como estaba del cansancio apenas me acosté en una cama sin colchón, quedé fundida , no sentí la dureza de las tablas , ni eché de menos las suaves almohadas a las que estaba acostumbrada, escasamente me quité los zapatos y quedé cuan larga era .
Era tal vez de madrugada pues empezaba a alborear cuando sentí como una mano empezaba a subir por mi pierna, quedé enseguida despierta pero sin moverme esperé a ver cuál era el destino de esa mano. Suavemente me subió la falda que llevaba y con una suavidad empezó a acariciar mis nalgas, acostumbraba a dormir en posición fetal pero ante ese incidente me dí la media vuelta y quedé en posición horizontal, la mano cesó su recorrido pues la tomó de sorpresa mi movimiento, sin embargo al rato nuevamente empezó a deslizarse ahora con mayor facilidad hacia mi sexo, me sobresalté un poco pero me quedé quieta, unos dedos largos y suaves empezaron a buscar la entrada de mi sexo. No sé porque una terrible excitación se apoderó de mi, sin embargo justo cuando la mano llegaba a la puerta de mi vagina la puerta se abrió y apareció Valentín quien ordenó a la chica levantarse.
Cuando me levanté con mi prima ya todos estaban desayunando, Valentín se había ido a ordeñar a una finca lejana y no llegaría sino al atardecer y Lucinda estaba arreglando la casa. Llamó a Zoraida la chica joven que ahora vestida más acorde a la ocasión y bien peinada tenía otro aspecto, sus ojos verdes adornaban una cara muy bonita, su cuerpo era proporcionado, sus senos eran pequeños pero redondos y turgentes .Lucinda le ordenó mostrarnos la finca, ella nos guió por diversos caminos hasta que llegó la hora del almuerzo. Después Lucinda le dijo a su hija que tenía que ir donde una vecina a que le regalara un poco de aceite pues se le había acabado. Nos quedamos solas las tres,mi prima se fue a acostar en una hamaca que había en el solar, yo me retiré al cuarto y Zoraida me siguió. Su voz cálida me preguntó donde había comprado mi vestido, le contesté que en la ciudad, ella se me aproximó y me dijo que si podía probarse mi vestido, la verdad no le vi ningún inconveniente y me quité el vestido. Ella se quedó mirándome intensamente, tanto que me hizo ruborizar, se me acercó y con sus brazos empezó a tocarme el brasier diciendo que muy bonito, me rodeó con sus brazos y con facilidad lo desabotonó, el brasier cayó al suelo y mis senos quedaron frente a ella, traté de taparme pero ella se abalanzó sobre mis senos y los empezó a acariciar, a pesar de la temperatura baja que había en la estancia yo sentí que un calor me recorría todo el cuerpo, para colmo empezó a chupar mis senos y mis pezones se irguieron y se endurecieron con esa caricia que me estaba dando, sus labios de pronto subieron a mi boca y empezó a besarme, primero sus labios contra los mios luego su lengua empezó a deslizarse y moverse dentro de mi boca esto aumentó mi excitación, de pronto sentí algo húmedo en mi entrepierna,creí que me había orinado, todavía no sabía de los flujos lubricantes que se desprenden cunado hay una gran excitación sexual , y para colmo de males Zoraida siguió bajando dándome besos con su boca hasta llegar a mi sexo, con sus dos manos bajó mis panties y cuando quedó frente a mi vagina se lanzó como loca a chupar mi sexo, su lengua empezó a penetrar mis paredes vaginales y yo sentía que me iba a desmayar, las piernas me flaqueaban y un deseo inmenso de acercar esa boca más y más a mi vagina me fustigaba. Como estaba todavía de pie me recosté en la cama y quizás como algo normal abrí mis piernas para que esa boca y esa lengua pudieran entrar con más facilidad en esa vagina que pareciera que me quemaba de lo ardiente que estaba, su lengua de pronto subió sobre mi abertura vaginal hasta encontrar mi clítoris que estaba erecto y que deseaba intensamente que lo arroparan de caricias y mimos, cuando la boca y la lengua de Zoraida llegó a mi clítoris sentí una sensación de infinito placer y un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo, luego como si estuviera presa de un ataque epiléptico sentí que todo se nublaba, que veía estrellas que llegaba al cielo y ahí en esa cama obtuve mi primer orgasmo. Oímos algo en el patio y rápidamente me vestí, al rato entró mi prima anunciando que ya venía la señora Lucinda. El resto de día la pasamos platicando de temas diversos pero en mis adentros solo quería que llegara la noche , deseaba compartir la cama con Zoraida, anhelaba esas caricias en mi cuerpo. Ahora ya sabía de quien era esa mano que la noche anterior había llegado casi a mi vagina tratando de explorar mi sexo.
Y la noche llegó , después de comer nos sentamos en la cocina para platicar cosas sin interés y luego muy temprano no retiramos a dormir. Sin embargo hubo una noticia que nos alegró, al otro día se iban todos a hacer mercado en el pueblo y eso para nosotras era por lo menos ocho horas que íbamos a estar solas. Mi prima no quería ir pero la animamos y al fin se animó , ahora solo quedaba esperar esta noche para acariciarnos.
Yo ansiosa como estaba me coloqué una bata de dormir solamente, no me puse panties y mucho menos brasier, como la estancia era oscura no se notaba mucho lo que cada una de nosotras usaba para dormir. Pronto mi prima a quien habíamos acomodado al rincón con el pretexto que no se fuera a caer quedó completamente dormida. Zoraida estaba tan arrecha inmediatamente se prendió de mi boca, me besaba como si esa noche se fuera a acabar , su lengua empezó a moverse dentro de mi boca y la excitación se apoderó de mi, con sus manos empezó a acariciar mis senos, yo con mi mano se los ayude a colocar cerca de mi boca porque quería que me chupara mis tetas , anhelaba que me mordiera mis pezones, deseaba que me acariciara los senos, ella no se hizo del rogar y yo empecé a hace lo mismo , chupe sus senos y lamí sus pezones como si lamiera un rico helado o chupara una colombina. Sin palabras y casi de memoria ambas buscamos nuestro sexos, el mío ya estaba anegado , me quité la bata y completamente desnuda acerqué la cabeza de Zoraida y la metí entre mis piernas, primero fue su lengua que empezó a penetral mi abertura vaginal , luego metió sus dedos mientras su boca lamía mi clítoris , esto me produjo una excitación tal que deseaba gritar desde lo más profundo de mi ser, tuve que morder la almohada para evitar ruidos delatores. Zoraida ansiosa de recibir también caricias se acomodó para hacer un 69 y ahí si nos pudimos acariciar mutuamente buscando complacer toda nuestra lujuria, fueron unos minutos que parecieron subirnos al cielo, nos hicimos de todo , bueno casi de todo porque al otro día iba a encontrar caricias sublimes. El sueño , ese bendito sueño empezó a vencernos, nos colocamos nuestros batones de dormir y quedamos profundas.
El domingo, el día de hacer mercado llegó, mu temprano Valentín ensilló la mula y después de un parco desayuno salieron con Lucinda y mi prima rumbo al pueblo, al fin estábamos completamente solas. Fue cuestión de minutos , una vez verificamos que los viajeros habían iniciado el descenso al pueblo nos fuimos directo a la cama.
Nos paramos frente a frente , sin mediar palabra nos desvestimos , no dejábamos de admirar nuestros cuerpo desnudos, era la primera vez que nos veíamos ,yo mire el cuerpo de Zoraida, sus senos aunque más pequeños que los míos eran de un tamaño pequeño pero sus pezones eran grandes y sus areolas oscuras ,su vello púbico formaba un gran triangulo de un negro intenso con sus vellos cortos y enroscados que formaban un delicado tapate de ébano, su clítoris era grande y sobresalía de su vagina, en este momento estaba erecto como esperando una caricia, en contraste mis senos eran más grandes , de un color blanco aperlado,mis pezones eran más pequeños y de un rojo carmesí, mi vello púbico era color miel y formaba un fino tapete con su triángulo de menor tamaño pero de un color oro, mi clítoris era pequeño y se escondía bajo un capuchón que lo dejaba un poco oculto. Pero pasaron las comparaciones y nos abrazamos mutuamente para colmarnos de besos y caricias. Pronto buscamos la cama en donde estrechamente abrazadas formamos un nudo en donde no prodigamos locas caricias. Cuando nuestras bocas empezaban a buscar la ruta más corta para llegar a nuestros respectivos sexos Zoraida se paró y salió hacia la cocina. Yo adopté la posición más sugerente que se me ocurrió, coloqué una gran almohada y en ella descanse mi cabeza, luego otra almohada debajo de mis caderas, luego otro almohadón bajo mis caderas realzando mi zona púbica y por último abrí mis piernas al máximo. Cuando Zoraida llegó se quedó extasiada, dejó una pequeña botella y una bolsita en el suelo y se abalanzó sobre mi sexo. Su lengua penetró mi vagina y los suaves lametazos de su lengua en mi vientre me empezaron a enloquecer. De pronto se agachó y tomando la botella que había depositado en el suelo la destapó y empezó a escurrir sobre mis pezones un delgado hilo de miel de abejas , lo siguió derramando formando una pequeña huella hasta que llegó a mi sexo, allí vertió una cantidad considerable en mi clítoris dejándolo impregnado y resbalando la miel sobrante rodo a través de mi vagina , acto seguido empezó a chupar la miel y a succionar con ansia toda la miel, cuando empezó a bajar a mi bajo vientre me excitó tanto que sentí como mis efluvios vaginales se mezclaban con la miel, pero Zoraida se entretuvo en mi clítoris, como una poseída lamía y lamía mi clítoris bajando de vez en cuando su lengua a mi vagina, yo sentía emociones nunca sentidas ,de pronto su dedo se metió en mi vagina y sin dejar de lamer mi clítoris empezó a girar su dedo haciendo circular la yema de sus dedos por mis paredes vaginales, me sentí enloquecer, de pronto un orgasmo sacudió mi cuerpo, era el primer orgasmo de mi vida y yo creí que me moría, grité , aruñé , abracé a Zoraida como si quisiera metérmela dentro de mi vagina , después quedé desmadejada. Me repuse y fue ahora mi turno, derramé la miel en sus pezones , luego baje por todo su vientre y cuando llegué a su clítoris lo embadurne de miel como para demorarme un buen rato, siguiendo ese procedimiento que me había enseñado empecé a acariciarla y besarla, metí mi lengua en su vagina, sus líquidos lubricantes eran tantos que su sabor salina casi hacia desaparecer el dulce de la miel, hice una variante en lugar de un dedo le metí dos dedos y ahí si Zoraida se enloqueció, su grito fue impresionante cuando su orgasmo llegó .Descansamos un rato, Zoraida no se cansaba de contemplar mi cuerpo y lentamente fue llegando de nuevo a mi sexo que repuesto ya de ese orgasmo volvía a responder a sus estímulos. Nuevamente cogió la miel y la derramo en mi vagina , empezó a introducir su dedo, luego me insertó dos dedos, yo estaba que gritaba, hubo una pausa y luego sentí algo macizo meterse en mi vagina, era un pepino cohombro de buen diámetro y unos 15 centímetros de longitud que Zoraida había traído en la bolsita, al principio tuve un pequeño ardor pero sus caricias y ese pepino que se metía en mi vagina me empezaron a enloquecer, luego Zoraida empezó a meterlo y sacarlo hasta que de nuevo un orgasmo esta vez más violento casi me hace saltar de l cama. Ahora era mi turno , aunque nadie me había enseñado ese pepino se convirtió en un aliado poderoso para hacer estremecer a Zoraida, su orgasmo también fue violento, se agarraba de las sabanas y su cuerpo se arqueaba en movimientos histriónicos.
Otro descanso , era increíble, había llegado sin conocer nada de sexo y ya llevaba dos tremendos orgasmos, miré a Zoraida estaba cansada pero no saciada, se volteó un poco y quedé fascinado, su culito estaba entreabierto, tomé un poco de miel en mi dedo y lo acerqué a ese culito, suavemente empecé a penetrar su ano, ella se timbró toda pero ahora era yo que manejaba la situación y colocándola boca abajo deslice una almohada debajo de su pelvis , su trasero se elevó y dejo ese ano perfectamente descubierto para acariciarla, puse miel en su culito y empecé a lamer con delicia esa miel, las caricias de mi lengua fueron aumentando el diámetro de ese precioso ano, tomé el pepino y lubricándolo con miel y saliva empecé a penetrarla, su culito estaba apretadito pero después de muchas caricias y mucha miel logré meter mi pepino y empecé a metérselo suavemente, ella gritaba enardecida , se cogía los senos, se masturbaba con sus dedos, gritaba, gemía y enloquecida pedía que se lo metiera más y más , cuando estaba casi todo el pepino adentro la voltie con cuidado y colocándola boca arriba , siempre con el pepino metido empecé a lamerle su clítoris, ahí si fue Troya, esa caricia la llevó al climax , su orgasmo fue impresionante y sus sacudidas en la cama casi la hacen caer de la cama. Ella descansó y en reciprocidad me devolvió la caricia, no sé como describir esa sensación , sentir ese pepino en lo más profundo de mi culo fue algo indescriptible, Zoraida se volvió una experta en manejar ese pepino mientras me lamía el clítoris con una intensidad que me llevó al tercer orgasmo, un orgasmo único y mi encuentro con un sexo que pronto me daría múltiples emociones , el sexo anal.
Nos levantamos para arreglarnos ya casi estaban por llegar los viajeros, arreglamos nuestra cama y también la casa, todo quedó como si no hubiera pasado nada, solo para nuestros adentros llevábamos el recuerdo más gratificante de unas vacaciones diferentes, tres orgasmos intensos nos acompañarían como el recuerdo más lindo de dos jóvenes que estaban experimentando y conociendo el amplio mundo del sexo.
Lucinda llegó y rápidamente organizó el almuerzo especial del día domingo, mataron una gallina e hicieron un sabrosos sancocho que acompañaron con una abundante ensalada…cuando íbamos en la mitad del almuerzo caímos en cuenta con Zoraida que nuestro pepino cohombro que nos había dado tantas satisfacciones acababa de ser el ingrediente principal de la dichosa ensalada…!!!








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login EntrarFelicitaciones, espectacular relato