Hugo desperté hacia las diez de la mañana con una resaca impresionante, la noche anterior en un coctel de bienvenida se había pasado de tragos y eso había incidido para que se levantara tan tarde, todavía estaba tratando de recordar que había pasado cuando unos toques ligeros a la puerta lo acabaron de despertar, preguntó quién era y por respuesta una voz femenina le contestó que era el servicio a la habitación. Como estaba en interiores se colocó una toalla, abrió la puerta y regresó a la cama, se cubrió la cara con la almohada para tratar de conciliar de nuevo el sueño pero la curiosidad lo empezó a matar , quien era la camarera ?, sería bonita ?, seria joven? …la única manera de saberlo era mirándola, disimuladamente levantó un poco la almohada y miró de soslayo, quedó mudo ante el espectáculo que se le ofrecía, una chica agachada tratando de recoger la ropa en desorden dejaba ver gracias a su minifalda un trasero hermoso y unas piernas rollizas y torneadas, su cuerpo era de complexión media, su cintura pequeña hacía realzar más los gigantescos glúteos y sus caderas amplias, al sentir que alguien la estaba observando se incorporó y dio media vuelta dejando ver su cara, era una chica bonita de pelo corto , nariz respingada y una boca muy sensual, sus senos era lo único que no estaba balanceado con su cuerpo ya que eran pequeños pero bien redondos y turgentes. Miró y se sonrió, tomando un vaso y una jarra de agua le ofreció un poco de líquido para refrescarlo. Entablaron un diálogo ligero pues su trabajo estaba atrasado, Hugo fue al grano y le pidió que si se podían ver esa noche, le dijo que sí y le dio en un papelito su número telefónico para que la contactara. Terminó el arreglo de la pieza y salió a continuar con sus labores.
Por la tarde Hugo asistió a dos conferencias que había en el Seminario y se dispuso a esperar la hora de la cita que ya había concretado por teléfono. En ese lapso Hugo hizo un pequeño repaso de su vida, era un escritor frustrado que había tenido poco éxito con mis escritos, en el amor había sido una mierda, de buenas para conseguir mujeres pero al poco tiempo empezaba a detestarlas, odiaba la rutina y sobre todo estar con una relación estable, amigo de la farra y de la vida bohemia no quería estar atado a nada ni a nadie, pero cada vez que encontraba una mujer bonita la seducía y la halagaba ,pensaba que alguna de ellas acabaría por aplacarme. Una voz a sus espaldas lo sacó de la meditación, era la camarera que vestía un traje negro ajustado que realzaba todas sus curvas, un escote exagerado dejaba casi sus senos al aire, su cintura muy pequeña servía para realzar en primer lugar sus senos que aunque pequeños parecían más grandes de lo normal y en segundo lugar daba realce a su culo, un trasero despampanante, ese era su mayor encanto. En una breve charla se presentaron, ella se llamaba Irma y su vida no había sido muy fácil, perdió a su padres a temprana edad, la crió una tía hasta los quince años edad en la que tuvo que irse de la casa pues el marido de su tía empezó a acosarla, se fue para donde otra tía en donde sucedió lo mismo, decidió independizarse y ponerse a trabajar y vivir sola. Empezaron a lloverle propuestas de hombres maravillados por sus atributos físicos, pero la mayoría eran hombres casados, poco a poco fue perdiendo las esperanzas de encontrar una persona sola que se interesara por ella como persona y no como un trofeo de mostrar, ahora ella estaba interesada en probar con el escritor melancólico que había conocido. Hugo pensó para sus adentros que esta vez tampoco Irma había dado con el hombre señalado, pero iba a probar, nada se perdía. Al calor de unas copas después de la cena Hugo salió a compartir con Irma una noche de pasión. De solo pensar que ese trasero iba a ser suyo lo llenaba de lujuria, una erección fue el indicativo que su pasión por ella estaba en todo su apogeo. El encuentro entre ellos fue pura dinamita, más que amor era una búsqueda ansiosa de desfogar sentimientos reprimidos, Irma era una amante impetuosa, sabía todos los secretos del sexo, su boca era una maravillosa herramienta para hacerle sentir a un hombre las delicias de un sexo oral inigualable, su lengua sabía recorrer los caminos más atrevidos para arrancar sensaciones inéditas, sus manos además de acariciar eran expertas en despertar placeres entre el dolor y el amor, suaves caricias iban seguidas de dolorosas sensaciones , a veces eran besos otras veces mordiscos agresivos, mezclaba la pasión y el dolor, eso lo hacía diferente y Hugo que quizás muy adentro tenía algo de masoquista le agradó inmensamente, ella empezó a manejar la situación , con furia salvaje cogió la cabeza de Hugo y la bajó a su vagina, lo atenazó con sus piernas y lo puso cara a cara con ese sexo que trepidaba de lujuria y pasión , Hugo empezó a acariciar ese coño inmenso , su lengua entraba y salía haciendo gemir a Irma , pero ella quería una penetración violenta, se abrió de piernas y obligó a Hugo a meter su verga erecta en esa cueva de placer. Hugo hizo lo que pudo pero esa mujer tenía mucha cuerda. Al darse cuenta de la poca efectividad de Hugo Irma se acaballó encima de él y empezó a cabalgar sobre Hugo, su movimiento sincronizado, sus caricias en su cuerpo y de pronto un movimiento de zarandeo provocó en Hugo un delicioso orgasmo, ella terminó la faena con una mamada de verga que acabó de escurrir el poco semen que quedaba. Hugo quedo fascinado y como su estadía en esa ciudad se terminaba pronto, le dijo en ese momento de pasión que lo acompañara, que se fuera a vivir con él. Irma encantada le dijo que lo seguiría hasta el fin del mundo si fuera posible. Se marcharon y esas noches fueron cortas para disfrutar del sexo, Irma cada noche le daba una sorpresa más, sus caricias eran audaces, sus besos eran apasionantes, su cuerpo lo veía cada vez más atrayente, fueron los gozosos.
Pero …siempre hay un pero…Irma se fue volviendo posesiva, quería acompañarlo a todas partes, no soportaba que se demorara con sus amigos, Hugo a su vez se sentía asfixiado, empezaba a verla como una enemiga de su libertad, empezó a criticarle todo, sus vestidos atrevidos, sus comidas que preparaba con esmero, su desorden, en fin se habían acabado esos días de placer y felicidad. Hugo empezó a alejarse de ella, a veces se quedaba por fuera, a las preguntas impertinentes y rutinarias de donde estaba, con quien estaba …. él contestaba que donde las putas, que tenía otra amante, que no quería verla y llegó al extremo de echarla del apartamento. Irma se sintió relegada, busco ayuda con una amiga y esperando que Hugo apareciera fueron pasando los días, Irma tomó la resolución de irse de nuevo para el apartamento y allí lo esperó. Hugo la encontró allí dormida en la puerta del apartamento, venía muy alicorado ,al verla su libido se le subió, la entró como pudo y esa noche tuvieron sexo como en sus buenos tiempos. Al otro día muy temprano, Hugo e Irma volvieron a discutir, él le reprochó que no hubiera vuelto antes, Irma le reprochó su infidelidad, de nuevo la trifulca, los insultos compartidos, las palabras cada vez más hirientes, Hugo salió del apartamento y un portazo violento le indicó a Irma que había salido.
Dos horas más tarde el teléfono del apartamento sacó a Irma del mar de lagrimas en que se había refugiado, el mensaje fue lacónico, Hugo estaba accidentado en el hospital y requerían de su presencia. Irma se desplazó de inmediato pero la recibieron con malas noticias, Hugo había sido atropellado por un carro y prácticamente había quedado inválido. Salió de allí en una silla de ruedas, al llegar a su apartamento y comprobar la gravedad de su situación a Hugo lo asaltó de repente un pensamiento nefasto, ahora dependía de Irma. Él que había ofendido a Irma tantas veces, que la había maltratado, que la había humillado, que había prácticamente barrido el apartamento con ella, que le había demostrado una y otra vez su infidelidad con putas de poca monta, él que se creía intocable estaba en manos de una mujer que tenía mucho que cobrarle. Sus amigos de parranda, esos que no aparecen sino en los momentos de farra y alegría, esos no volvieron, y esas mujeres que gozaron de su despilfarro en sus borracheras , que le brindaron mínimos ratos de placer por unos cuanto billetes, esas tampoco aparecieron. Estaba solo…únicamente con Irma y ella ahora tenía la sartén por el mango…y ella consciente de la situación empezó a degustar el dulce sabor de la venganza.
Irma sabía de la obsesión de Hugo por el sexo, ahora no lo podía hacer fácilmente por su incapacidad , y empezó a hacerlo sufrir lentamente, todas las noches delante de su silla de ruedas, empezaba a desvestirse lentamente ,muy despacio sus prendas iban cayendo, ella con suaves movimientos iba acariciándose delante de él, sus manos acariciaban sus senos, luego bajaban desvergonzadamente a su sexo y empezaba a masturbarse, metía sus dedos una y otra vez, para después chuparlos, se acomodaba en un sofá delante de la silla, era un sofá reclinable, colocaba el espaldar bien hacia atrás, subía el sofá en el sitio donde posaba su esplendoroso culo , abría sus piernas y empezaba a masturbarse, Hugo no podía aguantarse al ver semejante espectáculo, ella de vez en cuando le metía sus dedos en la boca y lo dejaba probar un poquito. A veces se paraba , se arrimaba lo suficientemente cerca para colocar su sexo oloroso cerca de la boca de Hugo, el sacaba la lengua para tratar de llegar a su sexo pero ella se retiraba. Sin embargo Irma seguía buscando situaciones sofisticadas para molestar a Hugo, una tarde llegó una amiga, aunque daba la impresión más bien que la había llamado , desplazaron la silla de ruedas y la colocaron frente a un sofá , Irma fue a la nevera trajo una botella de champaña y se sentaron frente a él a tomar, de vez en cuando le daban una copa de licor mientras ellas fueron consumiendo las botella hasta agotarla ,Irma sacó otra botella y decidió embriagarse no sólo de licor sino de sexo, ese día al calor de unos tragos dejó entrever sus gustos lésbicos, su amiga era una mujer bonita de unos treinta años, morena de buen cuerpo, quizás ya era conocida de Irma porque su comportamiento lo dejó traslucir desde el principio, frente a Hugo desfogaron todos sus instintos lésbicos, primero empezaron a acariciarse apasionadamente, después se pararon y a los suaves acordes de una canción romántica se abrazaron bailando y aligerándose de sus vestidos fueron haciendo un streap tease muy lentamente para despertar los instintos más bajos y libidinosos de Hugo, Irma lo observó, una erección marcada se adivinaba fácilmente bajo el pantalón de pijama, antes de terminar la canción las dos mujeres ya estaban prácticamente desnudas, solo tenían sus panties, sus senos al aires se frotaban con concupiscencia y sus pezones erectos chocaban entre si produciendo emociones lujuriosas, Irma se detuvo bajó el panti de su amiga , se arrodilló frente al sexo de su amiga y empezó a explorar con su boca y su lengua esa caverna de placer, después se cambiaron los papeles y fue la amiga que empezó a chupar con engolosinamiento el sexo de Irma, como si se hubieran puesto de acuerdo se acostaron en el sofá y se trenzaron en un 69 impresionante en el que desfogaron todos sus instintos salvajes, cada una de ellas quería succionar todo de la otra, sus sexos contrastaban, el de Irma de un bello color amonado y el de su amiga de un moreno subido, Irma con ese culo impresionante, la amiga con uno menos ostentoso pero bien firme y provocativo. Después del 69 ambas se pararon del sofá , fueron a la silla de ruedas de Hugo y mientras Irma lo despojaba de su pijama la otra le ponía las tetas en la boca, cuando Hugo jadeante de la emoción y la lujuria contenida los fue a besar ella los retiró, Irma le sacó la verga a Hugo, estaba erecta y rígida, su amiga le dio un pequeño beso en el glande, Irma se atrevió a darle un beso y le encimó una pequeña chupadita, Hugo no podía aguantarse, entre las dos empezaron a masturbarlo , mientras agarraban con sus manos la verga de Hugo ellas se besaban apasionadamente, Hugo empezó a gemir de la emoción, Irma buscó una cinta ancha y se la colocó en la boca a Hugo para silenciarlo, siguieron masturbándolo y cuando vieron que se acercaba el orgasmo de Hugo manifestado por una serie de movimientos espasmódicos Irma lo pellizcó en la base del pene arrancando un grito de dolor y alejando de inmediato el inminente orgasmo. Todas estas emociones a costa de Hugo eran los juegos preliminares de las dos mujeres que ahora estaban más arrechas, la amiga de Irma sacó un consolador impresionante, era de un látex rosado de casi 25 centímetros se lo dio a Irma para que la acariciara con él ,Irma primero lo probó en el sexo de ella , metiéndolo en una copa de licor lo humedeció, le chupo esa cabezota de látex y luego empezó a introducirlo en su sexo, lo impresionante fue cómo le vagina de Irma fue alojando semejante falo en su interior, cuando iba en la mitad su amiga muy arrecha lo empujó y el consolador se fue al fondo, la amiga empezó a meter y sacar semejante falo arrancando gritos de lujuria a Irma , la amiga no aguantó más y sacando el consolador se lo hundió en su vagina anegada de efluvios sexuales, luego fue un toma y dame , una se lo sacaba la otra se lo metía hasta que ambas en un espectáculo libidinoso se sacaron mutuamente el orgasmo de sus vidas, quedaron exhaustas tendidas en el sofá, luego tomaron otro trago y brindando por ese encuentro se fundieron otra vez en un beso largo y apasionado.
Irma en su borrachera de licor y sexo sintió ganas de orinar, entre balbuceos le dijo a su amiga que la esperara que iba a ir al baño, ella la miró y le dijo que porqué no iban las dos, Irma asintió con un gesto pero de manera súbita un destello de picardía se asomó a los ojos de la amiga de Irma, ella le dijo algo al oído, Irma sonrió con picardía ambas se incorporaron y dirigiéndose a la silla de Hugo la tumbaron hacia atrás quedando Hugo mirando al techo, impedido de levantarse y amordazado. Las dos mujeres se pararon casi encima de él , desnudas como estaban mostrando sus sexos y sus rizos púbicos empezaron a orinarse encima de Hugo, una lluvia dorada caía despiadada en el rostro de Hugo, al principio trato de evitarla pero era inútil, Irma en un arrebato dejo de orinar y le arrancó la venda de la boca, cuando todo preveía que Hugo las fuera a madrear, por ese comportamiento tan oprobioso para su sorpresa , cuando las dos mujeres siguieron con la lluvia dorada Hugo abrió la boca y se puso a degustar el líquido ambarino que caía de esas bellas fuentes.
Superada esa necesidad fisiológica ,ambas mujeres volvieron a acordarse del consolador, nuevamente fue Irma la que empezó a acariciar la vagina de su amiga, ella mientras el falo recorría sus labios vaginales se frotaba con frenesí su clítoris, Irma cuando vio ese pequeño gigante completamente erecto ,se dedicó a lamerlo y acariciarlo con su lengua, la amiga sintió nuevamente que un orgasmo inminente venía, Irma metió violentamente el consolador arrancando un grito de placer y su amiga alcanzó el cielo, vino el gesto recíproco y fue la amiga de Irma que devolvió esa caricia que enloquece , su orgasmo llegó también pleno . El dichoso consolador quedo completamente lubricado, con el aroma de sexo impregnado, ambas mujeres se miraron y sin decir palabra colocaron a Hugo boca abajo, abrieron sus piernas y usando como lubricante sus propios efluvios empezaron a meter el lubricado falo en el culo de Hugo, fué la amiga de Irma que al parecer tenía más experiencia que con una paciencia casi enfermiza empezaba a meter un poco el consolador, luego lo sacaba lentamente, fueron minutos que a Hugo le parecieron una eternidad, pero en su interior Hugo no sabía si era ardor o placer, esa situación de saberse sodomizado nunca la había sentido, pero pensándolo bien deseaba que ese falo entrara hasta el fondo de su recto, Irma tomó las riendas y tomando el consolador empezó a clavarlo a fondo, cuando ya estaba casi todo adentro entre las dos mujeres tomaron en su mano el falo de látex y aunando esfuerzos lo clavaron de un solo tirón , fue el puntillazo de esa venganza, el grito de Hugo fue salvaje, dos lagrimas rodaron de sus ojos y tres gotas de semen salieron de su glande tal vez al contacto del consolador con su próstata.
Las mujeres se tomaron una copa más ,se vistieron y antes de abandonar el apartamento levantaron la silla de Hugo, la acercaron a la mesa del teléfono donde pudiera marcar en caso de alguna necesidad , se despidieron de Hugo y se marcharon cogidas de la mano.
Hugo quedó rumiando pensamientos, la vida le había dado una lección, trataría de corregir errores porque así como tratamos a la gente nos pueden tratar más tarde…y además como dice el refrán popular …la venganza es dulce.








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login EntrarQue excelente relato muy bueno y con mensaje de enseñanza y todo.