Ese día como cada miércoles debería dictar un taller de crecimiento a uno de los grados superiores de ese respetado colegio femenino donde me encontraba realizando mis prácticas. El tema para ese día era de sexualidad. Y como costumbre terminado el trabajo debía invitar a las estudiantes a que asistieran a cita con cualquiera de las psicólogas con las que contaba el colegio.
El día viernes una compañera de prácticas acudió a mí con dos estudiantes debido a que las había remitido la profesora de ética, y ella no podía realizar la intervención pues cambiaría de centro de práctica.
Al revisar el motivo por el cual eran remitidas; la nota decía: “las estudiantes fueron encontradas escondidas en el corredor del cuarto piso acariciándose entre sí; lo cual constituye una conducta de muy mala moral, y ejemplo contraproducente para el resto de las estudiantes del plantel”. Eran dos estudiantes del grado once, pero de diferentes grupos.
Al atenderlas y preguntarles del motivo por el cual, las había enviado la profesora de ética dijo Susana:
- Lo que pasa es que esa profesora es una anticuada
Laura agregó:
- Lo que pasa es que nos descubrieron acariciándonos
- Y ¿por qué dices Susana que la profesora es una anticuada? –pregunté yo–
- Porque es la verdad. Si hubiera logrado vernos besándonos capaz que dice quien sabe qué cosa. Ella es muy moralista –dijo Susana–
- O sea, que también se estaban besando –dije yo–
- Sí, pero ella no nos alcanzó a ver –dijo Laura–
- ¿Es la primera vez que lo hacían? –les pregunte yo–
- No es la primera vez –dijo Susana–
- Lo que pasa es nosotras somos… novias; pero nos toca mantenerlo en secreto –añadió Laura–
Ambas bajaron la mirada hacia el piso.
- ¿Y en sus casas saben? –pregunte yo–
- No, para todo el mundo somos las mejores amigas –respondió Laura–
- ¿Nos van a echar del colegio cierto? –pregunto Susana–
- Si por la profesora de ética fuera; si. Si es por el manual de convivencia, se pueden ganar solo una suspensión. –dije yo–
- Y ¿de qué depende? –pregunto Laura–
- De lo que pase en este consultorio, y de mi –dije yo–
- ¿Y eso por qué? –preguntó Susana–
- Porque como psicóloga, emitiría un concepto acompañado de una nota de si realmente estaban yendo en contra del manual de convivencia, o por el contrario simplemente estaban haciendo un acto natural y espontanea. –dije yo–
- Y que pondrá en su dictamen –dijo Laura con su voz entrecortada–
- Pondré que después de conversar con ustedes y de revisar con detenimiento el proceso psicológico, y de acuerdo con las normas institucionales; encuentro que no se estaba cometiendo acto inmoral alguno o falta disciplinaria consagrada en el manual de convivencia. Esto debido a que un abrazo o una caricia que es lo que la profesora describe como acto inmoral; son muestras de afecto que son socialmente aceptadas en nuestro medio para parejas, familiares, amistades o personas cercanas. Por lo cual, que dos amigas de grado, se abracen o tengan cierto tipo de caricias y/o contacto que sea socialmente aceptado, no puede considerarse como falta a la moral. Sin embargo, se realizará un seguimiento y acompañamiento terapéutico a las estudiantes, con el fin de profundizar en la situación acontecida.
Eso si chicas, por favor no se dejen ver otra vez. Si quieren vengan a esta oficina y acá con la puerta cerrada se pueden besar y acariciar todo lo que quieran. –dije yo–
- Muchas gracias; pero… ¿por qué el ofrecimiento?
- Por un lado no tengo porque juzgarlas, y por otra parte es bueno que no se dejen ver de quien tiene prejuicios y podría generarles un mal reporte –respondí yo–
- ¿Y usted piensa vernos mientras nos besamos? –pregunto Laura–
- No necesariamente, debido a que eso depende de si estoy acá o no –dije yo sonriendo–
- ¿Por qué nos ayuda? –pregunto Susana–
- Porqué yo sé por lo que están pasando; las entiendo y quiero ayudarlas –dije yo–
- ¿Usted es lesbiana? –pregunto Susana–
- Por ahora dejémoslo acá, regresen a clase –dije yo–
Ellas se pusieron de pie, se abrazaron y se besaron sonriendo. Me dieron las gracias y se fueron a su salón de clases.
Al finalizar la jornada de ese día, me informaron que unas estudiantes me necesitaban en mi oficina; al llegar estaban Susana y Laura que me volvieron a dar las gracias, y me preguntaron si se podían quedar un rato acompañándome.
Al decirles que si, se soltaron un poco el uniforme y se sentaron en el sofá donde habían sido interrogadas en la mañana.
- ¿Por qué no respondiste a mi pregunta al finalizar la consulta? –pregunto Susana–
- Primero no estábamos en consulta, sino en una remisión que había de ustedes; y segundo, este no es un espacio para hablar de mi; –dije yo–
- Pero entonces; ¿si eres lesbiana? –pregunto Laura–
- ¿Por qué el interés en saberlo? –dije yo–
- Para saber que tan abiertamente podemos comportarnos en esta oficina o contigo –dijo Laura–
- Compórtense como ustedes quieran, pero guarden un poco de discreción si se van a demostrar afecto en otro espacio en el colegio. Y si me permiten, debo terminar un informe de las actividades de hoy. –dije yo–
Yo me senté en mi escritorio, y empecé a realizar el informe que tenía pendiente.
De un momento a otro, Laura estaba de pie al lado de escritorio; Susana estaba detrás, con sus manos en los senos de Laura. Y ambas dijeron:
- Queremos que nos veas
- ¿Perdón? –dije yo haciéndome la que no había entendido–
- Queremos que nos veas mientras estamos juntas –dijo Laura–
- Chicas, deben entender muy bien lo que están diciendo –dije yo, antes de ser interrumpida por un beso de Susana–
- Que bonito beso yo también quiero uno –dijo Laura dándome un beso–
- ¿Están seguras de que es lo que quieren? –alcancé a preguntar–
En ese momento me di cuenta que ellas ya habían puesto seguro a la puerta, cerrado la cortina y estaban dispuestas a todo.
Susana y Laura fueron quitando uno a uno los botones de sus blusas dejándolas caer al suelo, dejando caer luego sus jumpers; dejando al descubierto sus cuerpos casi perfectos, puesto que eran bien definidos para los 16 y 17 años que tenían.
- Ahora tu también deberías desnudarte –dijo Susana mientras se quitaba su sostén–
- Ustedes dijeron que querían que las viera, no que yo participaría –les dije–
- Está bien, pero en una próxima ocasión; también participas –dijo Laura–
Susana se acercó a Laura y le quitó su sostén mientras se fundían en un dulce beso y muchas caricias.
Susana comenzó a bajar llenando de dulces y cortos besos el cuerpo de Laura, quien daba pequeños gemidos y se mordía sus labios. Susana estaba concentrada besando, tocando y mordisqueando los senos de Laura mientras con la otra mano la masturbaba por encima del panty; Laura a su vez acariciaba los senos de Susana.
A mí me entraron unas ganas de participar que me tocó controlarlas, podía sentir como mis jugos vaginales fluían y un calor se apoderaba de mí.
Laura hizo levantar a Susana para fundirse en un abrazo en el que sus senos se apretaban, sus montes de Venus se unían en un roce que los hacía fusionarse, y se daban un beso cargado de energía, amor, lujuria y pasión.
Yo estaba allí con mis pezones firmes contemplando la escena y con el cuerpo a punto de explotar.
Laura pareció percibirlo, interrumpió el beso, mordió un poco los labios de Susana mientras las dos sonreían y le dijo:
- Bésala
Las dos se acercaron a mí lentamente. Laura puso mi rodilla entre sus piernas y acaricio mi rostro; Susana hizo exactamente lo mismo. Ambas me dieron un beso en la mejilla y luego ocurrió un beso triple (la boca de las tres unidas al mismo tiempo, un beso en triángulo).
Ellas dos sonrieron, Susana se sentó en mi pierna y me dio un beso al que respondí de manera inconsciente. Susana empezó a tocar mis senos por encima de mi ropa; Laura mientras tanto tomó mi mano y la llevó a su vagina mientras con su mano libre tocaba uno de los senos de Susana.
Mi mano libre instintivamente empezó a acariciar las piernas de Susana, luego sus caderas, su espalda y busco el seno libre. Sentí a Laura besándome el cuello y mordiéndome la oreja. Por lo cual giré y busque sus labios para besarlos. Después de un momento así, y al morder los labios de Laura y ver como ella sonreía mientras Susana ya había abierto mi blusa y comenzaba a sacar de mi sostén mis senos, me detuve y caí en cuenta de lo que ocurría. Mi cuerpo quería continuar, pero mi mente decía que no era lo correcto.
- Chicas, debemos detenernos –dije yo entre besos con Laura–
- Apenas estamos empezando –dijo Laura también entre besos conmigo–
- Es enserio –dije yo poniéndome en pie–
- ¿Es que no te gustamos? ¿No te parecemos atractivas?–dijo Susana llevando mi mano derecha a su pubis–
- Sabemos que no tenemos mucha experiencia en esto –dijo Laura quitándose su panty–
- No se trata de eso chicas, ustedes son hermosas –respondí yo–
- ¿Entonces? –pregunto Laura–
- Es que yo estoy haciendo mis prácticas acá, y esto no es ético. Además este no es el sitio adecuado para esto –dije yo–
- Esa adrenalina es lo que lo hace más excitante –dijo Susana mientras ayudaba a mi mano a quitarle su panty–
Laura se puso a un costado de Susana, y con su mano acaricio la boca de Susana, bajo por su cuello, sus senos, su abdomen y su vagina en la cual se concentró masturbándola. Ambas me miraban fijamente.
En ese momento cuando yo me disponía a acercarme a unirme a la escena, se escuchó un llamado a la puerta. Al preguntar quién era se escucho desde afuera:
- Soy yo Nora, ¿estás en consulta? –Nora era profesora de Español–
- Ya estoy terminando, dame un momento –dije yo–
- Ok, acá te espero –dijo Nora–
- Chicas, deben irse –les dije yo–
- Nos vamos, si nos prometes que tendremos un encuentro nosotras tres –dijo Laura robándome un beso–
En ese momento sentí las manos de Laura en vagina, mientras Susana sacaba mis senos de mi sostén para que se rosaran con los de Laura, Susana mientras besaba el cuello de Laura bajo una mano buscando las de Laura para ayudarla a masturbarme.
Cuando me empecé a sentir desnuda porque mi ropa estaba suelta por la acción de Laura y Susana, alcancé a decirles:
- Si quieren en otra ocasión y en otra parte seguimos, pero este no es el momento adecuado.
- Que sea una promesa –dijo Laura dándole un beso a Susana y luego a mi–
- Estaremos esperando ese día, y no puede pasar de la próxima semana –dijo Susana dándome un beso, y luego besando a Laura–
Yo me organice la ropa, mientras Laura y Susana se ayudaban mutuamente a vestirse; aunque no se pusieron ni sus pantis ni el sostén, los que guardaron en uno de sus maletines.
Cuando ya estaban vestidas, me dirigí a la puerta y la abrí y dije:
- Muy bien chicas, la semana entrante volveremos a hablar, pero en horas de clase
- Muchas gracias, hasta la próxima semana –dijo Laura–
- ¿Tenemos que venir de a una, o venimos las dos como hoy? –preguntó Susana–
- Ya veremos, por ahora feliz tarde chicas –dije yo–
- Feliz fin de semana –dijeron ellas–
Lo que ocurrió después es motivo para otro relato.








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1 comentario
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login EntrarQue delicia de relato... Bien redactado y súper excitante. Espero con ansiedad lo que luego sucedió.