Cuidando La Salud
Relato de comunidad Fantasíasschedule 8 min de lectura calendar_today Abril de 2016

Cuidando La Salud

Uno de los deberes elementales del hombre es cuidar de su salud, desafortunadamente no siempre somos autónomos para buscar el bienestar y la salud sino que dependemos de otras personas que directa o indirectamente inciden en la búsqueda la tan anhelada salud integral, creo que en mi caso....

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Uno de los deberes elementales del hombre es cuidar de su salud, desafortunadamente no siempre somos autónomos para buscar el bienestar y la salud sino que dependemos de otras personas que directa o indirectamente inciden en la búsqueda la tan anhelada salud integral, creo que en mi caso personal ciertas personas y situaciones han marcado huellas para toda la vida.

Primero fue mi abuela…aunque no tengo consciencia en mi caso personal sí viví las experiencias de mi hermano mucho menor que yo, cada vez que él tenía problemas con la evacuación intestinal mi abuela le practicaba un enema con un “rabito de cebolla” previamente impregnado de aceite de ricino, este rabito de cebolla lo introducía por el recto del niño con el fin de mejorar su problema intestinal, quizás conmigo sucedió lo mismo aunque no lo recuerdo.

Posteriormente otra vez la abuela recorría a un enema esta vez con una pera de lavados intestinales que tenía una cánula de aproximadamente 8 centímetro y un diámetro variable, delgado en la punta y que luego se ensanchaba un poco más en su base….este remedio era para el picor anal que era producido normalmente por oxiuros, unos diminutos parásitos intestinales que hacían de la zona anal su preferida y que eran abundantes en estos climas tropicales, al contrario de la anterior experiencia de ésta si tengo vívidos recuerdos, al principio me molestó mucho pues sentirse tocado por esta parte no era bien visto por los muchachos pero la verdad surtía efecto. Hubo un pequeño problema, que esa cánula que inicialmente me molestó mucho después terminó gustándome y lo confieso sin apenarme que cada dos o tres días sentía necesidad de que esa cánula se metiera en mi culito, era una sensación rara pero deliciosa. A medida que fui creciendo también la cánula fue creciendo y la pera de los enemas fue cambiada por un recipiente más grande . Ahora la cánula era un cilindro de unos 15 centímetros y un diámetro que simulaba el grosor de un dedo...la abuela era experta en lubricar semejante cánula para aplicar su acostumbrado enema…ella decía que para eliminar el temor de la introducción de dicho artefacto era necesario distraer el paciente y para esto se valía de un pequeño truco…antes de meter la cánula en el ano con su mano aplicaba dos o tres nalgadas fuertes y luego rápidamente la metía en forma suave y luego gracias a la lubricación la cánula se iba metiendo sin problema.

Mi abuela murió , pero esta maldita práctica me quedó gustando…además de la penetración de la cánula me gustaba esa pequeña flagelación en las nalgas o sea doble problema. Recurrí a la costumbre de cada dos o tres días acariciarme con la cánula mi zona rectal, a escondidas me complacía con la introducción del artefacto y mi culo ya se estaba acostumbrando y lo peor de todo … lo necesitaba.

Después me hice adulto, me casé ,tuve dos hijos ….pero …ese pequeño gusto todavía estaba latente….

Cierta vez fui al médico general para practicarme los chequeos de rutina para controlar la salud, entre los análisis que me fueron ordenados estaba el examen de próstata, con cierta prevención busqué que dicho examen me lo practicara una mujer…y así fue …era una bella doctora…me dijo antes que todo que no tuviera prevención a ese examen…que ella era consciente que los hombre podían ver menguada su masculinidad con esta incómoda situación…me subió a una camilla especial…me hizo desnudar de la cintura para abajo…mientras me quité el pantaloncillo ella se colocó un guante, se lubrico bien el dedo índice y dirigiéndose hacia mí me pidió que abriera bien las piernas y tratara de encogerlas, de esta manera mi ano quedó expuesto en su totalidad para el análisis en mención, suavemente introdujo la punta de su dedo, tal vez lo encontró muy apretado porque volvió a lubricar y con un poco más de presión logro introducirlo, su dedo se deslizó suavemente por mi recto despertando lujuriosas sensaciones , cuando su dedo llegó a la próstata procedió a examinarla, yo estaba excitado con ese dedito…emití un leve quejido que alertó a la doctora…me preguntó si me dolía…no podía confesarle la verdadera sensación …no podía expresarle que su dedo me tenía en la gloria…ella volvió a mover su dedo para palpar algo que pudiera causar ese dolor…no encontró nada y terminó su labor…al despedirme de la doctora le pregunté que en caso de alguna molestia podía pedir otro examen a lo que asintió con gran alivio para mí…realmente salí de ese consultorio como si hubiera llegado al cielo…

Esas noches siguientes la sensación de ese dedito en mi culo no me dejaba dormir…fui a mi EPS y tras una actuación teatral me hice remitir nuevamente a la doctora…la cita como toda cita de especialista se demoraba…sin embargo esa necesidad de sentir algo en mi culito me obligó a acariciarme con el dedo mientras me duchaba…el jabón permitía la fácil introducción de mi dedos sin mucha molestia..hasta que llegó el día de la cita…

Llegué ansioso al consultorio .. el tiempo de espera me pareció eterno… al fin llegó mi turno y me dispuse a degustar al máximo ese ignominioso examen…al fin pude sentir de nuevo ese dedo maravilloso metiéndose en mi zona rectal…era una sensación libidinosa…llena de placer lujuria y salacidad…nuevamente para prologar la estadía de su dedito simulé que me dolía…ella nuevamente volvió a palpar con su dedo la zona aledaña a la bendita próstata….no encontró nada pero yo experimenté una maravillosa sensación…

Otra vez para la casa…nuevamente a la rutina del hogar..pero otras noches llenas de ansiedad y deseo de experimentar esa sensación….no me aguanté mucho tiempo y pedí una nueva cita…otra vez la eterna espera…de nuevo esa sensación en mi culo por sentir ese dedo maravilloso…

Llego otra vez el día de la cita….anhelante fui al consultorio…. entré ansioso de ese examen prostático pero tuve una sorpresa desagradable… mi bella doctora no estaba pues había salido a vacaciones, en su reemplazo había un doctor de aspecto atlético, alto, bien acuerpado que sin entrar en detalles me pidió que pasara a la camilla, me coloqué boca arriba como de costumbre pero él me pidió que me colocara boca abajo…accionó la camilla y quedó levantada dejando mi zona pélvica hacia arriba con todo mi trasero a su disposición….observé con atención sus manos y sobre todo su dedo índice que de antemano sabía que era el destinado para la exploración rectal…era enorme parecía un pene de uno 15 o más centímetros y con una diámetro bastante pronunciado…me estremecí de solo pensar que semejante dedo en unos pocos minutos estaría metido en mi culo….pero ese estremecimiento no era de miedo sino de ganas…se colocó su guante y untando suficiente lubricante se acerco a mi culo…pero no lo metió enseguida…sólo la punta y empezó a darle al maldito dedo unos pequeños movimientos circulares que empezaron a excitarme…después de unos breves momento metió la punta y continuó con su masaje circular dentro de mi recto…me sentía morir…luego de un momento a otro empujó su dedo al fondo…sentí una excitación máxima y él con otro empujón clavó todo su dedo en mis entrañas…empezó a masajear mi próstata y yo henchido de placer sentí como gotas de esperma con líquido prostático salían de mi pene que estaba completamente erecto…con las manos recogí esas gotas y las llevé a mi boca…su sabor ligeramente salino y viscoso me pusieron más arrecho…el médico siguió empujando su dedo y acariciándome la próstata continuaba con su examen…fue sacando lentamente su dedo…cuando ya lo estaba sacando todo volvió a empujarlo hasta el fondo y otra vez esa penetración me llevó al cielo…finalmente sacó su dedo , se quitó el guante y terminó el examen …sin decir nada se sentó en su escritorio….escribió una fórmula y me citó para los ocho días..me vestí , salí del consultorio con sentimientos encontrados…echaba de menos ese dedo de la doctora….suave…delicado…pero también anhelaba ese dedo fuerte, rígido, tremendamente delicioso del doctor.

A los ocho días fui cumplido a mi cita de control…esta vez el doctor sin decir palabra me señaló la camilla y cumplí con lo que tenía que hacer, esta vez me quité completamente el bóxer me acosté en la camilla y mi doctor empezó su examen….nuevamente su dedo lubricado penetró mi culo ansioso..el empezó a girar la punta de su dedo en mi culito provocándome una erección…estaba arrecho…luego su dedo se metió más y más…cuando iba en la mitad lo sacó…lleno mi ano ya dilatado con más lubricante y empujó dos dedos en mi culo…sentí un ligero escozor pero también el doble de placer…sus dos dedos se fueron hasta el fondo y casi grito de la felicidad…el doctor movía con una destreza inigualable sus dedos llevando a un clímax de placer…cuando estaba en lo más excitante en forma sorpresiva me sacó los dos dedos…luego abriendo con sus manos mis nalgas echó más lubricante en mi ano y cuando creí que nuevamente entrarían esos dedos sentí algo más grande en la puerta de mi culo…fue entrando sin problema en mi ano completamente abierto…no entendía lo que pasaba hasta que sus grandes manos se posaron en mis hombros…así como suena…si sus manos estaban en mis hombros era porque lo que estaba en mi culo era la verga del doctor….en efecto el doctor ante el espectáculo de ese culo completamente dilatado había despertado un morboso deseo de penetrarme….su verga estaba erecta…rígida…y ese trozo de carne en mi culo me tenía arrecho al máximo….empezó a empujarlo hasta el fondo…era realmente largo….cuando tocó fondo se estuvo quieto como deleitándose de tenerme completamente clavado ….empezó el suave balanceo sobre mi cuerpo para empezar esa cabalgara de lujuria…yo estaba que me derramaba….empecé a masturbarme tratado de sincronizar mi masturbada con relación a la intensidad de su penetración…cuando el doctor empezó a sentir un orgasmo inminente aceleró sus penetraciones y yo aceleré mi masturbada….después solo sentí un empujón final y después una lechada de semen en mi culo…era una copiosa cantidad de esperma que irrigó con lujuria mis entrañas…al mismo tiempo mi eyaculación llegó también en forma abundante y casi pierdo el sentido de la excitación tan grande que sentí….el doctor quedó exhausto sobre mi espalda…luego lentamente se reincorporó…se limpió las pocas gotas de semen que quedaron el glande y con otro papel secante me quitó la lechada de semen en mi ano…me dio una palmadita en las nalgas indicándome que podía levantarme…

Salí del consultorio completamente satisfecho…ya llevaba la orden para el próximo examen y empezaba a contar los días para llegar nuevamente a mi cita.

Los sacrificios que hay que hacer para cuidar la salud…aunque el culo me duele sé que ese sacrificio se compensa al saber que mi próstata está siendo minuciosamente monitoreada por ese doctor tan preocupado por mi salud.

— oscar-eduardo

18 de abril de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • jimmy1974
    jimmy1974 · 26 de abr de 2016

    Buen relato, se me paro a mi

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