Que rico que alguien te pida que le escribas un relato… pero que difícil habiendo tantas cosas de las cuales hablar, esto va para un buen amigo esperando que se lo goce mucho.
Pensando y pensando y repasando nuestras conversaciones llegué a la conclusión de que la mejor palabra que nos define es compinches, algunas personas usan la palabra confidente pero nunca me ha gustado ese término, porque el confidente es sacrificado, es el que siempre está dispuesto a escuchar y escuchar y escuchar o complacer sin pedir nada.
En cambio la palabra compinche es picante, llena de deseo, con cierta malicia; por eso prefiero pensar que somos eso, compinches que se reúnen de cuando en vez para liberar y dejar gozar a ciertos demonios. La mayor cualidad de mi compinche, además de lo sexy y rico que se pone cuando está caliente, es su imaginación que es capaz de crear las fantasías más arrechantes.
En nuestras conversaciones hemos armado las más increíbles orgías, intercambiando parejas, sometiendo mujeres para nuestro placer, en un juego un tanto sádico pues nos lleva hasta el límite de nuestro propio deseo, sabiendo que aún no estamos preparados para dejar que esos demonios se paseen por el mundo real. Fue mi compinche quien me invito a entrar a Guía cereza pero no lo hizo en un arranque de bondad, NO SEÑORES, lo hizo para su propio y egoísta placer voyerista pues saborea con increíble placer cada una de las cosas (pocas) que me han pasado en este espacio de locos… lo mejor es que después de alimentar a los demonios siempre hay tiempo para contarnos las cosas cotidianas y es que eso es lo que hacen dos buenos compinches: compartir las cosas ricas de la vida.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrarexcelente