Intercambio De Saberes
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 12 min de lectura calendar_today Junio de 2016

Intercambio De Saberes

Dentro de las prácticas de mi especialización había una visita a una tribu indígena para hacer una convivencia y tratar en lo posible de hacer un intercambio de vivencias y experiencias que sirvieran para bien de la comunidad y de nosotros. La práctica me tocó hacerla con una compañera de....

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Dentro de las prácticas de mi especialización había una visita a una tribu indígena para hacer una convivencia y tratar en lo posible de hacer un intercambio de vivencias y experiencias que sirvieran para bien de la comunidad y de nosotros. La práctica me tocó hacerla con una compañera de estudio , ya que la comunidad indígena exigía que fuera una pareja para y así evitar cualquier desliz que pudiera afectarlos en sus costumbres. De tal manera que debíamos simular ser marido y mujer para no despertar recelos entre los indígenas.

Mi compañera se llamaba Olga ,era una mujer de unos 28 a 30 años, de contextura maciza tenía un buen cuerpo, unos senos grandes , unas caderas amplias y un trasero generoso, lo único que la hacía poco deseable era su rostro que aunque no era feo tenía las cicatrices de un acné juvenil , eso empañaba un poco su apariencia física. Antes de la práctica no habíamos tenido una relación muy cercana y nuestro contacto era el de dos compañeros de estudio que se veían cada quince u ocho días en clase. Sin embargo como ambos necesitábamos pasar con buen nota esa práctica hicimos un convenio de establecer una aparente complacencia conyugal para poder salir adelante.

La práctica era en la selva profunda, una día viajando por carretera y después seis horas por lancha nos situaron en un punto remoto lejos de la civilización, un intérprete nos ponía al tanto de todo lo que necesitábamos hablar. Antes de llegar nos enfatizó que debíamos guardar un profundo respeto por los miembros de la tribu sobre todo en aspectos de religión y sexo. Advertidos llegamos a l sitio donde nos esperaban unos indígenas, estaban cubiertos con un taparrabo y sus rostros expresaban un poco de incredulidad y curiosidad, miraban a mi compañera que llevaba uno jeans y un blusa, botas de caucho y un sombrero aló para cubrirse del sol.

Después de unos cuantos kilómetros a pie llegamos a la aldea, la constituían unas doce malocas amplias y techadas con palmicha, una estrecha hilera de indígenas a lado y lado nos hicieron la bienvenida, las mujeres estaban ataviadas con una especie de falda corta y una especie de top que le cubría sus senos, eran de estatura baja pero fornidas, sus caras estaban pintadas ligeramente con algunas sustancias colorantes extraídas de vegetales que les daban un ambiente juvenil. El jefe de la tribu era un hombre alto, de contextura media pero musculoso, sus brazos eran largos y sus manos grandes, sus piernas rollizas, fuertes y también llenas de fibra. A su lado la compañera preferida, pues eran polígamos, eras una mujer bonita sus rasgos eran delicados y era dueña de unos senos turgentes y erectos, su cara era morena y su cabello negro, su boca sensual y grande la hacía muy provocativa, acordándome de las recomendaciones del intérprete dejé de mirarla. Aunque a última hora cuando se alejaron me volteé para fijarme en su trasero y quedé impresionado, era un culo hermoso, grande y parado, con dos nalgas que se adivinaban bajo la falda como dos tentaciones andando.

Esa misma tarde empezamos a intercambiar nuestras experiencia sobre todo en labores agrícolas, en intercambio de información sobre sus costumbres ancestrales, sus mitos y leyendas, sus gustos culinarios y el uso de yerbas y vegetales para nosotros desconocidos, en fin esa semana tratamos de apropiarnos de toda la información que fuera de provecho para nuestro estudio, así mismo les enseñamos algunas técnica de cultivo e información general sobre cuidados en el manejo de alimentos. Por la noche oíamos sus relatos sobre sus dioses, sus experiencias en su territorio y luego nos retirábamos a descansar. Olga dormía en la especie de cama que nos habían dado y yo en un tapete en el suelo, a medida que fue pasando la semana me fui fijando más en ella , al ver su cuerpo casi desnudo que se traslucía a la luz de la luna en su camisón de dormir se me despertaban instintos salvajes, ese celibato obligado me llenaba de pensamientos no muy santos. Ya era el viernes cuando agobiado tal vez por tantos instintos sexuales reprimidos en toda una semana tuve una erección muy tenaz al amanecer, Olga se despertó para ir al baño y al pasar por mi lado se fijó en mi verga erecta, también ella tenía muchas ganas reprimidas pero no me despertó ni se acercó. Al despertarme una sonrisa maliciosa me dejó entrever que algo había pasado, pero no me dijo nada. Pasó hacia el sitio donde nos bañábamos que era un diminuto espacio en donde tenían una especie de recipiente con agua y una totuma para echarse agua, la división era unas hojas grandes que estaban entrelazadas con un bejuco y que servía para aparentemente cerrar ese baño. Olga no sé si por omisión ese día no corrió las hojas y cuando me di cuente su cuerpo desnudo me regaló una visión erótica que fue un regalo para la lujuria que crecía dentro de mi. Su cuerpo era escultural y su trasero provocativo, sus senos eran grandes y estaban adornados con un par de pezones grandes y oscuros, al darse vuelta me fije en su pubis que tenía un triángulo de vello negro, su vagina resaltaba en su vientre plano. Me hice el que no la había visto, salió del baño ya vestida y enseguida pasé a bañarme, dejé la puerta como ella la tenía y Olga también tuvo mi imagen desnuda, mi pene erecto por lo que había visto era una provocación ineludible para observar, Olga no dejaba de mirar como yo restregaba mi pene en forma erótica, me acordé que teníamos mucho que hacer y salí rápidamente. Al otro día teníamos que partir.

Al iniciar las labores de campo el intérprete no llamo y nos dijo que esa noche la tribu celebraba una fiesta muy importante y que el cacique en vista de nuestro buen comportamiento nos había invitado. Era un día muy especial para ellos, no pidió que fuéramos vestidos lo más sencillo que pudiéramos. Le comenté a Olga, ella escogió una minifalda amplia que dejaba ver sus piernas torneadas y bronceadas , encima se puso un top y ese día no se puso brasier. Sus senos lucían provocativos y su trasero deseable. Yo me puse una sudadera solamente. Ansiosos por saber como era esa fiesta especial salimos cogidos de la mano hacia el sitio de la reunión. En una especie de pequeña tarima estaba el cacique y su mujer. No sé si los pensamientos libidinosos me hacían verlas así pero esa mujer y Olga me llenaban de pensamientos pecaminosos. Los indios estaban con sus parejas sentados en el suelo y había una que otra indígena sin compañero que los acompañaban. El cacique dio por iniciada la ceremonia, unos indios con tambores, una especie de chirimías y otros instrumentos musicales que desconocía acompañaron la ceremonia. El intérprete nos aconsejó que debíamos comer y tomar lo que nos ofrecieran, sin preguntar, sin vacilar. Se sirvió una suculenta cena con frutas, carne de chigüiro y venado y algunos tubérculos. Después de la cena hubo un paréntesis breve y aparecieron unas mujeres formando un pequeño séquito donde traían una vasija grande como si fuera un objeto de adoración, el intérprete no explicó que era una bebida especial que ellos conocían como la bebida del amor, estaba elaborada con plantas que sólo conocía el chamán de la tribu, era altamente afrodisiaca y ligeramente embriagante. El Cacique tomó el recipiente y empezó a repartir a todos y cada uno de los presentes, era una bebida algo espesa, un poco astringente y ligeramente dulce, el cacique brindó y todos nos llevamos la copa a la boca ,sentí como si mi esófago se quemara, una sensación de cosquilleo me invadió, parecía como si la sangre hirviera, luego pasó el efecto, miré a Olga y estaba sintiendo lo mismo, le apreté la mano para calmarla ella me devolvió el gesto y sin saber como alargó su mano buscando mi verga. Luego vino otro palto de comida y otra vez otra copa del llamado elíxir, esta vez lo sentí más suave pero un ligero sopor me empezó a invadir. Los músicos arreciaron el sonido de sus instrumentos y la melodía que había empezado un poco monótona se torno en un ritmo endiablado que repercutía en nuestros oídos, los músicos empezaron a danzar entre ellos con pasos altamente eróticos, los otro indígenas animaban con sus palmas y algunas mujeres empezaron a menear sus torsos moviendo sensualmente sus senos. De nuevo dieron otra copa del elixir, esta vez sentí un cosquilleo en mi bajo vientre y luego sentí como mi verga empezaba a tener una fuerte erección, me asusté y traté con la mano de esconder la erección que se notaba fácilmente bajo mi sudadera. Para colmo de males Olga me agarró sutilmente el pene y al sentirlo parado me lo agarró y me lo apretó. Estaba muy incómodo pues no sabía que hacer. De pronto el Cacique se paró, asombrado ví como su pene estaba peor que el mío. El taparrabos no podía ocultar esa verga enorme, en un acto intempestivo se despojó de su taparrabos y su verga erecta quedó al aire. Todos los indígenas aclamaron con gritos y vítores el gesto de su Jefe. El intérprete nos explico que esa era la señal que todo el mundo esperaba para iniciar sus danzas rituales. El cacique se mezcló con la multitud, todos los hombres se despojaron de sus taparrabos y las mujeres de sus breves vestiduras, luego todo fue una orgía donde empezaron a danzar impúdicamente, el afrodisiaco hacía su efecto, las parejas empezaron a acariciarse y a tener sexo, parecía una fiesta sin control. El cacique volvió a la tarima y cogiendo a su preferida y me la entregó, enseguida cogió a Olga y la estrechó con sus enormes brazos. El Intérprete me explicó que el cacique en agradecimiento estaba dándonos la máxima prueba de amistad. El intercambio de nuestras esposas. Quedé desconcertado y Olga también pero nos tocó aceptar la situación.

Olga se fue con el cacique para su maloca , el efecto de la pócima la tenía muy excitada y al ver semejante pene sintió un escalofrío que la estremeció de deseos, deseaba ardientemente tener semejante tolete de carne en sus entrañas, pero antes decidió enseñarle al cacique sus habilidades, cuando llegaron al tálamo Olga se arrodilló cogió el pene a dos manso y lo llevó a su boca, empezó a besarlo, chuparlo y acariciarlo, eran caricias desconocidas para el cacique, el efecto de la pócima también lo tenía excitado y esa cara pálida lo tenía a punto de estallar, Olga se metió esa verga hasta donde más pudo y empezó a acariciarle las nalgas , el hombre empezó a temblar de la emoción, Olga se paró y empezó a besarlo en la boca , las tetillas, le cogió más fuerte las nalgas y halándolo lo tumbo en la cama, nuevamente empezó a mamarle esa poderosa verga, el cacique empezó a sudar, ella tomó esa verga y la llevó a su sexo, su vagina estaba ardiendo de pasión , deseaba que el cacique le chupara su vagina , le gustaba inmensamente el sexo oral, pero cómo insinuarle, vió la pócima de elixir y untándosela en sus pezones le colocó las tetas en la boca al cacique, fue la clave del éxito, el hombre empezó a lamer esas tetas, a chupar esos pezones , ella le cogió la cabeza y fue bajándola por su vientre, con la pócima le fue señalando el camino y vertiendo abundantemente el elíxir en su pubis lo llevó a la entrada de su vagina, el cacique como loco chupaba esa vagina empezó a meter su lengua para extraer el elíxir que salía ahora acompañado de los efluvios de Olga, el cacique no tardó mucho en llevarla a un orgasmo pleno, pero la erección del cacique seguía firme, ahora abrió sus piernas y ensartando ese pene empezó a menear sus caderas mientras el indígena atacaba con furia esa vagina ardiente. Fue un orgasmo de locura, un chorro de semen inundó las entrañas de Olga, sintió ese cálido líquido por todo su interior. Se detuvo y miró al cacique, estaba radiante de emoción, pero su erección todavía era firme, los efectos de la pócima eran duraderos. Olga tuvo un deseo inconfesable, deseaba tener sexo anal. Valiéndose del mismo truco embadurnó su ano de elíxir y colocándose en cuatro empezó a dilatar con sus dedos su estrecho ano, éste fue dilatándose hasta alcanzar un diámetro provocativo, volvió a untar más elixir en su culito y el cacique después de degustar su bebida favorita en ese recipiente tan especial penetró a Olga por detrás, ella al principio sintió un leve ardor pero luego el cacique empujo ese taladro de carne y cabalgando sin descanso logró otra eyaculación que lleno su estrecho orificio de semen caliente y espeso, Olga alcanzó simultáneamente un orgasmo indescriptible. Saciada miró al cacique por fin su erección había terminado.

Por mi parte me lleva a la mujer del cacique, aunque quizás había tenido muchas relaciones sexuales desconocía todas las parafilias de nosotros los “civilizados” , el elixir me había proporcionado una erección nunca antes sentida, además de proporcionarme una rigidez de locura sentía internamente un agrandamiento de mi pene, mi boca empezó a recorrer el cuerpo de esa hembra, chupe sus senos, lamí sus pezones, ella susurraba cosa que no entendía, me bajé a su vientre, empecé a acariciar su vagina, tenía unas paredes estrechas, empecé con mi lengua a horadar esa impenetrable gruta y pronto mis caricias y los efectos de la pócima permitieron que esa mujer diera rienda suelta a sus instintos salvajes, cuando empecé a lamer su clítoris descubrí que allí estaba su parte más erógena, empezó a emitir quejidos de placer, se retorcía y cogía mi cabeza para acercarla más a ese clítoris. Cuando más excitada estaba, deslicé mi dedo índice por su apretado culito, se estremeció pero no le dí tiempo de reacción y se lo empujé al fondo , se contorsionó de dolor y placer, luego dos dedos empezaron a dilatar su esfínter, cuando iba en tres dedos lubrique su culito con mi saliva, y la penetré con mi verga erecta, fue la locura , la mujer estalló de pasión y sus movimientos se desencadenaron salvajemente, allí encontró su clímax , yo todavía con ganas de sexo busque su vagina y abriendo sus piernas le metí todo mi pene y empecé a culear como salvaje, sus gritos de placer los ahogué con mi mano, sólo quedaron las huellas de sus uñas en mi espalda como una prueba de la emoción de su desahogo sexual.

Salimos de la maloca casi al mismo tiempo que Olga, la felicidad del cacique se translucia en su cara, pero la de su esposa no se quedaba atrás, creo sin lugar a dudas que el intercambio de experiencias sexuales había logrado con plenitud el objetivo propuesto, esa pareja tendrá mucho tiempo para repasar esa lecciones aprendidas y seguramente el cacique con la facilidad de escoger esposas será un verdadero trasmisor de estos conocimientos. Y fuera de eso ayudados con los efectos de su elíxir vendrá a cubrir las necesidades sexuales de cualquier mujer en su tribu.

El objetivo se había cumplido, Olga y yo tomados de la mano nos dirigimos a nuestra maloca, ella estaba apenas aplacando sus deseos más eróticos , yo tenía un mundo de expectativas sexuales inconfesables con mi compañera, pero esa historia merece capítulo aparte.

— oscar-eduardo

14 de junio de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • ready269
    ready269 · 14 de jun de 2016

    Excelente relato. Erotico y muy bien logrado,  Espero la continuación.

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