Debo decir que para esa época ya mi convivencia de diez años con la madre de mi hija estaba teminando...... Quedé solo en un apartamento, casi sin nada y decidí arrendar una habitación que quedaba desocupada. Y, adivinen; ¿ quien llegó a verla?....¡Si!, era ella, la gordita de cara hermosa, labios sensuales y una sonrisa pícara que solo hasta ese día descubrí.
Nunca en vida me había fijado en una mujer robusta, no por desdén, simplemente las había visto mas no mirado. Para los dos fue una sorpresa, nos quedamos observandonos un rato o mejor, unos segundos hasta que le dije, -sigue - y por primera vez nos sonreímos, como descubríendonos, como diciendo esto no puede ser.
Pueden imaginar que ella tomó la habitación. Llegó con una cama, chifonié, algo de loza y ollas, arreglamos que todo lo pagaríamos a la mitad.
En ese momento llebava dos o tres meses de separado, sin sexo, aburrido pero sin ganas de empezar algo. Pero hubo una clave, "el televisor".......Si, ese aparato fue la clave para acercarnos poco a poco.
Ella no tenía y le dije que podía entrar a mi habitación a observarla todo el tiempo que quisiera, además, yo llegaba tarde sin ganas de ver y porqué no decirlo, embriagado, aburrido, con ganas de dormir.
¿Cómo fue nuestra primera ves?
Bueno, paso a paso, a solo quince días de haber llegado ella al apartamento, nos empezamos a descubrir, a admirarnos. Tomó confianza , quedarse viendo televisón hasta que yo llegaba,( embriagado), de trabajar. Además detalles, preparaba la comida y no se acostaba hasta que se daba cuenta que había cenado. Por mi parte le lavaba y hacía el aseo del apartamento y charlabamos mucho ,eso y muchas cosas mas, creó la atracción.
Todo fue el 29 de mayo, día de su cumpleaños 24, cabe decir que le llevo diez años, ante lo cual le quise hacer le una sorpresa invitando algunos de sus amigos para celebrarlo. Ya saben, tragos, cigarrillos, rumba...... En un momento de la reunión me miró con esos ojos negros hermosos y me dijo ¡gracias!......uffffff, sentí que esos ojos me penetraron.
Como a las tres de la mañana la gente ya se había ido, nos quedaba como media de aguardiente y l¿quieres que la acabemos?, le pregunté. Si, contestó, pero antes me voy a poner la piyama....OK. voy hacer lo mismo, ya en el ambiente se sentía la tensión.
Todo se daba, el apartamento , nosotros solos, además ayudados por los tragos, en mis malos pensamientos me dije,¡ caerá!.
Nos recostamos en mi cama y empezamos a charlar de las cosas, de la pequeña rumba, a reir y a mirarnos.....tocarnos con las puntas de los dedos de los pies, pero nervios, muchos nervios y sin darnos cuenta nos quedamos dormidos.
Desperté como alas ocho, estábamos en cucharita, mi brazo izquierdo sobre su cuerpo y nuestros dedos entrelazados pero con un problema para mí. Tenía una erección a consecuencia de que mi pene estaba rozando esa hermosa nalga, gordita pero firme y apredita..... Mi reacción fue despegarme, con pena, pero escuché cuando ella expresó, Ummm, no....no, quedate ahí......¿qué?, QUE TE QUEDES AHÍ..
Y, simplemente acomodó su cadera contra la mía, empujando suavente hacia atrás, luego a la izquierda, a la derecha....Atráaaaasss, izquierrrrda, dereeeeecha..








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login EntrarHola, creo que podrias ser un poco mas descriptivo, pero hasta el momento el relato va bien, tambien me gustaria que fuera un poco mas larga la segunda parte, que estes bien