Todo comenzó un 27 de febrero donde comenzamos a chatear por primera vez. Las conversaciones se centraban en una mascota en común, un perro de la misma raza…. Me contaba de sus conquistas de su día normal, igual yo le contaba sobre mi día y mis cosas, así pasaron unos 6 meses de saludos esporádicos y preguntar por nuestras mascotas. No sabemos en qué momento los mensajes pasaron a ser más picantes y con doble sentido todo muy cómico.
Un día cualquiera las conversaciones pasaron a ser de picantes a muy calientes, mucho se pude decir jajaja, hasta que tomamos la decisión de vernos, la expectativa de saber cómo sería el primer encuentro… puedo ser muy franca ese día no pude dormir y por lo que él me conto tampoco. Se llegó el grandioso día de vernos yo tome la determinación de ir a su ciudad, arriesgada si pero en el corazón me decía que sería muy bonito lo que se podría a llegar a dar.
Fue un domingo del mes de julio muy caluroso, llegue alrededor de las 11 de la mañana, como buen hombre se hizo esperar, jajaja se cambiaron los papeles, hasta que llego donde yo me encontraba fue cómico el encuentro yo estaba muy nerviosa pero así y todo tome la iniciativa y lo salude de un beso tierno en sus labios provocativos, caminamos hasta su apartamento.
Al llegar el corazón estaba a mil con ganas de besarlo de sentir sus brazos, su piel… en el corredor del apartamento me tomo de la cintura y me dio un beso que me estremeció todo el cuerpo todas las fibras de mi piel, se erizaron al sentir sus labios húmedos y provocativos, tanto que sentí una humedad en mi entrepierna, mi deseo de tenerlo desnudo y encima de mí era algo que deseaba con ansiedad, pero aun no era el momento, teníamos hambre y ese encuentro tan esperado tenía que esperar.
Paso un rato no muy largo donde comenzamos a besarnos y quitarnos las ropa, mi corazón estaba a mil, mi piel se erizaba de sentir su piel, mas y más húmeda estaba mi vagina con deseos locos de que pasara suave mente sus manos grandes y varoniles. Comenzó a besarme con unos deseos locos carnales y eróticos, su pene erecto, su cara de deseo me tenían en un embrujo que no importaba ni el tiempo ni el calor que hacía en ese momento, solo su cuerpo y el mío totalmente desnudo, piel con piel, su aroma y el mío se mezclaban en su habitación. El erotismo estaba en el ambiente, sin estar cohibidos todo muy natural como si el destino confabulara con nosotros para estar así, algo raro ya que sentía que lo conocía hace mucho tiempo, mi cuerpo no le era extrañas sus caricias, como si en otra vida fuimos amantes…. Mi piel extrañaba sus manos su piel su sexo, su olor.
Empezó hacerme sexo oral de una forma indescriptible como nunca antes me lo habían hecho, me lamia los labios de mi vagina y me trataba de meter la punta de su lengua, mientras que con sus dedos le daba unos ricos y deliciosos masajes a mi clítoris, yo estaba muy húmeda y a punto de reventar, lo único que quería en ese momento era que me penetrara sin parar, me llevo a tener múltiples orgasmos, Los cuales hasta ahora en mi vida eran simple teoría o fantasías ajenas leídas en un relato erótico, me sentía feliz y con ganas de más y más.
Después de esa experiencia maravillosa mi ser quería tener su miembro en mi boca, saborearlo lentamente, comencé desde su glande hasta su base, pasé mis labios por todo su miembro hasta llegar al periné donde jugué con mi lengua, mi amado se estremecía. Regrese nuevamente a su glande tan duro y provocativo, empecé a succionar queriendo sacar toda su leche, me sentía como niña chiquita con un bombón… Me encantó verle la cara de placer, sus gemidos y como su piel reaccionaba con cada beso y con cada caricia. Y entonces como recompensa de su pene salió su néctar dulce, delicioso con un aroma exquisito y embriagante……








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