La Familia De Mi Compadre
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 12 min de lectura calendar_today Junio de 2016

La Familia De Mi Compadre

Era un viernes en la mañana cuando mi teléfono sonó, al otro lado de la línea estaba mi compadre Carlos, me alarmé al principio pues hacía rato no me llamaba y estaba convencido que necesitaba algo de mí. En efecto me pidió el favor que si le daba posada en mi apartamento por unos días,....

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Era un viernes en la mañana cuando mi teléfono sonó, al otro lado de la línea estaba mi compadre Carlos, me alarmé al principio pues hacía rato no me llamaba y estaba convencido que necesitaba algo de mí. En efecto me pidió el favor que si le daba posada en mi apartamento por unos días, estaba en una situación crítica y sabía que solamente yo podía ayudarlo, no lo dudé y le dije que con mucho gusto, me conformó que llegaba el sábado el medio día, me dio el número de vuelo y su posible hora de llegada.

Cuando colgué el auricular quedé pensativo, sabía que tenía que ayudarlo pero mi apartamento era pequeño. El era un entrañable amigo y fuera de eso mi compadre. Se había casado con una espectacular mujer y se había ido para los llanos a trabajar con una empresa petrolera, tuvo una hija que era mi ahijada, que ahora debía tener alrededor de 20 a 21 años. Posteriormente emigró a Venezuela aprovechando la bonanza petrolera. Desafortunadamente tuvo un accidente en el que su esposa perdió la vida, para reorganizar su vida se casó con una llanera que tenía también una niña más o menos de la misma edad que mi ahijada. Según sus últimas cartas su nueva esposa era una mujer muy guapa, una morena ojizarca , una hembra de armas tomar en insaciable para el sexo. Llegaron los problemas a Venezuela, y mi compadre empezó a sentir los rigores de la situación económica, situación que se vió reflejada en problemas de pareja. Su hija y su hijastra que antes estaban separadas tuvieron que convivir bajo el mismo techo creando también un foco de polarización entre las dos que todavía no superaban.

El sábado los recogí en el aeropuerto y pronto tuve a mi compadre con su familia en mi apartamento, conocí a Tibisay su esposa, era una mujer muy sexy, respiraba sexo por todos los poros de su cuerpo, como buena llanera era despierta y sus expresiones muy explícitas así se oyeran un poco ordinarias. Sus ojos verdes contrastaban en su cara morena, su cuerpo aunque delgado tenía las curvas que debía tener una mujer, unos senos medianos y un trasero bien puesto, a través de su ropa se notaba la firmeza de sus glúteos , sus piernas largas, torneadas y bronceadas dejaban adivinar una pelvis de ensueño. Su hija Nora era muy parecida a su madre y contrastaba notoriamente con mi ahijada Natalia, la una morena , la otra mona de rubia cabellera, ambas eran muy bonitas y aparentemente no se llevaban del todo bien.

Para acomodarnos en mi pequeño apartamento le cedí a mi compadre la alcoba principal , otra alcoba pequeña con una cama la tenían que compartir Nora y Natalia , yo me fui para el cuarto del servicio. La pequeña sala tenía un sofá cama y dos poltronas, un pequeño bar y una nevera pequeña, era un apartamento de soltero.

Esa noche para festejar el reencuentro con mi compadre decidimos tomarnos unas copas , y tratando de limar asperezas invitamos a las jóvenes a integrarse a nuestra reunión. Ya se habían puesto cómodos y las prendas ligeras eran el factor común. Tibisay tenía un short ajustado a su cintura pero de mangas grandes que dejaban ver al cruzar sus piernas mucho más de lo necesario y una blusa casi trasparente, las chicas también tenían pantalonetas y blusas livianas, mi compadre y yo coincidimos en usar solo una sudadera. Al principio solo tomamos mi compadre y yo mientras las mujeres ordenaban sus cosas en las alcobas y dejaban listo lo de la comida.

Carlos me confesó que tenía problemas con su esposa y estaba ya cansado de soportar algunos tratos inadecuados, inclusive me dijo en voz baja que ya estaba a punto de tirar la toalla y que no la quería como esposa, fue más allá y me insinuó que si ella me daba papaya que aprovechara, lo calmé y le prometí que entre los dos trataríamos de buscar algunas soluciones. También trataríamos de limar asperezas entre las chicas, siempre habían vivido separadas y hoy por fuerza mayor les tocaba compartir no solo el mismo techo sino la misma habitación y peor aún la misma cama. Me paré y decidí preparar un cóctel que entre mis amigos lo llamábamos “ el abre piernas” , era una mezcla de tequila y ginebra mimetizados con “ginger ale” , hielo y limón. Nosotros seguimos tomando aguardientico.

Pronto Tibisay y las jóvenes se unieron a nuestra charla, el ambiente cerrado del apartamento fue subiendo la temperatura, las tres mujeres probaron el cóctel y su sabor a limonada tuvo un efecto refrescante pero a la vez embriagador. Carlos era buen conservador y yo le hacía la segunda con observaciones y gracejos a veces de doble sentido. Cuando mire el recipiente del cóctel me dí cuenta que se habían tomado más de lo previsto y decidí preparar más con un contenido adicional de ginebra y vodka. Cuando regresé a la sala Tibisay tenía abrazado a Carlos y trataba de besarlo, al ladearse para llegar a su boca dejó al descubierto sus piernas y parte de su tanga, se alcanzaban a ver sus nalgas por cierto muy firmes. Como Nora y Natalia habían ocupado las poltronas me senté en el sofá al lado de Tibisay y continuamos charlando. No sé porqué salieron a relucir temas eróticos y Nora empezó a echar chistes bastante subidos de tono. Carlos le insinúo a su hija que preparara algunos pasabocas, ella le obedeció pero Natalia se ofreció a acompañarla, las dos chicas salieron para la cocina. Tibisay no cejaba en su empeño de besar a Carlos y al fin lo consiguió, lo atenazó con su brazo izquierdo y empezó a chuparlo con un frenesí rayano a la locura, impresionado por esta escena y con las piernas descubiertas de Tibisay me empezó un cosquilleo en mi bajo vientre y luego la erección acostumbrada, mi verga se puso erecta y tuve que tratar de acomodarla para evitar que se notara en mi sudadera, estaba tratando de hacer esto cuando la mano derecha de Tibisay me agarró la entrepierna y mientras besaba a Carlos su mano apretaba mi pene que cada vez se ponía más duro. Me sentí incómodo pero a la vez complacido por esa desfachatez de Tibisay, me paré del sofá y me dirigí a la cocina, el tapete del apartamento ahogó el sonido de mis pisadas, oí un susurro y unas risas nerviosas, me asomé con cuidado y escondiéndome tras la nevera observé como Nora acariciaba el pelo de Natalia, alabando su cabello dorado y lacio pasaba sus manos por su cabeza y en un descuido le tomó el mentón y acercándolo a su cara estampó un furtivo beso en la boca de Natalia, ella se sorprendió pero no rechazó ese beso que llevaba veneno, Nora comprendió que ese silencia era una aceptación tácita a su caricia y ni corta ni perezosa empezó a besar apasionadamente a Natalia, su lengua empezó a hacer diabluras , la metía y la sacaba simulando en esa boca una cópula perfecta, Natalía embriagada un poco por el coctel y estimulada por esas caricias que desconocía se entregó como una mansa paloma, Nora seguía besando a Natalia, sus manso bajaron y subió la blusa para dejar los senos de Natalia al descubierto, ansiosa bajó su boca y empezó a chupar sus pezones, Natalia no sabía qué hacer, me devolví unos pasos y antes de llegar a la cocina tosí un poco para alertarlas de mi presencia, en un santiamén se recompusieron y haciendo que buscaban en la alacena empezaron a preparar los platillos. Me devolví a la sala y con sorpresa vi como Tibisay estaba abierta de piermnas y Carlos nervioso le tenía su mano entre la manga del short acariciando la entrepierna de su mujer, al verme se puso un poco nervioso y volvió a sentarse normalmente. Mi erección iba en aumento, más con la escena de la cocina, tácitamente hicimos una tregua no convenida mientras degustábamos los platillos preparados por Nora y Natalia. Las chicas se tomaron dos copas más de cóctel y aduciendo que estaban cansadas y con sueño se retiraron a su cuarto. Antes de hacerlo corrí el cerrojo de una pequeña ventana que desde el cuarto de servicio me dejaba ver al interior de ese cuarto. Las chicas se fueron y quedamos los tres, Carlos estaba completamente trasformado, estaba como un sátiro hambriento de sexo, Tibisay aprovechó para arrodillarse en el sofá y acomodando a lo largo del sofá a Carlos lo medio acostó y sacando la verga erecta empezó a mamársela, con todo su culo empinado y yo con esa erección que tenía me tomé el atrevimiento de bajarle el short, quedé mudo, ante mi vista tenía una bella vagina cuyos labios se abrían como una fruta carnosa y tentadora, su pubescencia negra y ensortijada formaba un denso tapiz que sin embargo no podía ocultar esa gruta generosa de su vagina, pero no solo era eso más arriba estaba su culo hermoso, tenía un esfínter aparentemente apretadito, uno que otro pelito metidito que hacía las veces de guardián de esa puertica pecaminosa , no me pude contener y mi boca empezó a lamer esa vagina espléndida, Tibisay al recibir esa caricia oral empezó a susurrar incoherencia y gemir, saqué mi lengua de su vagina y metí mi pene erecto que se metió con una facilidad sorprendente , empecé a cabalgar esa fiera indómita mientras Tibisay con su boca enloquecía a Carlos. Los dos eyaculamos casi simultáneamente, Tibisay recibió semen por su boca y por su vagina, pero no estaba ni tibia, su apetito sexual estaba intacto, Carlos se acostó en el sofá , subió a Tibisay sobre su vientre y la ensartó en su verga , ella empezó a moverse frenéticamente mientras yo me paraba y ofrecía mi pene erecto cerca de su boca para que me mamara hasta mi última gota de semen. Nuevamente Tibisay se portó como una verdadera maestra, sincronizó perfectamente su galopar sobre Carlos y las succiones sobre mi verga, fueron minutos de locura y la sapiencia de esa mujer nos llevó a un orgasmo de película.

Nos detuvimos un momento, nuestras bocas estaban resecas, apuramos un buen trago de cóctel, esa limonada etílica nos refrescó al máximo pero también nos acabó de embriagar, el efecto del alcohol nos hacía insaciables. Tibisay se subió a la cama, sentó cerca de la cabecera de la misma a Carlos ella tomó una crema de la mesa de noche, la untó abundantemente sobre su culito apretado, introdujo un dedo por su apretado ano, y empezó a sacarlo y meterlo para dilatar su preciosos orificio, luego se metió dos dedos, lubricó mucho más hasta que el bello ojete albergó tres dedos sin fruncirse, con el culito suficientemente dilatado se sento en la verga erecta de Carlos, despacio fue dejándose deslizar, con breves movimientos de su torso lo fue metiendo en la gruta rectal hasta que el largo y poderoso tolete de Carlos desapareció como por arte de magia. Cuando Tibisay sintió que los testículos de Carlos ya eran el límite natural de la penetración abrió sus piernas y encogiéndolas un poco se levantó para recibir mi verga en su vagina, loco por el deseo y el alcohol la penetré como poseído, Tibisay estaba doblemente penetrada y se sentía la mujer más feliz del mundo, cuánto hacía que añoraba este mágico instante, ese precioso momento de sentir una verga metida en la parte más profunda de su vagina y además tener otra verga erecta en su culo, Carlos empujaba su tolete de abajo hacia arriba, yo de arriba hacia abajo, y ella en medio de los dos en un envidiable sándwich , el clímax llegó por triplicado, primero fue Carlos que eyaculó un semen acumulado por días, el culo inundado de Tibisay sintió la caricia tierna y cálida del líquido seminal de mi compadre , luego mi descarga en su vagina la hizo sentir la mujer más feliz del mundo , por último Tibisay entre aullidos y gritos sintió el orgasmo más rico y placentero de su vida.

Nos paramos de la cama para disfrutar un refrescante trago, nuestros espíritus estaban llenos de esa paz interior y esa satisfacción sexual que se siente después de una buena sesión de sexo, nos despedimos y me fui para mi cuarto. Me acorde de las chicas y me asomé por la ventana , la escena era impresionante, las dos mujeres estaban en un 69 intenso, sus lenguas como sierpes candentes se introducían en sus respectivas vaginas arrancando gemidos de placer que amortiguaban apretando sus dedos entre las sábanas blancas , la imagen de esos dos cuerpos desnudos me erizaron la piel, el contraste de sus cuerpos era más notorio, Nora con su cuerpo moreno se entrelazaba con el cuerpo blanco de mi ahijada, sus senos se restregaban contra sus cuerpos buscando que sus pezones al tocarla la piel suave extrajeran un cúmulo de emociones. Sin querer ese espectáculo lésbico me hizo tener otra erección, todavía tenía suficientes ganas de fornicar como un sátiro endemoniado. De pronto sentí como me golpeaban suavemente ne la espalda, luego apareció Carlos completamente desnudo y arrodillándose tomo mi verga en sus dos manos y ante mi sorpresa empezó a darme una mamada espectacular, su boca chupaba mi verga con una maestría impresionante, mientras se deleitaba con mi pene en su boca me acariciaba las nalgas con emoción, a medida que se ponía más arrecho succionando mi pene más fuerte era su presión sobre mis nalgas, me tenía casi loco con sus caricias, de pronto se colocó en posición de perrito y me ofreció su culo, todavía loco de lujuria y pasión enfilé mi verga parada por ese agujero y tras un leve empujón se metió abriendo las entrañas de Carlos, el compadré se estremeció de pasión y moviendo frenéticamente sus caderas fue acomodando mi enhiesto miembro en lo más profundo de su culo, como loco empecé a meter y sacar mi verga provocando una cadena de gemidos y gritos ahogados que me anunciaban que mi compadre estaba sintiendo emociones inconfesables, no aguantando más mi orgasmo provocó una violenta eyaculación que inundó el culo de Carlos que al mismo tiempo que recibía mi pene en su culo se masturbaba endemoniadamente, el bombazo de semen de mi compadre se estrelló contra el piso limpio y el manchón blanco quedo como testigo de esa relación inesperada y escabrosa. Carlos se paró y en silencio se marchó para el cuarto donde Tibisay quizás lo esperaba para echarse otro polvo de locura.

Ahora comprendía por qué esa relación se estaba deteriorando, Carlos se estaba volviendo bisexual sin embargo esa reunión de bienvenida cambiaba las cosas, teníamos un espectacular panorama por delante para disfrutar del sexo con sus más atrevidas variantes.

— oscar-eduardo

15 de junio de 2016

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oscar-eduardo

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • resilente
    resilente · 16 de jun de 2016

    que locura de relato pero muy exitante 

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