Candelaria
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 13 min de lectura calendar_today Febrero de 2016

Candelaria

Candelaria llegó a su nuevo hogar , era una casa preciosa y sus dueños eran dos jóvenes ejecutivos, había sido contratada como camarera para el arreglo de la casa, cuando su patrona la recibió quedó impactada por su belleza, era una mujer alta, su edad no pasaba de los treinta años, tenía....

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Candelaria llegó a su nuevo hogar , era una casa preciosa y sus dueños eran dos jóvenes ejecutivos, había sido contratada como camarera para el arreglo de la casa, cuando su patrona la recibió quedó impactada por su belleza, era una mujer alta, su edad no pasaba de los treinta años, tenía un cuerpo armonioso, era blanca de pelo rubio y unos ojos azules como el cielo, mientras caminaba delante de ella mostrándole la casa no dejó de mirar su bello trasero dotado de una par de nalgas firmes, sus caderas eran grandes , sus senos eran medianos pero resaltaban en su talle gracias a una cintura pequeña.

Finalmente le mostraron el cuarto donde ella dormiría , era pequeño pero acogedor, dotado de una cama grande, tenía su mesa de noche, un closet empotrado en la pared, un espejo grande y su baño privado, todos los acabados eran de lujo. Candelaria se sintió en el cielo, le dió gracias a Dios y se dispuso a organizar su ropa.

Esa noche después de la cena, se retiró a su habitación, se puso una blusa casi trasparente de los usada y unos pantis bombachos que usaba en el pueblo. Al mirar la cama y sus tendidos tan limpios decidió antes de acostarse tomar una ducha. Al sentir el agua recorriendo su cuerpo acarició sus senos, eran pequeños pero con unos pezones grandes y negros , los acarició con sus dedos y sintió un placer que nunca había sentido. Se secó y se envolvió en la toalla, al ver el espejo no resistió la tentación de verse desnuda, sin lugar a dudas era una joven de color pero muy bonita, sus facciones eran finas ,poseía una sonrisa bonita que dejaban ver su dentadura blanca que resaltaba en su cara de un moreno pronunciado, miro su zona púbica y el espejo le reflejó un Monte de Venus impresionante, tapizado con rizos cortos y negros casi ocultaban la entrada se su vagina, nunca se había visto desnuda y le gustó su belleza. Antes de conciliar el sueño recordó su infancia. Había nacido en un departamento olvidado, su pueblo era un caserío que no tenía los servicios más elementales, sus calles en piedra lastimaban sus pies descalzos, su casa era una choza en madera ,tenía una sola pieza que servía de sala , dormitorio y cocina, sus muebles eran dos camas, una para sus padres y otra para ella y sus dos hermanitos. El único adorno era un sencillo altar donde su madre tenía las imágenes de Jesús, la Virgen y otras imágenes de origen africano que ella no conocía. Su padre había sido un borracho, no trabajaba y se pasaba el tiempo jugando dominó y tomando ron con sus amigos. Su madre tenía que lavar ropa para procurar su sustento y el de sus hijos. De vez en cuando salín trabajos extras y ella ahorraba algo para poder comprar ropa a sus hijos. Lo recordaba muy bien, era la víspera de la fiesta de la Virgen….su padre había salido desde temprano y se había instalado en la tienda de siempre donde empezó a jugar y a tomar. Su madre había llegado del rio, después de organizar casa y llevar a sus dueños la ropa que había lavado buscó la alcancía para sacar el dinero ahorrado, debía comprar la ropa de los niño para que la estrenaran al otro día en la procesión de la Virgen. Se llevó tremenda sorpresa, la alcancía estaba vacía, su marido le había sacado todos sus ahorros para jugarlos en la tienda. Presa de una ira intensa salió a buscar a su esposo para hacerle el reclamo, pasó por cerca de don Mario el dueño de la tienda sin escuchar los piropos indecentes que hacía rato venía haciéndole y llegando a la mesa increpó con duras palabras a su marido, éste se levantó de la mesa y molesto por la actitud de su esposa le pegó un puño que la mandó al suelo, valga decir que el esposo era un negro bastante fornido y con una musculatura impresionante, producto del trabajo que alguna vez tuvo como talador de árboles. La mujer fuertemente golpeada se incorporó del suelo y volviéndose hacia la casa pasó cerca de don Mario, lo arrastró hacia adentro de la tienda y metiéndose al cuarto que quedaba contiguo al negocio lo llevó hasta la cama y desnudándose se entregó a él en un arrebato de ira, putería, impotencia y rabia, pero don Mario fue sorprendido por esa mujer, en menos de tres minutos lo dejó viendo un chispero, el ritmo frenético de la morena y un movimiento de cadera impresionante similar a una licuadora hizo que don Mario eyaculara precozmente. La mujer le cobró a don Mario y con el dinero recibido salió a comprar la ropa de sus hijos. Esa noche la piadosa mujer rezó sus oraciones en el pequeño altar, prendió dos veladoras y arropando a sus hijos les deseo las buenas noches.

Dorotea no podía dormir pues sabía que su padre venía a golpear a su mamá, llegó a la medianoche completamente ebrio, se acostó en la cama y despertó a su mujer, ella se resistía y él le rasgó su bata de dormir, la desnudó y la obligó a hacerle sexo oral, Candelaria estaba viendo todo, miró a su padre con la verga enhiesta que se la metió en la boca a su mamá, ella se resistió pero el hombre tomándola de la cabeza la aferraba contra su pene erguido obligándola a mamársela, cuando presintió que su eyaculación venía de un empujón aterrizo a su mujer en la cama, le abrió las piernas a la fuerza y la penetró con furia, Candelaria miraba como su padre sacaba y metía su verga con ímpetu desbordado, las fuertes piernas le servían de palanca para empujar ese tolete de carne en las entrañas de su madre, la endeble cama de madera empezó a ceder ante el intenso ritmo del hombre en su faena de penetración , la vibración de la cama alcanzó al humilde altarcito causando que una de las veladoras cayera al suelo incendiando de inmediato la tela de velo del altar. De pronto se oyó un grito desgarrador, la mujer al ver llamas en su casa apretó inclemente los testículos de su marido y lo empujó fuera de la cama con tan mala suerte que por tener el pantalón abajo se trabó en un saliente quedando atrapado, las llamas consumieron la humilde choza de madera , la mamá de Candelaria alcanzó a salir con sus hijos pero el hombre murió incinerado. Desde esa fecha ella se vino para la capital a vivir donde unos tíos y ahora felizmente había conseguido trabajo. Para Candelaria esa imagen del sexo oral a la fuerza la había marcado para siempre, por eso ahora sentía miedo de los hombres. Afortunadamente eso pertenecía al pasado y había quedado atrás. Pronto se quedó profundamente dormida.

Al otro día muy temprano empezó su labor, fue a la alcoba del amito blanco y la amita blanca que ya habían salido y les tendió la cama, recogió unas pocas prendas que habían dejado en el piso entre ellas unos cucos de la amita que eran unas minitangas de un color rojo encendido, la tentación hizo que se las probara por encima , con esos calzones y no los bombachos que llevaba la cosa cambiaba, limpió la mesa de noche y acomodó todo en orden. Quedó impresionada de la cama tan grande, era casi lo que ocupaba su rancho de madera, se fijó en el inmenso espejo y allí vio su figura, aunque se veía bonita las prendas que llevaba no la hacían ver muy bien, una falda larga y una blusa también de mangas largas, pensó para sus adentro que debía ponerse más sexy . A la entrada del cuarto había una especie de biombo que obstruía la vista de la cama principal, pero la posición del espejo reflejaba en su totalidad la cama matrimonial.

Ese sábado sus amitos salían a una reunión, se encontraron en la casa y ambos salieron rumbo a una fiesta. Candelaria se acordó de su padre y sin poder conciliar el sueño pensaba si el amito también trataba mal a su esposa. Era muy tarde cuando ellos llegaron, se asomó y por el tono de sus voces y sus pasos zigzagueantes le indicaron que venían bastante alicorados. Candelaria con ganas de saber que pasaba se levantó sigilosamente, sus pasos eran mitigados por el grueso tapete, se hizo detrás del biombo, sus amitos habían olvidado su presencia y la puerta de su dormitorio estaba completamente abierta. La amita fue directo al baño, su amito sacó una botella de licor y sirvió dos copas, mientras degustaba su trago fue desvistiéndose hasta quedar en unos interiores diminutos que parecían cucos de mujer, Candelaria se fijó en su sexo, su prominente bulto le indicó que estaba bien dotado, en esas salió la amita blanca sólo llevaba una toalla como turbante , su desnudez dejaba ver un cuerpo espectacular, sus senos blancos grandes y hermosos terminaban en unos pezones erectos, rojos y deseables. Su trasero era pequeño pero bien tonificado, con dos nalgas turgentes y voluminosas, cuando vio su sexo quedó descrestada , un triángulo dorado de un vello púbico fino formaba un hermoso entramado dorado. El amito la recibió con un apasionado beso y le dio su copa, paladearon el licor y ante las caricias de la amita la verga de su esposo fue parándose , el hombre se dio cuenta y rápido se fue al baño para ducharse. La amita blanca tomó su copa se sentó en la cama y adosada al espaldar de la enorme cama se sentó sobre una voluminosa almohada abrió sus piernas y empezó a acariciarse su vagina dorada, Candelaria sintió una descarga eléctrica de pies a cabeza, sintió su sexo húmedo y creyó que se había orinado, se tocó con sus dedos y un líquido salía por su vagina, pero no era orina era un líquido viscoso, sin saberlo sus glándulas empezaban a lubricar esa vagina virgen. Volvió a mirar el espejo, la amita seguía hundiendo ahora sus dedos en su vagina y presa de una intensa emoción la reflejaba en su rostro, apretando sus labios se retorcía en la cama , pero el amito blancó llego y al ver a su esposa toda excitada se arrojó a su sexo para disfrutar de esos efluvios vaginales que para él eran un delicioso néctar. Su esposa se paró de repente y de rodillas en la cama espero que el amito blanco se subiera , se paró y su verga ahora bien erecta quedo frente a la cara de su esposa que arrodillada tomo semejante falo con sus dos manos y se la llevó a la boca. Candelaria quedó impresionada no sólo por la longitud de esa verga sino porque la amita blanca la hizo desaparecer en su boca, empezó a mamarle la verga a su esposo, lo hacía con reverencia, con gusto, con amor, con placer como si estuviera degustando un rico helado, no podía concebir cómo la misma escena que vivió con su padre y su madre en donde sólo había opresión, humillación , vejamen y violencia se pudiera comparar con la de los dos amitos, que ahora habían caído en un 69 sobre la gran cama y se succionaban sus sexos con una lujuria impresionante , los dos tuvieron un orgasmo casi simultáneo , fueron unos pocos segundos en los que alcanzaron el máximo placer.

Candelaria se retiró de su escondite, fue a su cuarto ,se desnudó y como atraída por un imán sus dedos fueron a acariciar esa vagina que ahora estaba más húmeda que antes, sus largos dedos penetraron sin obstáculo alguno por ese conducto vaginal que estaba lleno de efluvios lubricantes, acarició el contorno de su paredes y sintió sensaciones nunca antes sentidas, sus dedos empezaron a entrar y salir de su vagina y pronto esos movimientos le hicieron sentir a Candelaria su primer orgasmo. Para ella fue una sensación sublime, fue una explosión de estrellas y puntos luminosos, fue como llegar al cielo en una noche estrellada, después… el relax, la paz , la somnolencia y el sueño la venció.

Muy temprano se levantó y fue a arreglar el cuarto, su amita estaba durmiendo, se había quedado desnuda y sus piernas entreabiertas dejaban ver su vagina dorada, Candelaria presa de una intensa emoción se acercó para mirarla bien de cerca, vió esa entrada adornada con sus labios rosados, sus membranas internas de un color más rosado, no resistió y sus dedos empezaron a acariciarla. Su amita debía tener un sueño muy placentero pues en lugar de despertarse mostraba en su rostro una complacencia total, en forma atrevida y sin medir las consecuencias Candelaria posó sus labios en la húmeda gruta y con temor pero con muchas ganas deslizo su lengua y la fue metiendo lentamente, su amita se retorció pero una sonrisa de complacencia iluminó su rostro, Candelaria se tomo confianza y empezó a lamer sus paredes y descubrió su clítoris, ese pequeño órgano centro de esa zona erógena, lo lamió y su amita empezó a retorcerse de la emoción, simultáneamente mientras lamía su clítoris Candelaria empezó con sus dedos a masturbar a su amita que despertándose en alto grado de excitación le tomo su cabeza y hundiéndola en su sexo la acercó a su vagina hasta que un orgasmo pleno llegó. Candelaria al ver los gestos y gritos de su amita antes del orgasmo creyó que la estaba lastimando y sintió miedo, pero una vez alcanzado el clímax su amita le dio las gracias , luego un beso en la frente y le pidió el favor de no contar nada.

La amita blanca salió a una reunión y le pidió a Candelaria que le dijera a su marido que regresaba un poco tarde. Cuando él llegó le pidió a Candelaria un caldo bien caliente de almuerzo, se baño por breves minutos y se acostó. Estaba trasnochado y quería hacer una pequeña siesta. Se desnudó y echándose una sábana por encima se acostó , olvido que estaba Candelaria y también de cerrar la puerta. Candelaria al ver que su amito no se paraba fue a ver qué pasaba, estaba boca arriba , la sábana que lo cubría se había corrido y su verga tenía una tremenda erección, ella se acercó a la cama para cubrirlo pero quedó alelada al ver ese pene tan largo y tan provocativo. Se acordó de su amita y sintió una excitación increíble. Haciendo de tripas corazón y al percatarse que su amito dormía profundamente empezó a acariciar ese cilindro de carne, sus manos suaves empezaron a masturbarlo, su amito se revolcaba lentamente , ella en un gesto de osadía tomo esa verga en las manos y la acercó a su boca, empezó a lamerle el glande, luego bajo con su lengua por el cuerpo de esa verga enhiesta, empezó a lamer de arriba abajo culminando el recorrido con un pequeño cuponcito en la cabeza, no se aguantó más y se lo metió a la boca para darle una mamada espectacular, le pareció delicioso aunque no sabía a nada, se imaginó lamiendo un helado en el parque de su pueblo y empezó a succionar ese glande que por su tamaño trataba de salirse de su boca pero ella nuevamente lo aprisionaba para succionar más y más. Cuando el amito se despertó era tarde, presa de un profundo sueño no se dio cuenta de esas caricias lujuriosas pero si sintió como un orgasmo intenso dejaba una generosa porción de semen en la boca de Candelaria, era una cantidad copiosa y el rostro negro de Candelaria quedó salpicado de leche dándole un aspecto hasta cómico. El amito completamente deslechado le dió las gracias a Candelaria y le pidió el favor de no contar nada. Candelaria se fue para su cuarto, se lavó la cara, se desnudó y sin poder evitarlo se masturbó como loca hasta que un orgasmo intenso la lleno de placer.

El terrible episodio de sus padres había contrastado con el sublime encuentro de sus amos…eran los mismos comportamientos sexuales pero sus protagonistas estaban llenos de sentimientos muy diferentes, Candelaria tenía mucho que aprender y sin duda sus amos blancos le iban a enseñar muchas cosas de ese mundo sexual que ella desconocía por completo pero por lo visto hasta ahora tenía un cúmulo de sorpresas….y que sorpresas….!!!!!

— oscar-eduardo

10 de febrero de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • arley38
    arley38 · 10 de feb de 2016

    Exelente lectura FELICITACIONES Espero leer la continacion de tan buena historia

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