La conocí hace muchos años, no pasó nada entre nosotros. Hace un mes regreso a la oficina, nos encontramos por casualidad, nos saludamos y conversamos un poco. Ella me mostró las ganas de culear, se insinuó, sus gestos y actitudes fueron directos. La llame pero no pudimos cuadrar nada, creí que ese polvo se iría de mis manos.
El viernes pasado regreso, estaba engalletado con un informe, no le puse mucho cuidado, mis compañeros salían al almuerzo, ella termino sus diligencias y fue a la oficina. Comenzó a insinuarse, le dije que jugaba con fuego y se podía quemar. Me respondió que quería quemarse.
Me levante del asiento, nos besamos. Me baje la cremallera y le mostré la verga. La senté en la silla y se la acerque a la boca. La abrió y me la chupo. Me la mamaba muy suave, la fue lubricando con su saliva y se la fue tragando.
Se la saque, con la palma de la mano cubrí el glande y la puse hacia arriba, ella lamio mi tronco y saboreo mis testículos, me los chupo con suavidad. Lo ofrecí nuevamente el glande y volvió a tragársela, la tome de la cabeza y la folle por la boca.
Ella entendió el mensaje, se soltó y me la chupo con fuerza. Me la mamo con deseo y con ganas. Mi verga entraba y salía de su boca. Después succionó la cabeza de mi polla, su mano acariciaba mis testículos. Cuando sintió que me iba a venir, se la tragó nuevamente y recibió el semen en lo profundo de la garganta. Me acomodó el pene, se incorporó, me besó y me dijo que la próxima vez lo quería adentro de su coño. Se fue sin despedirse.
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