Todavía Recuerdo La Verga Gigante De Mi Vecino Hetero
Relato de comunidad Bisexualesschedule 9 min de lectura calendar_today Marzo de 2016

Todavía Recuerdo La Verga Gigante De Mi Vecino Hetero

Me encontraba en los últimos semestres de la universidad, el despertar sexual ya había pasado y el deseo venía entrando en declive. Los jóvenes de mi generación teníamos nuestras primeras experiencias sexuales a una edad tardía, o por lo menos así le sucedía a mi círculo social de....

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Me encontraba en los últimos semestres de la universidad, el despertar sexual ya había pasado y el deseo venía entrando en declive. Los jóvenes de mi generación teníamos nuestras primeras experiencias sexuales a una edad tardía, o por lo menos así le sucedía a mi círculo social de aquella época. Empecé a experimentar con el sexo anal como pasivo a la edad de 19 años. Después de varios dolorosos intentos fallidos decidí perder la virginidad con el primer hombre atractivo que encontrara. Ya había experimentado sexo oral con dos chicos de Bucaramanga meses atrás, uno de ellos intentó penetrarme sin llegar a ser posible. Un chico con una dotación increible, amigo de una amiga, cuyo relato contaré, junto a la pérdida de mi virginidad, en otra ocasión.
No sé si la obsesión fálica que tengo hoy en día deriva de aquella experiencia con Mario, toda mi vida ha estado rodeada de miembros de magnitudes descomunales y ha sido tal su efecto, que mi satisfacción sexual depende de este tipo de experiencias para llegar a un climax. Ahora, no solo depende de vergas grandes, también depende de que provengan de hombres socialmente heterosexuales, que van de machitos por la vida, pero que en un cuarto a solas o borrachos se comen a todo lo que camina. Ésta fascinación se la debo a Miguel, sobre él me gustaría hablar en esta historia.
Miguel es un chico que he conocido toda mi vida, solíamos jugar de pequeños, con un grupo de amigos de la cuadra del barrio donde crecí. Cuando era pequeño, solía lanzarme comentarios homofóbicos y pasados más de 15 años terminé comiendole la verga. Hay un punto en el que dejamos de ser niños y las vidas de cada uno van tomando caminos diferentes, a tal punto que te alejas de las personas, que las ves pasar por la calle y solo cruzas un saludo. Así sucedió por muchos años con Miguel, mi vecino de 17 años, de 180 cms de altura, acuerpado, de ojos verdes, con el pecho velludo, con quien jugabamos beisbol callejero cuando apenas eramos unos niños.
La verdad nunca me había fijado en él como hombre hasta que vi su solicitud de amistad en mi perfil de facebook. En aquella época, ya había experimentado sexo oral con otro vecino "heterosexual", que le encantaba ir a mi habitación a ver porno y a que yo se lo mamara. No sé si fueron quizá los rumores de lo que sucedía en aquel cuarto con Julián, pero gracias a ellos pude conocer la verga más grande que he mamado y que me ha penetrado en lo que llevo vivido.
Las conversaciones empezaron de manera natural, estuvimos hablando de nuestras vidas, estudios, trabajos, y demás, durante varios días. Pasada la primera semana Miguel me preguntó que si yo era marica y yo le dije que no, ante la negativa me dijo: "lástima porque yo me lo dejaría mamar por un gay". Cuando me escribió eso, la excitación se apoderó de mí, empecé a revisar sus fotos y me di cuenta que se le marcaba demasiado el paquete, entonces, empecé a decirle que nunca lo había hecho pero que quería probar, y con el ánimo de sacarle más información le dije que sin duda tenía el pene pequeño y que no valía la pena el esfuerzo; inmediatamente él me respondió: "si de algo estoy orgulloso es de mis 23 cms de verga". Yo no lo podía creer, si bien la verga de Mario había sido grande, solo medía 20 cms, por eso, empecé a retarlo, a decirle que no le creía, que eso solo existía en las películas porno y que me mostrara entonces la verga por webcam. Por increible que parezca, mi vecino envió videollamada por facebook y en pleno salón de su casa, a unos 15 metros de la mía, mirando que su familia no lo piyara, se sacó la verga del pantalón y se subió y se bajó el prepucio varias veces. Yo ya no podía de la excitación, saqué varios pantallazos y se los envíe a un amigo de confianza que tenía en ese entonces, el también quedó excitado ante aquellas imágenes tan sexuales, tan perfectas, tan descomunales. Esas capturas de pantalla me sirvieron para masturbarme por varios días pensando en él, en hacerle el favor de chuparselo, lo que él no sabía, es que el favor me lo haría pero a mí.
Duramos varios días planeando como sería el encuentro, el tipo decía que nunca había penetrado a nadie, ni a una mujer, cosa que dudo teniendo un miembro tan irrechazable para cualquier culo o vagina. Al final, tiempo después, él me preguntó que si sabía formatear computadores, que su computador estaba muy dañado y que necesitaba mantenimiento, yo le dije que sí, que tenía el CD para instalarle Win7, que pasara por mi casa tipo 5 p.m y que yo se lo formateaba y que si quería, podíamos terminar lo que llevabamos planeando por semanas. Miguel accedió, tocó al timbre de mi casa, yo no podía de la excitación, mi corazón latía aceleradamente, no era la primera vez que tenía una experiencia con un "hetero flexible", sin embargo, era mi vecino de toda la vida, que tocaba a mi puerta, para que le diera buen sexo. Lo invité a pasar al segundo piso de mi casa, hablamos un poco del tema del computador y antes de iniciar a formatear, le pregunté que si primero hacíamos lo nuestro, el se acostó en la cama, yo me lancé al pantalón y empecé a quitarselos. El paquete que ya había visto en fotos lo evidenciaba sobre su ropa interior, boxers cortos de color negro, él tenía unas piernas deliciosas, como de futbolista, la parte que más me atrae de un hombre. Empecé a besarle las piernas mientras le cogía el paquete sobre la tela, a besarle los pectorales, el abdomen, y poco a poco su pene se fue poniendo erecto. Cuando lo saqué de los boxers, mi fantasía erótica ya se estaba cumpliendo a flor de piel. Empecé por lamerle suavemente el glande, el cual se encontraba mojado en líquidos preseminales, luego empecé a succionar profundamente, intentando meterme todo ese miembro bestial en mi boca. Si bien el pene era gigantesco, los testículos lo eran más, no podía del placer que sentía al masturbarlo con mi mano derecha y chuparle esos testículos tan grandes, me cubrían toda la boca y la nariz. Continúe chupándolo como por 15 minutos, al mismo tiempo que le preguntaba que si le gustaba, a lo cual el gemía y decía que si, que continuara, con ese acento de santandereano macho, ordinario, brusco.
Mi vecino hacía sonidos de placer, me agarraba del pelo y me lo metía hondo en la garganta, como cuando quieren ahogarte. Le dije que si quería penetrarme, que yo tenía condones y el me dijo que sí. Intenté ponerle el condón, pero debido al tamaño no bajaba, él tuvo que coger el condón y abrirlo con ambas manos y meter su pene en él para que pudiera entrar. Una vez se lo colocó, yo le apliqué un lubricante que había comprado en una droguería cercana a la universidad, y a pesar de que normalmente me dolía demasiado que me penetraran, me subí encima de él y me fui metiendo el pene por la excitación tan increíble que tenía. Ante esa situación, mi vecino empezó a empujar la pelvis y a metermelo de manera muy brusca, ardiendome hasta el alma, le dije que parara y que me dejara todo a mí. Volví a aplicar lubricante y me lo fui metiendo poco a poco, hasta que me encontraba allí, calbalgando sobre mi vecino de 17 años, el más vergón que he conocido en toda mi vida, con su verga de 23 cms, que
no solo era larga, sino que era muy gruesa. Lo que sentí es indescriptible, todo el dolor desapareció, todo era placer, el roce de su verga en mi ano me producía una sensación de calentura, empecé a meterme su verga en mi culo frenéticamente y a masturbarme, yo estaba sentado cara a cara a él. Al ver que yo me masturbaba me dijo: "no se vaya a correr encima mío" y yo le dije que no, que tranquilo. El me siguió penetrando frenéticamente, era evidente que la estaba pasando muy bien, su cara lo delataba, mi culo estaba caliente como nunca. Me comió en todas las posiciones posibles sin piedad, de manera silenciosa, solo con el sonido de sus gemidos. Cuando estaba a punto de venirse, me dijo que pararamos y que se lo siguiera mamando, no sé si le entró el típico remordimiento de hétero curioso en su primera experiencia gay o si no quería correrse tan rápido. Nuevamente empecé a mamarselo ahora con más ganas, me lo metía hasta lo más profundo de mi garganta, se lo mamé tanto que el tipo terminó viniendose a chorros dentro de mi boca, huntandome todo su semen en mis labios y mi cara. En el trance en el que me encontraba sentía que el sabor era delicioso, era un elixir de dioses, el semen de mi compañero de juegos, de la mole de hombre heterosexual de mi barrio.
El se vistió, y empecé a formatearle el ordenador, pero para sorpresa mía, llegaron mis padres a una hora anterior a la anunciada. Mi vecino se asustó tremendamente porque casí nos encontraban en plena faena, les explicamos que estabamos formateando un pc y ellos no sospecharon ni la mitad de lo que sucedió en mi cuarto. Al final, le dije que se llevara el CD y que lo formateara él mismo en la casa, tomó su CPU y se fue, una hora después regresó, había dejado su gorra tirada cerca a mi cama. Luego de lo que pasó, seguimos hablando por facebook, sin embargo, nunca se volvió a repetir porque según él, ahora tenía novia y debía respetarla. Continuamos viéndonos por la calle y él me saludaba de manera tímida. Meses después se mudó junto a toda su familia para otro barrio. Ahora me lo encuentro por las calles y lo sigo saludando, las miradas que cruzamos son increibles, son miradas de complices, miradas que recuerdan lo que sucedió, de cómo el dejó a un lado su machismo para comerse a un hombre aquella tarde. La semana pasada lo vi por la cuadra, al parecer la hermana está viviendo cerca a mi casa, ahora me da verguenza saludarlo, pero he pensado en hablarle frente a frente y no por facebook, y proponerle que volvamos a repetir lo que pasó.
El ha sido el hombre con más dotación con quien he follado hasta ahora, era descomunal, cada vez que la recuerdo siento el deseo de que estuviera en mi boca, de sentir como mi ano se calienta con el roce de sus penetraciones. Ahora, ha quedado inmortalizado en mi memoria como uno de los mejores recuerdos sexuales de toda mi vida, no sé si algo así lo vuelva a vivir, pero lo que si sé, es que hay cientos de personas que lo están viviendo en este mismo instante, chupando la verga de sus amigos heterosexuales, siendo penetrados por sus vecinos, siendo el juguete con el que sacian sus deseos de placer. Miguel terminó marcando mi vida, va a ser dificil encontrar a alguien que lo supere, ahora siento un fetiche inmenso por las vergas descomunales y por los hombres heterosexuales jovenes, ahora soy víctima de mi propio placer que cada día es más difícil de llenar.

— lacuriosidadmatoalgato

17 de marzo de 2016

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Comentarios

1 comentario

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  • tvclosetperrita
    tvclosetperrita · 18 de mar de 2016

    Que rico relato. Yo tambien fantaseo con que me culeara y me pusiera a mamar algun vecino bien macho y vergon que me hiciera su putica

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