ME CONVIRTIÓ EN LA SUCIA ZORRA DE ELLA!
Relato de comunidad Fantasíasschedule 14 min de lectura calendar_today Junio de 2016

ME CONVIRTIÓ EN LA SUCIA ZORRA DE ELLA!

Eran las dos de la madrugada, estábamos en un evento ella estaba caliente de una noche de mucho vino y coqueteo mutuo -me dijo al oído: te espero en el baño de afuera cerca al parqueadero, al rato fui no había nadie en este lugar entre al baño y ya se había quitado su panty de encaje negro....

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Eran las dos de la madrugada, estábamos en un evento ella estaba caliente de una noche de mucho vino y coqueteo mutuo -me dijo al oído: te espero en el baño de afuera cerca al parqueadero, al rato fui no había nadie en este lugar entre al baño y ya se había quitado su panty de encaje negro y su falda corta se acercó y me dijo: dame tu pantalón y ponte mi panty y mi falda, esta noche serás mi zorra! le seguí el juego era excitante además que no es fácil conseguir una mujer de mente tan sucia y perversa como ella, tome su panty y al ponérmelo se mojaron mis huevas y mi verga, esta empapado y resbaloso de sus jugos vaginales ella es muy caliente su imaginación vuela todo el tiempo cuando hablamos demasiado de sexo que fue lo que hicimos toda la noche, me puse su falda y me dijo: vámonos ya, ya, ya! quiero mucho sexo antes que amanezca...en el camino me puso de su perfume, me pinto los labios de su rojo intenso al rato llegamos a su apartamento entramos y en seguida me dijo: - pon tus manos en la cabeza y arrodíllate...

Así lo hice, se me acerco al oído y me dijo:

―Mmmmmm... ¡Qué bien hueles zorrita...! Creo que voy a darte una propina por habérmelo puesto tan fácil...

Me agarró del brazo y me puso de pie me tiro bruscamente para verme.

―Voy a llevarte a la cama, ni se te ocurra gritar ni hacer ninguna tontería, o lo lamentarás...

Estoy seguro de que podría haber escapado, pero le seguí el juego, eso la excitaba. Fue introduciendo su mano debajo de la falda, luego debajo del panty, tocó mi verga, que estaba... caliente... y dura.

―Vaya, vaya... eres una perrita sumisa que se muere de ganas porque le den su merecido... tranquila, hoy es tu día de suerte...

Entonces la miré fijamente y le dije desafiante:

―Que te jodan ese culo…

Me propinó una bofetada y dijo:

―Ya hemos llegado, pero antes de subirte a la cama, quiero que me la chupes, ¡zorra!

Se bajó el pantalón y me mostro su enorme clítoris y chocha mojada le escurrían sus jugos entre la pierna y agarrándome del pelo me la puso en la boca. Gracias a mis artimañas y buena mamada se vino enseguida entre gemidos.

―¡Qué bien la mamas, putita, a ver qué más sabes hacer...!

sobaba mis nalgas a su antojo... mostraba un especial interés por mi cabello, lo acariciaba y lo olía, como si no quisiera olvidar su olor, olisqueaba cada rincón de mi piel como si fuese un perro y yo una perrita en celo. Una vez en la cama me ordenó que me desnudase completamente. Se acercó y me besó apasionadamente mientras cubría mis ojos con una venda de seda me lamía las orejas, mi cuello, mis hombros... se deleitó saboreando mis pechos, succionaba mis pezones como queriendo extraer jugo.

De pronto, me puso de pie de cara a la pared y me ordenó abrir las piernas al máximo.

―Te voy a follar hasta que me canse puta...

Agarrándome de las caderas me hizo doblar la espalda quedando mi culo a su merced, en pompa. Fue al cuarto de baño y volvió con un frasco de lubricante y un enorme strapon. Comenzó acariciarme como a una perrita, la excitación le hacía restregar su enorme verga de silicona contra mi culo y no paraba de hablarme y decirme groserías que me estaban poniendo a mil.

―Así, muy bien... vas a ser una perrita buena verdad... si no ya sabes que tendré que castigarte... ¿vas a portarte bien?

Al ver que no le contestaba me dio un azote con el strapon en el culo. Yo seguía sin hablar, no sé por qué pero quería provocarla, me excitaba cómo me estaba tratando, y el azote más que dolerme hizo que mi verga se pusiese aún más dura. Continuó dándome azotes y yo gemía cada vez que recibía uno, gemía como una perrita que está siendo castigada por su ama... pensar aquello me excitó aún más... deseaba que ella fuese mi ama, que me sometiese e hiciese conmigo lo que se le antojara.

―Me portaré bien... ama...

Me hubiera gustado ver la cara que puso, pero lo que sí noté fue su verga de silicona contra mi culo.

―Así me gusta perrita... ya veo lo que quieres... no te preocupes porque lo tendrás, a partir de ahora serás mi perrita sumisa... mi esclava...

―Sí ama, gracias, muchas gracias...

―Ahora voy a estrenarte como mi perrita, a ver, ábreme bien tu culito que tengo que examinarlo...

Me apoyé con los hombros en la pared y con las manos abrí mi culo para ella todo lo que pude. Se agachó para observarlo detenidamente y, cómo no, también olisqueó mi agujerito, lamía mis nalgas, lamía los lados que rodeaban el ano abriéndolo al máximo y yo me moría de ganas porque introdujese su lengua allí... Empezó con pequeños toquecitos con la punta de su lengua, metía la puntita una y otra vez, hasta que poco a poco me la metió todo lo que pudo. Aquella sensación me estaba volviendo loco.

De pronto noté algo frío en el ano, me estaba untando lubricante para lubricarlo bien, me metió un dedo, luego dos... y de pronto sentí que estaba intentando introducir algo más rígido... no pude ver que era

―Ponte a cuatro patas perrita y sígueme,

Hice lo que me ordenó sin tener idea alguna de lo que pretendía hacer conmigo, la verdad es que me costaba bastante caminar con aquello allí metido, no tenía que apretar el culo para que no se me saliera.

Le seguí hasta la cocina, abrió la nevera y escuche que cogió algo, solo escuchaba el sonido como de beber algo y me preguntó si tenía sed, me dije. Dentro de mi pensé algo bebió pero no sé qué… asentí con la cabeza, diciéndole que sí! entonces cogió algo, lo colocó en el suelo y lo llenó. Me acerco a él y me hizo beber como una perrita sedienta!

―Ahora vamos a descansar un poquito mientras vemos la tele.

La seguí hasta la sala de estar, encendió la tele y se sentó en el sofá, entonces me indicó que me colocase boca abajo en su regazo,

Mientras veía la tele acariciaba mi cabeza y mi espalda con sus manos. Me sentía afortunado porque el destino cruzo aquella mujer en mi camino.

No quería perderla, así que me propuse satisfacerla al máximo, intentaría darle todo el placer posible.

Deslicé mi cuerpo hasta que su chocha y ella abrió sus piernas y movió a un lado su verga de silicona y su chocha quedó a la altura de mi boca, y suavemente comencé a lamerla, la besaba y succionaba metiéndola toda en mi boca queriendo succionar todos sus jugos y sabores y no tardó nada en ponerse mas moja y su clítoris mas duro.

Recorrí mi cara con su vagina, acariciaba con su clítoris, mi nariz, mis mejillas... y comencé a darle golpecitos con mi lengua. Aquella escena la estaba poniendo a mil, la notaba en las contracciones de su chocha y ano. Tomo con sus manos su verga de silicona y me la metió en la boca y me dijo: mama esta perra! Acaso quien te dijo que tocaras mi chocha?

Recorrió mi cuerpo con sus manos y se percató de que aún tenía lo que me había metido en el culo, así que como símbolo de agradecimiento me lo sacó delicadamente. Era algo gigante que taponaba mi ano.

―Ponte a horcajadas mirando hacia la televisión. ―Sí ama...

Una vez me coloqué como me había ordenado me agarró de los hombros y me agachó hasta que su verga de silicona la iba introduciendo lentamente en mi culo hasta que sentí mi culo acomodándose a descomunal tamaño.

Me sentí totalmente lleno de ella y me dijo: menéate perra sucia no sientes lo que tienes dentro del culo? Así me siento yo cuando me castigas igual….comencé a moverme suavemente, en círculos, adelante y atrás, arriba y abajo... De pronto pareció que se percató de que aquel no era exactamente mi papel, así que me empujó hacia delante y me apoyé con las manos en la mesita que había en frente del sofá. Ella se puso de pie y volvió a tomar su rol dominante, me folló salvajemente, mientras me daba palmadas en ambas nalgas a la vez.

―Así perrita, te gusta eh... no hará falta que te diga que no te puedes derramar si yo no te doy permiso ¿no?

La verdad es que no había pensado en aquello, me moría de ganas por derramarme de una vez y sentía que me iba a resultar imposible no hacerlo.

―Me voy a derramar perra dijo ella... aaaaaaaahhh.... aaaaaaaaaaahhh... toma... toma... agggrrrr.... agggrrr. Ella boto chorros de jugos y lluvia dorada al mismo tiempo que mojaron mis piernas y pies.

Yo también me derrame sin poder evitarlo, pero no hice ningún ruido para que no se diese cuenta. Cuando terminó cayó exhausta en el sofá sacando esa verga en un solo jalón.

Yo permanecí en la misma postura, sentía cierto miedo, era imposible que se hubiese dado cuenta, pero ella estaba tan callada... y sentía que me estaba observando fijamente.

―Perra, ponte de rodillas, date la vuelta.

Me puse de rodillas, me giré no la podía ver. Permanecimos unos segundos así, sentía su mirada.

Entonces me dio una bofetada que me tiró al suelo.

―Ahora estoy cansada, ve a darte una ducha mientras decido cuál va a ser tu castigo.

La ducha no significó para mí un castigo, era una noche calurosa. Estuve un buen rato debajo del chorro, enjaboné todo mi cuerpo y tras aclararme me sequé con una toalla.

Al mirarme en el espejo, y con las mejillas aún calientes debido a la excitación anterior. Me di vuelta separe mis nalgas y mire mi ano lo dilatado y roto que me lo había dejado.

Mi ama estaría decidiendo cuál iba a ser mi castigo, y yo, más que atemorizado, volvía a sentirme excitado.

De pronto, me percaté de que estaba pasando una nota por debajo de la puerta, me agaché a recogerla y leí lo que mi ama había escrito. "Ya he decidido cuál será el castigo que voy a imponerte.

Cuando salgas tendrás que estar aguardándome en la entrada de la habitación, sentada en posición de espera como una perrita fiel...". Al momento escuché un portazo y oí cómo cerraba una puerta.

Salí del cuarto de baño totalmente desnudo inmediatamente después fui a colocarme en la entrada, tal y como me había ordenado mi ama, con las nalgas apoyadas en los talones y las manos sobre mis muslos.

Tardó unos 10 minutos en abrir la puerta, y que mi mente empleo en recordar todo lo que había pasado y hablado siempre, m aceleraba y mis entrañas volvían a encenderse.

Abrió y me acerqué a cuatro patas hasta ella, sacó un collar de perro y se agachó para colocármelo, ató una correa a la pequeña argolla que tenía y me llevó a otro dormitorio.

―Vamos perra, vas a aprender a obedecer y respetar a tu ama.

Sobre la cama había de todo, una cuerda, un pepino cohombro grande y grueso, una bolas chinas ¡una fusta!. Y una botella de coca-cola de 600ml.

Me dijo: ―Si no te hubieras derramado como una puta sin mi consentimiento ahora no tendría que castigarte. Vamos, túmbate boca abajo en la cama y junta las manos en la espalda.

Se sentó a mi lado y me amarro las muñecas. Permaneció allí, acariciando mi cabello húmedo, lo olió e hizo lo mismo con mis hombros, mi cuello...

―Qué bien hueles zorrita... mmmmmmm... tu olor me vuelve loca... me hace desearte, deseo que seas mía, totalmente mía...

―Soy tuya ama...

―Lo se... pero aún te queda mucho por aprender y tengo que ser duro contigo, tengo que enseñarte a obedecerme y respetarme.

―Lo siento ama, me portaré bien, de verdad... no me castigues, por favor…

―Tengo que hacerlo, pero esta vez seré todo lo dura que puedo llegar a ser.

Cogió la almohada y me la puso doblada debajo de la cadera, mi culo quedo totalmente en pompa y mi cuerpo casi formaba un ángulo de noventa grados. Lamió mis nalgas como un animal lame a sus crías, aquella sensación me estaba poniendo muy caliente, pero sabía que en cualquier momento daría comienzo mi primer castigo. Cogió la fusta y la paseó por mi culo acariciándolo, de pronto, me propinó un azote que me hizo sentir dolor. Uhhh!

―Cállate zorra, ni un grito, ni una palabra, ni un movimiento, no estoy empleando toda mi fuerza, así que no me provoques, ¿entendido? ―Sí ama...

Me azotó una y otra vez, yo instintivamente apretaba el culo con cada golpe. Sentía un ardor enorme, pero cuanto más me quemaba menos sentía el dolor de los azotes. Cada fustazo retumbaba en mis oídos y en mi verga, que sin poder evitarlo estaba cada vez más mojada y dura. De pronto, sentí el frescor de sus manos en mis nalgas, ponía lubricante se sentía fresco las separó y me introdujo en el ano más y al rato una bola china, a ésta le siguieron las otras cuatro.

Salió de la habitación diciéndome "ahora recapacita y piensa en lo que podría llegar a hacerte la próxima vez". Me dejó allí, tirado en la cama, amarrado, con el culo ardiendo y palpitando como si me fuese a estallar.

Por los sonidos que provenían de la sala de estar supuse que estaba viendo una película porno, aquellos gemidos comenzaban a excitarme, deseaba que mi ama viniese a darme placer, a perdonarme...

Habría transcurrido una media hora cuando sentí su presencia en la puerta de la habitación, oí sus pasos acercarse y luego sentí sus labios en mis nalgas maltratadas, las separó suavemente me fue liberando de las bolas chinas. Me colocó boca arriba sin quitarme las amarras, dobló mis rodillas y separó mis piernas todo lo que pudo. Hundió su rostro en mi verga, aspiró todo su sabor y paseó su lengua ansiosamente por todo mi culo, succionaba y daba golpes en su lengua.

Sacó su cabeza de entre mis piernas y cogió el pepino que había comprado, golpeó suavemente mi culo con él, luego más violentamente, quería que le suplicase, algo que hice encantado.

―Fóllame ama, por favor, fóllame...

―Eres una zorra, puta... suplícame mas...

―Ama, métemelo hasta el fondo, deseo que me folles...

Me metió el pepino de una estocada, lo sacaba y lo metía violentamente una y otra vez.

―Te gusta eh... perra... pues esto te va a gustar aún más...

Me metió el pepino todo lo dentro que pudo y cogiéndome de los tobillos con las dos manos me elevó las piernas por encima de mi cabeza, quedando al lado de mis hombros y la entrada de mi ano justo en frente de su cara.

Me folló mientras me decía todas las groserías que se le ocurrían, sabía que aquello la ponía muy arrecha.

―Puta...te gusta cómo te jodo... toma... toma...

―Ama... Ama... puedo derramarme... por favor...

―Ni lo sueñes perra... aaaaaaahhh... aaaaagrrrr... toma... perra... toma... se puso encima mío y mostrándome su enorme culo y su mojado chocho que escurría jugos gota a gota viendo sus labios vaginales colgando y meneándose con cada movimiento que hacía se puso de pie y comenzó a mearme en el culo sientes puta mía mi lluvia dorada? Chorros de líquido salían cada que ella quería.

Ver cómo se meaba me excitó aún más. Cuando terminó sacó el pepino y me miró insatisfecha derramo mas lubricante y me dijo: quiero ver ese culo más abierto se inclino hacia un lado y tomo la botella de coca-cola la mojo por el rabo con mucho lubricante y la puso en la entrada de mi culo y la comenzó a empujar poco a poco yo sentía como el ano se abría y dejaba deslizar esa botella sentía que me rompía mas y mas uuuuuffff que dolor tan increíble y excitante ese dolor es lo que nos excita y gusta...la metía mas y mas y mas hasta que no entro más de la mitad....Ya mi culo estaba tan dilatado y tan acostumbrado que ella comenzó a meterla y sacarla....mas y mas y mas y en repetidas ocasiones en esa posición me hacia chorrear y con muchas ganas de cagar pujaba cada vez que la tenia dentro y al pujar me hacia mear...yo veía en sus ojos como lo disfrutaba y como sentía poder sobre mí....toma perra toma serás mi puta pervertida cada vez que yo lo quiera.....me dejo la botella en el culo y me hizo poner de pie sin sacarla se dio la vuelta mirándome el culo dio varios empujones de meter y sacar y de un momento a otro la saco con fuerza que mi ano se salió junto con un chorro de meados y mucho placer, se acercó a mi ano y lo lamio todo lo que quiso mientras yo pujaba para que no se metiera eso se llama (rosebud)o (prolapso anal) lo metió en su boca y lo chupaba como un dulce...um..um..ummmmmm era lo que yo escucha que perra tan rica!!! Ya no pude resistir mas mis piernas no me daban y mi culo tampoco ella dijo: Ya termine era lo que siempre quise cumplir y contigo lo conseguí era lo esperaba de ti......

Quedamos tumbados en la cama se acostó a mi lado y me dijo:

―Intenta descansar perrita... mañana seguiré enseñándote a ser mi perrita sumisa...

Se durmió enseguida y yo permanecía allí, a su lado, amarrado y con el ano adolorido y palpitando sentía que se fuera a salir.

A pesar de la excitación y congestión que sentía tuve que intentar descansar y dormir.

Ella tomo fotos de cómo dejo mi culo para siempre.

Ahora me gusta que las mujeres me de por el culo....

— yoshikekomokuka

24 de junio de 2016

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yoshikekomokuka

Escrito por

2 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • jonh-cyna
    jonh-cyna · 24 de jun de 2016

    Que relato tan excitante, buen relato y excelente historia, que rico la pasaron.

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