Perversiones III: Un Noviazgo Atípico
Relato de comunidad Fantasíasschedule 10 min de lectura calendar_today Agosto de 2016

Perversiones III: Un Noviazgo Atípico

Es curioso. Cada vez que escribo, me siento inclinado a gastar más tiempo en la parte no sexual de los temas. Desde la publicación de mis dos últimos relatos “Experiencias con el sexo trascendental” es mucho lo que he cambiado siguiendo la senda de la búsqueda. Y el sexo en sí mismo va....

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Es curioso. Cada vez que escribo, me siento inclinado a gastar más tiempo en la parte no sexual de los temas. Desde la publicación de mis dos últimos relatos “Experiencias con el sexo trascendental” es mucho lo que he cambiado siguiendo la senda de la búsqueda. Y el sexo en sí mismo va perdiendo importancia, pero lo que el sexo revela de la sociedad, las personas y de mí mismo, sigue siendo de máximo interés. Es por este motivo que es mi intensión crear un circulo personal con aquellos que entienden el sexo a otro nivel.

Este relato se compondrá de dos partes. En esta primera parte (con poco sexo) compartiré con el lector, el inicio de un plan descabellado y como dos chicas y yo lo fuimos estructurando. En la segunda parte, relataré como lo llevamos a cabo.

Cierto día hablaba con Burbuja por teléfono. Era una conversación muy especial por cuanto hace meses no sabía de ella y de su vida en el exterior. Es una de esas personas, escasas, a las que considero sobresalientes y distintas al resto. Su rasgo distintivo es una fuerza increíble que se esconde bajo la más encantadora dulzura.

Después de una larga conversación los temas empezaron a divagar y en determinado momento, decidí compartirle una de esas cosas mías que siempre tengo que guardarme por lo complicado que sería para los demás entenderlas. Después de adelantarle de que era algo complicado, procedí a explicarle más o menos así:

- Lo que yo quiero, es cumplir una fantasía. De hecho, es más que una fantasía, es la expresión de algo que para mí es serio e importante.

-Veo que sigues con tu lista de fantasías – me dice ella – Cuéntame de que se trata.

-Pero no se trata de una fantasía sexual, es más bien una fantasía social. Te lo aclaro para que entiendas que esto no se trata del sexo, si no del placer de hacer mi vida como yo quiero sin considerar para ellos las normas sociales.

-¿Y de que se trata?

- Pues ya sabes que nunca me he sentido cómodo con las relaciones de pareja. Tu y yo sabemos que esas relaciones se basan en muchas premisas negativas, irreales y que en ocasiones conllevan más problemas que cosas positivas.

-Por supuesto.

-Lo que yo quisiera es formar un hogar compuesto de tres personas.

-Ah! ¿Quieres tener un hijo ya? – Exclamó burbuja

-No, no se trata de eso. Quiero tener una relación sentimental que no esté compuesta de dos personas, sino de tres.

- ¿Quieres hacer un trio?

- ¡Que no! Los tríos son interesantes, pero son cosas de momento. Lo que yo quiero es una relación sentimental estable. Y antes de que digas nada, no se trata de hacer un hogar donde un hombre tiene dos mujeres. Es un hogar donde tres personas se aprecian a igual nivel unos a otros. No son dos mujeres que quieren a un hombre y se toleran la una a la otra. Cada mujer deber tanto apreciarlo a él como a la otra mujer. No sé si me explico bien.

- Bueno, más o menos. Es un poco extraño el tema, no sé cómo funcionaria.

- Puede sonar extraño, pero no lo es tanto. Yo puedo imaginar cosas como, por ejemplo, reunirnos los tres a ver una película el miércoles en la noche. Quedamos en uno de los apartamentos, nos reunimos los tres a cocinar algo, hacer unas crispetas escuchando música, haciendo chistes, luego sentarse los tres juntitos en el sillón a ver películas de terror hasta tarde de la noche.

Al otro lado de la línea, Bombón se ríe.

- O imagina un domingo en la mañana, reunidos cada uno con su bicicleta para salir a hacer ruta los tres. Dedicar la mañana a pedalear hacia las afueras de la ciudad, tomarnos fotos en el paisaje, detenerse en algún restaurante, pedir un buen desayuno. Todo en medio de las bromas y las historias que tres personas pueden contar, con espíritu de camaradería, confianza e intimidad.

-Pues no suena mal.

-Para nada, sería como el hogar cuando éramos niños. Podríamos organizarnos los tres, vivir en un apartamento, trabajar y pagarlo entre todos. Seria económicamente más sencillo. Y uno podría llegar a casa y encontrar allí a esas dos personas que serían como tu familia. Cuando uno de los miembros cumpla años, los otros dos planearían el festejo en secreto para sorprenderlo. Cuando uno se enferme, los otros dos lo cuidarían con esmero.

Así, seguí explicando mi visión de familia durante largo rato, con la pasión que las personas ponen en los temas que les fascinan.

- ¿Pues sabes algo? – me dice finalmente Burbuja – finalmente no me suena tan loco, de hecho, me gusta mucho como suena. Si algún día vuelvo a Colombia, cuenta conmigo.

- ¿Y cuándo vendrás a visitar a tu familia?

- En un mes aproximadamente.

- Pues si te parece bien, hagamos un ensayo. Ahora mismo estoy saliendo con una chica genial. La verdad no creo que a ella le guste la idea de la relación de tres, pero si acaso logro convencerla, ¿te gustaría que saliéramos los tres?

-Dale, tu convéncela y me avisas.

Y así, sin que yo lo hubiera previsto, se abrió la posibilidad de una nueva experiencia.

Bombón es una mujer de características muy especiales. No por menos éramos muy cercanos y yo admiraba su personalidad en silencio. Su rasgo distintivo era un carácter duro y poca expresividad. Siempre nos entendimos a un nivel superior que el del resto de la gente y vivimos varias experiencias muy interesantes sobre las que luego escribiré.

Fui a recogerla a su trabajo y salimos a tomar un café. Mentalmente yo repasaba la forma de explicarle mi idea. Inicialmente no le mencioné nada sobre burbuja. Le dije que quería su opinión sobre un proyecto mío y ella, acostumbrada seguramente a mi pensar fuera de la línea normal, escucho la idea de la familia de tres pacientemente. Mientras yo hablaba, veía su rostro totalmente inexpresivo y ya me iba preparando para su negativa.

Finalmente me dice:

- Como tú lo explicas suena muy bien y muy razonable. Pero en la práctica creo que no funcionaria. Terminaría habiendo problemas entre las chicas, porque las mujeres somos celosas.

-Eso es cierto, pero todo depende del tipo de mentalidad de las dos mujeres involucradas y, además, de la claridad con que se lleve a cabo la empresa. Es evidente que no puede ser cualquier persona la que se involucre en esto. Deben ser personas que creen de verdad en el respeto, la camaradería y la idea de este tipo de afecto. Si una mujer entra en esto con la idea secreta, por ejemplo, de ganarse para sí misma el afecto del hombre en detrimento de la otra, pues ya tenemos un desastre.

-Tendrían que haber ciertas reglas. – Me dice Bombón.

-Es verdad, pero no como tus las piensas. La principal regla es que el afecto entre los tres debe ser sincero. La segunda, es lo que yo llamo GENEROSIDAD. El interés máximo de cada persona de la familia debe ser la felicidad de los otros dos, por encima de la propia. Así, cada chica se sentirá feliz de que el hombre abrace a la otra. Pero si una chica vive midiendo que la cantidad de afecto y demostraciones del hombre sea equitativamente repartida…pues ya tendremos problemas, porque conservar el equilibrio exacto es imposible.

-Explícate

- Por ejemplo, si para el cumpleaños de una de las chicas, se hizo un viaje especial el fin de semana y se pasa un par de días en un lugar genial y para el cumpleaños de la otra chica, por temas laborales el hombre no puede abandonar la ciudad y se limita a una sencilla cena sorpresa en la casa……. Pues habrá problemas si esta chica vive en su cabeza haciendo una medición constate de estas cosas. Así no funcionaria. Es por eso que es más factible si existe GENEROSIDAD autentica. Es decir, si cada chica no vive midiendo y pendiente de recibir todo en la misma medida. Evidentemente, así como las chicas no deben vivir calculando el cariño que reciben, el hombre debe vivir por sí mismo, pendiente de hacerlas sentir a ambas evidentemente apreciadas. Y por último, las chicas, como dije antes, deben llegar a quererse lo suficiente entre sí de manera sincera hasta el punto, incluso, de que en ausencia del hombre, ellas dos se sigan sintiendo un hogar juntas.

- ¿Y cómo sería el tema sexual?

-El tema sexual considero que es el menos importante y no tengo mucho que decir. Cuando una pareja se conoce, no planifican detalles del sexo. Más bien cuando tienen relaciones se van conociendo, acomodando el uno al otro y la dinámica sexual va cobrando por si sola su identidad. Así mismo, la familia de tres se irá expresando en la cama de la manera que vaya siendo natural. Supongo que sí, dormiríamos juntos y a medida que se vaya explorando la intimidad, superando las barreras morales, se irán acoplando como les resulte más natural. Obviamente, de un modo en que los tres queden satisfechos.

Seguimos charlando un buen rato, Bombón preguntaba muchas cosas, sobre todo sobre el sexo y yo respondía lo mejor que podía.

-Pero vale, princesa, después de todo esto, dime tu qué piensas.

Para mi sorpresa, me contesta:

-Me parece una idea fantástica. Me gustaría tener un hogar así.

Yo no cabía del asombro. Y entonces recordé porque la quiero tanto: Pocas personas son capaces de resistir la influencia social y ver las cosas de una manera más autónoma como Bombón. Poniendo su confianza en mí, estaba siempre dispuesta a explorar las nuevas ideas.

Entonces procedí a hablarle de Burbuja. Le conté quien era, mi historia con ella y la conversación previa sobre el tema. Entremos en contacto los tres, se conocieron por whatsapp, hablamos mucho sobre el tema e intercambiamos inquietudes. Yo observaba con ojos muy vigilantes, aunque sin demostrarlo, la interacción entre ellas, sabiendo que la falla del plan debía vigilarse por ese frente.

Puesto que Burbuja vivía en el exterior permanentemente, no podríamos armar un hogar, por lo cual simplemente considerábamos un ensayo del tema el salir los tres durante el tiempo de su visita a Colombia, para saber cómo nos sentiríamos con la experiencia.

Bombón y yo teníamos sexo habitualmente. Le conté a Burbuja algunas de nuestras experiencias y ella me dijo que, puesto que venía solo un corto periodo y que no sabia cuando podríamos vernos de nuevo, desde luego que no perderíamos la oportunidad de desahogarnos sexualmente así que nuestro experimento iba, por decirlo de algún modo, a ser completo. Yo sabía que Burbuja había tenido experiencias que incluían a mujeres y Bombón en medio de las locuras que habíamos realizado, aún no había tenido ese tipo de contacto. Indague al respecto con Bombón y, aunque no prometió nada, se mostró abierta a dejar que las cosas fluyeran.

Así quedo, pues, acordado nuestro experimento social. En mi interior empecé a hacer una planificación exhaustiva del encuentro sin comentarlo con ellas. Considerando sus personalidades, las situaciones, los inconvenientes que puede presentar cualquier actividad a la que las personas no están culturalmente habituadas… previendo todo lo posible para que la experiencia resultara de la mejor forma. Durante las siguientes semanas hablamos mucho, fantaseando sobre el aspecto sexual, excitándonos mutuamente con las ideas que se nos ocurrían. Inevitablemente el sexo, por ser un tema del agrado de los tres, se fue instalando en nuestras conversaciones.

Y solo quedaba ponerlo en práctica.

Hasta aquí la historia sobre la planificación de esta nueva experiencia. Aunque en el siguiente relato detallaré lo sucedido, me gustaría saber la opinión del lector sobre el tema, ya sea a favor o en contra. Es precisamente por saber su opinión, lector, que escribo esta historia. ¿Cree usted que funcionaria? ¿Le gustaría a usted llevarlo a cabo? ¿Le parece que está mal? Dígame que piensa. Para ello puede escribirme abajo, en la sección de comentarios o ponerme un correo a 📧

Puesto que Bombón debía volver a Europa, obviamente, nunca se concretó la creación de un hogar entre nosotros. Aun así y aunque hayamos tomado caminos diferentes, sigue existiendo dentro de mí, quizás mayor que nunca, esa resistencia a las formas sociales convencionales. El reto es conocer a esas personas que quieran lo mismo y que no teman romper las reglas para hacer su propia voluntad.

— leo-cort

21 de agosto de 2016

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leo-cort

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • GuiaCereza
    GuiaCereza verified auto_awesome Premium · 22 de ago de 2016

    esa es una relacion ideal a mi modo de ver, siempre lo he pensado asi......

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