DECLARACION DE UN AMANTE SUMISO
Quiero ser tu servidor, la persona que cumpla todos tus sueños, obedecer todas tus órdenes y saciar tus necesidades. Oh, mi amada señora, tanto deseo lo que estoy a punto de relatarte, que mi piel se convierte en cuero de gallina; la dicha completa seria, si, la cara no se me tornase color carmesí. Desde tiempo atrás he soñado con el momento en que; hallase a mi implacable dueña; esa dueña de mi voluntad y de todos mis actos, esa mujer que olvidándose de su fragilidad y docilidad femenina, tomase mi masculinidad en sus manos, para luego convertirla en la suya propia. Así, perdiendo todos los derechos varoniles de forma que me tomes definitivamente para ti.
Sueño confieso, con el paraíso en donde viendo tu cara más sádica, lentamente te calzas un parte de guantes de látex y mirándome fijamente a los ojos, los estiras hasta abajo; mientras observo desnudo, no solo de ropa; sino de orgullo, y como vuestro sexo carece del falo masculino, conviertes tú receptividad femenina en penetrabilidad gigantesca, con la simple ayuda de un arnés y un dildo de plástico. Soñándote e imaginándote cada día, el rubor me supera y se apodera nuevamente de mi ser. Me tomas con tus enguantadas manos, y guiándome hacia ti, juntamos nuestros labios en apasionado beso, acaricias mis nalgas delicadamente; siento el calor de tus agradables, excitados y tiernos senos contra mi pecho; poco a poco pierdo la resistencia que impone mi timidez; y el sueño de entregarme en carne y alma se va haciendo realidad, sin palabras proferidas puedo sentir que lo deseas tanto como yo; y sin despegar tu mirada de mis sentimentales ojos, lubricas el falo de plástico. Me conduces hasta el borde de la cama y caigo de espaldas sobre ella, mientras veo cómo te vas acercando lentamente, como la leona que observa, a su, ya entregada presa; introduces un dedo en mi dilatado ano, para comprobar mi virginal estrechez. Nuestros corazones laten al violentamente al unísono; la respiración es agitada por la inminencia del cambio de papeles, hasta que finalmente, introduces una pequeña porción, como probándome, tu mirada se sadifica cada vez más y más, tu papel es claro, eres una femme fatal y poderosa; en tus manos está el control de la situación. Y como si el plástico transmitiera el placer, de un solo tirón, introduces todo tu falso pene dentro de mi ano, con tus manos me tomas por los muslos y viéndome así, pierdo toda mi resistencia sobre tu poder, que es total. Oh; que placer, que entrega, por fin me has tomado, por fin eres mi dueña, mi ama, mi todo; lo sacas casi totalmente de mi ser y lentamente comienza el mete y saca; a un ritmo suave pero constante, mi placer se centra ahora, en ver como disfrutas del acto. Entregarme a ti, definitiva, total y amorosamente se ha realizado, y el ver que tomas este singular regalo con los brazos abiertos, como la mayor prueba de amor de un verdadero hombre a una mujer que adora, nos convierte en un solo ser, ese ser que todo lo puede lograr y amar.
El ritmo se intensifica, oprimes mis tetillas y el dolor da paso al placer, que se intensifica; pienso que he nacido para adorarte, para obedecerte, para amarte, siempre había soñado con el día en que una verdadera mujer me dominara en todos mis aspectos; la pasión ensancha nuestros corazones y gritamos por placer. Vuestras manos se aferran con más fuerza a mis muslos, tu cuerpo se estremece por el repetido e intenso orgasmo, la carne se te arroba, suministrando retorcijones de placer y la dicha se vuelve audible, cuando gimiendo gritamos de placer satisfechos. Pero queremos más; así que rápidamente me ubicas con el pecho sobre la cama, quieres cogerme desde atrás, como el animal doméstico que soy, una delgada capa de sudor cubre tu blanquecino cuerpo que respira agitado y luego unas palmadas en mi trasero con tus enguantadas manos; entras en mí, con acelerada violencia, siento el dolor, pero la entrega es global y quejarme a tus deseos no está considerado en nuestro trato; entonces aprieto los dientes y con amor acepto la extensión de plástico, es mi entrega a tu voluntad, es mi forma de decirte que eres mi dueña y ahora, lo entiendes. Antes era un lobo solitario que erraba por la estepa, odiando el yugo de los amo, pero ahora a tu servicio he encontrado mi hogar en la tierra, grito y lloro por tu muestra de amor; que bueno es regalarme a tu merced, comprendo lo que debí haber hecho desde un principio, pero no lo entendía, antes de esto evitaba ser compañero de alguien, antes me habría rehusado a cualquier intento de servidumbre, y antes no me había sentido tan unido a alguien. Pero quiero pagar el precio más alto por nuestra felicidad, y este precio es la sumisión completa por vuestro ser. Solo tú sabrás lo que es mejor para mí y solo tú ordenaras sobre mí. En mis sueños apareces tú, extraña mujer; vistiendo un traje de general, y con quepis y batuta en mano, marcho bajo tus órdenes y lo adoro; por ti soy conducido a un hermoso paraje de singular belleza en el cual resido a tu lado, como tú más fiel servidor.
El estímulo prolongado que provoca el dildo en mi glándula prostática, se ve finalmente manifestado con extenso y placentero orgasmo. Ambos enteramente saciados terminamos y cuando finalmente exhausta estas, una bella sonrisa de satisfacción adorna tu encendido y emocionado rostro. Después de vuestra conquista sobre el sexo opuesto, te sientes una mujer en todo el sentido de la palabra; reconoces tu dominio sobre los hombres, dominio que antes no te era posible expresar; queda ahora manifestado te hace feliz y dichosa. Te llenas de renovado orgullo y poder, por hallar un nuevo placer esplendoroso y sublime. Mientras a tu lado admiro a la nueva diosa.








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1 comentario
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login EntrarMuy buena forma de escribir, buena redaccion solo una silaba de mas en una horacion, ademas muy buen relato...