Isabel La Novicia
Relato de comunidad Fantasíasschedule 11 min de lectura calendar_today Marzo de 2016

Isabel La Novicia

Isabel no quería aceptar la cruda realidad pero estaba allí en la puerta de un viejo convento donde su padre la había enviado castigada por tener una relación amorosa con el hijo de su principal enemigo. Como en el drama de Shakespeare las viejas rencillas de dos familias habían sepultado....

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Isabel no quería aceptar la cruda realidad pero estaba allí en la puerta de un viejo convento donde su padre la había enviado castigada por tener una relación amorosa con el hijo de su principal enemigo. Como en el drama de Shakespeare las viejas rencillas de dos familias habían sepultado un amor entre dos jóvenes que se adoraban.

Una monja de edad fue la encargada de recibirla, allí recibió en forma somera las normas de comportamiento que debía cumplir, eran reglas de austeridad, obediencia y respeto que hacían una convivencia poco agradable. Luego fue llevada a su nueva habitación, era una pequeña alcoba con una mesa de noche, un asiento y como adorno principal un viejo crucifijo de madera tallado. Un rústico armario dotado de tres gavetas , un pequeño closet para colgar la ropa y un gran espejo complementaban la decoración. Tenía además un baño muy sencillo pero con la ventaja de ser personal .

A la hora de la cena fue presentada al resto de monjas que convivían en ese convento. La cena fue muy sobria pero eso no la afectaba pues ella cuidaba mucho su alimentación procurando evitar los excesos. Después de la cena Isabel en compañía de otra monja recorrieron parte del convento, sus grandes corredores, las alcobas a lado y lado de extensos pasillos daban la impresión de una cárcel. Luego escuchó las historias que acompañaban ese vetusto convento, de apariciones, de túneles que habían servido para protegerse de invasiones, en fin había mucho que aprender de su nuevo hogar.

A la hora de acostarse Isabel se quitó su vestido y se dispuso a ponerse su camisón de dormir pero antes decidió mirarse al espejo, su cabellera que estaba recogida con un moño fue liberada y su cabello largo cayó sobre su pecho. Se quitó el brasier y no ocultó el orgullo de unos senos grandes y hermosos que tenían dos pezones de un rojo encendido. Se miró al espejo y acariciándose sus senos sintió un estremecimiento por todo su cuerpo. Luego se quitó el diminuto panty y contemplo extasiado su sexo, su vello púbico era de un negro intenso y formaba un extenso triángulo que contrastaba con el color blanco de su piel. Con sus dedos rozó su vagina y sintió una necesidad de masturbarse, sería la única forma de apagar ese fuego que emergía de sus entrañas. Sabía que tenía una sexualidad muy fuerte, desde `pequeña había descubierto que sus caricias la hacían llegar al clímax del placer. Recostada en la cama empezó a acariciar sus senos con los dedos de la mano izquierda mientras su mano derecha se deslizaba por su vagina, sus dedos se hundieron en esa gruta ávida de sexo, estaba completamente húmeda, primero metió un dedo, el más largo y lo llevó hasta donde más pudo, luego fueron dos dedos que le permitían rozar con mayor frecuencia sus paredes vaginales hasta terminar con tres dedos que la hacían disfrutar de un contacto más voluminoso en su interior, después de unos minutos sacó sus dedos y con glotonería los llevó a su boca, disfrutaba de ese sabor, era un líquido ligeramente salino y viscoso que le proporcionaba placer. Volvió a meter sus tres dedos por esa ranura que ya estaba muy abierta esperando más caricias, pero después de lubricar sus dedos empezó a tocar su clítoris que por la excitación ya estaba muy erecto, estaba también orgulloso de él , era muy sensible y sus dedos al acariciarlo le despertaban unos deseos inmensos de sentirse penetrada por una verga bien dura, pero allí no había quien calmara ese vacío , siguió acariciando su clítoris hasta que el orgasmo llegó como un huracán y su cuerpo se sintió sacudido y presa de una intensa emoción , le toco morder su almohada para acallar el grito de placer que escapó de su boca. El sueño vino a calmar esa tormenta y desnuda se quedó dormida en su cama.

Al otro día muy temprano tocaron a la puerta, se despertó asustada y tomando su camisón se lo colocó para ver qué pasaba, una monja estaba en la puerta le pidió que se arreglara rápido pues en 10 minutos tenía que estar bañada y arreglada en el comedor. El desayuno también fue muy parco, de allí salieron a la capilla para ir a misa. Después de la misa las monjas se dedicaban a labores varias que habían sido previamente designadas.

Esa mañana Isabel fue llevada donde la monja superiora. Allí se llevó la primera sorpresa, ella esperaba encontrar un monja muy anciana y se encontró con una mujer madura pero no vieja, su cabello estaba recogido y sus ojos azules estaban resguardados por unos lentes de montura gruesa que le daban un toque de seriedad, su voz era cálida y sus ademanes muy delicados. Era más bien alta pero el contorno de su cuerpo quedaba oculto por el hábito talar que llegaba hasta sus pies. Se dirigió a Isabel y colocándole sus manos en los hombros le dio la bienvenida, Isabel sintió que sus manos trasmitían una sensación de calidez, la estrechó en sus brazos y le dio un beso en la mejilla. Isabel se sintió turbada y tal vez se imaginó toda ruborizada, la monja se sonrió y le dijo que en la tarde le asignaría sus labores y esperaba que le colaborara al máximo.

Después del almuerzo todas las monjas tenían dos horas para sus cosas personales, podían pasear por el convento, ir al jardín, leer en la biblioteca o retirarse a su cuarto para meditar o descansar. Esa tarde Isabel deseaba descansar en su cuarto, sin embargo le avisaron que la Superiora la necesitaba en la oficina, fue a ver qué pasaba , la Superiora le dijo palabras más palabras menos cuáles eran sus actividades, como ella no era religiosa quedaba exenta de ciertas actividades netamente clericales y podía disponer de ese tiempo en lo que quisiera. Isabel que observaba muy atentamente a la Superiora se vio de nuevo atraída por esa rara belleza, su rostro lucía lozano, su piel era suave al tacto, su boca muy sensual con unos labios muy rojos, su mirada era muy atractiva. Cuando se paró para despedirla trató de visualizar su silueta pero el hábito no dejaba traslucir nada, miro sus senos y aparentemente eran muy planos, sus cadera aunque disimuladas si parecían ser muy amplias. Isabel se despidió y salió de la oficina. Al finalizar la reunión le dijo que debía trasladarse a un pequeño cuarto cerca del suyo pues no era conveniente que una chica no ordenada conviviera de una manera directa con las monjas ya ordenadas. Su nuevo cuarto era pequeño pero muy bonito, tenía un gran espejo, una cama sencilla, una mesita de noche y un closet amplio de dos cuerpos.

Una tarde en la que hubo unos retiros espirituales todas las monjas fueron llevadas a la capilla, ella se quedó en su cuarto, pero al rato aburrida de estar sola se asomó al pasillo y vio que el cuarto de la Superiora se había quedado entreabierto. Le entró curiosidad y se deslizó sigilosamente al cuarto de la Monja Superiora . Observó con atención que era un cuarto similar al de ella ,sólo se diferenciaba que el closet era más amplio y el espejo más grande, curiosamente el espejo estaba colocado de tal forma que reflejaba la imagen del baño, que como no tenía cortina el gran espejo reflejaba todo lo que acontecía en ese pequeño pero íntimo recinto. Isabel salió rápido del cuarto y decidió que iba a espiar la Superiora.

Esa noche después de la cena y calculando el tiempo normal que gastaba la Superiora haciendo su último recorrido, Isabel se metió en el cuarto y se escondió en el closet . Poco tiempo después llegó la Madre Superiora y entró a su cuarto ,se recostó un poco en la cama y empezó a desvestirse, primero se quitó su toca, desanudó el moño y su cabellera libre de ataduras cayó sobre su pecho , era una cabellera color miel ,luego empezó a quitarse el hábito ,Isabel observó con curiosidad su pecho , una franja de tela envolvía sus senos , poco a poco fue quitándose la franja de tela hasta que quedó completamente desnuda, los senos de la Superiora se mostraron entonces en toda su plenitud, eran dos hermosas tetas adornadas con unos pezones grandes y oscuros. Luego se quitó la pieza de abajo quedando en unos pantys negros , Isabel no pudo evitar la sorpresa de ver ese cuerpo tan espectacular, sus piernas largas, su trasero firme y grande sus caderas amplias y ese sexo que se adivinaba voluptuoso aprisionado por el panty, su Monte de Venus se notaba pronunciado y era tan velludo que algunos de sus vello púbicos se asomaban por las mangas de su ropa interior. Isabel había logrado el objetivo de mirar a la Superiora desnuda, quedó sorprendida de la hermosa mujer que estaba detrás d ese hábito. La Superiora fue al espejo y empezó a contemplarse , con sus manos empezó a acariciarse los senos y luego sus dedos ansiosos buscaron su sexo, se bajó el panty y empezó a tocarse su vagina, pronto sus dedos fueron a explorar la gruta sexual y empezó a masturbarse. Se dirigió a la cama y aceleró el ritmo de sus dedos buscando quizás un orgasmo rápido. De repente se paró y fue al closet, de uno de sus cajones sacó una bolsa y volvió a acostarse, de la bolsa sacó un consolador grande, Isabel le calculó unos veinte centímetros y un buen diámetro, empezó a introducirla en su vagina y después que lo tuvo en su interior empezó a sacarlo y meterlo hasta lograr un orgasmo que por los gestos que hacia su cara se notaba que era de una gran intensidad. Isabel no lo podía creer y al ver ese cuadro tan erótico se sintió tan excitada que la humedad de su vagina le pedía cuanto antes una masturbada, allí en ese closet toda incómoda sentía su vagina húmeda de pasión, el problema era ahora salir sin ser vista , pero la suerte le ayudó, la Madre Superiora se fue para el baño ella salió del closet y cerrando el cuarto de la monja volvió a su pequeño nicho.

Isabel llegó a su cuarto muy excitada , se desnudó completamente, sus manos buscaron su sexo y empezó a acariciarse intensamente, las imágenes de la Madre Superiora masturbándose la tenían a mil, le faltaron manos para acariciar simultáneamente sus senos , su vagina , su clítoris y hasta su culito que no quería perder ese instante de locura. Fuero breves minutos, pero de una intensidad suprema, y muy pronto llegó su orgasmo fue tan intenso que sus dedos quedaron impregnado de efluvios vaginales que ella lamía y degustaba con verdadera placer. Antes de quedarse dormida Isabel fuertemente impresionada por la escena erótica de esa masturbada de la Superiora sintió la necesidad imprescindible e inmediata de estar con ella. Sabía por sus miradas que ella no le era indiferente y que una atracción entre las dos estaba latente , solo debía buscar un pretexto para hacer realidad esa fantasía. Pasó mucho tiempo antes de dormirse maquinando algo que le ayudara. Sin saberlo muy pronto ocurriría un pequeño milagro.

Esa noche una terrible tormenta se desató cerca del convento, los rayos iluminaban la noche y detrás de ellos unos estruendosos truenos quebraban el silencio de la noche. Empezó a llover copiosamente , el espectáculo invernal metía miedo. Isabel se despertó asustada, cada trueno la hacía temblar de pies a cabeza , se sintió sola y saliendo de su cuarto fue a buscar a la Madre Superiora, dos breves toques en su puerta fueron atendidos de inmediato. La Madre se sorprendió por la inesperada visita , fue a preguntar qué pasaba pero al ver la cara de espanto de Isabel sabía que las preguntas sobraban. La abrazó y la acercó a su pecho en un gesto protector. Isabel sintió la calidez de su cuerpo, pero también la redondez de sus pechos que estaban muy cerca de su boca. La Madre solo tenía una sencilla bata de dormir , de repente un rayo muy intenso iluminó todo el cuarto, la silueta de la Madre se translució dejando ver su cuerpo escultural, Isabel aprovechando el trueno que siguió al intenso rayo se abrazó a la Madre ,su boca en un impulso atrevido buscó los senos y aparentando susto se metió prácticamente entre ellos. La Madre sintió ese aliento cerca de sus senos y sintió un inmenso deseo de ser acariciada por esa novicia, con cuidado soltó el pequeño tirante de su camisón y éste se abrió dejando esos inmensos senos casi en la boca de Isabel, fue el principio del fin , Isabel como loca empezó a besar y acariciar esas tetas hermosas, comenzó a chupar esos pezones, busco la boca de la Madre y sin pensarlo empezó a besarla en forma apasionada, la Madre al principio se sintió turbada pero después las caricias impúdicas de Isabel la hicieron de nuevo sentirse mujer, correspondió a los besos y también a las caricias, sus manos en un arrebato de pasión despojaron de su camisón a Isabel que quedo completamente desnuda, sus senos blancos con sus pezones como fresas fueron presa de los labios de la Madre que empezó a besarlos y acariciarlos con su lengua, sus cuerpos fueron entrelazándose como dos sierpes , sus bocas ardientes trazaban caminos de pasión hasta que ambas llegaron a sus respectivas vaginas, el olor a sexo servía como un catalizador para despertar caricias de todo tipo, cayeron en un 69 que les dio toda la facilidad para una penetración de sus lenguas por esas cavidades vaginales impregnadas de lubricantes, la Madre era la más atrevida y apasionada , sus deseos sexuales reprimidos la hacían aparecer como una devoradora insaciable, Isabel más pasiva dejaba que la madre explorara todo su cuerpo y se entregaba abiertamente para saciar todo ese deseo incontenible, el ritmo de sus caricias fue creciendo y el orgasmo era latente entre las dos, se dieron un respiro, se besaron intensamente en la boca intercambiando saliva impregnada de efluvios vaginales , fue como el último detonante para continuar ese 69 maravilloso y casi simultáneamente el orgasmo las llenó de un placer indescriptible, fue una descarga emocional intensa, un éxtasis indescriptible….después la calma, un ligero sopor las envolvió….afuera la lluvia amainaba, los truenos ya no se escuchaban y los rayos dejaron de iluminar el vetusto convento….cogidas de la mano se miraron en silencio…

Ahora la tormenta externa amainaba….pero la tormenta interna entre estas dos apasionadas mujeres apenas empezaba.

— oscar-eduardo

12 de marzo de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • sexologo21
    sexologo21 · 13 de mar de 2016

    esto que es una novela o un cuento de adas ?

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