Gina estaba desconsolada y no sabía cómo afrontar la dolorosa tragedia, el hombre que adoraba y con quien se iba a casar había perecido en un absurdo accidente aéreo, la víspera de su matrimonio había tomado el fatal vuelo que nunca llegó a su destino. No lo podía creer y hoy lloraba y se lamentaba su terquedad ante los ruegos de Germán, el que iba ser su esposo le había suplicado hasta el cansancio tener relaciones sexuales antes de su matrimonio, ella criada en un ambiente conservador descartaba por concepto esas ideas libertinas y se obsesionó con llevarle la contraria. Ahora Germán estaba muerto y sus deseos no los podía cumplir, porque ella también estaba ansiosa de entregarse a sus caricias y tener sexo incondicional, ahora estaba arrepentida de lo que no había hecho. Su madre angustiada veía como su hija se consumía lentamente en vida, para ella sólo Germán era el hombre de su vida.
Una comadre le sugirió a la señora que consultara con una médium que era famosa en la ciudad al permitir mediante sus trances comunicarse con las personas fallecidas para tratar de saber las cosas que habían quedado pendientes y ayudar de esa manera a quienes estaban en esa difícil situación. No teniendo otra alternativa fue a visitar la médium. Al principio creyó que iba a encontrar una mujer fea y desfigurada, pero para su sorpresa era una mujer muy atractiva y aunque tenía más o menos 40 años se conservaba en excelente forma, su cuerpo macizo se destacaba por sus caderas y por su bonito trasero. Unos senos grandes caían ligeramente sobre su torso, sus manos bien cuidadas mostraba una persona cuidadosa y meticulosa consigo misma. Le contó el motivo de su visita y ella le dijo que le llevara la hija para hablar directamente con ella, para enterarse que estaba pendiente con la persona fallecida. La citó para el viernes a las 8 de la noche.
La señora le contó a su hija y aunque a ella no le gustó la idea por llevarle la idea a su progenitora aceptó ir. Ese viernes muy puntual la señora llegó con Gina al consultorio de la médium, la hizo pasar y le dijo a su mamá que esperara afuera, agregó que podían de pronto demorarse , pero eso era normal. Gina entró al consultorio, era una sala espaciosa, había un sofá grande , una silla pequeña y un altar con algunas vitelas de santos. La médium vestía una túnica blanca que llegaba hasta sus tobillos, aunque no distinguía bien por la penumbra que reinaba en el recinto le pareció que debajo de la túnica no llevaba nada, estaba desnuda. La médium le pregunto que había quedado pendiente con Germán, ella fue tajante y explícita, le dijo que hubiera querido estar con él pero la muerte se lo arrebató. La médium le dijo antes de entrar en trance que no se fuera a asustar, ella en cualquier momento caería en un estado en que dejaba de ser ella para recibir el espíritu convocado, cambiaría su voz, de pronto sus ademanes, pero que siguiera lo que pidiera el espíritu para poder hacer una buena comunicación. Para no ser tan traumático el momento le sugería que no abriera los ojos y que se imaginara que estaba con Germán. Tras unas breves oraciones de un momento a otro la médium en efecto cambió de voz, era una voz muy parecida a la de Germán pero se oía entrecortada, como si fuera un robot, la voz la saludó por su nombre y para colmo la llamó por su apodo que él le había puesto cariñosamente. Quiso abrir sus ojos pero se acordó de la recomendación y los dejó cerrados. Las primeras palabras de Germán fueron de reproche, le decía que lo que más lo atormentaba era no haber podido estar con ella. Quería disfrutar de sus caricias y sentirla de él. Gina se asustó pero siguió las instrucciones, le dijo que se desvistiera, Gina se quitó su vestido y quedó en ropa interior, la voz le pidió que se desnudara completamente, ella nerviosa atendió la recomendación y quedó desnuda en la mitad de la sala. La voz le sugirió que se desplazara al sofá y se acostara en él. Gina lo hizo y sintió enseguida como las manos de la médium empezaban a acariciar su cuerpo, eran unas manos suaves pero sus movimientos eran rudos, la recostó y Gina sintió como los labios de la médium empezaban a recorrer su cuerpo. La besó en la boca con mucha pasión, su lengua exploraba su boca con movimientos intensos, mientras sus labios recorrían su cara, su cuello y luego sus senos, las manos de la médium empezaron a explorar su sexo. Los dedos de la médium empezaron a meterse en su vagina que estimulada por lo besos y caricias ya estaba húmeda y permitía que esas exploraciones digitales empezaran a excitarla como si en verdad Germán estuviera presente. Gina se sintió intensamente mojada, sus efluvios salían de su sexo como manantiales de placer, luego sintió cómo la lengua de la médium empezaba a recorrer sus labios vaginales, estaba que gritaba de la emoción, la médium encontró su clítoris erecto y empezó a lamerlo delicadamente, lo acariciaba con su lengua con movimientos circunvalares que la desmadejaban de pasión. Un breve chupón en su clítoris le arrancó un gemido de placer, la médium mientras lamía ese clítoris erecto acariciaba con sus dedos la vagina ardiente de Gina, unos pocos minutos sirvieron para que Gina obtuviera un orgasmo violento. Su cerebro parecía que hubiera estallado en mil pedazos y una policromía inundó su mente, la médium seguía acariciándola cuando de un momento a otro el trance se rompió, la médium al regresar a la realidad se encontró en medio de las piernas de Gina, cerca a su sexo que emanaba aromas eróticas, junto a esa vagina que olía a lujuria y placer ,que tenía el sabor de sus jugos más íntimos, la médium se quedó muda y perpleja, ese espíritu la había llevado allí, a disfrutar de un sexo limpio y encantadoramente placentero, por un momento recordó las caricias del único hombre que había existido en su vida, que por su carácter violento, y sus caricias bruscas y agresivas,le había hecho coger odio a los hombres, ahora estaba allí disfrutando algo completamente diferente, tuvo una idea un poco perversa, simulando continuar en trance llevó a Gina a que le acariciara su sexo, Gina que estaba excitada sin quererlo empezó a complacer la médium que poco a poco se fue excitando y en un momento dado la abrazó contra su cuerpo y en un impulso atrevido se colocó para hacer un 69 con Gina, las dos mujeres disfrutaban al máximo sus caricias compartidas y tras breves minutos un orgasmo increíble las unió en un momento inolvidable.
La médium hizo que volvía del trance y ayudando a Gina a pararse del sofá le preguntó si había logrado disipar sus dudas, ella entre avergonzada y feliz le dijo que había resuelto varias dudas pero quedaban pendientes otras cosas, la médium entendió que sus caricias le habían dado una razón de ser a Gina y ella en su interior también había encontrado una razón para vivir. Salieron del consultorio y la médium le dijo a la madre de Gina que tenía que llevarla el viernes siguiente pues el caso de Gina era grave y necesitaba más sesiones. Alarmada por el posible costo del tratamiento ella le pidió rebaja, la médium la calmó diciéndole que no le iba a cobrar nada, pero que por ningún motivo dejara de llevarla.
Más tarde Gina acostada en su cama se acordó de la médium, sus caricias llevadas por esa voz la habían hecho estremecer, le parecía sentir su cálido aliento cerca de su boca, la tesitura de su lengua acariciando su boca, los labios ardorosos lamiendo sus pezones y las manos suaves estrechando sus senos turgentes, sus dedos inquietos metiéndose en su vagina, y esa boca chupando los elíxires de su vagina ;sin saber cómo empezó a recorrer su cuerpo con sus manos hasta que llegó a su sexo, sus dedos de la mano derecha empezaron a acariciar su vagina húmeda mientras su mano izquierda apretaba sus senos y pellizcaba sus pezones erectos. Tuvo un orgasmo intenso y pronto el sueño la venció.
La médium por su parte estaba en las mismas , ese viernes en la noche se masturbó a más no poder, un consolador le arrancó de su sexo las más intensas emociones, recordaba esa preciosa mujer que estaba virgen y que podía ser suya si la sabía llevar, haría todo lo posible pues esa hembra le había vuelto a dar un significado a su vida.
El viernes llegó y ambas mujeres se prepararon para el tan anhelado encuentro, Gina ansiosa se colocó las prendas más atrevidas que tenía, esas que iba a estrenar la noche de su luna de miel, la médium sólo alistó su sexo, buscó una fragancia que aplicó en sus senos, cerca de su sexo y en el cuello, quería despertar con esa fragancia los deseos más sórdidos de Gina, acondicionó su consultorio y el sofá lo adornó con almohadas blancas y mullidas. Todo estaba preparado para el trance de la médium.
Al llegar Gina con su madre la médium le pidió a la señora que se fuera tranquila para su casa, la sesión de esa noche iba a ser larga, que su hija se quedaba en la casa. La médium procedió a hacer su invocación pero se dio cuenta que era imposible. Pronto simuló el trance y procedió a hacer realidad todas esas fantasías que tenía con Gina. Esta vez se tomó todo el tiempo posible para empezar a desvestir a Gina, cuando le quitó su vestido quedó fascinada con su ropa interior era muy sexy , debajo ,se alcanzaba a vislumbrar el vello púbico de Gina y sus pezones erectos emergían desafiantes bajo el sutil brasier , Gina siguiendo las indicaciones de la médium había cerrado los ojos y sólo procedía a obedecer esa voz que hoy no sonaba tan robotizada. La boca de la médium empezó a acariciar los turgentes senos y sus dedos ansiosos buscaron el sexo de Gina, la voz procedió a pedir que se despojara de su panty y abriera sus piernas al máximo. Gina no demoró en acatar esa orden, es más la deseaba intensamente pues sabía que ahora la lengua de la médium iba a entrar a degustar las delicias de su sexo, y ella estaba bien húmeda de sólo pensarlo, la médium clavó su cabeza en el sexo de Gina, sus manos se alzaron un poco para acariciar esas tetas hermosas y apretar sus delicados pezones, Gina se mordía los labios de la emoción y se agarraba de las sábanas para no gritar, la médium empezó a introducir sus dedos en esa vagina ardiente, sus caricias eran suaves pero sus dedos en un movimiento de tornillo entraban acariciando sus paredes vaginales. Gina sin recibir ninguna orden encogió sus rodillas y alzó su pelvis ,de tal manera que su vagina quedaba toda a disposición de la médium que enfiló mucho mejor su dedo índice y central y los empujó al fondo, sin querer en esa acción el dedo meñique tocó levemente el ano de Gina que hizo arrancar un grito ahogado, no se sabía si era de dolor o placer, la médium atenta a todos los detalles se percató de la reacción de Gina y decidió atacar ese pequeño orificio, empezó a besar ese culito rosado y atrayente, su lengua empezó a tratar de entrar y con toda la calma fue logrando su objetivo, Gina se retorcía de placer, no se pudo aguantar y tomando sus nalgas con sus manos las ayudaba a abrir más y más para que la médium tuviera menos resistencia, ahora fueron los dedos de la médium las que empezaron a acariciar las paredes rectales, Gina seguí aullando de placer, la médium le pidió a Gina que se acostara a su lado pero esa voz ya no era la que inicialmente había oído Gina, se dio cuenta que la estaba simulando pero era tarde, ya Gina necesitaba esas caricias las anhelaba, las deseaba, Gina se volteó y abrió sus ojos, lo que vió la dejó impactada , la médium completamente desnuda era la personificación de la lujuria, estaba sentada frente a ella y abriendo sus piernas mostraba una vagina impresionante, Gina sin pensarlo fue a buscar esa entrada a la gruta del placer, su lengua exploró el húmedo sexo y se sació con sus efluvios vaginales, empezó a lamer casi que con furia un clítoris erecto que se paraba desafiante, ambas se acomodaron y quedaron formando un 69 que les permitía acceder directamente a sus vaginas , sus bocas succionan sin detenerse siquiera a tomar aire , la médium muy excitadas abrió más sus piernas y levantando un poco la pelvis ofreció su culito como invitando a Gina a degustar ese platillo especial, Gina aprovechó para devolver favores, luego todo fue locura, los orgasmos se aproximaban y sus lengua entraban y salía de sus orificios más íntimos acelerando el clímax deseado, llegó como una locura sin límite, un fulgor multicolor las arropó a las dos, solo las marcas de las uñas en sus respectivas espaldas quedaron como una impronta de su pasión y de su lujuria. Ambas quedaron dormidas una en brazos de la otra.
Al otro día la progenitora de Gina madrugó a preguntar por su hija, la médium aún bajo los efectos de esa noche de pasión la calmó, le dijo que estaba dormida pero ya estaba recuperada de su problema, tan recuperada estaba que había decidido convertirse en su asistente para ayudar a solucionar los problemas de las personas que lo necesitaran.








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