Patricia La Mujer Del Pesista
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 9 min de lectura calendar_today Enero de 2016

Patricia La Mujer Del Pesista

Había apenas transcurrido una semana de nuestro encuentro con Ricardo y Patricia y aunque estaba impaciente contando los días que faltaban para su cumpleaños una noticia me cayó de sorpresa, el viernes por la mañana Ricardo nos comentó a Patricia y a mí que lo habían invitado a una....

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Había apenas transcurrido una semana de nuestro encuentro con Ricardo y Patricia y aunque estaba impaciente contando los días que faltaban para su cumpleaños una noticia me cayó de sorpresa, el viernes por la mañana Ricardo nos comentó a Patricia y a mí que lo habían invitado a una Surprise Party , quedé en las nubes pero él rápidamente nos explico que era una Fiesta Sorpresa, la reunión sería a las diez de la noche y había confirmados la asistencia de los tres. Para mis adentros pensé que la suerte me estaba dando una ayudita y sin pensarlo dos veces me tracé un plan para materializar mis deseos, poseer a Patricia con todas las de la ley. El solo pensarlo me subió la adrenalina y una corriente de deseo y lujuria corrió por mis venas. No había dejado de pensar en esa vagina tan linda, en esos senos tan provocativos y sobre todo en ese culo tan firme y de nalgas tan incitadoras.

Muy a las diez de la noche nos dirigimos a la tal fiesta sorpresa. La verdad no era una reunión con mucha asistencia y sus invitados parecían tener intereses comunes, lo que me llamó la atención fue la cantidad de parejas jóvenes y des complicadas. El licor que estaban repartiendo era un coctel que a primera vista parecía inofensivo, pero indagando por sus ingredientes con el barman supe que eran ginebra y vodka, bebidas de alto contenido alcohólico, con unas bebidas dulces para mitigar un poco el alcohol. Como yo estaba sin pareja Ricardo después de bailar tres tandas seguidas con su mujer me dijo que bailara con Patricia, así lo hice pero como mi mente estaba enfocada en tratar de emborrachar a Ricardo le sugerí sutilmente a Patricia que el trago de ella se lo pasara a Ricardo. La fiesta continuó y como por arte de magia encontré una pareja muy sexy, era de esas mujeres entralonas , decididas y sin pelos en la lengua, me dijo que yo le gustaba que se llamaba Mireya y vivía en un aparta-estudio muy cerca de allí, que desearía verme en otra oportunidad pues esta noche no podía invitarme ya que le había llegado su mami de sorpresa , copie su teléfono no sin antes bailar muy amacizados. Mireya tenía una blusa muy descotada que dejaba entrever sus senos grandes y apetitosos, su cintura era pequeña y sus caderas amplias, era muy bonita y sobre todo su sexualidad se traspiraba por todos sus poros.

El trago que había tomado, mi plan para seducir a Patricia que estaba marchando y ahora la proximidad de esa mujer que con sus atributos físicos me tenia excitado fue surtiendo efecto y una violenta erección me puso en aprietos, con disimulo traté de acomodar mi pene para qué esa situación tan embarazosa no se notara , pero opté por dejar de bailar e ir al baño. Estaba tratando de acomodar mi pene cuando sentí unas fuerte manos que se posaban en mis hombros , asustado volteé a mirar quien era, Ricardo con su rostro un poco trasfigurado por el trago estaba como hipnotizado mirando mi pene , me empujó hacia un baño, echó seguro y sentado en la taza sanitaria tomo mi verga a dos manos y empezó a mamarme la verga, era ese sexo oral que me mataba, eran unas succiones que salían de muy adentro y me llenaban de lujuria, fueron escasos minutos y mi pene generoso le dio una tremenda cantidad de leche que Ricardo con avidez se la tomó como si fuera una manjar exquisito. Rápidamente me aseé y salí del baño, más tarde lo haría Ricardo. Patricia que estaba consciente de la ebriedad de Ricardo nos dijo que era mejor marcharnos. Así lo hicimos y nos trasladamos al apartamento, nos bajamos del taxi y empezamos a bregar con Ricardo, casi no podía sostenerse en pie, lo tomamos por los brazos y empezamos a subir hasta el segundo piso, ya íbamos a llegar cuando Ricardo vomitó un poco manchando el vestido de Patricia y salpicando mi pantalón. Al fin llegamos y lo acostamos en la cama, Patricia le quito sus zapatos, la camisa y el pantalón y lo dejó en interiores para mi sorpresa era una seda dental roja , quedé sorprendido pero me callé , Ricardo se dio la vuelta quedando boca abajo mostrando su culo poderoso, sus dos nalgas turgentes y un ano oferente que apenas tapaba el hilo dental. Un escalofrío me corrió por el cuerpo.

Patricia sacó una pantaloneta y me la pasó, me pidió que me desvistiera, que sirviera dos tragos que iba a lavar la parte afectada de mi pantalón y ya volvía. Me quité la camisa y me quede en pantalonetas. Patricia al fin regresó, venía con una batica corta de toalla y otra toalla que usaba como turbante. Estaba impresionante, se me abalanzó a mis brazos y yo la recibí con un fuerte abrazo y empecé a besarla, toda esa lujuria contenida empezó a manifestarse, mis manos acariciaban su carta , mis besos la cubrían por todas parte mi boca se deslizaba por su cuello ,de pronto la batica de Patricia cayó al suelo, quedó completamente desnuda, yo me senté en un sofá para contemplar esa belleza. Sus senos , su sexo coronando ese Monte de Venus adornado con un vello púbico color miel le daban a su triángulo dorado una imagen grandiosa.No aguanté y mi boca empezó a lamer sus pezones , mientras mis manos recorrían sus nalgas ,luego mi boca bajó a su sexo, mi lengua penetró esa dorada gruta , fuente inagotable de efluvios afrodisiacos , esa fue la bebida que empezó a mitigar mi sed. La tumbé sobre la cama y empecé a hacerle el amor como un poseído, tanta pasión reprimida y tanto sexo interrumpido por los problemas de Ricardo hicieron que Patricia estallara en un estado de lujuria inenarrable. Mi verga empezó a recorrer esos caminos de placer y pronto un orgasmo la lleno de pasión. Sus manos se aferraron a mi espalda y sus uñas dejaron la huella en mi piel como resultado de un orgasmo pletórico de placer.

Saqué mi verga y estaba enhiesta , todavía con una erección pronunciada y firme, recordé la forma como Ricardo le hizo sexo anal a su esposa y como queriendo borrar esa imagen que podría tener de ese enculamiento que le hizo Ricardo con su pene de látex tome a Patricia y la hice arrodillar en la cama con su culo bien elevado y otra vez con furia empecé a lamer ese culito precioso, su esfínter anal estaba ligeramente abierto, era de un rosado intenso , mi lengua empezó a dilatar ese precioso agujero , lentamente los músculos del esfínter anal fueron cediendo y cada vez más el diámetro de ese culito se iba expandiendo , dejando ver ahora esa paredes rectales rosadas intensas, previamente ensalivado empecé a explorar su culo con mi dedo, ella gemía y cada vez que mi dedo rotaba en su culito haciendo giros ella se excitaba más y más, ahora su ano era un precioso agujero que podía fácilmente albergar mi verga, pronto fui introduciendo mi verga en ese conducto, era un placer delicioso sentir ese ano apretadito haciendo presión en mi glande, y cada vez que mi verga se hundía en su conducto rectal le arrancaba gritos de placer, yo de mi parte estaba que me derramaba y quería en ese momento suplir las necesidades de Ricardo para que Patricia sintiera lo que era un sexo anal con un pene de verdad. Sin embargo no resistí más y mi orgasmo se vino como un torrente de sensaciones que yo no podía controlar , acompañado de una eyaculación violenta que dejo el culo de Patricia completamente inundado, mi semen espeso y blanco ahora salía por una pequeña abertura que había quedado entre su culo ahora superdilatado y mi verga que se empezaba a recoger. Ella se paró y al ver mi pene con algunas gotas de leche se apresuró a tomárselas y a succionar toda mi verga para que no quedara nada de nada. Los dos quedamos exhaustos, agobiados por la sed, nos deleitamos con dos tragos bien fríos de champaña, nos dimos las buenas noches y cada quien cogió para su cama.

Desperté sobresaltado, miré mi reloj y eran las 4 de la mañana, tenía una sed impresionante y tal como me sucede cada vez que tomo amanezco con una erección tremenda, salí del cuarto sin hacer ruido y me dirigí a la nevera a tomar agua bien fría, casi a oscuras con la sola luz de la nevera saque la jarra y me serví un vaso de agua helada, de pronto alguien me tomó por la cintura, me asusté y casi suelto el vaso, era Ricardo, me había agarrado por detrás y me abrazaba con sus dos brazos , bajó sus manazas hacia mi pene y claro ….lo encontró en plena erección , me tomó de la verga y halándome hacia mi cuarto me llevó hasta la cama en donde muy pronto se puso en cuatro para que me lo comiera. Aún aturdido por lo rápido de la acción pero hambriento de comerme ese culo no vacilé en empezar a darle gusto al gigantón , mi pene erecto penetró sin ningún problema, su ano hambriento le dio cabida sin ningún reparo a mi cilindro de carne que empezó a hacer lo que más le gustaba, entrar y salir por esas paredes rectales `para arrancar las más sentidas emociones de ese gigantón, Ricardo empeció a retorcerse de la emoción y en cada movimiento de sus caderas que ahora se meneaban en un ritmo frenético buscaba sin ninguna duda que mi pene llegara a lo más profundo de sus entrañas, fueron momentos únicos , entre mi tremenda resaca y esa atracción enfermiza por el culo de Ricardo se desencadenó un movimiento frenético de mi falo que se esforzaba al máximo en proporcionarle a Ricardo un delicioso orgasmo, mi pene de tanto trajinar esa noche no alacanzaba el orgasmo y ppor ende mi eyaculación estaba demorada , pero Ricardo no tenia afán y nuevamente con un menear de caderas empezó a excitarme al máximo y por fin esos esfuerzos fueron recompensados con una tremenda eyaculación que anego el culo de Ricardo de un semen espeso, viscoso y ligeramente cálido que le proporcionó al gigantón una especie de irrigación muy íntima que lo dejó infinitamente complacido. Como era su costumbre salió en forma discreta y se fue a acompañar a su esposa que yacía en su cama semidesnuda.

Al otro día muy temprano salí del apartamento, antes de cerrar la puerta pasé por el dormitorio de Ricardo y Patricia, estaban semidesnudos y entrepiernados pero había constatado personalmente que esa aparente felicidad era ficticia , que independiente de las apariencias esa pareja necesitaba de mí. Yo los podía complacer y ser ese eslabón que faltaba para que ellos fueran completamente felices

Cuando salí del conjunto me acordé de su tal Surprise Party…..Fiesta de Sorpresas….realmente fue de imborrables sorpresas….atrás quedaban Ricardo y Patricia , ahora a pensar en Mireya…

— oscar-eduardo

29 de enero de 2016

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