Las Calurosas Tardes Caleñas
Relato de comunidad Fantasíasschedule 5 min de lectura calendar_today Junio de 2016

Las Calurosas Tardes Caleñas

Este es un relato sobre una relación que sostuve hace unos pocos años con una gran mujer, que conocí a través de una relación comercial y que luego se convirtió en una relación pasional muy agradable por casi 2 años. Y como todo lo que comienza debe acabar algún día. Una vez que....

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Este es un relato sobre una relación que sostuve hace unos pocos años con una gran mujer, que conocí a través de una relación comercial y que luego se convirtió en una relación pasional muy agradable por casi 2 años. Y como todo lo que comienza debe acabar algún día.

Una vez que necesitaba hacer un viaje, un amigo me recomendó una agencia de viajes, en la cual el siempre confiaba mucho, porque desde hace muchos años ellos siempre le ofrecían un buen servicio. Llame a la agencia y me atendió una mujer, la cual conocería unos días después cuando fui a la agencia a reclamar el paquete de viaje.

Esta mujer de unos 40 años, aproximadamente, me pareció muy agradable y bien conservada para sus años. Me atendió y me explico muy bien todo lo del paquete del viaje, para que no tuviera inconvenientes mientras durante el. Mientras me explicaba, hubo cierta química y después nos quedamos conversando sobre temas de viaje. Fue muy agradable.

Algunos meses después, tuve que viajar por trabajo a Cartagena, y como me fue muy bien en el viaje de vacaciones, llame a la agencia de viajes y pedí que me comunicaran con Juliana, así se llama, para solicitarle ayuda en la consecución de un buen hotel en la Heroíca, como se le conoce a Cartagena. Me conto que había estado hace poco con su marido y habían visitado muchos hoteles. Y me recomendó uno ubicado en el centro, muy cerca de donde tenía que ir.

Dos días después fui casi a mediodía a reclamar el bono del hotel, y en agradecimiento a su especial atención la invite a almorzar, aunque creí que no aceptaría por ser una mujer casada, me dijo que si y la lleve a un pequeño restaurante cercano a su lugar de trabajo. Durante el almuerzo ella me dio muchos consejos sobre donde ir y que hacer en las noches de Cartagena, por hacerle una broma, le dije que porque no me acompañaba, y en sus ojos se notó un brillo particular.

Podría pensar, que en su cabeza si contemplo esa invitación. Sin embargo, su respuesta fue que no podía, que ella era una mujer casada. En fin seguimos conversando y nos reímos bastante. Fue un momento muy agradable el que pasamos ese día. Y desde ahí no me la podía sacar de mi cabeza.

Ya todos los viajes que hacía por trabajo, se los confiaba a ella, y como había una comunicación muy fluida por whatsapp para solicitarle los viajes y algunos de los servicios de la agencia, aprovechaba y le enviaba piropos y le hacía invitaciones, las cuales ella rechazaba muy cortésmente, recordándome que tenía un matrimonio y una hija.

Vivo en una unidad residencial muy familiar, que tiene piscina, ideal para refrescarse en las calurosas tardes de Cali. Un sábado baje a la piscina a nadar un poco y vaya sorpresa que me lleve, me la encontré ahí, me conto que estaba con su hija acompañándola porque una amiga de una de ellas vive con su familia en la misma unidad, solo conversamos un poco porque ella estaba con la mamá de la amiga de su hija.

Antes de ir a mi apartamento me le acerque, aprovechando que no estaba la otra mamá y la invite a conocer mi apartamento, y me respondió que sí, que le iba a decir a su amiga que ya regresaba. Yo subí primero, pero no me cambie, preferí atenderla como estaba en traje de baño. A los 5 minutos sonó el timbre y era ella. La invite a seguir y le ofrecí algo de tomar, aceptándome una copa de vino.

Ese día ella estaba con unos jeanes apretados y una blusa blanca con un escote algo provocador. Y es que ella tiene como dicen algunos amigos: unas buenas tetas. No muy grandes pero sí bastante provocativas. Le enseñe el apartamento y se lo ofrecí como todo un caballero, que lo tenía a la orden, a lo cual dio una pícara sonrisa.

Camino a la sala me le acerque al oído y le dije que me gustaba mucho, y no dijo absolutamente nada. Eso ya era bastante positivo. Me le hice al lado y en un pequeño descuido de ella le di un beso, al cual ella respondió de manera muy apasionada, poco a poco la fui acariciando y a elle se le iba acelerando la respiración, excitándose cada vez más.

Aproveche y le quite la blusa, y luego los sostenes, para deleitarme con unas hermosas tetas adonde baje mi cabeza y empecé a besarlas y chuparlas de manera alterna, estando en un alto grado de excitación. Por lo que aproveche y le quite los jeanes, quedándose con una pequeña tanga de estilo tigresa, contemplando unas hermosas piernas. Después me quite la pantaloneta y la camiseta, ya mi verga estaba que estallaba ahí adentro.

Apenas la vió, se bajó hasta a ella y empezó a chuparla, como un caramelo que no lo había disfrutado en años, fue una mamada espectacular, la lamía desde las bolas hasta la punta, se la metías hasta donde podía, hubo un momento en que casi llego, pero la tuve que parar, no quería venirme así. La acosté en el sofá y le quite esas tangas.

Baje mi cabeza hasta su entrepierna y empecé a lamerle el clítoris, bajando de vez en cuando hasta la entrada de su cuca para chuparles los jugos que le salía por cantidad, debido a lo excitaba que se encontraba. Lo hice hasta que me pidió que la penetrara, porque no aguantaba más. Le pedí que se pusiera en cuatro, y así empecé a penetrarla, bombeándola duro, mientras ella decía que rico, así, dame más, que rico.

Llegamos casi al tiempo, y caímos exhaustos en el sofá. Después de unos minutos ella me pidió prestado el baño y se arreglo para irse, debía volver a donde estaba su hija, temía que hubiera pasado mucho tiempo.

Desde ahí se volvió muy amiga de la mamá de la compañera de su hija y venía mucho a la unidad a traerla a estudiar, y mientras tanto subía por momentos a mi apartamento, donde teníamos sexo desenfrenado y apasionado. Tardes para recordar por toda una vida.

Así estuvimos por casi dos años hasta que me llamo un día a decirme que ya no podía seguir, que eso le estaba afectando el matrimonio y hasta me recomendó que cambiara de agencia para no volvernos a ver. Lo entendí perfectamente, pero nunca olvidare esos momentos de lujuria y pasión que viví con ella.

— juanes42

5 de junio de 2016

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