Llegué primero que ella al hotel porque quería prepararlo todo antes de su llegada, pues no quería que faltara nada, solo de pensar y hacerme imágenes mentales de lo que sería y como sería esa noche hacía que mi calentura subiera, que me excitara pero tenía que guardar todo ese deseo para cuando empezara.
Ella llegó alrededor de 40 minutos después, abrí la puerta y la recibí con un beso profundo y húmedo apretando con una mano sus nalgas y así mismo sin desprenderme de ella la conduje al interior de la habitación mientras cerraba la puerta. Ella se sentó en la cama y se puso cómoda quitándose la chaqueta, yo me dispuse a servirle un poco de vino; desde antes ya tenía yo la habitación con luz tenue pero a su vez dejaba ver lo que se necesitaba ver y música suave y a mi parecer erótica; hablamos de poco y nada mientras bebíamos esa copa de vino y sin dejar que la terminara completamente me fui sobre ella, dejando su copa a un lado empecé a besarla y acariciarla, pero era más que caricias, era un manoseo intenso por sus piernas, su vientre, apretujando sus caderas, y metía mi mano en su entrepierna hasta su sexo mientras besaba esa parte de su cuello que tantas veces le había visto repasar con sus dedos más específicamente sus uñas de una manera sensual y pícara, dejé que mi cuerpo cayera sobre el de ella y la dominara, sintiendo por completo esa manera de respirar excitada de ella y que ella sintiera como a mí me pasaba igual. Nos levantamos de la cama en silencio, solo nos mirábamos a los ojos con deseo y la música amenizaba el ambiente. Yo empecé a desnudarla, lento y jugando con sus prendas mientras las quitaba de su cuerpo hasta dejarla en ropa interior, de nuevo la besé y acaricié pero esta vez fue mucho mejor porque podía sentir su piel cálida y tersa directamente en mis manos, por último la despojé de su ropa interior y allí de pie quedó ella totalmente desnuda… saqué un antifaz de aquellos que no dejan ver a través de ellos y se lo puse, me coloque detrás de ella y tomándola de las caderas la acerque a mí, su espalda quedó contra mi pecho y su cola presionaba mi pene que ya se hacía notorio sobre el pantalón a causa de la excitación; así durante unos cortos pero excitantes minutos, la besé, besé su piel, pasé mi lengua por su cuello, mordí sus hombros, le susurré al oído todo lo que mi deseo me hacía querer hacerle, movía mi cadera para frotarme y de igual manera lo hacía ella, se le notaba que le gustaba sentir mi erección en su trasero, y creo que yo lo disfrutaba más. Poco después dejé colar mi mano en la V que hacía sus piernas cerradas y haciendo algo de presión pude colar mi dedo para empezar a moverlo y frotarla, yendo cada vez más profundo y sintiendo además de caliente húmedo, solo frotaba en el exterior, ella gemía de una manera tan sutil pero tan placentera para mis oídos que no podía parar de mover mi dedo (mano). Saqué mi mano de su entrepierna y la lleve a mi boca para que ella solo escuchando supiera que estaba saboreándola.
Nos separamos y ella siguió de pie expectante. Destapé uno tarro de arequipe de los varios que tenía preparados y con un dedo le di a probar un poco, el cual ella disfruto lamiéndolo, sólo quería que ella supiera lo que yo tenía para jugar, habiendo hecho esto me arrodillé y con un dedo hice una línea con el arequipe en una pierna suya desde su cintura hasta la rodilla, la cual limpie de arriba abajo con mi lengua, dando pequeñas mordidas, haciendo presión con mi lengua en su muslo para dejarla limpia, esto parecía gustarle; le dije que esto era solo una muestra de lo que tenía preparado solo para ella; con una espátula plástica me dispuse a cubrir su cuerpo con el cremoso dulce, pero ya no era solo yo, otras dos espátulas además de la mía estaban recorriendo su cuerpo cubriéndola, si, habían dos personas más, dos hombres más que se disponían a ayudar a dejarla limpia de nuevo después de cubrirla totalmente. El dulce cubría sus brazos, su cuello, después untamos sus senos, vientre, caderas y piernas mientras otro lo hacía por su espalda, nalgas, en fin la dejamos totalmente cubierta con una fina capa de crema dulce, que era de su agrado y lo sabía por las veces que la vi comerlo, ella no decía nada, tampoco era necesario que nadie dijera nada, solo se dejaba hacer y nosotros ni cortos ni perezosos hacíamos; después de estar todo “listo” para empezar, nos dispusimos a comérnosla literalmente, me arrodille por detrás de ella, y empecé a lamerle sus muslos desde atrás mientras otro de los chicos que nos acompañaba la besaba en los labios de una manera caliente, y el chico restante se entretenía con sus brazos, masajeaba yo sus nalgas con la yema de los dedos, apretujando, separándolas y juntándolas, lamiéndolas, mientras tanto el chico que antes besaba sus labios ahora tenía un pecho de ella en su boca, y el otro lamia y besaba su cuello mientras le acariciaba y masajeaba con cuidado de no quitar el dulce el otro pecho, la sentíamos temblar ahí de pie del placer que esto le provocaba, gemía pero esta vez eran sonoros los gemidos, los cuales nos motivaban a seguir; uno de ellos siguió con el pecho en su boca, lamiéndolo y jugando con su pezón, el otro jugó con el otro, le mamaban los dos al tiempo, ella se inclinó un poco hacia el frente y se sostuvo de la pared con una mano, dándome más espacio a mí para que desde atrás pudiera llegar a su vagina la cual primero unte con el dulce, pasándoselo con un dedo, desde atrás hasta su clítoris donde me quede masajeando por unos instantes, uno de ellos al ver esto, se arrodilló, bajo a la altura en la que yo me encontraba pero él estaba delante de ella, instintivamente ella abrió las piernas para que yo desde atrás y separando sus nalgas pudiera pasar mi lengua por su vagina, para probar el dulce, el dulce mezclado con sus fluidos, lamía sin descanso, presionando fuerte con mi lengua acelerando el movimiento y después haciéndolo lento y con dedicación, el chico que estaba arrodillado frente a ella, procuraba alcanzar su clítoris con su lengua, también quería probarla, la disfrutábamos entera, y ella nos disfrutaba, seguíamos lamiendo sus piernas, mordiéndole los muslos, pasando yo la lengua detrás de sus rodillas, el otro chico recorriendo desde su pantorrilla hasta su pubis, y como no, el otro lamiendo su vientre, jugando con su ombligo, los pechos, besándola en los labios, … durante varios minutos ella fue recorrida entera por nuestras bocas, todo su cuerpo fue saboreado. Ya para llegar al clímax me puse igual en el suelo por recosté mi cabeza en el borde de la cama, la dirigí a ella para que se acomodara de tal forma que, sus piernas quedaran una a cada lado de mi cabeza y que pudiera presionarse y frotarse a su antojo en mi rostro, en mi boca mientras yo usaba mi lengua y labios, para incitarla a moverse más mientras los otros chicos besaban su cuello, apretaban sus nalgas, masajeaban sus pechos; notamos como ella estaba más agitada, cada vez más, sus movimientos eran más intensos y sus gemidos más, hasta que llegó el momento esperado por nosotros y por el cual habíamos hecho esto, su cadera se movía como en pequeños espasmos, al igual que su cuerpo entero, su respiración pareció irse para volver de manera profunda, ella se había venido, lo había hecho en mi boca, esto me pareció delicioso, la saboree y terminé de limpiar como se lo había dicho; me salí de debajo de ella, y ella se tiró sobre la cama, recuperando el aliento, yo me acosté con ella a un lado, mientras la besaba y le pasaba con el dedo un poco de arequipe, entre besos, ella se quitó el antifaz por fin y solo me encontró a mi junto a ella.








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login EntrarWolf, wolf, wolf... ¡Sin palabras! Pero de todo mi gusto.