El sexo con desconocidos es tan común, que programadores crean cada día un nuevo programa para quienes se atraigan fisicamente, pero esta historia de la calle es única.

Algunos días voy despalomada por la calle y algunos otros disfrutando del paisaje masculino de la capital. Ese día fue uno de ellos. Me dirigía desprevenida por la intersección que queda entre la Av. Suba y la Boyacá, recorriendo el anden de "Calatrava", cuando ví venir un hombre de gran estatura, musculoso, con una bolsa de vivieres que lo hacían ver más casero.
Le guiñe el ojo y me acomode las tetas del body blanco que usaba ese día. Él perdió el control y sentí como me seguía por el costado donde se encuentra la Parroquia de San Bartolomé, ya sobre la Avenida Suba. Me sentía alagada, ese hombre respiraba clase en cada centimetro de su ser.
Me detuve a buscar un taxi y él se me acercó, sin abordarme me mostró un papel que decía: "Santiago" y su número de celular. Yo me dirigía a encontrarme con algunos compañeros de estudio que estaban en Niza 9. El hombre me penetró con su mirada y yo le pique el ojo. Seguro la traía muy dura, por lo que no dude en mirar indiscretamente su pantalón, que por cierto se encontraba bien ajustado, lo que contribuía a descubrir el bulto que le había causado.
Adelantamos algo de la exposición que debíamos preparar para la Universidad, pero intencionalmente le mentí a una compañera afirmando que estaba en mis días, para que ella se ofreciera a completar el trabajo y dejarme ir algo temprano.
Inmediatamente me decidí a llamar a ese extraño. "Hola Santiago, me diste tu telefono en la avenida suba, estoy algo cerca, ¿Podríamos encontrarnos?". Él me dió su dirección y me dijo que llegara sobre las 5:00pm.
Pedí un taxi y me excuse con la mentira de sentirme algo enferma, cuando mi cuerpo se deleitaba con la imagen de poseer ese hombre que tantas cosas me inspiraba. 5:10pm me encontraba en su portería, un edificio rustico, de gran tamaño, me puso a pensar en su miembro con el nombre de la edificación: "Palo Alto".
Es verdad, no es ningún mito, la plata moja vaginas y baja calzones... Es por eso que este gran lugar en los cerros de la Boyacá me producía tanta exitación como cada musculo de ese adorable cuerpo que descubriría en algunos momentos.
El ascensor descubría un gran paisaje de cara al cerro. Al timbrar, un hermoso ventanal con vista al cielo atravesaba las escaleras de madera en forma de caracol que conectaban al segundo nivel.
"Hola, soy Lina María, mucho gusto". "Sigue, yo me llamo Santiago" me respondió. Era evidente que se había pegado un duchaso y la camisa blanca que tenía puesta, se volvía casi transparente a la luz amarilla que adornaba la sala.
Un par de vinos fueron suficientes para que accediera a acompañarlo a hacer un tour por el resto del apartamento. El segundo nivel conectaba con el techo del edificio, que se convertía en su terraza personal. La luna ya era dominante en el cielo, en menos de nada ya casí completaban las 8:00 pm. La ciudad se veía absolutamente hermosa.
Otro par de vinos fueron responsables de que me lanzara a besar sus labios. Sentía como me apretaba el body y como mis tetas se endurecían y crecían por la sensualidad de sus labios. Él no tuvo que hacer mucho, abrí su camisa, empece a descender por su cuello y bese su pecho, que olía a loción masculina y de la que la luz proveniente de la ventana, permitía descubrir el color dorado de su piel.
Él me interrumpió y entró por una colchoneta y unos cojines, apenas perfectos para ver esa gran luna llena que adornaba la ciudad. En ese beso bajo la luna ambos quedamos completamente desnudos, lo cual era algo liberador para mi temperatura corporal.
El "Palo Alto" resultó ser toda una viga, tome el condón que había descubierto en su pantalón y procedí a abrigarla, no sin antes chuparla por algunos minutos, con ese sabor glorioso de un pene limpio y bien lubricado. Durante esa mamada chupaba sus huevos, lamia su cabeza, pasaba mi lengua por su pene y succionaba fuertemente para darle placer.
Él disfutaba de la vista a la ciudad y procedio a consentir mi espalda, abriendo poco a poco mis piernas, llegando fácilmente a mi vagina. Allí la frotaba un poco, pero en menos de nada me tomó de las piernas y me dio la vuelta (que no es tarea sencilla) por lo que quede abrazando su cuello con mis rodillas mientras lamía mi vagina e introducía su lengua, mientras yo dificilmente frotaba su pene, que era mi fuente de calor...
Santiago tenía habilidad con las manos y fuerza con los brazos, por eso no fue inesperado cuando me lazo de nuevo y termine en 4 viendo las avenidas, los arboles, las luces de la ciudad a lo lejos... Depronto ya sentí que estaba dentro de mi, dandome placer infinito, haciendome gozar, sintiendo sus grandes y gruesas manos sobre mis nalgas dandome rico y sin remordimientos. Apenas sentía ese gran pene que me dba calor y me hacía sentir tan rico.
Fui yo la de la iniciativa de acostarlo y dandole la espalda subía y bajaba para ver cómo se movía la ciudad. No había ventanas, no había mirones, solo la luna y las estrellas disfrutaban de este magnifico show... Poco a poco fui girando mientras yo misma me penetraba y sus calientes manos cogían mis pechos, la cintura o me tomaban de la cola...
Finalmente empece a gemir suavemente para producir su eyaculación. Él reaccionaba tranquilo y aunque había subido el ritmo, el estado fisico me demostraba que aún nos quedaba mucho más. Me rendí y le di el control.
Él supo acostarme boca abajo, entendió que mi ritmo cardiaco me tenía cansada y estaba empapada de sudor, más los fluidos vaginales que producía. me pidio descansar y poco a poco se fue adueñando de mi cuerpo. Se puso sobre mi, yo estaba boca abajo y poco podía controlar.
Santiago acopló su cuerpo contra el mio y tomó una de mis piernas mientras yo me sostenía solo de mis brazos... su pene entraba suavemente dentro de mi, y aunque no lograba metermelo todo, si masajeaba mi punto G y lograba complacer mi clitoris, por lo que logró que tuviera un gran orgasmo que despache sin pudor desde aquel mirador.

Él me volteo apenas pudo y vio como me estremecía de placer... Ahí mismo sintió como expulsaba fluidos y persisitió en penetrarme aunque esta vez estabamos en misionero. Mi cuerpo no paraba de expulsar, era magnifico y él también tenía una cara orgásmica, que llegó a su climax y retiró el condón para vertirme todo su placer en el abdomen, aunque se disparó hasta las tetas.
Completamente desnuda y torada en la interperie de ese balcón, me puse boca arriba hasta que me cubrió con una toalla y me invitó a bañar.
¿Les gustaría que él escribiera lo que sucedió en ese baño?
Espero comentarios...








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1 comentario
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login EntrarSigo pensando que escribes muy bueno. Mucho mejor este relato pero tu autobiografia tiene un valor especial.